Archive for agosto, 2010

Menos cosas, más felicidad

Desde hace muchísimos meses he querido escribir un post sobre el tener y el comprar y sobre cómo el ritmo capitalista de nuestra sociedad crea, a la par de nuevas comodidades, un sinfín de necesidades falsas para bebés y papás. Hoy, después de leer un interesante post sobre el dinero y la decisión de tener hijos (escrito por Stella), quiero dejar algunos apuntes sobre el tema que considero valiosos e interesantes. Como verán, más que un texto nuestro es una recopilación de fuentes inspiradoras sobre el tema, que muestran con claridad que sí es posible vivir con menos cosas y que, incluso, buena parte de la felicidad de nuestro presente y futuro puede estar relacionada con la capacidad que desarrollemos de disfrutar de las cosas simples. Para nosotros es un reto, espero que para Irene sea su realidad.

La primera fuente es un video muy interesante llamado “La historia de las cosas” (“The story of Stuff”, de Annie Leonard), compartido creo que hace más de un año, en su blog, por Francoise [la autora, por cierto, tiene una página web muy interesante en donde ahora, además, tiene la historia de los cosméticos, la historia del agua envasada, entre otras … para pensar).

En él se hace un cuestionamiento, asentado en datos sorprendentes, de la costumbre que tenemos de comprar, comprar y comprar y de la consecuencia, inevitable y también habitual, de acumular y tirar. Esta tendencia, creada conscientemente después de la recesión de los 30´s en Estados Unidos y, especialmente, después de la Segunda Guerra Mundial, tiene unos efectos nocivos (¡nocivísimos!) para el planeta, que van desde la contaminación del mismo con basura hasta las pésimas condiciones de empleo que el afán consumista y productivo genera en países tercermundistas -como el mío. 😦

La segunda fuente es un artículo publicado hace poco por el New York Times, titulado en español del mismo modo que este post (“Menos cosas, más felicidad. Nuevos hábitos de gasto tras la crisis promueven mayor satisfacción”) y, en inglés, But Will It Make You Happy?. No logré encontrarlo disponible en español (si alguien lo hace, el link es bienvenido en los comentarios. Salió publicado en varios periódicos latinoamericanos la semana del 16 de agosto), pero vale la pena leerlo (quienes no puedan hacerlo en su versión original pueden aprovechar el traductor de Google para hacerlo o una herramienta similar). En resumen, plantea cómo la crisis económica de hace un par de años replanteó en muchas familias norteamericanas esos hábitos de consumo cuestionados justamente en el video anterior. Los resultados han sido para ellos una reducción intencionada de cosas (y compras) y la recuperación de espacios gratificantes ya no basados en el tener sino en el compartir y disfrutar.

Y de ahí viene la tercera fuente: una serie de blogs y libros que comparten experiencias en esta línea y que dan pautas de cómo iniciar, a partir de hábitos sencillos, una transformación personal y mundial. Mi puerto de entrada a este mundo es el blog de Tammy Strobel, una de las protagonistas del artículo del NY Times, llamado Rowdy Kittens. En él pueden encontrarse interesantes artículos sobre el tema, además de referencias de libros y sitios en internet relacionados con experiencias exitosas de este tipo. Me encantaría ahondar en el tema, pero lo dejaré para una entrada futura. Por lo pronto, les recomiendo que lo visiten y que lean algunas de sus propuestas. Un buen resumen de las mismas lo pueden encontrar en el blog de Victoria Vargas, otra promotora y practicante de Simple Living. La consigna: reducir, donar, compartir, darse un lapso de 30 días antes de las compras (evitar las compras impulsivas), organizar los objetos que nos rodean, asumir el reto de 100 Thing Challenge (del que hablaremos después) y tener paciencia. Suena difícil, pero creo que pensar en el tema y empezar a ser conscientes de nuestros hábitos de consumo y vida pueden ser una buena manera de empezar. Nosotros lo hemos hecho pero no de un modo organizado y sistemático… con estas propuestas nos organizaremos mejor y más.

