Posts filed under ‘De otras casitas’

¿Y si el disfraz fuera una capa que convierte al niño en un precioso pajarito azul?

Nuestro proyecto de disfraz de pajarito para Irene sigue en marcha (lento, pero ahí va). Y aunque estoy satisfechísima con los resultados, no puedo dejar de admirar esta capita de pajarito (¡¡¡¡CON TUTORIAL!!!!) publicada en Prudent Baby. Sé que cada vez está más cerca Hallowen, pero quizás aún hay tiempo suficiente para que una mamá se anime a convertir a su precioso retoño en un Bluebird. ¿Cómo hacerlo? Pues además del antojo de las fotos, dejo el link con el tutorial. 😉

Nosotros no lo haremos ahora, por cierto, pero creo que sí en un tiempo. ¿O no creen que se ve bello?

(Y aquí, un adelanto de nuestro disfraz: ahora, además de alitas tenemos truza, medias y zapatillas. ¿Falta? El gorrito con pico -que quizás se parezca un poco a éste-. Aún no sé también le haga patitas… es que las zapatillas son TAN bonitas:

Por cierto: atrapar un pajarito en pleno vuelo es casi imposible. ;))

13 octubre 2011 at 08:20 9 comentarios

Tejiendo juntos: Gorrito para grandes y pequeños

Esta entrada será veloz. Estoy llena de tareas y con poco tiempo para pasarme por aquí. Pero los tengo a todos en mente… y trato de estar al día con noticias. Aparte de eso (que ya va siendo largo como introducción), quiero invitarlos a que se apunten al nuevo proyecto de tejido de Náhuatl: un gorrito de totoro (no sé qué es eso, pero sé que es un gorrito precioso). Las indicaciones sobre materiales y los primeros videos con instrucciones para empezar ya están disponibles en su web. Y puedo garantizar por mi propia experiencia que pueden no saber tejer, pero que siguiendo el paso a paso que tiene esta grandiosa mamá bloggera terminarán por tener el gorrito hecho por ustedes en sus manos casi sin darse cuenta. Así que sin más largas, dejo fotos y link para antojarlas (luego, cuando tenga tiempo, yo misma me pondré en la tarea de hacerlo). 😉

Las indicaciones sobre materiales, cantidades y demás, pueden encontrarse aquí (verán, incluso, que están especificados para todas las tallas. Es más, si se animan, quizás hasta hagan una para los peques y otro para los papás).

Y los primeros videos para empezar, acá (dejo algunas fotos en esta entrada. Los videos sí no supe cómo ponerlos… así que les recomiendo que los vean donde Náhuatl).

Ah, y para quienes no sepan muy bien dónde conseguir los materiales, Náhuatl también puede ayudarles: ella misma tiene kits para empezar. 🙂

Un abrazo (y gracias, Náhuatl). Es un proyecto lindísimo. Creo que en casa nos apuntaremos a hacer el de los grandes y el de nuestra pequeña de casi dos años (¡¡¡en menos de una semana!!!).

3 agosto 2011 at 06:06 4 comentarios

Tejiendo juntos: una cobija de la abuela

En algunos sitios le dicen ganchillo en otros le dicen crochet. Lo cierto es que Náhuatl ya tiene en marcha el segundo proyecto de tejiendo juntos -y doy fe de que en el primeroaprendimos… incluso los que no sabían nada, nada de tejer. La invitación es a hacer una cobija con “granny squares”. Náhuatl hizo una de un solo cuadro (de 1 metro por un metro), pero yo he decidido inclinarme por la clásica de varios (con muchos colores, por cierto). Ya tengo los hilos y toda la disposición. Y también algunos links que he estado mirando para adelantar. 😉

Éste es mi primer cuadrito. Y los colores son…

estos que la peque y el gato tocan y huelen con pasión. Las instrucciones iniciales para hacer la cobija (y algunas fotos de la preciosidad con colores muy mexicanos que hizo Náhuatl) las pueden encontrar aquí. Y todas las indicaciones siguientes para continuar aparecerán también en ese mismo blog o en el grupo de Raverly de Náhuatl.

Para hacerla, dice Náhuatl, “utilicé 10 madejas (cada una tenía 109m), de grosor medio (4), es decir más de 500 gramos.”. Yo, que tengo grandes pretensiones -no sé si tiempo y capacidad- compré 250 gramos de cada uno de los colores, para un total de 1750 gramos. Suena a muchísimo (y quizás lo es), pero preferí hacerlo para luego no tener problemas con cambios de colores, pues según los expertos es difícil que entre un lote y otro de teñido de los hilos no varíe un poco el color. Ah, según Náhuatl, “entre más delgado sea el estambre y más grande sea el gancho, más rendirá” el tejido. Mi cuadro de muestra (el de la primera foto) lo hice con una agua 0/6 (que no sé qué signifique pero que es mucho más gruesa que otras). Usé un hilo que en la tienda llamaban “macramé”: es grueso, firme y tiene un pequeño brillo. Quisiera pensar que es algodón 100%, pero no lo sé. Ah, por cierto, como soy primeriza en el asunto, decidí no mezclar colores en un mismo cuadro. Espero que mi resultado se parezca un poco a esto.

