Archive for julio, 2009

Cómo se desata un parto

Aclaro, antes que nada, que a pesar del título ni pienso ni puedo sentar cátedra: sólo quiero compartir con ustedes la pregunta que sobrevuela el ambiente ahora que estamos cada vez más cerca de la llegada de Irene, y referenciar algunas pautas generales que me han dado los médicos y que se confirman en este universo paralelo de internet.

Me he sentido perfectamente y hasta ahora mis únicos síntomas son la presión de esta chiquita en la parte baja (bajísima) del vientre, la sensación de que sus movimientos se desarrollan en un espacio cada vez má estrecho, y la conciencia de reiterados estirones en el canal del parto, lleno de músculos y no sé qué más cosas que de otro modo, seguro, no sentiría tan bien.

Siento que una puertecita comienza a abrirse en mi cuepo y que Irene la va recorriendo. Sé que el trayecto puede tomarse horas, días o  semanas, pues la peque todavía -de acuerdo con su fecha probable de parto- otras dos  para llegar al final del túnel dentro del término médico. Cuánto se demore es una pregunta que, confieso, por ahora ni me planteo. Trato de gozarme el rollo, reconociendo mi cuerpo y repitiéndole a ella que se tome su tiempo. Sé que el día llegará en cualquier caso y que esta maquinaria estupenda que se llama cuerpo podrá todas sus piezas a marchar.

En cualquier caso, como se supone que una madre responsable debe estar alerta al avance del proceso para ayudar a que fluya como debe o, al menos, para reaccionar en el momento en que deba hacerlo, dejo unos cuantos links sobre el parto, que pueden ser de utilidad: por un lado, encontré éste, manualito, sobre la preparación, el proceso y las etapas del parto; y por otro, éste sobre las señales que indican que el mismo va a empezar. Hay muchas más opciones disponibles en la red que complementan lo que indica la lógica en estos momentos y lo que han sentido a lo largo de la historia tantas mamás. La experiencia es hermosa y, sin duda, es un privilegio inmenso que se puede disfrutar a cada segundo.

Pienso, en resumen, que dentro o fuera de la cancha, el embarazo y el nacimiento son la concreción de la vida misma… una expresión casi poética, resumida, de eternidad. A lo largo de estos nueve meses, Irene su padre y yo hemos formado un equipo que ahora se encuentra ad portas de jugar una importante final. Mientras eso sucede, pueden estar tranquilos: todo marcha como debe y nosotros seguimos inundados de expectativas, felicidad y paz. 😉

Ah, dejo dos videos cortos de elembarazo.net sobre el parto:

Uno, con la explicación médica sobre cómo se desata el parto y cuáles son sus síntomas (con un error vergonzoso en el texto, que escribe tapón bucoso en lugar de tapón mucoso… en fin):

y otro con algunos consejos para el parto, que hace las veces de resumen de otras recomendaciones desarrolladas en video en ese mismo portal:

Espero que les gusten. Y para quienes estén interesados, la imagen la encontré en bebesymas.com

29 julio 2009 at 07:19 Deja un comentario

Preparando la mudanza

Ahora sí, con todas sus letras, llegamos a la recta final: Hoy cumplimos 38 semanas de embarazo -Y siete años de estar juntos papá y mamá 😉

Las sensaciones son múltiples: por un lado, el peso de la pequeña se va haciendo cada vez más notorio; por otro, el encajamiento de su cabecita en la “puerta” de salida da aviso de su próximo arribo. Eso, por supuesto, trae una oleada de expectativas, preguntas, goces y un sinfín de emociones, que en mi condición de primeriza pueden dar lugar a casi todo.

Debo confesar, sin embargo, que aunque en realidad no tengo ni idea de lo que viene (por más que lea, vea documentales, hable sobre el asunto, pregunte, etcétera) siento una relativa tranquilidad en mi espíritu. Creo que la naturaleza conoce mejor que nadie el camino y que la pequeña encontrará su rumbo. Los sobresaltos por las nuevas sensaciones en mi cuerpo, las molestias que me producen algunos pequeños estirones y el cansancio generado por el peso pasan a ser así simples consecuencias de mi estado, obvias y esperables, y el preludio de un gran cambio físico, emocional y, sobre todo, vital.

