Posts filed under ‘De otras casitas’

¿Y si el disfraz fuera una capa que convierte al niño en un precioso pajarito azul?

Nuestro proyecto de disfraz de pajarito para Irene sigue en marcha (lento, pero ahí va). Y aunque estoy satisfechísima con los resultados, no puedo dejar de admirar esta capita de pajarito (¡¡¡¡CON TUTORIAL!!!!) publicada en Prudent Baby. Sé que cada vez está más cerca Hallowen, pero quizás aún hay tiempo suficiente para que una mamá se anime a convertir a su precioso retoño en un Bluebird. ¿Cómo hacerlo? Pues además del antojo de las fotos, dejo el link con el tutorial. 😉

Nosotros no lo haremos ahora, por cierto, pero creo que sí en un tiempo. ¿O no creen que se ve bello?

(Y aquí, un adelanto de nuestro disfraz: ahora, además de alitas tenemos truza, medias y zapatillas. ¿Falta? El gorrito con pico -que quizás se parezca un poco a éste-. Aún no sé también le haga patitas… es que las zapatillas son TAN bonitas:

Por cierto: atrapar un pajarito en pleno vuelo es casi imposible. ;))

13 octubre 2011 at 08:20 9 comentarios

Tejiendo juntos: Gorrito para grandes y pequeños

Esta entrada será veloz. Estoy llena de tareas y con poco tiempo para pasarme por aquí. Pero los tengo a todos en mente… y trato de estar al día con noticias. Aparte de eso (que ya va siendo largo como introducción), quiero invitarlos a que se apunten al nuevo proyecto de tejido de Náhuatl: un gorrito de totoro (no sé qué es eso, pero sé que es un gorrito precioso). Las indicaciones sobre materiales y los primeros videos con instrucciones para empezar ya están disponibles en su web. Y puedo garantizar por mi propia experiencia que pueden no saber tejer, pero que siguiendo el paso a paso que tiene esta grandiosa mamá bloggera terminarán por tener el gorrito hecho por ustedes en sus manos casi sin darse cuenta. Así que sin más largas, dejo fotos y link para antojarlas (luego, cuando tenga tiempo, yo misma me pondré en la tarea de hacerlo). 😉

Las indicaciones sobre materiales, cantidades y demás, pueden encontrarse aquí (verán, incluso, que están especificados para todas las tallas. Es más, si se animan, quizás hasta hagan una para los peques y otro para los papás).

Y los primeros videos para empezar, acá (dejo algunas fotos en esta entrada. Los videos sí no supe cómo ponerlos… así que les recomiendo que los vean donde Náhuatl).

Ah, y para quienes no sepan muy bien dónde conseguir los materiales, Náhuatl también puede ayudarles: ella misma tiene kits para empezar. 🙂

Un abrazo (y gracias, Náhuatl). Es un proyecto lindísimo. Creo que en casa nos apuntaremos a hacer el de los grandes y el de nuestra pequeña de casi dos años (¡¡¡en menos de una semana!!!).

3 agosto 2011 at 06:06 4 comentarios

Tejiendo juntos: una cobija de la abuela

En algunos sitios le dicen ganchillo en otros le dicen crochet. Lo cierto es que Náhuatl ya tiene en marcha el segundo proyecto de tejiendo juntos -y doy fe de que en el primeroaprendimos… incluso los que no sabían nada, nada de tejer. La invitación es a hacer una cobija con “granny squares”. Náhuatl hizo una de un solo cuadro (de 1 metro por un metro), pero yo he decidido inclinarme por la clásica de varios (con muchos colores, por cierto). Ya tengo los hilos y toda la disposición. Y también algunos links que he estado mirando para adelantar. 😉

Éste es mi primer cuadrito. Y los colores son…

estos que la peque y el gato tocan y huelen con pasión. Las instrucciones iniciales para hacer la cobija (y algunas fotos de la preciosidad con colores muy mexicanos que hizo Náhuatl) las pueden encontrar aquí. Y todas las indicaciones siguientes para continuar aparecerán también en ese mismo blog o en el grupo de Raverly de Náhuatl.

