Posts tagged ‘manualidades’

Coser con mamá

Creo que desde que Irene crecía en mi pancita quise, con toda mi alma, coser. Y no de cualquier modo: quise coser en la máquina de mi mamá, detenida en el espacio y el tiempo desde que decidió -ella o el cielo, no sé- colgarse alitas en la espalda. No lo hice entonces, ni hace unos meses (cuando traje por fin la Vigorelli verde de mi madre a nuestra casa)… Pero ayer sí. Y estoy feliz. Completamente feliz.

Por eso, este destello de sonrisas e ilusiones se lo dedico a mi mamá (que era -como las mamás de antes- costurera, tejedora, pintora, cocinera, amorosa, exigente, compañera -aún ayer estabas cerca), del mismo modo que se lo dedico a Victoria, a Virginia y a Nahuátl. Gracias a todas (y a otras muchas que no menciono pero que tejen todos los días ilusiones) alimenté ese sueño costurero, sin complejos y con la certeza de que podía hacerlo realidad aunque el camino fuera lento (y apenas comienzo).

Y me dio algo de miedo. Y me falta todo y mi lección de hoy apenas es la primera. Pero ya sé -aunque no sea perfectamente- echar la máquina para adelante y para atrás, hilvanar en la bobina, enhebrar la aguja, poner el carrete del hilo de abajo, sacar la hebra subiendo y bajando la aguja, coser con puntada plana, en zig-zag, rematar, cortar los hilos… Y me ilusiona ver telas, cortarlas, doblarlas, pisarlas con el prensa-telas…

No he hecho banderines para empezar (a pesar de que están cortados y organizados desde hace semanas en una mesa). Hice bolsitas en tela de algodón al 100% para las verduras y las frutas de la nevera. Y no son perfectas pero quedaron bellas. Y me encantan porque ahora sí me liberarán definitivamente de las bolsas plásticas que se me acumulaban en la conciencia. Cosí ayer en la tarde. Y quizás mañana empiece un nuevo proyecto en la maquinita verde que, aún a sus años, hace puntadas bellas. 😉

Gracias mamás por llenarme de ganas y sueños. Y gracias Victoria por darme el ABC para mi costurero.

😉

[Ahora, quiero hacer el disfraz de nuestra pequeña para Octubre. ¿Alguien más se apunta a hacerlo?]

Anuncios

25 marzo 2011 at 08:05 16 comentarios

Nuestra experiencia con los pañales de tela

Mi historia con los pañales de tela tiene más de cuatro meses. Y es realmente una historia de amor: gracias a los comentarios de Mamasita, decidí comprar este tipo de pañales para Irene y celebré su llegada a nuestra casa con un post que relataba las razones por las que habíamos optado por ellos. A manera de resumen, puedo decir hoy que a pesar de que he tenido que aprender a usarlos adecuadamente me siento satisfecha, pues han cumplido con todas mis expectativas: son cómodos, saludables, económicos y facilísimos de lavar. Creo que deberían estar disponibles para todas las madres y que los mitos que existen sobre lo engorroso que resultan no tienen piso. Si aún no se han decidido a usarlos, háganlo. No se arrepentirán.

Lo más curioso es que casi siempre el punto en contra que se menciona sobre los pañales de tela es que tienen que lavarse y que eso, en una casa con bebé a bordo, incremento de tareas y un largo etcétera de novedades, resulta impensable. Pues bien, tienen que lavarse, sí, pero con las comodidades de nuestro tiempo (es decir, la  lavadora y la calidad de las telas con las que están hechos) ése no es un tema. Por mi experiencia puedo decir que tardo menos de un minuto en enjuagarlos un poco y dejarlos en remojo. Luego, cuando tengo unos cuatro o cinco pañales juntos, los pongo en la lavadora y ya está. Salen tan secos que en muy poco tiempo se pueden volver a usar.

¿Y si no hay lavadora? Tardarán más en secarse, pero ese no es realmente un impedimento para usarlos: durante esta temporada de vacaciones los utilicé en espacios fríos donde no había lavadora y -al menos los que uso, de bolsillo y con inserciones– pude disponer de ellos rápidamente. Sólo necesité inserciones extra (porque son lo que más se demoran en secarse). No más.