Pasé entonces de pensar y hacer un “plan de parto” (con todos los “quiero” y “no quiero” de ese momento) a un dejarme ser y estar. Eso, por supuesto, no significa una renuncia a mi voluntad o un “hagan conmigo lo que quieran”; más bien se trata de un ya sé que deseo, confío en que se pueda dar y haré lo que esté a mi alcance para que así sea. En consecuencia: quiero  intimidad hasta el último momento, trataré de pasar todo el tiempo posible en mi hogar (ahora y durante el trabajo de parto); quiero tranquilidad y paz para mí (el burro por delante) y la pequeña, voy a buscarla en mí misma (y que vivan mi muacho, mi casita, la musiquita y demás); quiero el menor número de intervenciones médicas posibles, dejaré que la naturaleza evolucione por sí misma al máximo -con los buenos oficios de mi amiguita y hermanita del alma médica- antes de salir corriendo al hospital; quiero un parto feliz y tranquilo, gozaré cada segundo de este último período del embarazo segura de que un buen comienzo debe tener un buen final.

En definitiva, creo que todo lo que hemos hecho a lo largo de estos meses apunta a que nuestros deseos puedan ser realidad. No sé si eso signifique un trabajo de parto corto o largo, relajado o doloroso… Debe significar, sí, espero, un parto amoroso, lleno de ilusión y felicidad. Que Irene siga su caminito y que cada vez que se acerque más a la salida ella y nosotros sintamos que se abre una puerta al infinito aquí, en nuestra realidad. Una pequeña mudanza (entre otras, un “cierto número de movimientos que se hacen a compás en los bailes y danzas”, según el Drae) para gozar y celebrar.

(Feliz aniversario, mi amorcito, y feliz arribo, a ti, pequeño pajarito).

A.

24 julio 2009 at 07:39 2 comentarios

¡¡¡Nuestra última ecografía!!!

Aquí tenemos nuevamente a la pequeña: su carita, sus piernitas, su espalda, sus nalguitas… Cumplimos 36 semanas y, de acuerdo con el médico, ya todo está listo para nacer.Es una cosita hermosa que dan ganas de comerse a picos… Y ya falta poco para poder hacerlo. 😉 Te esperamos felices, Irene, para que nos ilumines con tu sonrisa también.

La ecografía la hicimos hoy, miércoles 15 de julio. Ya tenemos 36 semanas de gestación… es decir, que ella pueda nacer, de aquí en adelante, cuando quiera. Noticias: que Irene anda súper bien, que está de cabecitas, como Dios manda para esta época, que está dentro de los parámetros establecidos para su desarrollo y que su corazoncito y su cuerpecito lucen maravillosamente. Está pesando, según los cálculos, 2.785 gramos y su fecha prevista de parto sigue siendo entre el 7 y el 10 de agosto. Chiuckkk

15 julio 2009 at 15:34 16 comentarios

El cuarto de nuestra Irene

Ahora sí podemos decir que tenemos casi listo el cuarto de la peque. El proceso ha sido lento, pero amorosísimo. Lo hemos gozado poco a poco y ahora mucho más cuando muestra, al fin, sus frutos. Por eso, queremos compartirlo con ustedes, pues sabemos que ésta será una versión más de esta casita. En ella reposarán los días, las noches y los sueños de Irene. Llenémoslo también con todos las ilusiones que nos trae con su llegada esta chiquita. 😉
Cuartito 1

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Cuarto Irene 4

Cuarto Irene 6

Cuarto Irene 7

9 julio 2009 at 11:16 2 comentarios

Un parto necesita, sobre todo, AMOR

Lo prometido es deuda. Como continuación a nuestras últimas dos entradas, hoy tenemos una entrevista corta a Michel Odent, un obstetra francés, autor de varios libros sobre el parto (entre otros, tiene Nacimiento renacido, El bebé es un mamifero, La vida fetal, el nacimiento y el futuro de la humanidad; Ecología prenatal, El granjero y el obstetra, La cientificación del amor y La césarea). Adicionalmente, es fundador del Centro de Investigaciones Primarias de la Salud en Londres, encargado de estudiar la correlación entre lo que ocurre durante el período primario y la salud y comportamiento posterior en la vida. En esta entrevista plantea, entre otras cosas, por qué deben evitarse las intervenciones durante el parto, cuáles son algunos de los efectos que producen las mismas y qué se puede lograr si en su lugar se deja trabajar al cuerpo, con sus químicos y su amor.


