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¡A bailar!

Después de muchos “ponme las zapatillas, mamá, que quiero bailar” y un sinfín de variantes -que incluían moverse cada vez que oía una tonada y rogar con su más dulce tono que la llevara a mis clases de baile-, Irene tendrá este sábado su primera clase de danza.

En realidad no sabemos si podrá quedarse en el curso, pues es para niñas de 3 años en adelante, pero con las ganas que tiene esta chiquita de bailar, bailar, bailar, creo que no es difícil que siga juiciosa todas las indicaciones y tenga el visto bueno para continuar.

La clase se llama “Danza creativa” y es, según entiendo, una especie de pre-ballet. Desde hace tiempo queríamos encontrar una alternativa semejante para Irene, pero no lograba dar con ninguna academia que tuviera clases para niñas menores de 4 años. Al parecer (y no me extraña) es difícil que se concentren en una clase cuando están tan pequeñas, pero supongo que el curso se tendrá que adaptar un poco a ellas. Lo cierto, es que iniciar un proceso formativo, artístico, con algo que le guste y que pueda disfrutar -y que además le permita interactuar más- con otros niños es algo que queríamos hacer. Entre otras cosas, creo que hay ventajas interesantes al iniciar con la danza y la música. Veremos cómo nos va “a la hora del té”.

En cualquier caso, mamá se puso en la tarea de tejer unas calentadoras pequeñas. No usé un patrón particular, aunque encontré algunos aquí y acá, pero sí busqué una aguja circular. Al final, no logré hacer un tejido cerrado, sin costuras, básicamente porque el diámetro de la aguja resultó ser muy grande para nuestro proyecto -¡sólo monté 48 puntos! Jjeje-, pero terminé descubriendo que tejer con esas agujas es un placer: no pesa el tejido y las manos tienen muchísima más libertad de movimiento (a fin de cuentas, son unas agujas menos tiesas), no hay riesgo de que se pierda la aguja “desocupada” tras una vuelta y el tejido queda bien resguardado en la misma aguja cuando se deja de tejer.

En fin, que para Irene fijamos el día de la clase cuando mamá termine de tejer las calentadoras. 😉 Me di cuenta con ello de que es bonito empezar a darle a nuestra pequeña referencias de tiempo. “Ahora”, “ahorita” y “antes” son sus mayores referentes de pasado y “ahora”, “ahorita”,”más tarde” y “después” los de futuro. ¿Será tiempo de hacernos un calendario con dibujitos que le ayude a entender -entre otras cosas- el mañana y el ayer? (Cómo me gustaría ser capaz de hacer uno como ése que incluyo ahí… aunque también podré encargarlo. Jijiji). Seguimos con nuestro proyecto de estructurar un poco más nuestra rutina (de cara a un eventual homeschooling) y con unas ganas enormes de seguir cumpliendo proyectos. Crucemos dedos.

1 febrero 2012 at 12:12 4 comentarios

¿Y si el disfraz fuera una capa que convierte al niño en un precioso pajarito azul?

Nuestro proyecto de disfraz de pajarito para Irene sigue en marcha (lento, pero ahí va). Y aunque estoy satisfechísima con los resultados, no puedo dejar de admirar esta capita de pajarito (¡¡¡¡CON TUTORIAL!!!!) publicada en Prudent Baby. Sé que cada vez está más cerca Hallowen, pero quizás aún hay tiempo suficiente para que una mamá se anime a convertir a su precioso retoño en un Bluebird. ¿Cómo hacerlo? Pues además del antojo de las fotos, dejo el link con el tutorial. 😉

Nosotros no lo haremos ahora, por cierto, pero creo que sí en un tiempo. ¿O no creen que se ve bello?

(Y aquí, un adelanto de nuestro disfraz: ahora, además de alitas tenemos truza, medias y zapatillas. ¿Falta? El gorrito con pico -que quizás se parezca un poco a éste-. Aún no sé también le haga patitas… es que las zapatillas son TAN bonitas:

Por cierto: atrapar un pajarito en pleno vuelo es casi imposible. ;))

13 octubre 2011 at 08:20 9 comentarios

Empezamos a volar ;)

En un sentido figurado. Tal como me lo había prometido en mayo, hace un poco menos de una semana inicié el proyecto de las alitas de Irene para su disfraz. Las alas están casi listas… el paso siguiente será hacer una gorrita con carita y pico de pájaro, además de un par de patitas pegadas con velcro (no sé cómo se llame en otros lados) para sus piecitos. No sé a ustedes, pero a mí me ha parecido un proyecto lindísimo y fácil de realizar. ¿Se animan?

