Archive for mayo, 2009

¡Por fin, la carita de Irene!

Irene. 22 de mayo de 2009
Aquí esta, en foto, nuestra peque, nuestra pajarita, Irene. Ya tenemos 29 semanas de embarazo… y ella, 27 de estar creciendo maravillosamente. Muestra su cabeza, luego su espaldita, sus piecitos, sus manitas (con gesto de dedos incluido… jajja) y su carita acostadita.
😉

22 mayo 2009 at 16:40 1 comentario

“Hola Casita de Irene. Toc-Toc.”

Una carta para la chiquita que nos llena de vida desde ya.
Papá, mamá e Irene
Irene:

Estoy feliz de que tengas una madre como tu madre, la madre que muchos angelitos quisieran tener. La más dulce e inteligente que hayas podido encontrar en esta humanidad. Acaso en esa otra esfera en que todo puede ser uno se conocieron y desde hace siglos se hicieron guiños. Puedes ser. Y puede ser que yo también estuviera allí y riera con ustedes. Como ahora.
Mi querida bebé, en poco tiempo realidad: espero que siempre reconozcas a esa mamá. Y que la tengas al lado de tu corazón.
Y a mí, espero que me dés lo mejor de ti. Tu libertad y felicidad, que serían los mejores regalos que podrías darme. Y mucha paz, y alegría, y amor… todo eso que desde ya hace parte de tu próximo hogar.
Que el día y la noche que pronto verás esté lleno de mamá y papá.
Un beso en tu dimensión.

Tu papá que tanto te quiere ya.

22 mayo 2009 at 15:21 1 comentario

Al agua: mi experiencia en la piscina con la gimnasia prenatal

Como les conté, desde el lunes de esta semana inicié un curso de gimnasia prenatal en el agua, por el que me decanté porque me pareció una opción segura y divertida que me ayudaría a relajar mi cuerpo y prepararlo mejor para la llegada del bebé. Hasta ahora llevo 2 sesiones (más una extra en la que recibimos la conferencia sobre Lactancia materna de la que también esta semana les hablé), pero está proyectado para que sean 12. Debo decir, aunque parezca prematuro, que fue una opción adecuada, pues ya siento más cómoda y tranquila. Comparto, entonces, algunas de las ventajas que siente que este modelo puede tener.

Al agua

Al curso se asiste en pareja, pero al contrario de lo que ocurre con las sesiones en las que he participado de gimnasia prenatal fuera del agua, en éste los papás actúan más. Aquí no sólo sirven de apoyo físico y emocional a la futura madre: se ejercitan y capacitan paralelamente, viviendo su propio proceso como “gestantes”. Adicionalmente, los ejercicios de estiramiento y fortalecimiento de los músculos que se practican permiten un mayor relajamiento del cuerpo, una menor sensación de peso y más comodidad por su variedad y por las condiciones particulares en las que se realizan. Sin duda, el agua reduce la presión de la pancita sobre la cadera, las piernas y las rodillas, facilitando cada uno de los movimientos. La experiencia, por lo tanto, resulta gratificante y menos dolorosa que otras.

La intensidad (dos veces por semana) garantiza continuidad en el ejercicio y, con ello, una elasticidad creciente, muy necesaria a la hora del parto. El uso, en algunas ocasiones, de fitball para los ejercicios de estiramiento y calentamiento previos al agua, incrementan la comodidad, pues estas pelotas se adaptan a las formas del organismo de una manera estupenda. Ahora, en casa, incluso, prefiero sentarme en ellas que en una silla normal. Por último, debo anotar que el horario (6:30 p.m., que es comienzo de la noche en el trópico ecuatorial) garantiza que no haya molestias ni desgastes por cuenta del sol. El agüita, por fortuna, está climatizada, con lo que el único momento horrible de la clase es al salir de la piscina y pasar a la ducha… algo que, ni modo, me toca aguantar.
😉

Lo que planteo, obviamente, no pretende generalizar (puede haber cursos dentro y fuera del agua muy distintos a los que comento), pero sí servir de pauta sobre las alternativas que existen. En cualquier caso, afrontar los cambios suscitados por el embarazo exige fortaleza y tono muscular, al igual que lo requiere el momento final del parto. Informarse de cómo pueden mejorarse las condiciones físicas de nuestro organismo no está, por ello, de más. Que cada quien escoja sus mejores opciones, de acuerdo con la oferta que tenga disponible y sus posibilidades de acceso. Seguramente nuestro cuerpo lo agradecerá.

