Archive for agosto, 2012

Ritmo

Volver a bailar después de tantos, tantísimos años, redescubrir la sinuosidad de los movimientos y ver a nuestra chiquita gozar y fluir con ellos me ha hecho recordar lo importantes y necesarios que son los ritmos en nuestra vida: para respirar, para comer, para caminar, para pensar, para palpitar, para sentir, para amar. La lista podría ser infinita. Pues bien, así como en otro momento escribí una entrada sobre la rutina (otra manera de llamar al ritmo, quizás), hoy quiero hablar sobre los cambios recientes en nuestros ritmos y sobre la “música” de vida que ahora nos gusta danzar e interpretar. Tengo esperanzas de que con ellos muchas más cosas buenas vendrán. 😉

Imagen de Damien Frost, vía El blog alternativo.

Creo que lo he dicho otras veces: este año en nuestras vidas ha sido fundamental. Y pienso que en buena parte su importancia se centra en los ritmos. Ha sido un año de siembra y, sobre todo, de cosecha, un año de redescubrir, fundar, fluir e inventar. Ha sido un año para crear y, no sé si las palabras alcancen a ser precisas, ha sido un año para amar.

Estar juntos, palpitar juntos, crecer juntos, concebir y engendrar (no encontré un sinónimo más preciso para CREAR) nos ha reconectado como individuos, como pareja y como familia. Y la experiencia ha sido maravillosa, incluso a pesar de los cambios necesarios -que hacen parte justamente de ese “fluir” que implica el ritmo- en los movimientos, las cadencias  y la tonalidad de nuestro flujo vital.

No voy a extenderme en prólogos, pero la definición misma de ritmo ilustra en buena medida lo que sentimos. Y así como intenté fijar proyectos a comienzo de año para nuestra vida, la premisa central de FLUIR (que es justamente la raíz griega de la palabra: rheos) ha sido el eje central que ha permitido que este año sea tan especial.

Los flujos de la naturaleza (que a veces parecen esquivos a los sentidos en esta tierra tropical), los flujos emocionales y los flujos racionales se han ido asentando en nuestra vida casi en la misma medida en que hemos potencializado nuestros ritmos (debería decir nuestros poderes, pero la palabra suena esotérica a pesar de que la sensación de fuerza interna que genera me clava inevitablemente en ella). ¿El cómo? No sé. Intento fijarlo un poco en palabras y hechos concretos: con nuestro cuerpo más allá de nuestra mente, con nuestro sentir más que nuestro pensar.

Yo, como lo he dicho antes, con el baile (una de mis profesoras dice que la conciencia del cuerpo y la conexión de la música activa cada uno de los chacras de nuestro cuerpo); Irene siendo una niña (creo que su reconexión es mucho más espontánea que la nuestra y que actividades como jugar, estar al aire libre, bailar, cantar, etc., ayudan a ello. Cualquier desconexión o alteración de sus ritmos, ahora pienso, se deben a nuestro propio influjo en ellos); y papá por sí mismo, la conexión con sus ritmos y, quién lo diría, el encuentro con una médica maravillosa (además de nuestra hermana del alma) que le  ha hecho terapias de rolfing. No creo que estas sean las únicas vías de encuentro con nuestros propios flujos, pero sí considero que en nuestro proceso estos tres hechos han sido una ayuda fundamental. Agrego también que todos se pueden resumir como una reconexión con el cuerpo, que es un cambio sustancial en nosotros mismos y en nuestra perspectiva de la vida, tan occidental, tan precisa, tan racional [suspiro].

Y creo que podría seguir haciendo un listado de aspectos que nutren nuestra música y con ello nuestras cadencias: sembrar una huerta y ver, palpar, comer y sentir la generosidad de la naturaleza ha sido otra vía más. También estar cada vez más cerca de la tierra, de la luna, de mis propios ciclos femeninos. Nos falta un trecho inmensísimo, pero los resultados han sido invaluables. Esos sueños de comienzos de año (que incluían escribir como la ilusión central) se materializan más cada día. ¡Vale la pena fluir, danzar, amar! Quiero seguir encontrando nuestros ritmos, ahora especialmente con Irene. Les contaré cómo nos va (espero que menos etéreamente ;)).

[Gracias por sus palabras y su compañía de siempre. Un abrazo.]

Imagen de Eadweard Muybridge (sXIX).

23 agosto 2012 at 07:32 5 comentarios

Katarsis

Nuestros tiempos no juegan ni a favor de la infancia ni a favor de la ma-paternidad. No hay tribu que apoye (en nuestro caso casi literalmente, como si viviéramos exiliados) y todas las formas de ayuda a las que apuntes son artificiales y terminan por revelarse como tales tarde o temprano.