Son unas alitas fácil de coser y fácil de cortar… quizás un poco dispendiosas en esto último (¡son muchas plumas!), pero no requieren más de un par de horas o tres para cada parte del proceso.

No terminaré de agradecerle a Eri por compartir su proyecto, ni a Victoria y a Náhuatl por sus oportunos consejos de hacer las alitas con fieltro (en Colombia, paño lenci -no sé si se escribe así-) para que no se deshilachen los cortes. Ah, y sigue siendo un proyecto que no requiere costuras si se prefiere: viendo el resultado y experimentando con las telas, estoy segura de que la silicona también funcionaría genial para pegar las plumas a la base de las alas.

Finalmente, confieso que mis costuras no son perfectas, pero también que esas pequeñas imperfecciones significan nuevos retos y una satisfacción infinita. Espero que cuando pasen los años e Irene vea los trazos no siempre uniformes y rectos de las puntadas de mamá, entenderá que aprendí de su mano y que el sueño de hacerle en casita sus disfraces pudo más que cualquier resquicio de vanidad.

😉

El próximo 31 de octubre,habrá en casa un pajarito que correteará y cantará (tengo previsto pegar algunos cascabeles a las alitas para oírlo cantar cuando corra y agite sus alas). 😉 Prometo compartir fotos del disfraz terminado por si alguien se anima a hacerlo. La verdad es que la satisfacción ya es indescriptible… ¡No quiero ni imaginarme la alegría que sentiré cuando vea a Irene-pajarita!

27 septiembre 2011 at 17:34 23 comentarios

Para Victoria

Lo prometido: ¿Será que sí se parece al vestido de Keira?

Quizás no tanto como pensé al principio, entre otras cosas porque no cierra con cinturón cruzado, como parece, si no con un cierre invisible en la cintura, ubicado a un costado. Las mangas tal vez tampoco son como las del satinado azul que compartías: estas son más grandes… pero tienen unos detalles que me parecen preciosos (con doble tela, incluso).

(Y aquí, un detalle del cuello visto desde atrás)

En fin. A mí la verdad, su tela de algodón al 100% me parece que lo hace, además de todo, cómodo.

¿Será difícil coserlo? Creo que necesito clase de corte y confección ahora sí. 😉

[PD. Pido disculpas por la calidad de las fotos… no hay nada qué hacer con mi camarita digital.]

26 septiembre 2011 at 11:53 3 comentarios

Tejiendo juntos: Gorrito para grandes y pequeños

Esta entrada será veloz. Estoy llena de tareas y con poco tiempo para pasarme por aquí. Pero los tengo a todos en mente… y trato de estar al día con noticias. Aparte de eso (que ya va siendo largo como introducción), quiero invitarlos a que se apunten al nuevo proyecto de tejido de Náhuatl: un gorrito de totoro (no sé qué es eso, pero sé que es un gorrito precioso). Las indicaciones sobre materiales y los primeros videos con instrucciones para empezar ya están disponibles en su web. Y puedo garantizar por mi propia experiencia que pueden no saber tejer, pero que siguiendo el paso a paso que tiene esta grandiosa mamá bloggera terminarán por tener el gorrito hecho por ustedes en sus manos casi sin darse cuenta. Así que sin más largas, dejo fotos y link para antojarlas (luego, cuando tenga tiempo, yo misma me pondré en la tarea de hacerlo). 😉

Las indicaciones sobre materiales, cantidades y demás, pueden encontrarse aquí (verán, incluso, que están especificados para todas las tallas. Es más, si se animan, quizás hasta hagan una para los peques y otro para los papás).

Y los primeros videos para empezar, acá (dejo algunas fotos en esta entrada. Los videos sí no supe cómo ponerlos… así que les recomiendo que los vean donde Náhuatl).

Ah, y para quienes no sepan muy bien dónde conseguir los materiales, Náhuatl también puede ayudarles: ella misma tiene kits para empezar. 🙂

Un abrazo (y gracias, Náhuatl). Es un proyecto lindísimo. Creo que en casa nos apuntaremos a hacer el de los grandes y el de nuestra pequeña de casi dos años (¡¡¡en menos de una semana!!!).