Estoy tan convencida de las ventajas del uso de estos pañales que me atrevo incluso a afirmar que contra todos los pronósticos, lo menos engorroso -a mi juicio- ha sido lavarlos. ¿Y lo más satisfactorio? La comodidad que Irene y yo sentimos con ellos y no tener siempre lleno mi cubo de basura con desechos que sé que tardan cientos de años en degradarse. Así que aquí va nuestra historia, por si se quieren animar.

La felicidad del hogar 😉

Los pañales que usamos son, como decía, de bolsillo y con inserciones, de los modelos que se conocen como “perfect size“. La otra alternativa en este tipo de pañales son los unitalla, que parecen ser los más populares y que se ajustan a medida que el bebé crece. Dejo aquí el link de un video sobre estos pañales realizado por Nahuatl Vargas, que explica características, marcas y modelos. Los de nuestro tipo vienen en tallas que van de la XS a la XL -normalmente los S y M bastan para toda la vida de pañales de un pequeño (mayores detalles de nuestra adquisición pueden verse en esta entrada)- y cuentan, en cualquier caso, con broches de presión que se van ajustando a medida que el bebé crece. Hay otros estilos disponibles (tradicionales, todo en uno, etc.), que pueden conocer, entre otros sitios, acá y acá.

Cuando opté por los perfect size, lo hice sobre la base de que las primeras semanas usaríamos desechables, pues no quería arriesgarme a comprar pañales en tallas muy pequeñas (XS) porque sabía que durarían poco. Además, mientras el ombliguito de Irene se caía, debía usar pañales que lo dejaran al descubierto para facilitar que se secara. Concluí, con la experiencia, que quizás sí pude haber comprado algunos pañales pequeños (estuve cerca de 3 semanas con desechables y comencé a usar los de tela por físico cansancio de estar sacando bolsas y bolsas de basura todo el tiempo), pero no garantizo que la curva de crecimiento de todos los bebés permita hacer lo mismo. Como casi todo en la vida, cada quien dirá.

Así, a pesar de que Irene aún tenía las piernas delgadas para la talla de pañales que tenía, al usar los pañales de tela experimenté  de inmediato una gran felicidad. Tuvimos accidentes, es cierto, pero estos se relacionaron más con nuestra inexperiencia al ponerlos y con las delgadas piernas de mi pequeñita. Una vez sus muslos se engrosaron un poco, los pañales funcionaron a la perfección. Empecé a estirar bien, hacia adentro, el resorte de las piernas antes de cerrar el pañal y la fuga se solucionó. Creo que mi problema, quizás, era la manera como le ponía el pañal en los muslitos a Irene. Nunca pensé que pudiera ser una cosa tan simple (juraba que con sólo cerrar el pañal el ajuste sería naturalmente el debido), pero por lo visto estaba equivocada. Obviamente, de vez en cuando hay algún escape, pero éste se debe más a mi confianza excesiva en los pañales (es que ni se siente cuando están mojados) que a un problema de diseño o absorción. En cualquier caso, creo, ocurriría igual con los desechables, ¿no?

Las ventajas de los pañales de tela son, sin duda, múltiples. Para empezar, se elimina esa cantidad absurda de basura que producen cada día los desechables, y, para seguir, la piel de los bebés no se quema practicamente nunca (confieso que por precaución -y esto es problema de madre sobreprotectora, no del pañal en cuestión- he usado cremas de vez en cuando, sobre todo en las noches… no lo recomiendan y eso exige que cada tanto hierva en agua mis pañales, pero asumo las consecuencias. Debo probar un consejo reciente para evitar las rozaduras: agüita de yerbabuena). Y sigo: son súper fáciles de lavar, Irene está comodísima con ellos, uso un único pañal toda la noche, con doble inserto, sin accidentes ni quemaduras; rinde muchísimo el bolsillo, y etcétera, etcétera, etcétera. ¿No es suficiente? También me parecen hermosos y, aunque quedan más popochitos y debo contar con esa “tela” extra para la ropa que le pongo a m pequeña, es un placer andar con ellos. Desde que los usamos,  no he vuelto a usar desechables (ni siquiera para salir de casa) y la satisfacción, repito, es total.

