¿Qué tantos cuidados debe tener la mamá en su postparto?

30 septiembre 2009 at 16:50 7 comentarios

Ya terminamos  nuestra dieta y debo decir que exceptuando una urticaria maldita (perdón por el adjetivo) que tuve los primeros días, todo marchó maravillosamente. Irene y yo estuvimos todo el tiempo acompañaditas, cuidadas y protegidas. No obstante, me quedó una gran duda relacionada con los cuidados que debe tener la madre. Mi muacho extremó medidas (y juro que a sus ojos fueron pocas), mientras yo fluctué entre el no exageres (al principio) y el está bien, mímanos todo lo que quieras (después de unos días, cuando se acentúo un poco el desgaste físico). En definitiva, estamos bien, pero ahora cuesta un poco tomar un nuevo ritmo.

Sin duda los tiempos han cambiado. Antes, por lo visto, las pobres madrecitas no podían ni siquiera bañarse en cuarenta días. Ah, y ni hablar de peinarse, de levantarse, de comer algo distinto a la consabida gallina, embutirse en cantidades el agua de hinojo, el agua de panela y no sé qué otras recetas. Lo gracioso, dice nuestra muy querida Elena, mano derecha de este hogar, sin la que estos días habrían sido algo muy distinto, es que muchas mamás después del encierro y los cuidados exigidos salían tan bien que traían otra vez en sus pancitas un hijo (¡¡!!). No es nuestro caso, ni en lo primero ni en lo último, pero lo cierto es que mi postparto fue, creo, bastante íntimo.

¿El motivo? Principalmente las ideas protectoras de mi maridín, sumadas sin duda a un brote odioso que me salió por todo el cuerpo (insoportable por el comezón que traía consigo y que se incrementaba a niveles insospechados por el calor), a la debilidad que sentí la primera semana y a la misma Irene, que andaba feliz de la vida pegada al pecho la mayor parte del tiempo. Salimos y nos movimos poco durante cuarenta días, disfrutamos una intimidad exacerbada y vimos pasar el tiempo lentamente, con calma.

Por mí, sin duda, no habría llegado tan lejos (me vetaron la nevera y toda la cocina, me pusieron a comer en reiteradas ocasiones “sopita”, me restringieron las bebidas frías y me dieron tanta agua de panela los primeros días que terminé eliminándola por el resto del puerperio de mi dieta… no es que sea su fan, pero tampoco su enemiga), pero le di gusto a mi niño porque no me costaba hacerlo. Dejé que me consintieran “por si las moscas”, pues según él y otras personas, no hacerlo podía implicar en el futuro dolores constantes en el cuerpo, problemas en mis ojos y un mal acomodo de mis órganos.

Y sea cierto o no, los cuarenta días pasaron apenas con algunas salidas al parque y al médico y una extraordinaria salida a almorzar, más justificada por la falta de quién nos hiciera almuercito que por cualquier otra cosa. Terminado el puerperio, eso sí, reestablecimos nuestro ritmo, paseando con Irene por los alrededores y disfrutando el paisaje, la gente, los ruidos. La chiquita, por fortuna, adora estar fuera, ya sea de visita o de paseo… ¡es una belleza!

Ahora: como madre primeriza, no tengo un punto de referencia que me permita decir si las medidas fueron extremas o si las mismas me dieron flojera. Tampoco tengo a mano a mi mamita (la comunicación con el más allá a veces no es efectiva) para preguntarle cómo debía cuidarme… Los médicos no me dieron ni el más mínimo detalle (de hecho, sólo tuve indicaciones para los puntos de un pequeño desgarro: agua y jabón tres veces al día. Los resultados fueron una cicatrización perfecta) y las enfermeras, ni se diga. Mi molestia mayor (la urticaria generada, probablemente, por alguna de las drogas que me pusieron en el parto) requirió más de paciencia que de medicina, pues aunque me mandaron los mil y un ungüentos y algunas pastillas, sólo el Caladryl y la leche de magnesia me dieron paz a ratitos. Aún me quedan algunos puntitos de las ronchas (perceptibles sólo al tacto) que, se supone, desaparecerán en pocos días; tengo, asimismo, una pequeña sensación de molimiento en mi cadera; hay alguna grasa acumulada en mi abdomen y mi cintura y sigo teniendo más oscura mi pancita…

Por todo lo anterior, pregunto: ¿han tenido postpartos similares? ¿Cuánto tiempo después han sentido que su cuerpo se recupera totalmente? ¿Estaré floja o la recuperación requiere de otro tanto, que vaya más allá de los cuarenta días de la dieta? Por ahora, me quedo con las dudas… gozando, eso sí, a mi pequeña. Ya me dirán cómo pasaron ustedes esos días y cómo reestablecieron un nuevo ritmo en sus vidas.