“Más que humanizar el parto hay que mamiferizarlo”: Entrevista a Michel Odent, prestigioso ginecólogo francés, pionero en la promoción del parto fisiológico y precursor hace tres décadas de las bañeras de dilatación, ha hablado sobre la importancia de lograr partos menos medicalizados y mucho más naturales, o como él los llama, más cercanos a los de todos los demás mamíferos, más “mamiferizados”.

P: Cuando habla de la importancia del amor en el parto, ¿a qué se refiere?

R: El amor ya no es tema exclusivo de poetas, filósofos o novelistas. Hoy lo estudian científicos de muy diversas disciplinas y han llegado a una conclusión: la importancia que tiene todo lo que sucede en el inicio de la vida para desarrollar la capacidad de amar. Es fundamental no perturbar demasiado el parto para que madre e hijo puedan desarrollar ese amor.

P: ¿No perturbar el parto significa no medicalizarlo y humanizarlo más?

R: Más que humanizar, yo hablaría de “mamiferizar”. Para que un parto sea fácil, hay que redescubrir las necesidades básicas que compartimos con todos los mamíferos. Y todas las hembras, para segregar oxitocina, esa hormona del amor que hasta hace poco se necesitaba liberar para poder dar a luz, necesitan sentirse seguras y que su nivel de adrenalina sea muy bajo.

En la selva, si una hembra está a punto de dar a luz y se da cuenta de que tiene un depredador cerca, segregará adrenalina para poder defenderse y retrasará el parto para cuando se sienta más segura. Los mamíferos necesitan sentirse seguros y no observados para dar a luz.

P: ¿Un parto con médicos, oxitocina sintética, epidural, cesárea… no es más fácil?

R: No, la epidural es un medicamento que sustituye a las endorfinas, lo mismo que la oxitocina sintética sustituye a la natural. Todos estos medicamentos hacen el papel de las hormonas que las mujeres no pueden segregar porque no se encuentran en un entorno adecuado. Hoy en día no solo no las pueden liberar las parturientas que dan a luz por cesárea, también muchas de las que tienen un parto vaginal, al usar sustitutos farmacológicos de estas hormonas del amor. El problema es que estos sustitutos no producen efectos sobre el comportamiento y alteran el curso natural del nacimiento, un momento crítico en el proceso del desarrollo de la capacidad de amar.

P: Entonces, ¿cuál es el mejor entorno?
R: Después de llevar más de medio siglo participando en nacimientos, puedo resumir mi aprendizaje en pocas palabras: un parto será más fácil y rápido cuanto más sola esté la mujer. Solo necesita una comadrona que tenga experiencia y una actitud maternal y que se mantenga en silencio. Es el mejor entorno para liberar la oxitocina, que es una hormona tímida y no aparece si hay muchos espectadores.

Autora: L. Artiz. Sitio Oficial: Ser Padres

8 julio 2009 at 12:06 1 comentario

“Un parto humanizado, un parto más natural”: a propósito de los partos medicalizados

Navegando en la red me encontré un artículo que resulta muy oportuno para mis planteamientos del post anterior, sobre los partos medicalizados. Es un texto publicado en Ser padres y referenciado en un blog llamado Beso de amor, que habla sobre las prácticas comunes en los partos medicalizados, contrastadas con el proceso de un parto natural. Como decía la semana pasada, creo que todas las madres tenemos derecho a (y quizás, también tenemos el deber de) estar informadas sobre cómo puede ser un parto y sobre las implicaciones que pueden tener algunas prácticas que se asocian en ocasiones al mismo. Dejo, por lo tanto, el texto “Un parto humanizado, un parto más natural” con la esperanza de que esta puesta en común ayude a algunas madres a tener un parto seguro, así como a los chiquitos que vienen en camino y a sus papás a cambiar la percepción de las cosas, confiar más en la naturaleza y vivir esa gran llegada al mundo como un momento real de felicidad. 😉

“Un parto humanizado, un parto más natural”

Las mujeres piden que se tengan en cuenta sus preferencias al dar a luz a sus hijos y buscan partos naturales. También hospitales y clínicas están cambiando sus protocolos para no entorpecer un acto íntimo y personal.