¿Algunas recomendaciones?

Lavar las inserciones con vinagre -una vez cada tanto; los calzoncitos no porque se deteriora el plástico de la cubierta-, ponerlos a hervir cada cierto tiempo para eliminar residuos de jabón, usar una cucharadita de bicarbonato cada tanto, reducir la cantidad de detergente y remojarlos antes de meterlos a la lavadora para facilitar su lavado. En lugar de crema, decía, pero no lo he ensayado, puede usarse Maicena o agua de yerbabuena. O ser más recurrentes en el cambio del pañal. Si, como yo, no se atreven del todo a no usar protección, hiérvanlos cada tanto y reduzcan al máximo la cantidad de crema que le ponen a la colita del chiquito, para evitar bloquear el tejido del pañal. Y ya. Pueden encontrarse más recomendaciones en la web, en foros como el de Ecobebé o en los blogs de Nahuátl Vargas (Centro de Desarrollo La Milpa y Corta de Estatura), otra mamá bloggera, promotora de su uso hasta el punto de tener tienda. Ah, se recomienda también exponerlos al menos una vez a la semana al sol para su desinfección.

Lo que nos queda por hacer… y no sé si hagamos

Los pañitos húmedos de tela son unos de mis pendientes que aspiro poner en marcha pronto, tras algunos ensayos previos. No he sabido muy bien con qué tipo de tela hacerlos, pero intenté usar unos de gasa (lo que antes se usaba para los pañales). La tela no fue tan problemática como la solución que usaba para humedecerlos. Ahí sí Irene se quemó… a ver si me animo a ensayar nuevas soluciones (también hay recetas en la web: de ejemplo, aquí van 1 y 2). Si lo hago, les contaré qué tal resultó.

En cuanto a dónde conseguir los pañales, lamentablemente en Colombia aún no tenemos una oferta tan amplia en los de tela (y si la hay, no ha sido fácil -al menos para mí- ubicarla, sólo he encontrado los que usaban nuestras mamás y abuelas hace muchos años). Por fortuna el borrón de fronteras que nos ofrece ahora este universo digital sirve para superar esas dificultades y permitirnos acceder a alternativas como tiendas de venta por internet, efectivas a la hora de comprar productos como estos. Esa fue nuestra opción, así que no hay excusa. Por comodidad, ecología, economía y salud vale la pena usar pañales de tela. Incluso, si son hábiles con las manos o tienen a alguien cerca que pueda confeccionarlos, hay patrones disponibles en la web para hacer pañales de tela. ¿Por qué esperar?

Finalmente, como hice en nuestra entrada anterior sobre este tema (que ya he puesto 3 veces hoy :s), para aquellos que quieran más información sobre los pañales de tela, pueden revisar un ABC muy interesante, disponible en crianzanatural.com.

UPDATE (23 de enero de 2010): Acabo de encontrar un sitio en Colombia donde venden pañales de tela. Se encuentra en Bogotá y se llama GaiaBebé. Aunque no lo he ensayado, estoy feliz de que exista al menos una alternativa en nuestro país para adquirirlos. Entiendo que tienen, además de los pañales, de varias marcas, otros productos complementarios, como el papel de arroz. Por lo visto, tienen también la cada vez más famosas MoonCup y DivaCup, una alternativa ecológica, práctica y utilísima para no continuar usando y notando toallas higénicas desechables (detalles de su precio y demás, acá y acá). A algunos les parecerá odioso su uso (yo misma me aterré un poco al leer al respecto), pero estoy decidida a conseguirla porque me parece una inversión seria y, sobretodo, consecuente. Ya Adriana, nuestra mamá amiga, habló de su uso en su blog.