Imagen de My Lovely Corner.

¿Será?

Finalmente, y para que terminen de antojarse, dejo mis links de referencia y adelanto (el primero, por cierto, lo proporciona la misma Náhuatl).

Estoy segura de que si sacan un ratito para verlos y hacen el intento, no se arrepentirán. Ah, y no garantizo mostrar resultados muy pronto porque parece que es un proyecto largo. Además, confieso, me lo tomaré con calma. 🙂

7 junio 2011 at 07:52 12 comentarios

Encamados: 40 días para ir más lento, vivir, pensar y disfrutar

Y ojalá fueran más de 40… toda la vida debería vivirse a un ritmo lento, natural. Algunos dirán que los días también tienen allegros y movimientos rápidos y no lo niego, pero sí creo que aceleramos nuestra vida más de la cuenta. Por eso me he sentido encantada (y encamada) con la propuesta de esta pareja madrileñaencamada por un mundo slow. Vivir la vida a otro ritmo es posible, ¿no?

Camy e Iván se han tirado 40 días en su cama para disfrutar y reivindicar el derecho a vivir una vida pausada. Cada día, con el auspicio de una marca de colchones -qué más da- que ya había hecho un video precioso sobre el parto en casa), tienen invitados en su casa (bueno, en su cama), con los que comparten experiencias y maneras que apunten a ese ritmo slow. Tienen un blog (interesantísimo) sobre sus viviencias, un portal precioso donde pueden encontrar los videos (también pueden verse en Youtube) sobre todos los encuentros que han tenido hasta el momento y una invitación abierta (y siempre válida) para andar más despacio y disfrutar un poco más de nuestras vidas. Queda una semana para echarnos a la cama para charlar con ellos. Por lo pronto, dejo una de esas conversadas, deliciosas, sobre el parto respetado y la maternidad.
(Ah, y el link sorpresa (porque ha sido todo un regalo) me lo encontré en Bebés y más.)

26 abril 2011 at 07:11 4 comentarios

Leche de almendras y galletitas caseras de banano

Esta semana estaremos un poco desconectados, disfrutando de un pequeño break del trabajo de papá. Aprovecharemos el tiempo, no obstante, para compartir en esta casita un par de actividades maravillosas. La primera son un par de recetas deliciosas, nutritivas y facílísimas de preparar. Llegaron a nuestra lista de “queremos hacerlo” gracias a las recomendaciones de Adri y Nahuátl. No necesitan grandes ingredientes ni más de 8 minutos de preparación cada una. Ah, y ya las probamos con la peque y el resultado fue un rotundo “más”. 😉

Leche de almendras. Es absolutamente deliciosa. Hace ya más de un año -a propósito de un smoothie de frutos rojos que había hecho con un éxito rotundo Fran- me había dado la receta Adri en nuestra  red (que me hace tanta falta) de Mamás Bloggeras. No la probé entonces, pero hace una semana, después de leer la fórmula publicada por Nahuátl, me eché al agua para prepararla. Creo que además de la leche misma, me daban muchísimas ganas de preparar galletas con la harina de almendras que queda después de hacer la leche… (y adelanto que esa idea -que es la segunda de esta entrada- también ya la puse en práctica y que el resultado nos hizo chuparnos los dedos a todos en el hogar.) Aquí van los ingredientes:

  • Una taza de almendras -puede mezclarse con coco o con otros frutos secos. Nosotros lo hicimos sólo con almendras -con cáscara y sin sal-.
  • 4 tazas de agua (Nahuátl hablaba de cinco, pero cuando intenté ponerlo todo junto en mi licuadora me di cuenta de que no me cabía, así que reduje la cantidad de agua con un resultado igualmente delicioso. Si prefieren seguir la receta de Nahuátl pueden disminuir la cantidad de almendras).
  • Un poco de miel (opcional).

Se sugiere, para quienes quieran, agregar vainilla, pero confieso que no sé por qué no he descubierto mi pasión por ella así que yo pasé de agregarla. Ahora, en cuanto a la preparación…

  • Se ponen en remojo las almendras (parece que el tiempo es el que cada uno quiera, puede ser entre quince minutos o un día; yo lo hice por una hora y media más o menos. Si quieren eliminar las cáscaras de la receta, déjenlo por más tiempo. Y si tienen muchas ganas de probarla la leche, háganlo saltándose este paso. 😉 La recomendación de remojarlas, al parecer, se hace para que la leche sea más digestiva -eso dice Rachel, en su blog Clean, la fuente inspiradora en este tema de Nahuátl-). Ah, el agua en la que se remojan, se descarta para la preparación de la receta -puede servir para regar alguna planta. 😉
  • En el vaso de la licuadora, se ponen las almendras con el agua y la miel (nosotros usamos una natural. Creo que también pueden endulzar con panela, azúcar de caña o, si prefieren, edulzantes naturales como la stevia). Se licúa por un par de minutos (les recomiendo que lo hagan en dos tandas de tiempo para evitar recalentar su electrodoméstico), se pasa luego la leche por un cedazo y ya está.