3 agosto 2011 at 06:06 4 comentarios

Tejiendo juntos: una cobija de la abuela

En algunos sitios le dicen ganchillo en otros le dicen crochet. Lo cierto es que Náhuatl ya tiene en marcha el segundo proyecto de tejiendo juntos -y doy fe de que en el primeroaprendimos… incluso los que no sabían nada, nada de tejer. La invitación es a hacer una cobija con “granny squares”. Náhuatl hizo una de un solo cuadro (de 1 metro por un metro), pero yo he decidido inclinarme por la clásica de varios (con muchos colores, por cierto). Ya tengo los hilos y toda la disposición. Y también algunos links que he estado mirando para adelantar. 😉

Éste es mi primer cuadrito. Y los colores son…

estos que la peque y el gato tocan y huelen con pasión. Las instrucciones iniciales para hacer la cobija (y algunas fotos de la preciosidad con colores muy mexicanos que hizo Náhuatl) las pueden encontrar aquí. Y todas las indicaciones siguientes para continuar aparecerán también en ese mismo blog o en el grupo de Raverly de Náhuatl.

Para hacerla, dice Náhuatl, “utilicé 10 madejas (cada una tenía 109m), de grosor medio (4), es decir más de 500 gramos.”. Yo, que tengo grandes pretensiones -no sé si tiempo y capacidad- compré 250 gramos de cada uno de los colores, para un total de 1750 gramos. Suena a muchísimo (y quizás lo es), pero preferí hacerlo para luego no tener problemas con cambios de colores, pues según los expertos es difícil que entre un lote y otro de teñido de los hilos no varíe un poco el color. Ah, según Náhuatl, “entre más delgado sea el estambre y más grande sea el gancho, más rendirá” el tejido. Mi cuadro de muestra (el de la primera foto) lo hice con una agua 0/6 (que no sé qué signifique pero que es mucho más gruesa que otras). Usé un hilo que en la tienda llamaban “macramé”: es grueso, firme y tiene un pequeño brillo. Quisiera pensar que es algodón 100%, pero no lo sé. Ah, por cierto, como soy primeriza en el asunto, decidí no mezclar colores en un mismo cuadro. Espero que mi resultado se parezca un poco a esto.

Imagen de My Lovely Corner.

¿Será?

Finalmente, y para que terminen de antojarse, dejo mis links de referencia y adelanto (el primero, por cierto, lo proporciona la misma Náhuatl).

Estoy segura de que si sacan un ratito para verlos y hacen el intento, no se arrepentirán. Ah, y no garantizo mostrar resultados muy pronto porque parece que es un proyecto largo. Además, confieso, me lo tomaré con calma. 🙂

7 junio 2011 at 07:52 12 comentarios

Alitas hechas en casa para nuestro disfraz

Cuando logré concretar mi primer proyecto de costura -hace apenas unas semanas- me prometí a mí misma que iba a hacer el disfraz de Irene para Hallowen (bueno, en realidad espero que lo usemos muchas veces: para jugar en casa, correr-volar en el parque, ir a fiestas de amiguitos, bla, bla, bla). Pues bien, el diseño está escogido: Alitas para nuestra pajarita. Quiero compartirlo para ver si alguien más se antoja y, por supuesto, para ponerme en marcha.

El diseño lo encontré en Llevo el invierno, la casita de Eri, una mamá muy craft. Incluye el patrón para cortarlo y coserlo, además de muchas fotos para antojarse de volar. No exige una gran experiencia en costura (quizás sí algo de habilidad con las tijeras) por lo que creo que es un proyecto viable (¡¡¡y hermoso!!!). Sólo requiere, de acuerdo con las palabras de su creadora, paciencia para cortar y pegar todas las piezas de tela que crean la cascada de plumas multicolor.

Las medidas del patrón son para niños de 18 a 36 meses de edad. Y aunque sé que pueden encontrarlo donde Eri, lo incluyo acá:

El molde que aparece a la izquierda es para la base donde estarán pegadas las plumas (que se cortan con el molde de la derecha). Es más, si no quieren coser, también pueden pegarse con silicona.

Luego, se van cosiendo las hileras de plumitas , de abajo hacia arriba (es decir, de afuera hacia el cuello), una sobre otra.

Y precisa Eri: “Una vez que tengan el molde de la línea de ondas recortado (esas ondas serán nuestras plumas ), lo copian en los retazos de tela para sacar las líneas. Teniendo una buena cantidad de estas líneas recortadas, empiezan a coserlas, la primer línea de plumas u ondas va en la parte de abajo del vestido, las demás se van cosiendo hacia arriba una encima de otra de manera que quede oculta la línea de costura.”

