¡Seis meses, mi Irene!

¿Y cómo más describirlos si no es diciendo que han sido la expresión plena, total y constante del amor? Gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, mi vida, mi pajarita, mi lucecita, mi pedacito, mi otro amorcito, gracias, mi princesita. Como diría Cortázar en otro sentido, “el regalado soy yo”. Inundas nuestras vidas y haces que todo se detenga. Llenas el universo y nos llevas de la mano a conocerlo. Millones de besos y nuestros deseos de que estos seis meses trasciendan el infinito y te dejen siempre a nuestro lado. Chiuck. Te amamos.

1 comment 9 Febrero 2010

Los nuevos descubrimientos de Irene

Desde que llegó Irene a nuestra casita, hay despertares nuevos cada día, que van más allá de la salida del sol: pasar, por ejemplo, de ver todo un poco difuso a quedarse perpleja mirando y cogiendo los pelitos de las piernas de su padre, de descubrir y jugar incansablemente con sus manos a encontrar, de pronto, otros dedos más gorditos, pero suyos también, en sus pies, de sonreir a todo (que aún lo hace) a reconocernos claramente y gritar y celebrar cada uno de nuestros gestos. Nuestra hija ya casi cumple seis meses… Y cada uno de los 174 días que ha pasado a nuestro lado ha sido un regalo para grabar en la memoria. ¿Podré? ;)

Hoy Irene:

  • Responde a su nombre: la llamamos y busca inmediatamente a quien quiera que diga “Irene”. Reconoce, también, creo, las palabras papá, mamá, abuelo. También está familiarizada con los nombres de sus gatos y con los de las personas que llegan a casa constantemente. ¡¡Unas ocho palabras que ya significan algo (o, mejor dicho, alguien) en su universo!!
  • A la cuenta de tres, cogida de nuestros deditos, hace fuerza para sentarse o pararse. ¡Le fascina jugar con nosotros y cambiar de posición para ver el mundo!
  • Ha comido banano, pera y zanahoria. ¡Y lo ha hecho con sus propias manitos! Nada de papillas ni de cubiertos: nuestra chiquita nos recibe los trozos (grandes) en sus manos y los chupa y se unta hasta que logra sacar algo de ellos. Eso sí, las consecuencias apenas se notan en su popis (ahora apenas los prueba y se degusta con sus sabores), pero los avances en su capacidad de coger las cosas solitas, llevárselas a la boca, sentarse con nosotros a la mesa (en su propia silla) y comer al mismo tiempo que nosotros se notan. ;)
  • Coge sus juguetes, los cambia de mano, los chupa ¡y los tira fuera de su coche! Nos mira con picardia esperando que los cojamos del suelo y una vez los tiene de nuevo en sus manos, saca su manita fuera de su espacio y los suelta. Es maliciosa y chistosa. Y no se cansa de tirar sus muñecos afuera.
  • Le sonríe a sus gatos y habla con ellos.
  • Se voltea bocarriba y, casi, casi, se devuelve bocabajo solita.
  • Sabe perfectamente cuándo nos preparamos para salir y celebra con emoción.
  • Jala -con ayuda- su muñeco risueño y se carcajea al mismo tiempo que él… y todos gozamos parejo.
  • Encontró su dedo gordo del pie y lo chupa agachándose sobre su cuerpo.
  • Sigue pateando y pateando y pateando como loca: en la cama, en el coche, en la bañera… Y las caritas que hace mientras patea y la manera como coordina todo su cuerpo para regalarnos esa explosión de energía y vida nos llena de felicidad y sonrisas los días.
  • Se sienta apoyada en sus manitos y se sostiene. Ah, pero en la bañera y en el coche se sienta sola. Y se ve de lo más independiente. :) Hermosa.
  • Juega con bloquecitos: los coge, los chupa, los tira, los mueve con sus manitos como loca (¿para ver si suenan?), los suelta, se ofusca, los busca, velve y juega.
  • Mira con atención a los niños en la calle, les sonríe, los busca, manotea…
  • Le encantan los animales, los árboles, el aire fresco: Se ríe a carcajadas cuando la brisa la despeina.

Y faltan 4 días para cumplir 6 meses de edad. ;) Insisto: nuestra Irene es y será, sin duda, nuestro mejor y más feliz despertar.