Nosotros la envasamos en un recipiente de vidrio que luego almacenamos en la derecha… y en menos de dos días dimos cuenta de su contenido. Irene al principio hizo cara de ¡qué es esto!, aparentemente no muy convencida de su contenido, pero en cuanto nos vio tomarlo a nosotros pidió su porción y se la tomó con gusto. La usamos, además, como base para algunos batidos y jugos, con un resultado maravilloso. Ah, y no boten por nada del mundo el ripio de las almendras que quede en su cedazo… es uno de los ingredientes de las galletas caseras con banano y sin harina de trigo que paso a reseñar. Para almacenarlo, sólo deben guardarlo en el refrigerador.

Galletas caseras de banano con harina de almendras. Otro gran descubrimiento (de Adri, con una pequeña variación nuestra). No requiere grandes conocimientos ni procesadores de cocina: sólo un recipiente para mezclar los ingredientes y un pequeño horno (nosotros usamos -con mucho éxito- uno pequeño que sirve para calentar alimentos y tostar el pan).

Los ingredientes:

  • Un banano.
  • Dos cucharadas de avena en hojuelas (la receta original de Adri tenía seis, pero como nosotros queríamos usar la harina de las almendras, la redujimos a dos).
  • Cuatro cucharadas de harina de almendras (sí, la que quedó en el cedazo de la leche que acabamos de preparar).
  • Una cucharada de miel derretida
  • Dos cucharadas de mantequilla derretida (nosotros usamos Ghee y creo que por ser más concentrado se puede disminuir un poco más la cantidad).

La preparación:

  • Con un tenedor se estripa el banano.
  • Se le agregan la avena y la harina de almendras.
  • Se derriten por separado la mantequilla y la miel en una cacerola -a fuego lento, sin que se quemen- y se le adicionan también a la mezcla.
  • Se revuelve todo con una cuchara.
  • Se cubre el molde que se vaya a usar para el horno con papel parafinado.
  • Se van poniendo sobre el papel varias cucharadas de la mezcla (no tienen que luchar con “armar” las galletas, con que le pasen la cuchara un poco por encima al poco que viertan sobre el papel basta para que quede con una forma apropiada para la cocción).
  • Se llevan al horno (precalentado) por 10-12 minutos (nosotros lo pusimos a 220 grados centígrados, pero creo que 175 grados centígrados sería mejor) y ya. Se dejan enfriar y se comen (casi seguro de una sentada. Jajjaja).

Lo mejor de esta receta (a parte de su sabor y de lo fácil que es hacerla) es que no se hacen grandes cantidades de galletas (a nosotros, por ejemplo, nos salieron sólo 9), con lo que la porción es más que suficiente para una familia de 3 o 4 personas. Si quieren prepararlas para una fiesta o una reunión familiar, les sugiero duplicar los ingredientes y ya.

Personalmente, lo que más me sorprendió de todo este ejercicio culinario fue que las galletas no demandaran ninguna preparación especial y, mucho más, que no necesitarán de harina de trigo. Esto, a mis ojos, resultó interesantísimo porque justamente el trigo es uno de los productos que más se cuestiona por sus cultivos (usualmente hechos en grandes extensiones norteamericanas con semillas genéticamente modificadas. Es decir, de orgánico, poco). Además, si se tiene en cuenta que es tóxico para los celíacos (por ello recomiendan no darle trigo al bebé antes de los seis meses), su interés se intensifica.

Así que… ensayen las dos recetas. Les aseguro que tanto la leche como las galletas le encantarán. 😉

PD: Perdón por la calidad de las fotos… las galletas las hicimos casi en la noche, con casi nada de luz natural.

18 abril 2011 at 04:47 11 comentarios

“¿Cómo será tu bebé?”

Hoy he encontrado un precioso texto (muy significativo, además) sobre cómo será la vida del bebé al llegar a casa. Aunque no es de mi autoría (el autor es Armando Bastida, de Bebés y más) y ya pocas veces incluyo textos de otros, lo adjunto porque creo que plantea un punto de vista muy valioso: que las demandas de amor y cuidados de un recién nacido son naturales, pues -además de buscar los medios para su supervivencia- confirman ese fuerte vínculo que hay entre papás e hijos

“Suele suceder que cuando una mujer echa la vista a la prueba de embarazo y observa que es positiva su mente se vuelve un torbellino de dudas ante la incertidumbre. Primero sobre qué pasará estando embarazada, cómo lo vivirá y cómo será el parto, segundo sobre cómo serán la vida y las costumbres una vez el bebé llegue, tercero sobre cómo adecuar la casa al bebé, cuarto sobre cómo responderá el papá a la llegada del bebé, quinto…

Y cuando la mayoría de las dudas se van difuminando a medida que pasa el tiempo la mayoría de las mamás empiezan a disfrutar del embarazo, de los cambios, de las pataditas y movimientos y empiezan a preguntarse cómo será su bebé.