En realidad, el parto se considera un acontecimiento más de la vida sexual de la mujer y como tal se debe tratar. Si no se detectan complicaciones, lo ideal es que el profesional vigile adecuadamente, pero en un discreto segundo plano, interrumpiendo lo menos posible.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que muchas de las prácticas que se han venido utilizando en los partos normales no son necesarias. Añade que incluso algunas de ellas pueden resultar también perjudiciales. Entre otros puntos cuestiona:

  • El rasurado y enema;
  • Poner un gotero y meter oxitocina;
  • Que la mujer de a luz tumbada e inmovilizada;
  • Pujos dirigidos en el expulsivo;
  • Medicación para expulsar la placenta, siempre;
  • Explorar el útero por dentro, tras el parto.

Avances médicos

Episiotomía

Este corte en el periné se ha estado realizando durante muchos años para facilitar la salida del bebé. Se creía que prevenía las lesiones en el suelo pélvico y la incontinencia de orina.

Hoy, casi todas las maternidades están reduciendo su uso al mínimo, porque se sabe que, salvo excepciones, la episiotomía es innecesaria y produce más lesiones, dolor y secuelas que las que intenta prevenir. Es mejor correr el riesgo de un pequeño desgarro, que un corte más profundo. Los desgarros que siguen las líneas naturales de tensión del tejido cicatrizan con mucho menos dolor y la mayoría de las veces solo afectan a la piel. La episiotomía corta también los músculos y puede producir problemas en las relaciones sexuales y secuelas dolorosas.

Oxitocina sintética

El empleo de oxitocina , la hormona artificial que imita la que se produce en el cerebro, se debe reservar solo para cuando realmente el parto se detiene o hay problemas. La oxitocina sintética impide que se segreguen endorfinas, los opiáceos naturales u hormonas del placer que el cerebro produce a la vez que la oxitocina natural, y que ayudan a la madre y al bebé durante el proceso.

Monitor fetal

Si una futura madre decide no ponerse anestesia epidural y el parto no se fuerza con oxitocina, no es necesario que permanezca atada a las correas del monitor fetal. Puede pasear o darse una ducha caliente si lo desea. Es suficiente con una auscultación del latido del corazón del bebé de vez en cuando.

Tacto vaginal

Cuando una matrona es experta, puede llegar a detectar cómo avanza el parto sin someter a la futura madre a un número excesivo de tactos vaginales. Aumentan el riesgo de infección, si no son necesarios.

Rotura de la bolsa

La rotura artificial de la bolsa ayuda a desencadenar o estimular un parto si es necesario, pero es perjudicial cuando no hay motivo, ya que se producen más infecciones, las contracciones son más dolorosas y se priva al bebé del almohadillado que crea la bolsa en el canal del parto. Algunos afortunados llegan a nacer ¡con la bolsa sin romper! Dice la tradición que esto da buena suerte.

Cesárea

Existe un preocupación seria por el aumento exagerado de la tasa de cesáreas (hasta un 25%). Según la OMS, no debería ser mayor de un 15%, aunque algunos centros han conseguido bajarla hasta un 10-12%, sin arriesgar la vida del niño o la madre. Los médicos temen las demandas judiciales, y algunas mujeres la piden sin saber que tiene más riesgo de muerte, problemas y secuelas.

No forzar los partos, dejar que las mujeres con una cesárea anterior intenten un parto vaginal y respetar el ritmo natural del proceso sin entorpecerlo, reduce las cesáreas a las realmente necesarias.

Inducción al parto

Los partos inducidos presentan más complicaciones que los que empiezan solos y muchas más probabilidades de acabar en cesárea.

Se ha dejado de inducir el parto por sistema a:

  • Todas las mujeres con diabetes gestacional no complicada;
  • Con la placenta calcificada;
  • Con bebé grande (mejor esperar a que se ponga de parto);
  • A madres un poco bajitas o con niños pequeños pero dentro de límites normales, si están creciendo a su ritmo.