Te amamos, princesa hermosa.

Chiuckk

Add comment 5 Febrero 2010

Irene-Led Weaning ;)

No me aguanté las ganas de poner en marcha la técnica de Baby-Led Weaning (de la que hablaba en nuestra anterior entrada), así que Irene ya probó algo más que leche de su mamá: ¡cogió, tocó, se untó, probó y comió banano por primera y segunda vez! Nos ha ido maravillosamente…Claro que confieso que el primer día su padre estaba un poco ansioso porque ella no lograba coger la fruta fácilmente y le ayudó un poco. Tuvimos, en consecuencia, una peque desesperada por seguir comiendo. El segundo día, en cambio, todo marchó bien. Aquí queda el testimonio: un videíto para nuestra historia. Todavía lo veo y no me lo creo. ¡Los bebés sí pueden comer solos! Pero acompañaditos y cuidados.


Eso sí, antes de empezar, verificamos si nuestra chiquita cumplía con todos los requisitos necesarios para introducir nuevos alimentos: se sostiene sentada (cada vez más firmemente), nos acompaña en las comidas con atención, se lleva las cositas a la boca por sí misma y toma la lechita de su madre con juicio (bueno, a veces se distrae, pero vuelve a su toma y come bien). Después de un primer intento fallido, en el que comió, se untó y se desesperó, concluimos: “ensayemos nuevamente, si no puede coger su comida es porque todavía no es el momento de introducir otros alimentos”. Estábamos más relajados… ¡Y la peque apenas tuvo el banano en frente, lo cogió bien! Se le cayó, se ensució, lo botó… pero el sabor le encantó. Confiesi, sí, que resulta un alimento un poco liso para sus deditos. Pero come. Entre mordisco y mordisco la cáscara se cae, pero es chistoso y lindo verla comer por primera vez.

En cualquier caso, como la idea es que coma el equivalente a un par de cucharaditas, resulta perfecto. Probaremos el banano por varios días, lentamente. Si se le sigue cayendo con frecuencia, pospondremos la comida otra vez. Igual, faltan 10 días para que Irene cumpla seis meses y como la introducción de alimentos complementarios no es una carrera contra el tiempo, pues si no es ahora igual está bien. Se ha empegotado hasta el pelo, pero verle la cara de felicidad y el goce es una delicia. Ya veremos cómo nos va con los otros alimentos. Eso sí, leche materna antes y después.

¡¡Qué viva el Baby-Led Weaning!! Los niños, hasta con un poco menos de seis meses, sí pueden comer solitos.

¿Cierto que es algo que vale la pena ver? ;)

4 comments 31 Enero 2010

Baby-led Weaning: una propuesta interesantísima para la alimentación complementaria

En nuestra entrada reciente sobre alimentación complementaria, Flor, la mamá de las nenitas, me habló de Baby-led Weaning, una propuesta de introducción de alimentos guiada por el bebé mismo y desarrollada por Gill Rapley, nutricionista y directora adjunta de la Iniciativa de Hospitales Amigos de los Niños (IHAN) de UNICEF en el Reino Unido. No sé si me equivoque, pero tengo la impresión de que ésta es una forma natural de introducir alimentos y que es muy probable que los mismos chiquitos desarrollen, a partir del tacto, el gusto, la vista y el olfato, un acercamiento amable y sensato a lo que van a comer. En cualquier caso, la selección y preparación de alimentos la hacen los padres; luego, será el bebé quien toque, pruebe, mida y coma. Algo que seguro vale la pena ver. ;)

Confieso que al principio la idea me asustó (pensé que era imposible dar semisólidos a bebés de apenas 6 meses), pero a medida que fui leyendo información al respecto y, sobre todo, viendo videos con experiencias de padres, madres y bebés de todo el mundo, la propuesta me encantó. De hecho, creo que probaremos esta modalidad de alimentación con Irene, siguiendo recomendaciones básicas -disponibles, entre otros, en la web (Bebés y más tiene varios artículos en español al respecto)-, acompañando y vigilando (no sobreprotegiendo) la experiencia de mi chiquita y siguiendo las pautas generales de introducción de alimentos que comentaba anteriormente: dar los nuevos alimentos solos (sin mezclas) por 4 días o una semana, al comienzo; no adicionar sal o azúcar hasta que cumpla un año de edad, no introducir lácteos hasta los doce meses, mantener la leche materna como el alimento principal de la dieta, suministrándole los alimentos complementarios después de la toma de leche (y dándole leche después de los mismos); evitar el huevo, el gluten, el pescado y los cítricos hasta los 12 meses de edad, entre otros.