Para hacerla, dice Náhuatl, “utilicé 10 madejas (cada una tenía 109m), de grosor medio (4), es decir más de 500 gramos.”. Yo, que tengo grandes pretensiones -no sé si tiempo y capacidad- compré 250 gramos de cada uno de los colores, para un total de 1750 gramos. Suena a muchísimo (y quizás lo es), pero preferí hacerlo para luego no tener problemas con cambios de colores, pues según los expertos es difícil que entre un lote y otro de teñido de los hilos no varíe un poco el color. Ah, según Náhuatl, “entre más delgado sea el estambre y más grande sea el gancho, más rendirá” el tejido. Mi cuadro de muestra (el de la primera foto) lo hice con una agua 0/6 (que no sé qué signifique pero que es mucho más gruesa que otras). Usé un hilo que en la tienda llamaban “macramé”: es grueso, firme y tiene un pequeño brillo. Quisiera pensar que es algodón 100%, pero no lo sé. Ah, por cierto, como soy primeriza en el asunto, decidí no mezclar colores en un mismo cuadro. Espero que mi resultado se parezca un poco a esto.

Imagen de My Lovely Corner.

¿Será?

Finalmente, y para que terminen de antojarse, dejo mis links de referencia y adelanto (el primero, por cierto, lo proporciona la misma Náhuatl).

Estoy segura de que si sacan un ratito para verlos y hacen el intento, no se arrepentirán. Ah, y no garantizo mostrar resultados muy pronto porque parece que es un proyecto largo. Además, confieso, me lo tomaré con calma. 🙂

7 junio 2011 at 07:52 10 comentarios

Encamados: 40 días para ir más lento, vivir, pensar y disfrutar

Y ojalá fueran más de 40… toda la vida debería vivirse a un ritmo lento, natural. Algunos dirán que los días también tienen allegros y movimientos rápidos y no lo niego, pero sí creo que aceleramos nuestra vida más de la cuenta. Por eso me he sentido encantada (y encamada) con la propuesta de esta pareja madrileñaencamada por un mundo slow. Vivir la vida a otro ritmo es posible, ¿no?

Camy e Iván se han tirado 40 días en su cama para disfrutar y reivindicar el derecho a vivir una vida pausada. Cada día, con el auspicio de una marca de colchones -qué más da- que ya había hecho un video precioso sobre el parto en casa), tienen invitados en su casa (bueno, en su cama), con los que comparten experiencias y maneras que apunten a ese ritmo slow. Tienen un blog (interesantísimo) sobre sus viviencias, un portal precioso donde pueden encontrar los videos (también pueden verse en Youtube) sobre todos los encuentros que han tenido hasta el momento y una invitación abierta (y siempre válida) para andar más despacio y disfrutar un poco más de nuestras vidas. Queda una semana para echarnos a la cama para charlar con ellos. Por lo pronto, dejo una de esas conversadas, deliciosas, sobre el parto respetado y la maternidad.
(Ah, y el link sorpresa (porque ha sido todo un regalo) me lo encontré en Bebés y más.)

26 abril 2011 at 07:11 4 comentarios

Leche de almendras y galletitas caseras de banano

Esta semana estaremos un poco desconectados, disfrutando de un pequeño break del trabajo de papá. Aprovecharemos el tiempo, no obstante, para compartir en esta casita un par de actividades maravillosas. La primera son un par de recetas deliciosas, nutritivas y facílísimas de preparar. Llegaron a nuestra lista de “queremos hacerlo” gracias a las recomendaciones de Adri y Nahuátl. No necesitan grandes ingredientes ni más de 8 minutos de preparación cada una. Ah, y ya las probamos con la peque y el resultado fue un rotundo “más”. 😉

Leche de almendras. Es absolutamente deliciosa. Hace ya más de un año -a propósito de un smoothie de frutos rojos que había hecho con un éxito rotundo Fran- me había dado la receta Adri en nuestra  red (que me hace tanta falta) de Mamás Bloggeras. No la probé entonces, pero hace una semana, después de leer la fórmula publicada por Nahuátl, me eché al agua para prepararla. Creo que además de la leche misma, me daban muchísimas ganas de preparar galletas con la harina de almendras que queda después de hacer la leche… (y adelanto que esa idea -que es la segunda de esta entrada- también ya la puse en práctica y que el resultado nos hizo chuparnos los dedos a todos en el hogar.) Aquí van los ingredientes:

  • Una taza de almendras -puede mezclarse con coco o con otros frutos secos. Nosotros lo hicimos sólo con almendras -con cáscara y sin sal-.
  • 4 tazas de agua (Nahuátl hablaba de cinco, pero cuando intenté ponerlo todo junto en mi licuadora me di cuenta de que no me cabía, así que reduje la cantidad de agua con un resultado igualmente delicioso. Si prefieren seguir la receta de Nahuátl pueden disminuir la cantidad de almendras).
  • Un poco de miel (opcional).