La postura

Expertos de todo el mundo se asombran de que en algunos países, como España, las mujeres sigan pariendo tumbadas boca arriba. Es la postura más incómoda para empujar y dificulta la llegada de oxígeno al bebé, ya que comprime el riego sanguíneo.

El niño encuentra mejor su camino si la madre está en posición vertical, y la pelvis se abre más si la mujer adopta la postura que «le pide el cuerpo», con frecuencia en cuclillas o a cuatro patas.
Muchos hospitales están introduciendo en sus paritorios pelotas grandes de goma, sillas bajas de madera, camas amplias y cómodas o camillas que se pueden poner en posición vertical.

Cambios en el entorno

Contacto con el recién nacido

Todo bebé sano nacido a término sin problemas debería permanecer con su madre en contacto piel con piel, sin separarlo ni siquiera para hacer los controles habituales.

Estos se pueden realizar encima de la mujer ( test de Apgar, aspirarle los mocos si lo necesita…) o posponer (pesarle, tomar huellas, vitamina k, pomada en los ojos que impide ver a mamá…).

¿Por qué es mejor?

Encima del pecho desnudo de su madre el recién nacido no pierde temperatura, tiene menos bajadas de azúcar y su cerebro no se ve dañado por las hormonas del estrés que segrega si llora de miedo y soledad en una cuna.

La madre es la mejor incubadora para los prematuros, según demuestran las investigaciones del método canguro. El contacto inmediato tras el parto favorece el buen inicio de la lactancia materna y el vínculo hormonal y emocional entre madre e hijo. La primera hora de vida es un momento mágico e irrepetible, en el que madre y bebé se enamoran, y no debe suprimirse sin motivo. No se debería separar a una madre de su hijo sin su consentimiento.

Partos naturales en hospitales

Algunos hospitales están empezando a ofrecer la opción de un parto natural en el propio centro. otras ofrecen partos no medicalizados en algunas maternidades públicas. A diferencia de lo que ocurre en países europeos, como Alemania, en España y en otros paises existen pocas «casas de parto» (centros donde la mujer da a luz en un entorno agradable, similar al de su casa, controlada por una matrona, que da mucha tranquilidad y facilita el parto).

Dar a luz en casa con los controles adecuados es seguro, siempre que se cumplan unos requisitos de salud de la madre, cercanía a un hospital… Es esencial elegir una matrona bien preparada.

Podrás encontrar información en http://www.nacerencasa.org/

Dar a luz acompañada

La mujer tiene derecho a estar acompañada en el parto por la persona que ella elija, que no siempre será el padre del niño.

Una opción son las doulas, que acompañan a la madre durante las labores de parto si no cuenta con ningún familiar cercano que pueda apoyarla en esos momentos. Se ocupa de ayudar en pequeñas cosas que hacen sentirse a la mujer más cómoda (cuidados, masajes, etc).
En otros paises es habitual que la futura madre exprese en un escrito qué practicas desea evitar y realizar en su parto, dejando al profesional la opción de actuar en caso de complicaciones. En algunos países, el hecho de que la futura madre presente un plan de parto suele poner en guardia a los profesionales de los hospitales, que ven cuestionado su buen hacer profesional.
La mujer tienen derecho a elegir qué pruebas les van a realizar, o a rechazarlas, como en cualquier intervención médica. El plan de parto sería como una especie de consentimiento informado, que actualmente firma toda persona que entra en un hospital para cualquier acto médico.

Más información sobre el tema en la organización el parto es nuestro.

Autora: Pilar de la Cueva, ginecóloga.

PD: He encontrado un par de textos más (en las mismas fuentes donde estaba este artículo) que me tomaré el atrevimiento de publicar a lo largo de esta semana… para que tengamos opción de pensar, en serio, en los beneficios de un parto natural. No sé cómo caminen las cosas cuando llegue el momento, pero confío, al menos, que estar informadas nos servirá a Irene, a su papá y a mí a sentirnos seguros en este proceso, verlo como un momento feliz, a pesar de su costo, y acudir al centro médico cuando el momento esté próximo a llegar.