En resumen, y considerando que la leche materna seguirá siendo la principal fuente de nutrientes de Irene hasta que cumpla 12 meses (luego será importante, al menos hasta los 2 años, pero no será lo principal), pienso que ofrecer frutas, verduras y cereales solitos, en porciones que el bebé pueda agarrar por sí mismo para llevarse a la boca y experimentar, es lógico.

En este momento, nuestra chiquita se lleva todo a la boca y lo muerde. Si, además de eso, descubre que tiene un sabor particular y que, al igual que nos ve hacerlo a nosotros en la mesa, puede comerlo, seguramente tendrá un acercamiento más fluido y tranquilo con los alimentos. Se supone que a los seis meses sólo deben comer dos o tres cucharadas (con el Baby-led Weaning pasaremos de usarlas por un tiempo), unos cuantos mordiscos a un banano, un calabacín hervido, un trozo de brócoli, un pedazo de pera bien podrían representar lo mismo, ¿no?

Al traste tendrán que irse, sin duda, la angustia porque el bebé se ensucie (a lo mejor, incluso, termine más empegotado con una papilla que chorrea y unta todo), coja bien lo que le damos o se atratagante (no quita, por supuesto, el estar vigilando). Y en primer orden tendrán que estar el espacio y el tiempo de disfrutar de la mesa en familia, naturalmente, con tranquilidad y goce. (más…)

8 comments 27 Enero 2010

¡Pataditas!

Éste es el gesto que más me gusta de Irene. Creo que sintetiza lo que ella es: energía, fiesta y felicidad. Siempre he dicho que es una chiquita tranquila y es cierto, pero eso no le resta actividad. Da pataditas cuando se despierta, cuando nos ve, cuando sale a la calle, cuando juega.  Las combina incluso con gritos de dicha, con balbuceos, con risas, con protestas. Espero que cuando te veas, en el futuro, te rías tanto como nosotros al verte. Vas a comerte el mundo… YA ;)

Add comment 25 Enero 2010

Preparen cucharas: ¡ya casi es hora de iniciar nuestra alimentación complementaria!

Irene ya casi está preparada para ampliar su menú gastronómico e ingresar al mundo de la alimentación complementaria: al cumplir seis meses de edad, su sistema digestivo estará lo suficientemente maduro para tolerar alimentos distintos a la leche materna. Y aunque aún no serán muchos y la introducción de los mismos será lenta y progresiva (la leche materna seguirá siendo hasta sus 24 meses el alimento que pueda proporcionarles más nutrientes y energía), a modo de preámbulo y preparación para nosotras mismas, quiero reorganizar la información que me dieron hace algunos meses en nuestras conferencias de la Liga de la Leche, así como las recomendaciones y tablas -que incluyo en este texto- de la Organización Mundial de la Salud. Como quien dice: a preparar cucharas y papillas, porque se amplía la dieta de nuestra chiquita.

Para empezar, la alimentación complementaria sólo debe iniciarse después de los seis meses de edad. Hay algunos signos (sostenerse sentado, controlar mejor la salida de su lengua y mostrar interés por la comida de los adultos) que pueden indicar mejor cuándo (puede ser antes o después), pero ese parámetro suele ser válido para la mayoría de los casos. Hacerlo antes puede generar alergias y/o trastornos digestivos por la inmadurez que tiene hasta entonces el aparato digestivo de los bebés. No es gratuito, por ello, que los niños alimentados con leche de tarro -también llamada leche de fórmula- presenten malestares digestivos y tengan que pasar, incluso, de una marca a otra mientras su estómago logra tolerar las enzimas y proteínas que tiene la leche de vaca (diseñada para los bebés de los terneros, no de nuestras mamás), en detrimento de su desarrollo y flora intestinal.