Asimismo, en Chile encontré los pañales Agú (por lo visto, producción nacional). Sé que allá pueden conseguirse pañales de otras marcas más fácilmente, pero vale la pena contar que también existen ellos. No conozco referencias directas (excepto algunos comentarios de Anita, una mamá de allí que también tiene blog).

7 enero 2010 at 11:32 11 comentarios

El cuarto de nuestra Irene

Ahora sí podemos decir que tenemos casi listo el cuarto de la peque. El proceso ha sido lento, pero amorosísimo. Lo hemos gozado poco a poco y ahora mucho más cuando muestra, al fin, sus frutos. Por eso, queremos compartirlo con ustedes, pues sabemos que ésta será una versión más de esta casita. En ella reposarán los días, las noches y los sueños de Irene. Llenémoslo también con todos las ilusiones que nos trae con su llegada esta chiquita. 😉
Cuartito 1

DSC00678

DSC00681

Cuarto Irene 4

Cuarto Irene 6

Cuarto Irene 7

9 julio 2009 at 11:16 2 comentarios

Así va el cuartito de Irene

Van llegando regalos para la chiquita. Aquí, dos sorpresas grandes: la decoración de las paredes (¡¡¡lindísimas!!!, gracias JC e hijita) y el cambiador, hecho por mi hermano, otra fantasía útil y preciosa ;). No sé qué les parezca a ustedes, pero yo siento el amor de todos en estas cositas. Les quedo debiendo el reporte de otros cuantos regalos a los que prometo hacerles fotos en estos días.

Primero, el cuarto:

En está última se ve, además de la decoración de las paredes, el lujo de cambiador… más detallado en esta otra fotito:

Gracias, manito: sos un artista.

😉

22 junio 2009 at 19:25 Deja un comentario

Mamá-lidades 2

Estoy en deuda con los avances de nuestras mamá-lidades. Estuve tentada a esperar hasta tener el cuarto de Irene listo para mostrarlos definitivamente, pero luego pensé que si lo hacía de ese modo habría un pedazo de la historia que quedaría inconcluso. En conclusión, mientras hacemos los últimos “trabajos” y ajustes, dejo este abrebocas que da cuenta de las mil y una puntadas de -por ahora- una de nuestras abuelitas putativas y yo.

Corte pared irene 2Me voy sin muchos comentarios. Si recuerdan nuestra entrada inicial, llamada “mamá-lidades“, uno de nuestros proyectos era la ropita de cama y, más específicamente, la sábana, los cojincitos protectores de las barandas y los edredones. Aquí van los avances de los primeros dos.

Los cojincitos (llamados bumper… no sé por qué, pero bueno) en su primera etapa (el patchwork de pajaritos, árboles y mariposas lo hicieron estas manitas creativas con la ayuda de LH, una artista y maga en costura y confección):

Patchwork cuna
(más…)

19 junio 2009 at 17:31 Deja un comentario

Mamá-lidades

Mamualidades

No sé si les pase a todas la mamás, pero a mí el peso en la pancita me ha dado por pensar en los espacios que habrá para esa chiquita una vez salga de su actual hogar. Y al lado de los espacios, han aparecido también por mi cabeza todos los aditamentos y objetos que a partir de su llegada formarán parte de nuestro día a día: pañales, ropa, sábanas, lámparas, mecedora, cortina, son apenas algunos de los que encabezan la lista. No quería ponerme en marcha hasta que no cumplir los seis meses y como ya llegó esa fecha… empezamos con la mamá-lidad.

Pues bien, no he sido ni la más hábil ni la más negada para las manualidades, pero sentir a Irene dando vueltas todo el día y pensar un poco en mi madre y en cómo “pintó” con sus manos cada una de las cosas que nos rodeaban me avocó, sin tardanza, a buscar tela, moldes, hilos y agujas. Confieso, sin embargo, que no soy yo la maga de las manitas… más bien soy parte del motorcito inspirado que sueña con una cosa u otra. Las tejedoras de esos sueños son las abuelas, tías y amigas realmente capacitadas para ello. Y valga decir que las abuelas de Irene suman como 15, que muy seguramente estarán inspiradas a su vez por las abuelitas de carne que cuidan y acompañan desde el cielo a la chiquita.