No hace falta explicar demasiado cómo será a nivel físico, pues todo el mundo sabe cómo son los bebés: pequeños, con la piel suave, ligeros, tanto que es un placer cogerlos en brazos y sentir que no es necesario hacer demasiado esfuerzo para sostenerlos y rodearlos.

Lo que muchas madres desconocen es cómo será la vida con su bebé y esto es lo que trataré de explicar hoy.

Tu bebé nacerá un buen día y te darás cuenta de que todo aquello que hacía dentro de la barriga lo hace también fuera. Las patadas que antes recibías serán al aire y el rato que descansaba dentro lo hará también en el exterior, sobretodo si sigue cerca tuyo.

Los primeros días ya lo querrás con locura, porque llevarás con él más de 9 meses. Papá, sin embargo, tendrá que hacer las presentaciones pertinentes y el roce, inevitable y deseado, hará que el amor surja igualmente.

Dicen que los bebés comen y duermen, comen y duermen. Es posible que así sea, pero también es muy posible que los primeros días haya que añadir un “lloran”, porque aunque parezca mentira tienen sus propias necesidades y ellos no son capaces de satisfacerlas. Además, si tu familia es muy de coger a los bebés, el llanto estará casi asegurado, pues no llevan demasiado bien eso de cambiar de brazos y olores demasiadas veces.

Es posible que los primeros días e incluso las primeras semanas, acepte dormir en un moisés a tu lado, sin embargo es probable que en algún momento empiece a quejarse porque ahí se sienta aislado, solo y desprotegido. Pensarás que no es posible, que estás a solo medio metro de él, sin embargo él magnificará ese espacio por mil, porque todo lo que no sea tocar y oler el cuerpo de mamá es, para un bebé, soledad.

De igual modo los primeros días y semanas aceptará ir en el cochecito e incluso en la sillita del coche, pero poco a poco empezará a comportarse de la misma manera, solicitando tu calor incluso en esos momentos.

Esto, que parece un paso atrás en su independencia o la muestra de que has cometido algún error es realmente un paso necesario hacia su autonomía y responde a un proceso normal, que llega después de una tregua muy necesaria a los papás. Los niños, realmente, necesitan los brazos de sus padres, el cariño, el afecto, el calor y un pecho que lo amamante casi a todas horas. Los primeros meses, sin embargo, tienden a conformarse con un poco menos (excepto en el alimento, para el que no pueden ceder), para que el choque de rutinas y horarios de la madre no sea demasiado fuerte.

Imagina que tú, una mujer independiente, adulta y con total libertad para hacer lo que quieres y cuando quieres te toparas de golpe con un bebé que necesita contacto contigo las 24 horas del día. El cambio sería tan evidente, tan desestructurante, que el bebé correría el riesgo de no ser amado con total dedicación. Por eso empiezan pidiendo alimento a menudo, pero durmiendo unas cuantas horas, muchas de ellas en una cuna o en un cochecito. Por eso cuando son bebés permiten en ciertos momentos ser cogidos por otras personas, pese a no ser mamá. Poco a poco, a medida que van creciendo, van mostrándote cuál es su verdadera necesidad: vivir contigo y a través de ti, con el amor como gasolina.

Él será un apéndice tuyo, un satélite en tu órbita a todas horas que te demostrará que sin ti no es nadie. Tú serás sus ojos hasta que él pueda ver y pueda decirte qué quiere ver. Serás sus oídos hasta que él sea capaz de decidir qué escuchar. Tú serás sus piernas hasta que él sea capaz de usar las suyas. Serás su traductora hasta que él sea capaz de hablar directamente con los demás. Serás su alimento hasta que sea capaz de comer por sí mismo y serás el calor y el amor que necesita hasta que él… bueno, lo serás siempre, incluso cuando crezca y forme un hogar.

Dicen que los bebés no traen manual de instrucciones. Es mentira. Ellos son el manual de instrucciones. El problema es que los adultos nos empeñamos en evitar creer que ellos son capaces de mostrarnos cómo debemos criarlos. Sin embargo lo son, son capaces, pues desde que nacen nos empiezan a decir qué necesitan y cómo lo necesitan.

Hay una cuestión, sólo una, en la que los bebés han conseguido total independencia: el alimento cuando es leche materna. Todo el mundo sabe ya que en cuestión de amamantamiento los bebés saben gestionarse perfectamente. Piden cuando necesitan y no lo hacen cuando no. Maman cuando tienen hambre o sed y dejan de hacerlo cuando están satisfechos. Nadie pone horarios ni marca esperas absurdas y sin embargo los niños crecen y se desarrollan perfectamente. La cosa cambia si el niño toma biberón. No porque los niños no sepan controlar su alimentación de ese modo, que saben, sino porque en ese momento, cuando los padres son capaces de cuantificar lo que entra, deciden tomar el mando (con la recomendación habitual de profesionales de la salud de limitar la ingesta con horarios y cantidades exactas).