No creo que las mamás o los papás podamos suspender nuestras vidas para dedicarnos plenamente a los pequeños; tal vez incluso no tenga ningún sentido que así sea, al menos con respecto a la vida básica y natural, pues los niños aprenden de nosotros y comer, salir al aire libre, ir al mercado, pagar cuentas en un banco y un largo etcétera (que puede incluir un tener responsabilidades en casa o en un trabajo) desarrollan también competencias necesarias en sí mismas: socializar, sobrevivir, buscar comida, aprender a tolerar y superar las dificultades, comunicarse adecuadamente con otros, ser capaz de entrar en contacto con todo tipo de personas y un largo etcétera son sólo algunas de ellas.

Hoy me he dado cuenta (bueno, o al menos lo he recordado) que vivir sin tribu es realmente difícil, casi tanto como no hacer parte de la mayoría, aunque sea en cosas pequeñas como no ser empleado y no llevar a tu hijo a una guardería.También margina un poco -al menos desde la perspectiva de algunos- comer vegetales orgánicos y no ver televisión. Podría seguir enumerando un largo listado. Cualquiera de las diferencias que enuncia hará que la tribu potencial (si existiera) se reduzca de un modo casi absurdo. Personalmente trato de pasar frente a ello un poco de largo, pero que digan (ningún experto, por cierto) que tu hijo se está atrasando en su desarrollo (justo después de que has ido a una cita donde el pediatra y éste ha celebrado lo bien que está tu pequeña, a parte de que tú mismo notas que se desenvuelve naturalmente como cualquier niño de su edad) o que estás obligado a renunciar a todo lo que hagas por no decidir llevarlo a una guardería (y que además lo enfaticen como castigo merecido por “distinta”) es doloroso. Yo soy responsable de mis actos, por supuesto, y lo acepto de buena gana, pero me duele, y mucho, no tener al lado una mamá o una tía o una prima o un hermano o una hermana o un tío que me den a veces una mano. Me duele también que se me juzgue por interpuesta persona o que se me señale (se nos señale) porque sí, sin ningún sustento distinto a “no haces lo mismo que todo el mundo”, sin ninguna lógica. Y, claro, me quejo miserablemente porque al menos tengo los medios para pagar un apoyo en casa invaluable, pero me faltan los bríos -y a lo mejor no tenerlos no sea tan malo- para que la gente me encare y me diga lo que piensa en la cara… quizás si discutiera más y cuestionara más a quienes actúan de otro modo, estaría quejándome por lo atrevidas que serían algunas personas. En fin. Esto se llama katarsis y espero que desde este instante quede en el pasado. Sigo en el mismo canal otro día. Un beso y un abrazo.

PD. Por cierto, nuestros episodios de crisis están casi superados. Una gripa malosa que nos ha pescado a las mujeres de la casa ha hecho que estemos un poco más mimosas que de costumbre, pero superado el impasse comunicativo y descubierta la raíz que incomodaba a Irene, el mundo es menos ruidoso, menos monstruoso, más bonito. 😉

17 agosto 2012 at 06:28 8 comentarios

¡¡¡Tres!!!

Parece mentira, pero es así. Cumplimos tres años: de vida, de amor, de papás… Nacimos contigo y crecemos a tu lado. Y celebramos y sentimos que el mundo es otro desde que tus ojitos, tu alma y tu cuerpo están a nuestro lado. Te esperábamos, te sentíamos, te buscábamos sin saberlo. Nos reconocimos, nos inventamos. Te amamos. Feliz cumpleaños y un día, princesa linda. ¡Gracias por llegar a nuestra vida! Chiuck

10 agosto 2012 at 16:55 2 comentarios

“Yo no quiero que trabajes, mami”

¿Así o más claro? Con esa oración simple (expresada por Irene otras veces, en medio de llantos y discusiones, pero ante oídos ocupados y medio sordos de mamá) mi chiquita y la vida han resuelto el enigma de las crisis de mis anteriores entradas. El origen del demonio de Tazmania, en resumen, soy yo misma… bueno, yo o la atención perdida de mi hija -ahora que me parecía más independiente y más autónoma, menos demandante y más tranquila…