15 mayo 2009 at 12:47 2 comentarios

Cuestión de peso: ¿durante el embarazo cuánto se debe aumentar?

Ayer tuve cita de control prenatal y, aunque todo anda al pelo (la altura del útero se corresponde perfectamente con las semanas de gestación que llevamos, el corazón de Irene indica plena vitalidad, mis exámenes clínicos descartan diabetes gestacional y dan índices de buenos de nutrientes, cero infecciones y demás), la médica abrió los ojos porque he subido, según su pesa, 6 kilos en dos meses. Según ella, no debo subir más de kilo y medio mensual, pero según le entendí a mi nutricionista (que veo mensualmente), esa referencia es relativa, pues cambia inevitablemente de mamá a mamá. ¿Será que me debo preocupar?

La verdad es que creo que no, al menos mientras tenga una nueva cita con mi nutricionista. Pero debo confesar que salí medio jarta de la cita, pues quedé con una duda grande. Resultado: pensar, pensar, pensar. Y aquí están mis conclusiones. Ya les contaré posteriormente qué pasa cuando me evalúe de nuevo la especialista en el tema, para ver si lo que voy a escribir aquí tiene más de ilusión que de verdad.

En principio, puse en duda la postura de la médica que me vio ayer porque, aunque ella hace seguimiento general de las embarazadas en el programa prenatal en el que me encuentro, su trabajo no se concentra exclusivamente en la nutrición y el peso de las gestantes. Ella se ocupa más del estado clínico (exámenes, etc.) de los pacientes que llegan.

No quiero decir con ello que echo en saco roto su comentario, pero considerando que sigo un control regular con una nutricionista, que me ve cada mes una hora, me pesa en una báscula especializada, me mide pliegues de grasa y hace tablas comparativas de los avances de diferentes partes de mi cuerpo con el objeto de evaluar el desarrollo que tengo y mis índices de masa corporal, debo confiar en primera instancia en su criterio. Adicionalmente, ella hace un seguimiento puntual del plan de alimentos, que revisa cada mes minuciosamente porque es ella misma quien lo diseña y ajusta, de acuerdo con las necesidades nutricionales que prevea o pueda detectar. Los controles prenatales, en cambio, son genéricos en esos aspectos: no usan básculas electrónicas, no hacen plan de alimentación ni miden pliegues de grasa ni nada.

Es cierto que me siento pesada, pero nada indica que esté con sobrepeso: el tamizaje (o curva de glicemia) que me hicieron hace 2 semanas salió normal y físicamente mi cuerpo mantiene, dentro de lo que cabe, su figura habitual. Tengo una panza que siento enorme (¡¡nunca había estado embarazada!!), pero mi cara, mis brazos y mis piernas mantienen su proporción usual. Aclaro, en cualquier caso, que no pretendo que todo se mantenga así, pues sé que los depósitos de grasa deben ir aumentando (deben haberlo hecho un poco hasta el momento) para tener reservas a la hora de lactar.

¿Cuánto debo pesar?
La pregunta, entonces, es ¿cuántos kilos deben subirse durante el embarazo? Creo que la respuesta debe darla un experto que tenga en cuenta hábitos (antes y durante la gestación) y datos del proceso de transformación del cuerpo de la futura mamá. Mientras más precisos y detallados sean estos, más confiable será su criterio. Sospecho que si no estuviera siguiendo controles de nutrición desde el comienzo estaría ahora tomándome los pelos y pensando que de verdad la médica ayer tenía razón al alarmarse… pero como no es el caso, voy a esperar. Yo misma, un poco perdida con los datos que se encuentran en la web y que hablan de 1 a 2 kilos de aumento por mes, le pregunté en mi última cita a mi nutricionista si me debía preocupar y su respuesta fue clara: no se puede generalizar el promedio de peso. Los datos varían de mamá a mamá. Un kilo, dijo, está bien para una madre pequeña, pero no para una alta que comienza el embarazo con bajos índices de masa corporal.