Entonces, si los bebés son capaces de autogestionarse a la hora de recibir alimento, ¿por qué no iban a ser capaces de gestionar el amor que necesitan?

“Creo que ya ha aprendido lo que son los brazos, porque cada vez me los pide más”, me dijo una madre una vez. “Es normal, yo cuando conocí a mi mujer apenas la tocaba. Poco a poco llegaron las manitas, los roces, los abrazos, las caricias y los besos y, cuánto más tenía, más quería… a eso se le llama amor”, le respondí.

Fotos | vividexpressionsphotography, Jon Ovington en Flickr”

27 enero 2011 at 07:59 5 comentarios

“Guía de la buena esposa” (Updated)

Anda circulando por la red una guía, supuestamente de 1953, que da pautas de cómo ser una buena esposa y que es utilizada (no sé si creada) para el video de promoción de una teleserie mexicana llamada Las Aparicio (que no he visto, pero que por lo que muestran sus trailers, tiene para dar y convidar). Una y otro no tienen pérdida, sobre todo como crítica o revelación, incluso en algunos casos, de las relaciones de pareja. Sea un caso u otro, les dejo un video con la tal guía, para reírse un rato y saber de qué va.

Fuente: La huella digital

[Y para completar y contextualizarla más, dejo también otro trailer de la telenovela -no apto para menores-, un tanto más realista. Dice, entre otras cosas, que no hay hombres que sepan amar a estas mujeres, que vivimos en un mundo donde ellos quedaron atrás y que una mujer entera no necesita una media naranja. Repito que no he visto la serie, pero que por lo visto tiene mucha tela para cortar. Espero, por cierto, que mi chiquita linda no quede ni a un lado ni a otro de la mitificación príncipe azul-princesa. Y dejo constancia escrita para que lo lea cuando crezca. :S]

PD.: No se pierdan la primera parte que publicó Victoria sobre la Guía de la buena esposa. ¡¡¡Tiene foto que comprueba la existencia del manual!!! Y muuucha tela para cortar (además de que está en su costurero). 😉 Un abrazo a todos. Y más: en Wikipedia hay una página interior de la guía (que me tomo prestada para pegar acá). Si le dan clic, puede verse mejor y hasta leerse. O-O

13 noviembre 2010 at 07:56 10 comentarios

¿La leche materna puede ser un vicio?

La inquietud en sí misma me parece absurda, pero la planteo porque para mí sorpresa -los mitos siguen vivísimos- ayer la ginecóloga me lo sugirió. En sus labios, el tema no fue una pregunta si no una afirmación… no sustentada por ningún argumento. Sólo dijo “no tenemos que creer en todo lo que dice la Organización Mundial de la Salud” (o algo parecido). Soy una madre lactante de una chiquita de 14 meses. He recibido, de mi mano y de la de mi hija, los beneficios de la lactancia, exclusiva durante sus primeros seis meses de vida y prolongada desde entonces hasta aquí. Quiero seguir amamantándola hasta que ella quiera y, cuando menos, aspiro poder hacerlo -como lo recomienda la OMS y un montón de organizaciones especializadas más- hasta que Irene cumpla dos años. Este texto, por lo tanto, expone las razones por las que pienso que la lactancia no es ningún vicio. Puede sonar a apología (y claro que es una defensa en sí misma), pero pretende ser más bien una fuente de información para mamás y papás. Cada quién tomará sus decisiones. Yo, por mi parte, estoy convencida de que la leche materna es y será siempre un alimento… como lo es la leche de vaca, de cuyos nutrientes -qué curioso- nadie duda. ¿Por qué será?


No me alargaré exponiendo las ventajas de la leche materna, pues ya lo he hecho en otras entradas. Dejaré para quien le interese la recopilación general de textos sobre lactancia materna publicados en el blog, además del link de un artículo específico sobre los beneficios de la lactancia prolongada, que es la que se critica más abiertamente (la lactancia durante los primeros meses no se critica, pero en muchos casos se desestimula). En ellos podrán encontrar las pruebas científicas de los beneficios de la leche de mamá, además de un buen recaudo de experiencias que confirman tanto sus ventajas nutritivas como emocionales. Me centro en si la leche materna se puede considerar un vicio (o un juguete, también me lo han dicho) después del primer año de edad.