Ni los terribles dos ni los terribles tres ni la edad ni caprichos ni incomprensiones ni irracionalidad son adjudicables realmente a mi niña. Son inventos, quizás. O mejor: nuestra forma torpe y desconectada de entender una necesidad elemental y básica. Lo único que un niño necesita (yo misma lo he escrito en esta casita) es a sus papás. Y yo, que siempre he defendido esa crianza cercana, sin escuela ni nada que marque distancias, he caído en la falacia de ver en mi chiquita -que ahora camina sola, come sola, juega sola, habla como cotorra- a una personita independiente. Me necesita, apesar de todos esos logros. Porque es una niña y los niños necesitan a sus papás. Pretendo que entienda “mis necesidades” de tener otra vez una vida paralela (que es normal, que es humana, que a veces, no sé si psicológicamente, materialmente, profesionalmente, económicamente parece necesaria -insertar bendiciones a Simple Living como una forma d vida válida y necesaria aquí) a la de ser mamá. Pero no, estar disponible no basta. Al menos no solamente. Libros, trabajos, escrituras, pantallas y todo aquello que disperse la atención de mamá por periodos prolongados desata una crisis ya descrita que simplemente dice: “estoy aquí, te necesito, acompáñame” (es decir, “atiéndeme, juega conmigo, abrázame”).

Escribo esto y el corazón se me hace una uva pasa. No pretendo solidaridad ni látigo, simplemente quiero compartir esa respuesta directa y sencillísima -dicha ahora en nuestra cama, hace como una semana, al despertar y jugar con papá y mamá saludando, sonriendo, en medio de una felicidad y una tranquilidad total- que aclara definitivamente el panorama.

Y doy detalles de nuestra vida: Irene nunca está sola, siempre tiene un adulto disponible para ella. Si mamá trabaja en casa (ayudando a papá, casi siempre, o escribiendo -por ejemplo este blog, ahora a las 2 y 30 de la mañana-) no lo hace porque sea asalariada. Puedo dejarlo y ya está. Pero, claro, ese “trabajar” -que es lo que le he dicho a mi hija que hago, lo mismo que ella ha repetido que va a hacer, trayendo su computador de juguete para sentarse a mi lado, pidiéndome que ponga su mesita y su sillita al lado de la mía con un “mamá, yo también quiero trabajar” o cualquier variable similar- afecta mi disponibilidad: menos parque, menos juegos, menos conversaciones, menos estar juntas con los cinco sentidos puestos. Y la vida da razones que no vemos, así sea expresadas en gritos, reclamos o cambios de opinión repentinos, contradictorios e incomprensibles.

Hemos tenido días mejores, definitivamente. ¡Mejorsísimos! La solución, más allá de la disciplina positiva (que existe y creo que siempre ha primado en esta casa y que puede ayudar, sin duda, a enfrentar momentos de crisis demoníacas), ha sido dedicarle más tiempo y más atención a nuestra chiquita.

Así que no hay terribles dos, ni terribles tres (¡faltan un día para el cumpleaños de nuestra chiquita!), ni terribles nada. No es capricho, no es irracionalidad. Es necesidad de mamá (con todas sus letras, irremplazable por otro adulto disponible). Y eso, sin duda, es vital. No será fácil mantener la disponibilidad al tope, pero al menos ya tengo claridad sobre el enigma. ¿Vale la pena? Seguro. No sólo por estos mejores días, tranquilos, sosegados, felices, sino porque creo que las faltas o no de afecto (que estar disponible también es darlo sin condiciones) marcan el resto de la vida de un pequeño. Ya habrá tiempo para otras cosas, otros libros, otros oficios alternos (así sea en la madrugada, cuando un poquito de insominio nos hace levantar).

Estoy tranquila y feliz. Y, sí, no es un reto fácil, pero me gustan los “premios” (y esta solución final). Seguiré “transmitiendo”. 😉

Un abrazo y un gracias a todas por sus palabras.

PD: Ilustro esta nota con una imagen emblemática, del 22 de septiembre de 2010: la de la eurodiputada conservadora italiana Licia Ronzulli, quien llevó a su bebé a trabajar “para que pensemos en todas las mujeres que no pueden conciliar su vida profesional con su vida familiar”. No estoy en contra del trabajo, lo admiro y lo respeto, pero no puedo dejar de desconocer una cosa natural. Nos falta tribu y nos jode (perdón) el sistema en el que vivimos. Los niños, que no entienden ni de capitalismos ni de facturas por pagar, lo tienen claro: ellos sólo necesitan a sus papás. Cierro, para ¿dar esperanza? ¿acabarla? con una foto actual de esta misma diputada (y su hija) en la Eurocámara (si meten su nombre en Google y seleccionan imágenes, verán un montón de sesiones con chiquita a bordo más… ¿conciliación laboral?).

8 agosto 2012 at 03:04 6 comentarios

Curso de kinder o prekinder gratis por un mes en casa: ¿se animan a ensayar?