Hay madres, incluso, que al comienzo de la gestación pierden peso (por molestias comunes como el vómito, rechazo a los alimentos -hay olores que de verdad son incómodos-, o porque no están ingiriendo los nutrientes que requiere el bebé y éste debe tomarlos “prestados” de las reservas de su mamá). Del mismo modo, hay meses en los que se aumenta más de peso, pues una vez termina la formación de los órganos del chiquito, su cuerpo se va haciendo más grueso y crece en proporción a su edad. Así, mientras un embrión a los tres meses puede medir 4 centímetros o un poco más (como fue el caso de Irene), a los seis meses, medirá, sin duda, casi 30 (de la cabeza a la colita; el dato es muy distinto si se incluyen las piernas), y obviamente el incremento se debe notar en el peso final de la gestante.

En resumen: me relajo y espero el “veredicto” final. Me siento bien alimentada y bien asesorada. Si han de jalarme las orejas o hacer algún ajuste en mi dieta, que lo haga la nutricionista. Por lo pronto, sigo gozando con la Irene en la pancita, que no deja de brincar: queda claro que ésta chiquita es vital. 😉
Ah, y si alguien quiere investigar un poco más sobre el asunto (sin dejar, por favor, de considerar que su mundo es uno solo y que para emitir juicios sobre el mismo lo mejor es recurrir a alguien que lo mire y estudie con criterio, de verdad), dejo un artículo sobre el peso durante el embarazo. Encontrarán montones si se ponen a buscar.

14 mayo 2009 at 13:06 15 comentarios

Más sobre la lactancia materna

Tal como les conté, el lunes iniciamos nuestro curso prenatal en la Liga de Natación de mi ciudad. La experiencia fue deliciosa, por el ejercicio, por la relajación que produce, por la vitalidad que reconozco otra vez en mi cuerpo y porque justo ayer se vio complementada con una charla que nos dieron allí sobre la lactancia materna, que refuerza maravillosamente lo discutido en el último post de esta casita. Comparto con ustedes algunos de los principales puntos expuestos por la nutricionista que nos dio la conferencia y dejo abierto el espacio para inquietudes o experiencias que nos quieran contar.

El punto de partida de la charla fue la confirmación de que la leche materna es el mejor alimento que puede recibir un pequeño, tanto en cantidad como en calidad. Contrario a lo que algunas personas piensan, esta leche no necesita de ningún complemento, mucho menos si se suministra adecuadamente, cuando el bebé lo pida (es decir, a libre demanda), teniendo cuidado en que el agarre del chiquito al pecho sea apropiado (que abra toooooda la boca y abarque con ella la aurela, para estimular su producción). En resumen, desde el momento mismo del nacimiento la leche de las mamitas está preparada para nutrir al pequeño, primero con el calostro -que es la leche de los primeros días, más aguadita pero llena de defensas- y luego con una leche más rica en proteínas que calma la sed del bebé primero y luego lo llenan de nutrientes.

Un aspecto importante, es que lo de la libre demanda no se debe aplicar las dos primeras semanas de vida, pues los pequeños con el trabajo de parto, el impacto por su llegada al nuevo mundo, entre otros, van a querer dormir sin parar, más de lo que su estómago y su organismo requieren. Por ello, se recomienda alimentar al pequeño cada dos horas (despertándolo y pegándolo al seno unas 8 veces en el día), evitando con ello una baja de azúcar en el pequeño, es decir, una hipoglicemia.

Adicionalmente, hay ventajas relacionadas con la lactancia materna que pasan, incluso, por el fortalecimiento del vínculo que se crea entre la madre y el bebé. Entre otras, están:

  • Una mayor protección contra las enfermedades, pues por medio de la leche le llegan al chiquito las defensas de sus mamás. No está de más decir, que el calostro es llamado la primera vacuna por la carga de defensas y nutrientes que tiene.
  • Evita las hemorragias, porque estimula la producción de hormonas que ayudan a contraer nuevamente el útero hasta su forma original. En ese mismo orden de ideas, la lactancia materna ayuda a recuperar más rápidamente la figura, pues implica un gasto calórico adicional cercano a las 500 kilocalorías. Por lo mismo, amamantar implica hidratar permanentemente con la ingesta de líquidos el cuerpo de la mamá.
  • Tiene un efecto anticonceptivo, pero, ojo, no es del 100%.
  • Es más económica que las leches artificiales (y aquí las sumas, sin duda, darán mayor claridad. Dejo la tarea para cada quien).
  • Propicia una mejor salud bucodental del pequeño, pues la succión estimula el desarrollo de los huesos y músculos de la cara, favoreciendo el crecimiento de los dientes.