😉

28 agosto 2010 at 10:55 12 comentarios

Zapatitos nuevos

… de paseo. Nuevamente estamos fuera, estrenando zapatos y fiesta. Irene camina de una mano (las cinturas de papá y mamá lo agradecen), casi-casi sin parar. Los leemos, los pensamos, pero tenemos poco tiempo para escribirles. En una semana, cuando mucho, eso cambiará. 😉

Precisiones a las noticias anteriores: no eran colmillos sino segundos incisivos (tendremos que hacer curso de ¿anatomía? dental). Novedades: el segundo “incisivo” (a la derecha) ha asomado más y más sus narices. El resultado es una sonrisa resplandeciente y un puchero más marcado cuando hay protesta con “ma-ma-ma-ma”. Por ahora, nos ronda una pregunta por la mente: ¿cómo lavarle los dientes a una chiquita hiperactiva que todo lo muerde, que grita independencia (sí, quién lo creyera) y que todo lo quiere mirar, baber y tocar? El apetito crece y también la actividad. Seguimos teniendo pendiente nuestro texto sobre los cambios en la lactancia después del primer año… Espero publicarlo en el transcurso de esta semana. 😉

Mientras tanto, abracitos y gracias a todos por las felicitaciones. Cada día tiene un motivo para celebrar.

24 agosto 2010 at 10:54 6 comentarios

De todo como en botica: más cambios y aprendizajes a los doce meses de edad

Sigo con la idea de que todos los viajes de la pequeña, al menos hasta ahora, han sido iniciáticos… ¿o será más bien que todo en ella es un comienzo, un empezar algo nuevo, un despertar?

Una cosa y otra tienen sentido: a sus escasos doce meses de vida Irene aprende -con una facilidad asombrosa- algo nuevo cada día: desde ayer camina por todos lados (casi desesperadamente) llevada de una manita, desde el sábado pasado despierta en las noches ya no para tomar pecho sino para abrazarme, logrando dormir períodos más largos y despertar menos frecuentemente; desde la semana pasada dice ma-ma consistentemente y ya no sé desde hace cuántos días aumenta su vocabulario con nuevas sílabas: apa (su favorita), ata, ma, pa, ga (menos frecuente) y un largo etcétera con la A. Cada día se nota más su temperamento (y aumenta su desespero cuando se da cuenta de que tiene limitaciones y que no alcanza todo lo que quiere). Su profesión pareciera ser “peligro” porque coge todo, escala todo, prueba todo, explora todo dándonos más de un susto al verla trepada en un segundo en una silla o dando pasitos emocionada en cuaquier sitio. Hasta piedras encontró en las plantas para estrujarlas (con efecto musical) contra los vidrios… O_O.

Protesta, comenta, se carcajea, grita, persigue a los gatos, abraza y da besitos apasionadamente, corre de un lado a otro, busca perros, pájaros y flores… Y nosotros cada vez gozamos más con ella y tenemos menos tiempo para escribir largo en este hogar. Ah, ¡tira besitos! De un día a otro sin que nadie le dijera nada. ¿Alguien había dicho que después de los seis meses no paraban? Es verdad. 😉

[Les quedo debiendo un post, que tengo en la cabeza esta semana, sobre la lactancia después del primer año. No es que ya seamos expertas, ni mucho menos (la peque cumplió un añito hace apenas una semana), pero hay cambios sensibles relacionados con la lactancia en la noche (ya dije algo) y con los mordiscos -¡¡aparecieron!!- y nuestras técnicas (simples y muy efectivas, afortunadamente) para evitarlos.]

18 agosto 2010 at 08:33 7 comentarios

Los bebés y su fascinación por la música

O quizás debí escribir “Irene y su fascinación por la música” porque no sé si el alma pachanguera de nuestra pequeña es propia de todos los bebés. En cualquier caso, sea una cosa u otra, pienso que los pequeños son muy receptivos a los sonidos y que ese encantamiento y fascinación por los “ruiditos” (ya hablaba, por ejemplo, de lo estimulante que resultaban los sonidos de los pájaros, los gatos, los perros...) son una gran alternativa para aprender y jugar con los peques, cuando menos durante sus primeros años de edad. La música puede ser un gran estímulo para su desarrollo y una fuente inagotable de sonrisas: ¿o aún no han visto a un chiquito bailar?