Se sugiere, para quienes quieran, agregar vainilla, pero confieso que no sé por qué no he descubierto mi pasión por ella así que yo pasé de agregarla. Ahora, en cuanto a la preparación…

  • Se ponen en remojo las almendras (parece que el tiempo es el que cada uno quiera, puede ser entre quince minutos o un día; yo lo hice por una hora y media más o menos. Si quieren eliminar las cáscaras de la receta, déjenlo por más tiempo. Y si tienen muchas ganas de probarla la leche, háganlo saltándose este paso. 😉 La recomendación de remojarlas, al parecer, se hace para que la leche sea más digestiva -eso dice Rachel, en su blog Clean, la fuente inspiradora en este tema de Nahuátl-). Ah, el agua en la que se remojan, se descarta para la preparación de la receta -puede servir para regar alguna planta. 😉
  • En el vaso de la licuadora, se ponen las almendras con el agua y la miel (nosotros usamos una natural. Creo que también pueden endulzar con panela, azúcar de caña o, si prefieren, edulzantes naturales como la stevia). Se licúa por un par de minutos (les recomiendo que lo hagan en dos tandas de tiempo para evitar recalentar su electrodoméstico), se pasa luego la leche por un cedazo y ya está.

Nosotros la envasamos en un recipiente de vidrio que luego almacenamos en la derecha… y en menos de dos días dimos cuenta de su contenido. Irene al principio hizo cara de ¡qué es esto!, aparentemente no muy convencida de su contenido, pero en cuanto nos vio tomarlo a nosotros pidió su porción y se la tomó con gusto. La usamos, además, como base para algunos batidos y jugos, con un resultado maravilloso. Ah, y no boten por nada del mundo el ripio de las almendras que quede en su cedazo… es uno de los ingredientes de las galletas caseras con banano y sin harina de trigo que paso a reseñar. Para almacenarlo, sólo deben guardarlo en el refrigerador.

Galletas caseras de banano con harina de almendras. Otro gran descubrimiento (de Adri, con una pequeña variación nuestra). No requiere grandes conocimientos ni procesadores de cocina: sólo un recipiente para mezclar los ingredientes y un pequeño horno (nosotros usamos -con mucho éxito- uno pequeño que sirve para calentar alimentos y tostar el pan).

Los ingredientes:

  • Un banano.
  • Dos cucharadas de avena en hojuelas (la receta original de Adri tenía seis, pero como nosotros queríamos usar la harina de las almendras, la redujimos a dos).
  • Cuatro cucharadas de harina de almendras (sí, la que quedó en el cedazo de la leche que acabamos de preparar).
  • Una cucharada de miel derretida
  • Dos cucharadas de mantequilla derretida (nosotros usamos Ghee y creo que por ser más concentrado se puede disminuir un poco más la cantidad).

La preparación:

  • Con un tenedor se estripa el banano.
  • Se le agregan la avena y la harina de almendras.
  • Se derriten por separado la mantequilla y la miel en una cacerola -a fuego lento, sin que se quemen- y se le adicionan también a la mezcla.
  • Se revuelve todo con una cuchara.
  • Se cubre el molde que se vaya a usar para el horno con papel parafinado.
  • Se van poniendo sobre el papel varias cucharadas de la mezcla (no tienen que luchar con “armar” las galletas, con que le pasen la cuchara un poco por encima al poco que viertan sobre el papel basta para que quede con una forma apropiada para la cocción).
  • Se llevan al horno (precalentado) por 10-12 minutos (nosotros lo pusimos a 220 grados centígrados, pero creo que 175 grados centígrados sería mejor) y ya. Se dejan enfriar y se comen (casi seguro de una sentada. Jajjaja).

Lo mejor de esta receta (a parte de su sabor y de lo fácil que es hacerla) es que no se hacen grandes cantidades de galletas (a nosotros, por ejemplo, nos salieron sólo 9), con lo que la porción es más que suficiente para una familia de 3 o 4 personas. Si quieren prepararlas para una fiesta o una reunión familiar, les sugiero duplicar los ingredientes y ya.

Personalmente, lo que más me sorprendió de todo este ejercicio culinario fue que las galletas no demandaran ninguna preparación especial y, mucho más, que no necesitarán de harina de trigo. Esto, a mis ojos, resultó interesantísimo porque justamente el trigo es uno de los productos que más se cuestiona por sus cultivos (usualmente hechos en grandes extensiones norteamericanas con semillas genéticamente modificadas. Es decir, de orgánico, poco). Además, si se tiene en cuenta que es tóxico para los celíacos (por ello recomiendan no darle trigo al bebé antes de los seis meses), su interés se intensifica.