😉

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7 comentarios Add your own

  • 1. Mamasita  |  30 septiembre 2009 a las 20:48

    Hola, yo tbn tuve un post parto bastante cuidado, mi mama estuvo conmigo hasta la semana 5a casi y durante esos dias no hice mucho, sali muy poco, en casa todo lo hacia ella y con el bebe mi marido me ayudaba otro tanto, asi es que fisicamente descanse mucho, sin embargo debo decir que no me senti del todo recuperada hasta hace por ahi unos 5 días, es decir que aun sentía dolores en la cicatriz del desgarro, en el suelo pelvico y algunas veces en el sacro, pero es que mi parto fue muy duro, muy agotador y se que fisicamente hice muhco esfuerzo y por eso talves me costo tanto recuperarme…
    hoy por primera vez me atrevi a cargar de nuevo a hijo mayor.
    y si, yo creo en una cuarentena cuidada, aqui eso no se usa casi y las mamas estan en la calle a los pocos dias y haciendo cosas, pero me quedan mis dudas sobre su recuperación, puede que no queden dolores de por vida pero si creo que tardan mucho mas en sentirse del todo recuperadas.
    muchos besos
    Irene una princesa😉

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  • 2. Adriana  |  1 octubre 2009 a las 09:22

    Hola! qué bien que ya estés recuperándote del todo. Pues yo personalmente creo que si hay que pecar mejor que sea por exceso de cuidados y no por defecto…a nadie le viene mal el descanso y la buena alimentación! Yo con Gabi también estuve super cuidada, claro que más que todo por física incapacidad (con la cesárea más 22 horas de trabajo de parto ya te imaginarás mi estado físico) que por elección. Al final estaba que salía de la casa como fuera pero yo creo que esos 40 días de tranquilidad e intimidad familiar sí son necesarios para todos, para ajustarse a los nuevos ritmos, etc. Rico que los aprovecharon! Irene está hermosa, además, qué tal esa naricita!!!!

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  • 3. Francoise  |  2 octubre 2009 a las 06:30

    No se que decirte, nuestro postparto fue agotador para los dos, para los 3 mejor! muy intimo eso si, creo que mas de lo que queriamos… ser padres primerizos sin mucha idea de la vida real de padres, lejos de la familia no es lo mas divertido que digamos… fue muy duro para los 3, no dormiamos, la casa se caia de la mugre, yo estaba muy cansada y obvio el tambien… pero lo mas bello de todo eso es que nos fortalecimos como familia, entre los 3 salimos adelante y pasamos esos primeros 40 dias, aunque el postparto es mas de 40 dias, creo que el primer año es toda una montana rusa de emociones y las hormonas tampoco ayudan… retomar la vida sexual, acoplarse a la vida de 3 y todo eso no se hace en 40 dias, toma mas tiempo del que nos imaginamos y bueno… al final es lindo todo eso… pero eso si, la ayuda de alguien de la familia nos hubiera hecho la tarea mas facil😉
    besotes

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  • 4. azulitoclaro  |  2 octubre 2009 a las 07:55

    ¡Les juro que pensé que era una floja! (bueno, debo serlo en parte porque por fortuna no pasé ni por cesáreas ni por 22 horas de parto: uff, todas mis consideraciones, Adriana, y Virginia, que sé que pasaste por algo semejante tanto con Oli como con Marlon. Y ni qué decir de tus noches, Francoise. Recuerdo lo conmovida que me sentí cuando escribiste tus posts contando los tres primeros meses con Luciano, las corridas a la clínica, los medicamentos, la alimentación y demás).

    En fin. En cualquier caso confirmo que traer un hijo al mundo es cosa de machos (jijiji). Y sé que con chiste y todo ustedes me entienden. Ver a Irene todos los días me confirma la admiración y el respeto que siento por mi cuerpo. Es increíble lo que puede hacer la naturaleza, brindándonos la posibilidad de crear vida de un modo inimaginable.