No se recomienda, incluso, iniciar el uso de leches procesadas (llamadas, en su segunda etapa, leches de continuación) una vez se han cumplido los seis meses, pues estas “son inventos de las empresas de alimentos preparados infantiles para tener un negocio rentable… las leches de vaca hay que procesarlas para que un bebé humano las pueda tolerar y digerir sin reventarle por dentro , puesto que tiene mucha más proteína que la humana”. Y agrega Mimos y Teta, un blog informativo sobre crianza y lactancia materna (en otro artículo, interesantísimo, sobre la guerra de la leche): “la alimentación natural no sólo es mejor, sino también más barata. Por cada madre que decide dar de mamar a su hijo, los fabricantes de leche artificial dejan de ingresar dinero contante y sonante, entre 50 y 100 euros mensuales de media”. Así que la idea, siempre, es tratar de suministrar leche materna. De este modo garantizamos que el crecimiento y desarrollo de nuestros chiquitos sea óptimo y que su organismo esté mejor preparado para recibir nuevos alimentos, una vez sea el momento de “complementar”. (más…)

3 comments 22 Enero 2010

Los primeros viajes de Irene

El cambio de año trajo también novedades a la vida de Irene: sus primeros viajes como bebé. Tanto para ella como para nosotros ésta fue una experiencia maravillosa, a pesar de los temores que teníamos. Concluí, al menos por ahora, que los bebés  son adaptables si se sienten tranquilos y que los cambios nos cuestan más a nosotros, sus padres, que a ellos. Pienso que si soy capaz de recordarlo, puedo ayudarle a Irene a que avance más felizmente en esta ruta de aprendizaje. Y que nosotros podremos hacer con más frecuencia algo que nos encanta: viajar, conocer culturas y sitios y aprender.

El periplo (corto, en cualquier caso) inició hace exactamente un mes: partimos en avión, en un vuelo de 45 minutos, para pasar navidad con la familia y tener una estadía de diez días en el frío de la que hace poco tiempo fue también nuestra ciudad. El plan no suponía mayores inconvenientes: Irene había cumplido sin ninguna complicación o enfermedad sus primeros 4 meses y nos instalaríamos en la casa de su tía-madrina, lo que facilitaba considerablemente la estadía.

Mis únicas preocupaciones entonces fueron una gripa que me había atrapado dos semanas antes, pero que remedié eficientemente con droga homeopática, y las variaciones en las rutinas de sueño de la chiquita. Lo de la gripa no pasó a mayores y claramente mis defensas pasaron al organismo de Irene por la leche materna. En cuanto a los cambios en la rutina de sueño, sí se dieron, pero de modo parcial: Irene entendió que estábamos en paseo y asumió los cambios como parte del mismo. Una vez llegó a su casita y volvió a su cuna, retomó su horario habitual.

Primero: el vuelo

Y antes del mismo el equipaje, nuestro mayor reto. Siempre he deseado viajar con las manos vacías, casi que apenas con dinero y documentos, pero la realidad es que nunca he podido hacerlo (curioso, porque justo anoche vimos la película Up in the Air, que tiene imágenes muy reveladoras sobre el equipaje, los aeropuertos y los viajes. Dejo el trailer, relacionado con ello).

Y sigo. (más…)

5 comments 19 Enero 2010

“Beneficios de la lactancia prolongada”

Ad portas de cumplir nuestros seis meses de lactancia exclusiva y, por ende, de introducir nuevos alimentos en la dieta de Irene, quiero compartir con ustedes un texto muy interesante que me encontré sobre la lactancia prolongada. El término, como lo verán en el texto, se utiliza para referirse a niños que continúan tomando leche materna después de cumplir doce meses. Mi meta es dejar que Irene tome nuestra leche todo el tiempo que ella quiera (y, aquí entre nos, confieso, quisiera que fuera al menos hasta los dos años de edad, como lo recomienda la Organización Mundial de la Salud). La experiencia ha sido maravillosa, creo que tanto para ella como para mí, así que por lo pronto nuestra voluntad es introducir nuevos alimentos complementarios y seguir con la leche materna. Los beneficios, seguramente, no dejarán de venir.