Para tener en cuenta
Hay, sin embargo, algunos aspectos que deben estar presentes para garantizar una lactancia comfortable, que evite molestias para la madre y el bebé. Un punto importante, por ejemplo, es el del agarre, que mencionaba al comienzo. ¿Cómo lograr uno bueno? Tentando al pequeño, pues de este modo él se ve obligado a abrir completamente su boca para abarcar su “tetero”. Un buen agarre reduce la formación de grietas en la aureola (que si aparecen, es normal: implican sólo una adecuada hidratación de los pezones, para la que recomiendan, además de la misma leche de la madre, una crema llamada Purelab y una limpieza a base de agua: cero lociones o jabones que alteran el olor de la mamá). También debe permitirse que el bebé lacte cada senohasta el final, pues la leche inicial que sale es más líquida (para calmar la sed) y menos rica en proteínas. Si sólo se deja que el niño amamante unos minutos en cada lado, se le estaría privando del alimento más rico que puede tomar.

Es importante, también, masajear permanentemente el seno, extraer leche (sobre todo al comienzo de la lactancia) cuando se sientan los pechos cargados y duros, para evitar la congestión de los conductos y la inflamación de los pechos (y con ésta, la mastitis). Puede crearse un banco de leche, con la ayuda de un extractor o sacaleches, que puede utilizarse para momentos de descanso de la madre (en los que otra persona puede alimentar con cucharita al bebé. El uso del biberón sólo se recomienda después de los dos meses, para evitar la confusión de pezones y garantizar que se forme un hábito de succión apropiado) o para su retorno al trabajo.

Foto de la revista ABC del bebé.

¿El bebé puede rechazar el pecho?
Sí, pero se puede evitar, pues el rechazo normalmente revela incomodidad. Debe cuidarse, en consecuencia, que haya una adecuada posición de la madre y el chiquito al lactar (barriga con barriga), que la comida que ingiere la madre no esté muy condimentada, que haya un buen agarre (que le permita al bebé succionar sin desgastarse), que se mantengan las rutinas de la mamá y el niño, que no haya distracciones (la lactancia es un momento especial, de encuentro entre la madre y su hijo) y que no haya cambio en los olores. Cualquier duda adicional, el pediatra y un médico de confianza la pueden solucionar.

Qué pueden hacer los papás

La llegada del bebé y la lactancia, en particular, generan cambios y demandas relevantes que pueden terminar por agotar a las mamás. Como la tranquilidad de ésta está directamente relacionada con sus niveles de producción de leche (mientras más relajada esté la madre más lechita tendrá), deben buscarse alternativas que permitan su descanso y una mayor participación de los padres en la crianza inicial. ¿Cómo hacerlo? Después de lactar, los papás pueden encargarse de masajear al bebé para sacarle gases, evitar cólicos y ayudarles a conciliar el sueño nuevamente. También pueden alimentar al pequeño con la leche extraída y almacenada por la mamá.

Finalmente, debo agregar que según la Organización Mundial de la Salud, lo ideal es mantener la lactancia materna hasta los dos años de edad, que la alimentación complementaria con sólidos sólo debe iniciarse después de los seis meses y que debe hacerse un seguimiento juicioso del desarrollo y el crecimiento del pequeño. No debe ingerirse ni licor ni tabaco durante la lactancia y debe vigilarse el suministro de cualquier medicamento: todo lo que come y bebe la madre, su bebé también lo probará.

Como ven, tenemos por delante un largo trayecto. Ya veremos cómo nos va. 🙂

13 mayo 2009 at 17:57 4 comentarios

¿Cuál será la mejor manera de alimentar el bebé?

Creo que aunque todavía hay personas que defienden la alimentación artificial y el uso de biberón en los pequeños, tanto la naturaleza como la ciencia han demostrado que la leche materna es el mejor alimento que puede recibir un bebé. Lamentablemente, hay una serie de mitos y temores relacionados con la lactancia, que -sumados al negocio de las leches artificiales- han propiciado altos niveles de desinformación sobre la “teta”. A pesar de que aún estoy lejos de hacer por mí misma la prueba, comparto algunas de las inquietudes más frecuentes, al tiempo que señalo mi deseo -racional y emocional- de alimentar con mi leche a Irene. Veremos cómo lo podemos hacer.