    Así que: ¿unos cuidados de más o de menos valen la pena? Claro que sí, sobre todo después del gran trabajo que ha tenido nuestro cuerpo. Ojalá todas fuéramos más conscientes de eso. Si miráramos en perspectiva lo que significan esas pequeñas vidas, no habría ni el más mínimo espacio para dudarlo.

    Y digo algo semejante con la crianza: “que vas a mal acostumbrarla de tanto cargarla”, “si la meces después no habrá forma de calmarla”, “ponle horarios de lactancia”, etc, etc, etc. Y seguro que las intenciones son buenas, pero: durará sólo unos meses de cuidado… luego, ella hará su mundo. Cuando camine no querrá estar cargada, cuando coma otros alimentos tendrá un horario de comidas… etc, etc, etc. ¿Qué más da consentirla ahora mucho, cuidarla, protegerla, acompañarla? Con seguridad da amor, felicidad y un vínculo entre los tres que durará toda la vida.
    Si me equivoco, tendré chance, seguramente, para rehacerlo todo.🙂
    A las tres: gracias por compartir sus experiencias y por pasar de nuevo por ésta, su casa.
    Un abrazo grande, grande. Y besitos.
    Vuelvo con Irene, que me llama.

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  • 5. bogotown  |  22 octubre 2009 a las 14:30

    Recién estoy conociendo tu blog, y al leer algunas cosas me encuentro con preguntas que tuve hace algún tiempo también. Tal vez ya es tarde para lo que te voy a decir, pero creo que si bien existe evidencia que demuestra que es mejor cuidarse, a mi la vida me enseñó que el cuerpo aguanta lo que le toca. Mi hija estuvo los primeros 7 días en cuidados intensivos en la clínica y durante esos 7 días yo estuve, después de un parto supremamente difícil, sentada a su lado desde las 7 de la mañana hasta las 9 de la noche, en una silla incómoda, sentada en un flotador, y pues sobreviví. Que hubiera preferido algo distinto? claro!!! Pero mi cuerpo 2 años largos después del parto no tuvo consecuencias negativas.

    Responder
    • 6. azulitoclaro  |  22 octubre 2009 a las 19:54

      Uff, me acabo de dar un pasón por tu blog, que no conocía, y te mando mis respetos. Qué lindo lo que estás haciendo. Yo, en parte, quise hacer de la casita un espacio de reflexión… y eso ha sido, pero todavía es menos personal e interior. Quizás con el tiempo llegue a eso… o, cuando menos, y eso sí que lo quiero, logre ser un pequeño diario con nuestra historia para Irene, que, como tu Bella, espero que sea mi primera lectora.
      De otro lado, con respecto a tu historia, creo que tienes razón. El cuerpo es inabarcable mentalmente, pues sus capacidades nos sorprenden: por un lado es tan frágil y por otro tan fuerte. Siento mucho que hayas tenido que pasar por esos días tan duros, pero me alegro que las cosas hayan salido adelante y que A. sea la preciosura que es hoy. Me copiaré la idea del teatrino, a futuro.😉 Espero que logren salir adelante con el cuento del colegio. Viví algunos años en Bogotá y concluí, sin mucho esfuerzo, que era un rollo tener hijos allá. No estaban en mis planes entonces ni salí de la ciudad por ello, pero la experiencia de algunos amigos me dejó claro el ejercicio. No sé porque en Colombia nos empeñamos en vivir como en burbuja, desconociendo una realidad, otra y constante (y mayoritaria) de limitaciones. ¿Acaso los señores de esos colegios no ven las limitaciones de nuestra gente? ¿Educan para nuestro país o para Suiza (en todo el sentido de las palabras)? Como padres queremos lo mejor, pero eso en sí mismo debería ser un derecho natural no algo que cueste tanto (en todo los sentidos) y que sirva para discriminar.
      En fin, terminé en queja contenida. Vuelvo y digo: ojalá que las cosas les salgan bien y que el inicio escolar de la Bella sea todo lo que quieren. Ya nos contarás.
      Saluditos fuertes,
      A.

      Responder
  • 7. clubmamas  |  26 mayo 2014 a las 08:05

    Combinar la dieta con la práctica de ejercicio es la mejor manera de perder los kilos que sobran. Los paseos con tu bebé son una buena forma de mantenerte activa.

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