Total, y para no dar más rodeos, empiezo a contarles algunos de los proyectos. Habrá otros que tomen curso, seguro, pero estos que les cuento hoy son los que ya están en movimiento. Por un lado, iniciamos tareas con un par de slings (o cargadores), fabricados con unas telas preciosas, que facilitarán el transporte de la pequeña con su mamá y su papá. La idea surgió de mamasita, una madre joven que vive en Barcelona y que desde allí los distribuye y fabrica. No recurrí a ella básicamente porque la visita de una amiga, con moldes para piezas de bebés que incluían esas maravillas, me antojó de emprender el proyecto por mí misma. Pues bien, una de mis vecinas abuelita se contagió con la idea y puso la máquina, el pie, las manitas y la experiencia. Aquí está el resultado:

sling-fuscia

El primero, que muy seguramente será el que usemos los primeros meses.

sling-morado

Y el segundo, un poco más grande, para un tiempo posterior. Hasta ahora sólo los he ensayado con unos conejitos afelpados que tiene la pequeña. Sospecho, sin embargo, que serán una gran solución, pues se sienten súper cómodos, dejan las dos manos libres, son livianos y no ocupan casi ni espacio. Buen punto para aquellos que soñamos con poder llevar todo lo de la peque en un bolsito de mano.

El siguiente proyecto, actualmente en ejecución, es la ropa de cama (que en cualquier caso es a medida, pues Irene dormirá en la misma cunita que durmieron su madre, su tíos y sus sobrinos). Para ponerlo en marcha conseguimos la tela que aparece en la foto inicial (¡rosadisísima…! Oops), que tuvimos que buscar en más de un sitio para superar ofertas que fluctúaban entre unas excesivamente recargadas y coloridas (no muy recomendables, creo, para dormir en paz) y otras demasiado simplecitas. Estará complementada con otras sabanitas de fondo entero y con los edredones que ya algunas tías han confesado que están tejiendo y que protagonizarán, en su momento, unos posts posteriores de mamá-lidades (2, 3..). Ah, un detalle importantísimo al respecto de la cunita es que deben considerarse las mezclas de las telas que se escojan, pues deben tener un buen porcentaje de algodón. Por comodidad, se buscan mezclas con un poco de polyester (que es una fibra sintética), que permita pasar directamente, sin plancha, del secado al colchón. Debe descartarse cualquier opción puramente sintética, pues garantizaría un horno permanente debajo de la pielcita de los peques.

Finalmente, estamos trabajando en la cortina, que apenas anda en pre-producción. Ya conseguimos una tela con un estampado suave, que utilizaremos en una cenefa, pero tenemos pendiente conseguir la principal, que será la que en definitiva proteja a la pequeña del paso directo de la luz. La idea es conseguir una fibra natural, en color crudo, que no oscurezca totalmente el cuarto para que Irene se acostumbre a dormir con algún reflejo. Así como no me gusta la idea de una luz artificial acompañando permanentemente a los pequeños, no me suena para nada tener una bebé acostumbrada a la penumbra total (podría ser un hábito engorroso para suplir en paseos).

Y ya. Habrá posts posteriores en los que les contaré con más detalle por qué optamos por este modelo caserito, a lo mejor un poco nostálgico, que se funda en un deseo de participar al máximo en el mundo de la pequeña y de hacer a un lado un consumismo que cada vez parece más brutal.

Saluditos.

6 mayo 2009 at 11:22 3 comentarios


De sol a sol

noviembre 2017
L M X J V S D
« Ago    
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930  

Contenido protegido

NO SE PERMITE USAR NI LAS FOTOS NI LOS VIDEOS DEL BLOG La casita de Irene a no ser con consentimiento expreso y por escrito. Todo el contenido de esta web se encuentra protegido (a no ser que se especifique lo contrario) por una licencia Creative Commons tipo Reconocimiento-No Comercial-Sin Obras Derivadas.

Categorías