Luego, se cosen las dos alas por el cuello (con una cinta fuerte) y se cosen también dos cintas al final de cada ala para poder amarrarlas al dedo pulgar del pequeño. Y ya: pajaritos a volar. 😉

El resto del disfraz va por cuenta de la creatividad de cada mamá e hijo… 😉 No requiere prendas muy alambicadas (creo que nosotros optaremos por un vestido semejante al de Emma, la hija de Eri, o por una camiseta con mallitas… el tiempo lo dirá), pues las mismas alas hacen toda la magia.  ¿Se apuntan?

(Por cierto, la misma Eri tiene un disfraz de búho -con tutorial- para quienes prefieran algo más nocturno y uno de árbol -en fieltro y papel… supongo que también puede hacerse con telas, para quien lo prefiera-). Yo ando encantada con el hallazgo. No veo la hora de “alar” a Irene. Jajja.

PD: Visiten el maravilloso blog de Eri: está lleno de proyectos preciosos (casi todos en su categoría M.a.k.e), con tutoriales para hacerlos uno mismo.

11 mayo 2011 at 17:46 14 comentarios

Leche de almendras y galletitas caseras de banano

Esta semana estaremos un poco desconectados, disfrutando de un pequeño break del trabajo de papá. Aprovecharemos el tiempo, no obstante, para compartir en esta casita un par de actividades maravillosas. La primera son un par de recetas deliciosas, nutritivas y facílísimas de preparar. Llegaron a nuestra lista de “queremos hacerlo” gracias a las recomendaciones de Adri y Nahuátl. No necesitan grandes ingredientes ni más de 8 minutos de preparación cada una. Ah, y ya las probamos con la peque y el resultado fue un rotundo “más”. 😉

Leche de almendras. Es absolutamente deliciosa. Hace ya más de un año -a propósito de un smoothie de frutos rojos que había hecho con un éxito rotundo Fran- me había dado la receta Adri en nuestra  red (que me hace tanta falta) de Mamás Bloggeras. No la probé entonces, pero hace una semana, después de leer la fórmula publicada por Nahuátl, me eché al agua para prepararla. Creo que además de la leche misma, me daban muchísimas ganas de preparar galletas con la harina de almendras que queda después de hacer la leche… (y adelanto que esa idea -que es la segunda de esta entrada- también ya la puse en práctica y que el resultado nos hizo chuparnos los dedos a todos en el hogar.) Aquí van los ingredientes:

  • Una taza de almendras -puede mezclarse con coco o con otros frutos secos. Nosotros lo hicimos sólo con almendras -con cáscara y sin sal-.
  • 4 tazas de agua (Nahuátl hablaba de cinco, pero cuando intenté ponerlo todo junto en mi licuadora me di cuenta de que no me cabía, así que reduje la cantidad de agua con un resultado igualmente delicioso. Si prefieren seguir la receta de Nahuátl pueden disminuir la cantidad de almendras).
  • Un poco de miel (opcional).

Se sugiere, para quienes quieran, agregar vainilla, pero confieso que no sé por qué no he descubierto mi pasión por ella así que yo pasé de agregarla. Ahora, en cuanto a la preparación…

  • Se ponen en remojo las almendras (parece que el tiempo es el que cada uno quiera, puede ser entre quince minutos o un día; yo lo hice por una hora y media más o menos. Si quieren eliminar las cáscaras de la receta, déjenlo por más tiempo. Y si tienen muchas ganas de probarla la leche, háganlo saltándose este paso. 😉 La recomendación de remojarlas, al parecer, se hace para que la leche sea más digestiva -eso dice Rachel, en su blog Clean, la fuente inspiradora en este tema de Nahuátl-). Ah, el agua en la que se remojan, se descarta para la preparación de la receta -puede servir para regar alguna planta. 😉
  • En el vaso de la licuadora, se ponen las almendras con el agua y la miel (nosotros usamos una natural. Creo que también pueden endulzar con panela, azúcar de caña o, si prefieren, edulzantes naturales como la stevia). Se licúa por un par de minutos (les recomiendo que lo hagan en dos tandas de tiempo para evitar recalentar su electrodoméstico), se pasa luego la leche por un cedazo y ya está.

Nosotros la envasamos en un recipiente de vidrio que luego almacenamos en la derecha… y en menos de dos días dimos cuenta de su contenido. Irene al principio hizo cara de ¡qué es esto!, aparentemente no muy convencida de su contenido, pero en cuanto nos vio tomarlo a nosotros pidió su porción y se la tomó con gusto. La usamos, además, como base para algunos batidos y jugos, con un resultado maravilloso. Ah, y no boten por nada del mundo el ripio de las almendras que quede en su cedazo… es uno de los ingredientes de las galletas caseras con banano y sin harina de trigo que paso a reseñar. Para almacenarlo, sólo deben guardarlo en el refrigerador.