Creo que el problema (que no debería serlo) de si la leche materna sirve o no y de si el biberón es bueno o malo se debe mayoritariamente a un asunto cultural. En Occidente, la revolución industrial y el desarrollo de la ciencia nos han alejado de la naturaleza con discursos de comodidad y bienestar. Y no estoy en contra de ellos, aclaro, pero sí difiero de las consideraciones absolutistas que echan por tierra cualquier forma anterior de vida. Suena a prehistoria y sin duda nuestra condición de mamíferos viene de tiempos remotos, pero para sorpresa de muchos es una condición vigente y vital… por la que a pesar de la ciencia y de la industria seguimos necesitando mamar.

¿Por qué se sataniza la lactancia?

Sospecho que si la leche materna viniera en un empaque diferente y no supusiera la necesidad de que las madres estuvieran “con el niño pegado a la teta” cada cierto tiempo (a medida que crece, por cierto, ese “cada” disminuye considerablemente) no sería mal vista. Es más, creo que nadie diría que puede ser un vicio o un juguete en ningún momento de la vida (a mis treinta y tantos años nunca me han dicho algo semejante de la leche de vaca o de cabra, que siempre es tan alimenticia, que se incluye en las pirámides nutricionales y que se considera un infaltable en la dieta familiar).

Lo cuestionable a los ojos de muchos es la supuesta pérdida de libertad que supone amamantar. Pero nadie lo plantea en esos términos… o casi nadie: normalmente se dice que es importante la interacción de otras personas en la crianza, que la madre también necesita recuperar sus espacios, que no puede dejarse a un lado la vida profesional de las mujeres, que el niño se vuelve dependiente, que la leche materna envicia (¡¡¡???), que la teta se vuelve un juguete, que bla, bla, bla…

¿Qué respondo? Que la lactancia materna no compite con nada de ello. También que la naturaleza hizo las mamas para alimentar (no para lucir escotes), que el hombre es un mamífero y, por lo tanto, para subsistir necesita tomar leche, que la naturaleza es sabia e indica, por todos los medios, que los bebés no pueden desarrollarse solos y que por ello necesitan tener a su madre cerca para que los alimente, para que les dé calor, para que les brinde seguridad, para que los proteja. Lo del mundo laboral y lo de interacción con otras personas (incluída la participación del papá) puede darse de otras formas… Criar no es sólo alimentar.

¿Hasta cuándo es recomendable?

Vuelve y juegan los discursos (que no enuncio porque son en general una reiteración de los anteriores). Pienso que la respuesta correcta la tiene cada familia. En nuestro caso, creo que el momento final será hasta que Irene deje de pedirla. Confío en la naturaleza. ¿Si ha funcionado tan bien durante siglos, por qué dejaría de hacerlo ahora?

¿Que ya come otras cosas, que la leche ya no es indispensable para su desarrollo, que ya es más lo que juega que lo que come, que pierde independencia, que pueden creársele traumas o fijaciones con el pecho (también -parece increíble- me lo han dicho), etcétera, etcétera? Igual. Come otras cosas pero aún no tiene todos sus dientes ni cuenta con una motricidad lo suficientemente desarrollada para alimentarse solita. Es cierto que la leche ya no es su principal alimento, pero no por eso deja de ser una fuente importante de nutrientes. ¿O alguien ha dicho, por ejemplo, que no se pueden comer naranjas si no hasta los 2 años o que la carne es dañina a partir de 30? Bla.

Mi niña, por cierto, no juega con su pecho… ahora lo mira, claro, del mismo modo que inspecciona todo lo que tiene frente a los ojos: un juguete, una cuchara, un alimento. Pero de ahí a que juegue en lugar de comer hay un trecho largo y si veo que no tiene hambre, cierro la tienda y ya está. Con respecto a la independencia, debo afirmar por nuestra experiencia que Irene es una niña tranquila, bastante independiente y segura para su edad. Creo que amamantarla puede tener que ver en algo de esto, aunque supongo que es una más de las cosas en las que se refleja un estilo de crianza que ella proyecta. Puede haber madres tranquilas y atentas a sus hijos que den leche de fórmula y puedan decir lo mismo. Ahora, si una tendencia se presenta más en unos que en otros, no tengo ni idea. Sólo puedo decir que la teta no crea niños dependientes en lo absoluto y que, por el contrario, les da seguridad.

Y cierro con mi respuesta a lo último: ¿traumas, fijaciones? Irene está chiquita pero lo dudo totalmente. ¿Por qué ha de ser dañino algo que es natural? Creo que afirmarlo equivale a decir que los niños se obsesionarán con sus genitales cuando aprendan a ir al baño o que peinar a las niñas les creará fijaciones con su apariencia y cuidado. Repito: el tema, me parece, es más cultural.Y agrego: también es un asunto de mercado.

Amamantar a mi hija me ha dado satisfacciones y libertad. No tengo que correr cada tanto a la farmacia para conseguir una leche de tarro (que, como decía Adriana, pueden resultar además muy caras), no tengo que trabajar como loca para tener el dinero con qué comprarla, no tengo que invertir tiempo adicional al de la toma misma para preparar teteros, no tengo que angustiarme si mi chiquita no muestra apetito por lo que está servido en la mesa… Hasta ahora, nunca ha rechazado mi pecho. Es más, se tranquiliza al tomarlo, lo disfruta, se alimenta. Es la mejor cura que tenemos ante una caída o una enfermedad (que, por cierto, han sido muy pocas).