Alguna vez leí (y me da pena no recordar exactamente en dónde) que una madre que había optado por la lactancia prolongada ya sabía qué debía contestarle a alguien que la cuestionara por seguir dándole leche materna a un bebé “mayorcito”. La respuesta: por la misma razón que continúo dándole manzanas. Es decir: porque sí alimenta y porque me gusta y le gusta. Por eso digo: que Irene nos dé la pauta.

Sigo sin entender por qué en nuestro contexto se ve con malos ojos (y no exagero, ya hablé aquí y aquí sobre ello) la lactancia. Pero cuando pienso en lo bien que está Irene, en lo saludables que han sido estos meses, en su desarrollo maravilloso (físico, mental, emocional y etcétera), creo que no deberían rebatirse las bondades de la leche materna.

Ayer tuvimos revisión con el pediatra y esta chiquitolina está perfecta: ya mide 66 cms y medio y pesa 6.800 gramos. Vi en la sala de espera una bebé de un mes de nacida y sentí nostalgia y todo por cuándo ella estaba así de pequeña, pero luego la veo mirándose las manitos, sonriendo, alegando, sacándonos la lengua con malicia y a propósito, y pienso que cada instante ha sido bueno y que mientras perdure en nuestra memoria, será eterno. Así que sigo haciendo nuestros votos amorosos por la lactancia y antes de empezar la alimentación complementaria, en tres semanas, digo: ¡qué viva la leche materna! Dar pecho a un chiquito es maravilloso.

Y arranco con el texto: se titula igual que esta entrada y se encuentra disponible en la web paraelbebe.net. Ydice así: (más…)

3 comments 15 Enero 2010

Los cinco primeros meses de nuestra Irene ;)

Y sí, aunque parecen muchos más por cómo nos inundas e iluminas la vida, hoy cumples tus primeros cinco meses, chiquita. Como hasta ahora, queremos celebrarlos con tus sonrisas, con la luz de tus ojitos lindos, con la felicidad que nos das día tras días. ¡¡¡Gracias y feliz cumple-meses, Irene!!! Eres toda nuestra vida.

2 comments 9 Enero 2010

Nuestra experiencia con los pañales de tela

Mi historia con los pañales de tela tiene más de cuatro meses. Y es realmente una historia de amor: gracias a los comentarios de Mamasita, decidí comprar este tipo de pañales para Irene y celebré su llegada a nuestra casa con un post que relataba las razones por las que habíamos optado por ellos. A manera de resumen, puedo decir hoy que a pesar de que he tenido que aprender a usarlos adecuadamente me siento satisfecha, pues han cumplido con todas mis expectativas: son cómodos, saludables, económicos y facilísimos de lavar. Creo que deberían estar disponibles para todas las madres y que los mitos que existen sobre lo engorroso que resultan no tienen piso. Si aún no se han decidido a usarlos, háganlo. No se arrepentirán.


Lo más curioso es que casi siempre el punto en contra que se menciona sobre los pañales de tela es que tienen que lavarse y que eso, en una casa con bebé a bordo, incremento de tareas y un largo etcétera de novedades, resulta impensable. Pues bien, tienen que lavarse, sí, pero con las comodidades de nuestro tiempo (es decir, la  lavadora y la calidad de las telas con las que están hechos) ése no es un tema. Por mi experiencia puedo decir que tardo menos de un minuto en enjuagarlos un poco y dejarlos en remojo. Luego, cuando tengo unos cuatro o cinco pañales juntos, los pongo en la lavadora y ya está. Salen tan secos que en muy poco tiempo se pueden volver a usar.

¿Y si no hay lavadora? Tardarán más en secarse, pero ese no es realmente un impedimento para usarlos: durante esta temporada de vacaciones los utilicé en espacios fríos donde no había lavadora y -al menos los que uso, de bolsillo y con inserciones- pude disponer de ellos rápidamente. Sólo necesité inserciones extra (porque son lo que más se demoran en secarse). No más.

Estoy tan convencida de las ventajas del uso de estos pañales que me atrevo incluso a afirmar que contra todos los pronósticos, lo menos engorroso -a mi juicio- ha sido lavarlos. ¿Y lo más satisfactorio? La comodidad que Irene y yo sentimos con ellos y no tener siempre lleno mi cubo de basura con desechos que sé que tardan cientos de años en degradarse. Así que aquí va nuestra historia, por si se quieren animar. (más…)

7 comments 7 Enero 2010

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