Galletas caseras de banano con harina de almendras. Otro gran descubrimiento (de Adri, con una pequeña variación nuestra). No requiere grandes conocimientos ni procesadores de cocina: sólo un recipiente para mezclar los ingredientes y un pequeño horno (nosotros usamos -con mucho éxito- uno pequeño que sirve para calentar alimentos y tostar el pan).

Los ingredientes:

  • Un banano.
  • Dos cucharadas de avena en hojuelas (la receta original de Adri tenía seis, pero como nosotros queríamos usar la harina de las almendras, la redujimos a dos).
  • Cuatro cucharadas de harina de almendras (sí, la que quedó en el cedazo de la leche que acabamos de preparar).
  • Una cucharada de miel derretida
  • Dos cucharadas de mantequilla derretida (nosotros usamos Ghee y creo que por ser más concentrado se puede disminuir un poco más la cantidad).

La preparación:

  • Con un tenedor se estripa el banano.
  • Se le agregan la avena y la harina de almendras.
  • Se derriten por separado la mantequilla y la miel en una cacerola -a fuego lento, sin que se quemen- y se le adicionan también a la mezcla.
  • Se revuelve todo con una cuchara.
  • Se cubre el molde que se vaya a usar para el horno con papel parafinado.
  • Se van poniendo sobre el papel varias cucharadas de la mezcla (no tienen que luchar con “armar” las galletas, con que le pasen la cuchara un poco por encima al poco que viertan sobre el papel basta para que quede con una forma apropiada para la cocción).
  • Se llevan al horno (precalentado) por 10-12 minutos (nosotros lo pusimos a 220 grados centígrados, pero creo que 175 grados centígrados sería mejor) y ya. Se dejan enfriar y se comen (casi seguro de una sentada. Jajjaja).

Lo mejor de esta receta (a parte de su sabor y de lo fácil que es hacerla) es que no se hacen grandes cantidades de galletas (a nosotros, por ejemplo, nos salieron sólo 9), con lo que la porción es más que suficiente para una familia de 3 o 4 personas. Si quieren prepararlas para una fiesta o una reunión familiar, les sugiero duplicar los ingredientes y ya.

Personalmente, lo que más me sorprendió de todo este ejercicio culinario fue que las galletas no demandaran ninguna preparación especial y, mucho más, que no necesitarán de harina de trigo. Esto, a mis ojos, resultó interesantísimo porque justamente el trigo es uno de los productos que más se cuestiona por sus cultivos (usualmente hechos en grandes extensiones norteamericanas con semillas genéticamente modificadas. Es decir, de orgánico, poco). Además, si se tiene en cuenta que es tóxico para los celíacos (por ello recomiendan no darle trigo al bebé antes de los seis meses), su interés se intensifica.

Así que… ensayen las dos recetas. Les aseguro que tanto la leche como las galletas le encantarán. 😉

PD: Perdón por la calidad de las fotos… las galletas las hicimos casi en la noche, con casi nada de luz natural.

18 abril 2011 at 04:47 11 comentarios

El cuarto de nuestra Irene

Ahora sí podemos decir que tenemos casi listo el cuarto de la peque. El proceso ha sido lento, pero amorosísimo. Lo hemos gozado poco a poco y ahora mucho más cuando muestra, al fin, sus frutos. Por eso, queremos compartirlo con ustedes, pues sabemos que ésta será una versión más de esta casita. En ella reposarán los días, las noches y los sueños de Irene. Llenémoslo también con todos las ilusiones que nos trae con su llegada esta chiquita. 😉
Cuartito 1

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Cuarto Irene 4

Cuarto Irene 6

Cuarto Irene 7

9 julio 2009 at 11:16 2 comentarios

Así va el cuartito de Irene

Van llegando regalos para la chiquita. Aquí, dos sorpresas grandes: la decoración de las paredes (¡¡¡lindísimas!!!, gracias JC e hijita) y el cambiador, hecho por mi hermano, otra fantasía útil y preciosa ;). No sé qué les parezca a ustedes, pero yo siento el amor de todos en estas cositas. Les quedo debiendo el reporte de otros cuantos regalos a los que prometo hacerles fotos en estos días.

Primero, el cuarto:

En está última se ve, además de la decoración de las paredes, el lujo de cambiador… más detallado en esta otra fotito:

Gracias, manito: sos un artista.

😉

22 junio 2009 at 19:25 Deja un comentario

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