¿Entonces: si tiene tantas ventajas por qué se habla en contra de la leche materna? No me voy contra otras formas de lactancia, sólo pienso que es absurdo satanizar lo que es natural. Pienso que cada familia debe tomar sus decisiones con información adecuada y objetiva. Es más, creo que si fuéramos realmente honestos, a las mamás se les debería informar que pueden optar por la lactancia materna o por la leche artificial, señalándole los posibles efectos adeversos de esta última, que no deja de ser un intento de adaptación de la primera y, se quiera o no, no se recibe ni es igual.

¿Y después del año? Lo mismo: cada quien dirá. Irene ahora también toma leche de vaca, entera o semidescremada. Y no por ello deja de tomar mi pecho, simplemente me pide cuando ve que tomo en un vaso (como me pide cualquier cosa que ve que estoy comiendo). Le doy y no le ha caído mal, pero aclaro que hasta ahora le han sentado bien todos los alimentos. Puede ser, tal vez, porque se alimentó con leche materna de manera exclusiva hasta los seis meses. Y porque, en consecuencia, su sistema digestivo maduró de una manera sana y natural. Sé que si mañana no quiere tomar más mi pecho habrá otras fuentes para alimentarla, pero si quiere hacerlo, ¿por qué se lo voy a quitar? No creo que haya ningún vicio en la leche materna… creo que hay vicios en las miradas que la intentan satanizar.

[Otra vez se me fue largo. Oops. Recomendaba a vuelo de pájaro en mi última entrada un texto-respuesta a un mal artículo -mal informado, mal planteado, mal sopesado- del Magazín de El País, de España, sobre la lactancia. Hoy recomiendo además dos textos resúmenes sobre la polémica que se ha desatado en distintos países como consecuencia de ese mismo artículo (titulado “Madre o vaca“, páginas 36-40), porque creo que exponen desde distintos puntos de vista el valor de la lactancia materna y la común desinformación que lleva a afirmaciones o preguntas como la que da título a este post.

El primer texto se titula “Las madres lactantes contra `El Mundo´” y el segundo se denomina “Blogs de papás y mamás (XXXVII)”. Aunque el título de este último no adelanta mucho sobre el tema, es una recopilación de al menos once artículos de mamás bloggeras sobre la lactancia. Ambos pueden complementar desde la experiencia lo que por fuentes distintas, pero con las mismas causas y consecuencias planteo hoy.Una última recomendación: el texto “Aprendiendo a ser mamíferos” publicado en El País, de España. Creo que brinda un buen contraste al de “Madre o vaca”. Cada vez que escribo de los beneficios de la lactancia materna pienso que no debería haber discusión sobre sus ventajas… pero vuelvo y me topo con sorpresas como la de esta médica. O_O]

21 octubre 2010 at 10:37 13 comentarios

Menos cosas, más felicidad

Desde hace muchísimos meses he querido escribir un post sobre el tener y el comprar y sobre cómo el ritmo capitalista de nuestra sociedad crea, a la par de nuevas comodidades, un sinfín de necesidades falsas para bebés y papás. Hoy, después de leer un interesante post sobre el dinero y la decisión de tener hijos (escrito por Stella), quiero dejar algunos apuntes sobre el tema que considero valiosos e interesantes. Como verán, más que un texto nuestro es una recopilación de fuentes inspiradoras sobre el tema, que muestran con claridad que sí es posible vivir con menos cosas y que, incluso, buena parte de la felicidad de nuestro presente y futuro puede estar relacionada con la capacidad que desarrollemos de disfrutar de las cosas simples. Para nosotros es un reto, espero que para Irene sea su realidad.

La primera fuente es un video muy interesante llamado “La historia de las cosas” (“The story of Stuff”, de Annie Leonard), compartido creo que hace más de un año, en su blog, por Francoise [la autora, por cierto, tiene una página web muy interesante en donde ahora, además, tiene la historia de los cosméticos, la historia del agua envasada, entre otras … para pensar).

En él se hace un cuestionamiento, asentado en datos sorprendentes, de la costumbre que tenemos de comprar, comprar y comprar y de la consecuencia, inevitable y también habitual, de acumular y tirar. Esta tendencia, creada conscientemente después de la recesión de los 30´s en Estados Unidos y, especialmente, después de la Segunda Guerra Mundial, tiene unos efectos nocivos (¡nocivísimos!) para el planeta, que van desde la contaminación del mismo con basura hasta las pésimas condiciones de empleo que el afán consumista y productivo genera en países tercermundistas -como el mío. 😦