7 julio 2009 at 15:09 8 comentarios

¿Por qué dudo de la necesidad de partos medicalizados?

Como la mayoría de las mamás primerizas, una de mis mayores inquietudes se relaciona con el trabajo de parto (y con el parto como tal).  Y no sé si por necedad (mi muchachín dice que -en general- tanta información circulando puede terminar por atafagar el cerebro y bloquear, incluso, la capacidad de razonar) o por necesidad, he buscado datos, comentarios, conceptos médicos y documentos que me ayuden a aclarar el panorama para saber cómo puede ser un parto y qué opciones puedo considerar. La conclusión, hasta ahora, es simple: no quiero un parto medicalizado innecesariamente, pues creo que la naturaleza es sabia y que no seré ni la primera ni la última mujer en ser mamá.

Quizás lo que escriba hoy no tenga nada que ver con lo que piense mañana y mucho menos, tal vez, con lo que piense después de que nazca mi bebé. En cualquier caso, creo que vale  la pena escribir ahora, justo antes de que todo llegue a su término, para desahogar palabras, emociones, temores, sentimientos. No haré análisis médicos, pues no estoy capacitada, pero sí dejaré algunas inquietudes que rondan mi cabeza y que explican, en parte, por qué insisto en la búsqueda de un parto natural, en principio, más amoroso, menos traumático y más saludable para la madre y el bebé.

Esta semana cumplimos, si mis cuentas no se enredan, 35 semanas de embarazo, es decir: cada vez estamos más cerca de las 38 que indican término. Los médicos hablan de una gestación “total” cuando llega a las 40 semanas, pero aclaran que las madres primerizas (entre las que me cuento) pueden tener su parto dos semanas antes o dos semanas después de ello. Como quien dice: ahora sí el reloj va en conteo regresivo y la pequeñita estará mostrando sus narices en algo así como un mes.

¿Qué puedo esperar del parto? No sé. Que mi hija nazca, para ponerlo en los términos más elementales del asunto. ¿Y si los pongo en los del deseo? Pues que nazca tranquila, feliz, bien… Me niego a creer que la llegada al mundo tenga que ser algo traumático. No quiero con ello, por supuesto, desconocer sus posibles complicaciones ni las dificultades por las que muchas madres han pasado, pero sí quiero suponer que hay un orden natural que existe desde el comienzo del mundo y que ese orden, así yo no lo entienda, tiene una razón de ser. Cualquier intervención que se le haga tiene que traer consecuencias: ¿sobre qué criterios debe actuarse entonces?

Un parto respetado

Como se ve en el video, ésta es una discusión que existe hace rato y que tiene, entre sus actores, asociaciones como la OMS (que hace algunas recomendaciones puntuales sobre el parto), fundaciones internacionales y hasta gobiernos que hablan abiertamente de derechos (de elección en el momento del parto) y defienden los partos naturales sobre las cesáreas, reconociendo el riesgo que puede tener sobre la madre y el niño cualquier intervención. Una cosa son las complicaciones y otra las facilidades que puede brindar, desde una perspectiva médica, “saber a qué atenerse”, es decir, controlar desde la medicina misma un proceso natural que tiene variables desconocidas hasta el momento mismo en que se presente.

Aclaro, en cualquier caso, que no soy enemiga de la ciencia. De hecho pienso que es una ayuda maravillosa para el ser humano… pero también creo en la naturaleza, en su orden, en su sentido, a sabiendas de que casi nunca somos los suficientemente perceptivos para entender cómo funciona y que ese desconocimiento puede producir temores a más de uno.

Pregunto, entonces (como en este otro video): ¿por qué cada vez se programan más cesáreas? ¿Por qué rutinariamente se utilizan medicamentos, como oxitocinas sintéticas, para acelerar el proceso de dilatación? ¿Por qué NO existen en la mayoría de centros de atención médica de los partos alternativas distintas a la camilla o “el potro”, como le dicen en algunos países, para parir? ¿Por qué no se informa a las madres sobre posiciones en el momento del parto distintas a la horizontal? ¿Por qué se “conectan” mujeres en trabajo de parto, limitando su movilidad y haciendo, en consecuencia, más difícil la búsqueda de posiciones y movimientos que relajen su cuerpo y le permitan tener un trabajo de parto más sencillo y cómodo? ¿Por qué, incluso, se aísla a la madre de su familia, llevándola a espacios fríos, más cercanos a la atención de enfermedades que a la culminación de un proceso natural? ¿Por qué se suministra “naturalmente” (sin consultar a la madre en muchos casos o presionándola para que lo acepte) anestesia epidural? ¿Por qué se realiza con tanta frecuencia la episotomía (corte en los labios) y no se buscan alternativas diferentes como un parto vertical?