Ganador del Mothering Breastfeeding Symbol Contest

Hay varios comentarios comunes en contra de la lactancia materna: que es insuficiente, que es dolorosa, que puede generar alergias, entre otras. Algunas surgen de la comodidad (el biberón puede dárselo cualquier persona al pequeño, la amamantada sólo puede hacerla la mamá), otras, de la ignorancia (pensar, por ejemplo, que la leche es insuficiente es desconocer que su producción depende directamente de la demanda: mientras más se amamante al bebé más leche producirá la mamá); otras, de la mala información (los pezones “invertidos”, por ejemplo, no son un limitante definitivo para la alimentación con leche materna: es posible, en estos casos, extraer la leche y dársela al bebé con cucharita o con biberón). No discuto, por supuesto, criterios médicos, pues ni es mi área ni creo que deba hacerse por un medio como éste, pero sí lo hago con mitos que han privado a muchos chiquitos de los nutrientes y defensas que pueden darles la leche materna, y a las madres y a ellos mismos del vínculo especial que se genera al amamantar.

Sé que en otra época (y espero que esa no sea la tendencia actual), muchos personas -médicos incluso- recomendaban a las madres usar leches sustitutas, en casos en los que se dificultará la lactancia materna. Mi madre, por ejemplo, supuestamente no pudo amamantarnos porque no tuvo leche (argumento que, según algunos defensores del breastfeeding, no es válido, pues la leche siempre termina por bajar, gracias incluso a la misma estimulación que genera la succión del bebé). También he oído historias de su época, de madres-tías-abuelas amigas, que dicen que recibieron como dictamen anti-amamantamiento el diagnóstico de que su leche no servía: ¿no será suficientemente sabio el cuerpo para saber qué nutrientes necesita un niño en formación (según su edad, incluso)? La verdad, creo que sí y lo confirman varios artículos que he encontrado al respecto.

Como mi idea no es pontificar sino poner sobre el tapete una discusión que me parece válida y necesaria, dejo el enlace de la Liga de la Leche (LLLI), una organización internacional que trabaja por la promoción y defensa de la lactancia materna. En este sitio (disponible en varios idiomas) encontrarán todo tipo de artículos relacionados con el tema, además de un foro de discusión sobre la lactancia e, incluso, una tienda que puede ilustrar sobre productos relacionados con ella (como los extractores o sacaleches, tan útiles para continuar con la lactancia después del retorno de la madre al mundo laboral).

Finalizo con un video informativo, conciso y concreto sobre la leche materna, realizado por la Liga de la Leche argentina. Creo que vale la pena como introducción. Ah, y después anexo los datos de contacto de la LLLI en Colombia y los horarios de reuniones informativas sobre la lactancia materna en Bogotá y Medellín. Planeo asistir a fin de mes a una. Ya les contaré qué más encuentro allí.

Reuniones de Información sobre la lactancia materna de la Liga de la Leche en Colombia:
En Bogotá (Tel. celular: 320 847 3355):
CICLO BÁSICO
* Fecha: Primer Martes de Cada Mes
Lugar: Calle 106 # 19 A – 26
Hora: 10:00 AM
* Fecha: Segundo Lunes de cada mes
Lugar: Gymboree Calle 125 # 20 – 73
Hora: 10:30 AM

En Medellín (Beeper 3116262 cod. 25353):
* Fecha: Tercer jueves de cada mes
Lugar: Parroquia de San Pedro y San Pablo, calle 49 No. 77C-95 Barrio Estadio
Hora: 10:00 am.
Tel: 3170572
* Fecha: Último jueves de cada mes
Lugar: Salón Social Urbanización Linda Villa, calle 20 Sur No. 39A-72, Envigado.
Hora: 10 am.
Tel: 3170572
* Fecha: Último viernes de cada mes
Hospital San Vicente de Paul, sala de Lactancia, piso 2.
Tel: 2303676.

11 mayo 2009 at 15:39 2 comentarios

¿Cómo suscribirse a La casita de Irene?

Hay varias opciones que pueden utilizar para estar al día sobre las novedades publicadas en nuestra casita: una les permitirá recibir en su correo electrónico el reporte de las nuevas notas publicadas aquí, y otra añadirá nuestro espacio en su lista de favoritos, informándoles cada vez que haya una nueva publicación.

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11 mayo 2009 at 08:34 Deja un comentario

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