He hablado muchísimas veces sobre escuela en casa o homeschooling y casi siempre, a pesar de no ser una “practicante” formal del modelo, he expuesto las razones por las que pienso que es el sistema ideal para la educación de un pequeño. Pues bien, gracias a una oferta maravillosa de la Fundación Aprende con Alas (con Laura Castellanos a la cabeza, una mamá argentina que le enseña a sus hijas en casa) a partir del próximo 3 de septiembre probaremos su programa de pre-kinder en nuestra casita por un mes. Creo que es una muy buena manera de empaparnos del asunto, además de que puede ayudarnos -incluso si finalmente no considerarámos hacer escuela en casa- a organizar un poco nuestro tiempo juntos, sistematizar métodos, crecer jugando, compartir y, por supuesto, aprender. Cualquier persona interesada puede inscribirse y participar en esta maravillosa oferta: dejo datos y detalle a continuación para que sepan en qué consiste y se animen. 😉

Ésta es la invitación de Laura:

En abril de este año ALAS inauguró su Plan de kinder, pensado para familias que buscaban contar con material educativo, actividades y recursos para utilizar de manera libre y desestructurada. Hoy queremos contarte que a partir del lunes 3 de septiembre abriremos los nuevos planes de Pre-Kinder y Kinder online, que a diferencia del primero, están estructurados en semanas de trabajo.

Sabemos que se trata de tus hijos, y por ese motivo necesitas evaluar a detalle cada propuesta educativa que llega a tus manos para tomar la mejor decisión e invertir tu dinero de la  mejor manera posible. Por este motivo, queremos hacerte una propuesta:

¿Te gustaría probar cualquiera de nuestros nuevos planes de Pre-kinder o Kinder GRATIS por un mes, sin ningún tipo de compromiso, para conocer cómo trabajamos, la calidad de nuestras actividades y la dinámica de nuestras semanas de trabajo, y para evaluar cómo se adapta tu peque a nuestra visión de lo que consideramos el método ideal para educar en edades preescolares?

Si tu respuesta es “si” continúa leyendo; te va a interesar mucho conocer un poco más de estos planes:

Cada mes podrás ingresar a un aula virtual en la que encontrarás:

  • Planilla de horario semanal, en la que están distribuidas en forma estratégica las diferentes áreas a desarrollar: matemáticas, lenguaje oral, preescritura, coordinación viso-manual, comprensión y observación del medio, música y expresión corporal, atención y memoria, sensorial y vida práctica.
  • Lista de material que debes comprar y/o preparar en casa para abordar las actividades del mes.
  • Las 4 planificaciones semanales con las áreas y los temas correspondientes que se abordan cada día, para descargar e imprimir.
  • 20 planificaciones diarias con las 4 (pre-kinder) o 5 (kinder) actividades a hacer en el día, con la explicación detallada de cómo abordar cada actividad, el material imprimible necesario para hacer dichas actividades, el detalle de los materiales concretos a utilizar (que ya tendrán preparados de acuerdo a la lista de material del mes) y los recursos multimedia si fuera el caso.
  • Un foro para padres mediante el cual podrás hacer las consultas que quieras y comunicarte con otros papás.(Si utilizas o planeas utilizar el sistema de educajas, nuestros planes y planificaciones se adaptan perfectamente al sistema).

Nuestros planes de Pre-Kinder y Kinder están compuestos por 40 semanas de trabajo y tienen un costo mensual de 10 dólares (o su equivalente en pesos mexicanos), sin cuotas de inscripción, y con los beneficios de no pagar una anualidad y de pagar únicamente el mes en que vas a utilizar la plataforma (por ejemplo puedes dejar un mes sin pagar por el motivoque fuere y continuar al siguiente mes sin ningún problema).

Pero bueno, eso lo verás después. Ahora lo único que tienes que hacer para matricularte en forma absolutamente gratuita al primer mes de Pre-kinder o Kinder es responder a aprendeconalas@hotmail.com avisándonos que deseas probar nuestro Pre-Kinder o Kinder por un mes. Inmediatamente te enviaremos un pequeño formulario de inscripción y listo! Quedarás matriculad@ para iniciar junto a nosotros el lunes 3 de septiembre.

A comienzos de este año hice un curso de lectoescritura muy interesante con ellos, así que puedo dar buenas recomendaciones sobre la forma como funciona la plataforma y la calidad de las personas que me acompañaron en el proceso. No dudo que me encontraré con cosas similares en esta ocasión. ¿Se animan y compartimos aula a partir del 3 de septiembre? Me pareció una alternativa tan buena y generosa que no resistí quedarme sola con un regalo tan bello. 😉 Y, a pesar de que ya me había planteado estructurar más nuestro tiempo con Irene, en la práctica no lo hemos hecho tanto. Esta alternativa de seguir un curso, a nuestro ritmo, me parece genial. ¡A estudiar!

1 agosto 2012 at 08:32 13 comentarios


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