La segunda fuente es un artículo publicado hace poco por el New York Times, titulado en español del mismo modo que este post (“Menos cosas, más felicidad. Nuevos hábitos de gasto tras la crisis promueven mayor satisfacción”) y, en inglés, But Will It Make You Happy?. No logré encontrarlo disponible en español (si alguien lo hace, el link es bienvenido en los comentarios. Salió publicado en varios periódicos latinoamericanos la semana del 16 de agosto), pero vale la pena leerlo (quienes no puedan hacerlo en su versión original pueden aprovechar el traductor de Google para hacerlo o una herramienta similar). En resumen, plantea cómo la crisis económica de hace un par de años replanteó en muchas familias norteamericanas esos hábitos de consumo cuestionados justamente en el video anterior. Los resultados han sido para ellos una reducción intencionada de cosas (y compras) y la recuperación de espacios gratificantes ya no basados en el tener sino en el compartir y disfrutar.

Y de ahí viene la tercera fuente: una serie de blogs y libros que comparten experiencias en esta línea y que dan pautas de cómo iniciar, a partir de hábitos sencillos, una transformación personal y mundial. Mi puerto de entrada a este mundo es el blog de Tammy Strobel, una de las protagonistas del artículo del NY Times, llamado Rowdy Kittens. En él pueden encontrarse interesantes artículos sobre el tema, además de referencias de libros y sitios en internet relacionados con experiencias exitosas de este tipo. Me encantaría ahondar en el tema, pero lo dejaré para una entrada futura. Por lo pronto, les recomiendo que lo visiten y que lean algunas de sus propuestas. Un buen resumen de las mismas lo pueden encontrar en el blog de Victoria Vargas, otra promotora y practicante de Simple Living. La consigna: reducir, donar, compartir, darse un lapso de 30 días antes de las compras (evitar las compras impulsivas), organizar los objetos que nos rodean, asumir el reto de 100 Thing Challenge (del que hablaremos después) y tener paciencia. Suena difícil, pero creo que pensar en el tema y empezar a ser conscientes de nuestros hábitos de consumo y vida pueden ser una buena manera de empezar. Nosotros lo hemos hecho pero no de un modo organizado y sistemático… con estas propuestas nos organizaremos mejor y más.

😉

28 agosto 2010 at 10:55 12 comentarios

Todo (y si no, casi todo) sobre la alimentación infantil

Y más específicamente, sobre la alimentación de los bebés. Desde hace algunas semanas, la página web de Bebés y más está publicando artículos variados y profundos sobre la alimentación infantil. Hoy quiero recomendarles algunos de ellos, pues considero que pueden ser de relevancia y utilidad en la dieta de los pequeños. Lo que más me ha llamado la atención sobre ellos, es que cada uno se centra en un alimento en particular, resolviendo inquietudes, recopilando información importante y precisando, incluso, qué tipo de productos se incluyen en el alimento o producto descrito. Adicionalmente, si entran a la categoría general creada sobre la alimentación infantil, se pueden encontrar textos generales sobre la alimentación complementaria, las papillas, el uso de las cucharas, el Baby-Led Weaning, entre otros. Así que si tienen dudas o simplemente quieren ampliar información sobre la alimentación de los pequeños, no dejen de visitar este portal.

Foto: [Puamelia]

Entre otros, pueden encontrar textos sobre el huevo en la alimentación infantil, los mariscos (1 y 2), el pescado, los pescados semigrasos, los pescados inadecuados en la alimentación infantil, los pescados azules, el pescado blanco, recomendaciones para la elaboración del menú infantil, la ternera y el cerdo; el cordero y el cabrito; el pollo, el pavo y el conejo; las carnes, verduras y hortalizas en la alimentación infantil, verduras a partir de los 12 meses de edad (1 y 2), tomate, apio y zanahoria; la cebolla y el puerro, la coliflor y el brócoli, los guisantes (arverjas) y las judias verdes, la patata (papa) y la batata, las frutas en la alimentación infantil, el melón, la sandía y el melocotón (y otras frutas de verano); el plátano o banano, la piña, el kiwi y otras frutas tropicales; la naranja y la mandarina, la calabaza y el calabacín, la manzana y la pera, los cereales: la avena, el centeno, el trigo y el trigo sarraceno, sorgo, mijo, sésamo (ajonjolí) y arroz salvaje, el amaranto, la quínoa, el maíz, el arroz, entre otros.

Y como hay tanto para leer, sólo agregaré que en este especial sobre la alimentación infantil (a partir de los seis meses) aún están pendientes los artículos sobre las leches y sus derivados, y que son igualmente recomendables los textos relativos a las papillas, el Baby-led-Weaning, el agua, las características que deben cumplir los nuevos alimentos en la dieta del bebé, además de la guía resumen (1 y 2) sobre la alimentación complementaria, un texto sobre la conveniencia o no de una dieta vegetariana para los niños, otro sobre la conveniencia de la comida casera (en lugar de la industrial) y un decálogo sobre una alimentación infantil sana. Como ven, muuuuucho por aprender. 😉

22 mayo 2010 at 10:14 4 comentarios

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