No sigo, aunque podría haber muchas más inquietudes que pasan por cómo se le da la bienvenida al mundo a ese pequeño, si se le entrega a la madre inmediatamente y se le permite que busque por sí mismo el pecho y un largo etcétera que podría no acabar. Puede -y ojalá- que estas no sean las circunstancias comunes, pero ¿hay suficiente información o instrucción a las madres sobre cómo puede ser un parto que le permitan tomar decisiones sobre el mismo? Así como el embarazo es una etapa de la vida (y no una enfermedad), el nacimiento es un proceso natural que tiende a complicarse cuando lo intervenimos sin necesidad. Información y videos al respecto pueden encontrarse en todos lados. Algunos de los más reconocidos (y recientes) son The Bussiness of Being Born (del que a continuación pego un fragmento) y Orgasmic Birth (del que también pueden encontrar trailers y demás en Youtube). Creo que toda madre debería verlos o, al menos, informarse al respecto.

Nuestra sociedad le ha dado la espalda a un momento de la vida que es trascendental, no sólo por lo que significa, si no porque es un regalo mismo de ella. Del mismo modo que nos emocionamos ante un regreso o una visita, deberíamos tener la libertad de sensibilizarnos ante un nacimiento, con la alegría y la incertidumbre que el mismo conlleve. Puede que no sepamos cómo ocurra, pero… ¿si pensamos en el milagroso fin que nos espera, si tenemos presente que nos hemos preparado durante nueve meses para ese encuentro, si nos conscientizamos de esa jornada de acercamiento que hemos tenido con esa personita, pedacito nuestro que salta y vibra en la “barriga”… no cambiaría nuestra perspectiva? Yo, al menos, quiero sentir a plenitud esa llegada, con la certeza de que ése es mi viaje a Ítaca y que Irene llegará, ansiosa, para compartir con nosotros otro buen pedazo de trayecto. No quiero alterar su arribo: quiero que ella misma decida su momento.

¡Feliz comienzo!

🙂

P.D: El video con el que abro esta entrada es un comercial publicitario de una marca de colchones. Sé que no suena muy ortodoxo, ni mucho menos, pero me parece válido como testimonio de un parto natural. En varios países europeos los partos en casa son bien vistos (incluso incentivados por los gobiernos mismos, que los regula y promueve ofreciendo capacitación y personal ídoneo para atenderlo). En Colombia esas alternativas son casi impensables (al menos si se tienen los recursos para recibir atención médica), pues no cuentan con ningún soporte oficial para hacerlo. En un caso y otro, lo que quiero resaltar con ese video, especialmente, es el hecho de que sí es posible hablar de un parto natural, respetado, humanizado, sin intervenciones. ¿Si el embarazo ha sido un embarazo tranquilo y sin complicaciones, no es lógico que se pueda dar?

PD2: Hay algo que no menciono en el texto pero que me parece válido en esta entrada, aunque sea al cerrar: curiosamente uno de los puntos comunes que he encontrado en los textos que he leído (y en los videos y en las conversaciones con madres, médicos, entre otros) es que una vez se interviene con algo (por ejemplo, una vez se usa la epidural o una vez se aplica oxitocina sintética o una vez se rompen aguas artificialmente, etc., etc.,) la necesidad de intervenciones siguientes viene en cascada, trayendo como consecuencia un camino muy lejano al parto natural. Esos son los partos medicalizados a los que me refiero: aquellos en los que no dejamos que el bebé y el cuerpo de la madre alcancen su propio ritmo. Sé que el tema es discutible o al menos inquietante, por eso lo planteo acá.

2 julio 2009 at 08:31 8 comentarios


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