Así que… ensayen las dos recetas. Les aseguro que tanto la leche como las galletas le encantarán. 😉

PD: Perdón por la calidad de las fotos… las galletas las hicimos casi en la noche, con casi nada de luz natural.

18 abril 2011 at 04:47 11 comentarios

“¿Cómo será tu bebé?”

Hoy he encontrado un precioso texto (muy significativo, además) sobre cómo será la vida del bebé al llegar a casa. Aunque no es de mi autoría (el autor es Armando Bastida, de Bebés y más) y ya pocas veces incluyo textos de otros, lo adjunto porque creo que plantea un punto de vista muy valioso: que las demandas de amor y cuidados de un recién nacido son naturales, pues -además de buscar los medios para su supervivencia- confirman ese fuerte vínculo que hay entre papás e hijos

“Suele suceder que cuando una mujer echa la vista a la prueba de embarazo y observa que es positiva su mente se vuelve un torbellino de dudas ante la incertidumbre. Primero sobre qué pasará estando embarazada, cómo lo vivirá y cómo será el parto, segundo sobre cómo serán la vida y las costumbres una vez el bebé llegue, tercero sobre cómo adecuar la casa al bebé, cuarto sobre cómo responderá el papá a la llegada del bebé, quinto…

Y cuando la mayoría de las dudas se van difuminando a medida que pasa el tiempo la mayoría de las mamás empiezan a disfrutar del embarazo, de los cambios, de las pataditas y movimientos y empiezan a preguntarse cómo será su bebé.

No hace falta explicar demasiado cómo será a nivel físico, pues todo el mundo sabe cómo son los bebés: pequeños, con la piel suave, ligeros, tanto que es un placer cogerlos en brazos y sentir que no es necesario hacer demasiado esfuerzo para sostenerlos y rodearlos.

Lo que muchas madres desconocen es cómo será la vida con su bebé y esto es lo que trataré de explicar hoy.

Tu bebé nacerá un buen día y te darás cuenta de que todo aquello que hacía dentro de la barriga lo hace también fuera. Las patadas que antes recibías serán al aire y el rato que descansaba dentro lo hará también en el exterior, sobretodo si sigue cerca tuyo.

Los primeros días ya lo querrás con locura, porque llevarás con él más de 9 meses. Papá, sin embargo, tendrá que hacer las presentaciones pertinentes y el roce, inevitable y deseado, hará que el amor surja igualmente.

Dicen que los bebés comen y duermen, comen y duermen. Es posible que así sea, pero también es muy posible que los primeros días haya que añadir un “lloran”, porque aunque parezca mentira tienen sus propias necesidades y ellos no son capaces de satisfacerlas. Además, si tu familia es muy de coger a los bebés, el llanto estará casi asegurado, pues no llevan demasiado bien eso de cambiar de brazos y olores demasiadas veces.

Es posible que los primeros días e incluso las primeras semanas, acepte dormir en un moisés a tu lado, sin embargo es probable que en algún momento empiece a quejarse porque ahí se sienta aislado, solo y desprotegido. Pensarás que no es posible, que estás a solo medio metro de él, sin embargo él magnificará ese espacio por mil, porque todo lo que no sea tocar y oler el cuerpo de mamá es, para un bebé, soledad.

De igual modo los primeros días y semanas aceptará ir en el cochecito e incluso en la sillita del coche, pero poco a poco empezará a comportarse de la misma manera, solicitando tu calor incluso en esos momentos.

Esto, que parece un paso atrás en su independencia o la muestra de que has cometido algún error es realmente un paso necesario hacia su autonomía y responde a un proceso normal, que llega después de una tregua muy necesaria a los papás. Los niños, realmente, necesitan los brazos de sus padres, el cariño, el afecto, el calor y un pecho que lo amamante casi a todas horas. Los primeros meses, sin embargo, tienden a conformarse con un poco menos (excepto en el alimento, para el que no pueden ceder), para que el choque de rutinas y horarios de la madre no sea demasiado fuerte.

Imagina que tú, una mujer independiente, adulta y con total libertad para hacer lo que quieres y cuando quieres te toparas de golpe con un bebé que necesita contacto contigo las 24 horas del día. El cambio sería tan evidente, tan desestructurante, que el bebé correría el riesgo de no ser amado con total dedicación. Por eso empiezan pidiendo alimento a menudo, pero durmiendo unas cuantas horas, muchas de ellas en una cuna o en un cochecito. Por eso cuando son bebés permiten en ciertos momentos ser cogidos por otras personas, pese a no ser mamá. Poco a poco, a medida que van creciendo, van mostrándote cuál es su verdadera necesidad: vivir contigo y a través de ti, con el amor como gasolina.

Él será un apéndice tuyo, un satélite en tu órbita a todas horas que te demostrará que sin ti no es nadie. Tú serás sus ojos hasta que él pueda ver y pueda decirte qué quiere ver. Serás sus oídos hasta que él sea capaz de decidir qué escuchar. Tú serás sus piernas hasta que él sea capaz de usar las suyas. Serás su traductora hasta que él sea capaz de hablar directamente con los demás. Serás su alimento hasta que sea capaz de comer por sí mismo y serás el calor y el amor que necesita hasta que él… bueno, lo serás siempre, incluso cuando crezca y forme un hogar.

Dicen que los bebés no traen manual de instrucciones. Es mentira. Ellos son el manual de instrucciones. El problema es que los adultos nos empeñamos en evitar creer que ellos son capaces de mostrarnos cómo debemos criarlos. Sin embargo lo son, son capaces, pues desde que nacen nos empiezan a decir qué necesitan y cómo lo necesitan.

Hay una cuestión, sólo una, en la que los bebés han conseguido total independencia: el alimento cuando es leche materna. Todo el mundo sabe ya que en cuestión de amamantamiento los bebés saben gestionarse perfectamente. Piden cuando necesitan y no lo hacen cuando no. Maman cuando tienen hambre o sed y dejan de hacerlo cuando están satisfechos. Nadie pone horarios ni marca esperas absurdas y sin embargo los niños crecen y se desarrollan perfectamente. La cosa cambia si el niño toma biberón. No porque los niños no sepan controlar su alimentación de ese modo, que saben, sino porque en ese momento, cuando los padres son capaces de cuantificar lo que entra, deciden tomar el mando (con la recomendación habitual de profesionales de la salud de limitar la ingesta con horarios y cantidades exactas).

Entonces, si los bebés son capaces de autogestionarse a la hora de recibir alimento, ¿por qué no iban a ser capaces de gestionar el amor que necesitan?

“Creo que ya ha aprendido lo que son los brazos, porque cada vez me los pide más”, me dijo una madre una vez. “Es normal, yo cuando conocí a mi mujer apenas la tocaba. Poco a poco llegaron las manitas, los roces, los abrazos, las caricias y los besos y, cuánto más tenía, más quería… a eso se le llama amor”, le respondí.

Fotos | vividexpressionsphotography, Jon Ovington en Flickr”

27 enero 2011 at 07:59 5 comentarios

“Guía de la buena esposa” (Updated)

Anda circulando por la red una guía, supuestamente de 1953, que da pautas de cómo ser una buena esposa y que es utilizada (no sé si creada) para el video de promoción de una teleserie mexicana llamada Las Aparicio (que no he visto, pero que por lo que muestran sus trailers, tiene para dar y convidar). Una y otro no tienen pérdida, sobre todo como crítica o revelación, incluso en algunos casos, de las relaciones de pareja. Sea un caso u otro, les dejo un video con la tal guía, para reírse un rato y saber de qué va.

Fuente: La huella digital

[Y para completar y contextualizarla más, dejo también otro trailer de la telenovela -no apto para menores-, un tanto más realista. Dice, entre otras cosas, que no hay hombres que sepan amar a estas mujeres, que vivimos en un mundo donde ellos quedaron atrás y que una mujer entera no necesita una media naranja. Repito que no he visto la serie, pero que por lo visto tiene mucha tela para cortar. Espero, por cierto, que mi chiquita linda no quede ni a un lado ni a otro de la mitificación príncipe azul-princesa. Y dejo constancia escrita para que lo lea cuando crezca. :S]

PD.: No se pierdan la primera parte que publicó Victoria sobre la Guía de la buena esposa. ¡¡¡Tiene foto que comprueba la existencia del manual!!! Y muuucha tela para cortar (además de que está en su costurero). 😉 Un abrazo a todos. Y más: en Wikipedia hay una página interior de la guía (que me tomo prestada para pegar acá). Si le dan clic, puede verse mejor y hasta leerse. O-O

13 noviembre 2010 at 07:56 10 comentarios

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