Foto de cross-eye doll

Y empiezo diciendo que no soy melómana, no porque no me guste la música sino porque no necesito tener un radio encendido conmigo… me paso los días en silencio (sin darme cuenta), porque adoro el silencio y los sonidos de la naturaleza. Irene, en cambio, no para de bailar… no sé si por influencia de su padre o por sí misma: desde el primer día que oyó tonadas saliendo de un parlante mueve los brazos, la cadera, el tronco, la cintura; se emociona, sonríe y grita festiva hasta el punto en que ya la hemos sorprendido bailándole a la nevera (hace menos de un mes, en visita) y a las rueditas de maletas que “caminan”. Es más, desde hace una semana descubrimos que cuando oye pajaritos junta los labios y sopla (es decir, “silba”), resultado, sin duda, de las insistencias onomatopéyicas de su madre cada vez que oye o habla de animales.

Así que aclaro que al escribir “música” hago referencia a un espectro amplio de sonidos y melodías (creados y naturales) que estimulan a nuestra hija. Ah, y en estricto sentido musical (de instrumentos y otras cosas) no me refiero exclusivamente al afamado Mozart o a Cri-cri (¡gracias, Yarim! Es una delicia) o a María Elena Walsh (que llegó a esta casita gracias a la recomendación de la Chili). No. Incluyo a todos los intérpretes posibles y garantizo que Irene baila y grita por igual con la música clásica y con los vallenatos… y preciso incluso -para escándalo de los que sí son melómanos- que al poner sus manitos en la perilla que cambia emisoras (se ha vuelto una experta), se detiene con deleite cuando oye chucu-chucu.

¿Bebés más inteligentes?

La pregunta típica (sobre todo desde que se dijo que existía un “efecto Mozart“): ¿La música hará más inteligentes a los niños, más fiesteros, más ruidosos? No sé. Los estudios que supuestamente confirmaban resultados sorprendentes en el desarrollo cognitivo de bebés que oían algunas melodías de Mozart y Vivaldi desde el útero materno no se han confirmado. Algunos hablan incluso -al respecto- de estrategias de marketing más que de pruebas fidedignas, mientras que otros (con estudios, también) afirman que las palabras tienen una influencia más positiva en el desarrollo de los bebés de 2 a 4 meses que la música. Pero cada quien con sus ideas y cada quien con su experiencia. La nuestra, ya he dicho, incluye baile y gritos a la nevera (a la lavadora también, pero en este caso el acompañamiento se complementa con mirada embelesada al tambor que se mueve) y más de una fiesta.

Recomiendo, por lo tanto, que enciendan radios, que paseen con los chiquitos con los oídos atentos y los labios silbantes y que no desaprovechen ni siquiera la alarma de un coche para ver cómo se pone alerta ese pequeño duende que está descubriendo el mundo de su mano. Ahora contamos con recursos web para oír música online y podemos, incluso, descargar al minuto melodias infantiles o de cualquier tipo. Hay portales especializados en música y niños (Concertando es uno de ellos, Radiotekita otro) y videos caseros y profesionales que dan cuenta de la fascinación que ejerce la música en los pequeños. No pretendo decir que tenemos que crear genios musicales o danzantes, sólo que pueden pasar ratos muy agradables y didácticos si piensan en acústica. ¿O cómo creen que se sienten los papás de este rey de la samba?

Irene, por fortuna (sobre todo por la altura de la mesa), no llega a tanto.

😉

12 agosto 2010 at 08:04 3 comentarios

¡Volvimos! (justo para celebrar tu primer añito, corazón)

Y llegamos llenos de ilusiones, recuerdos y sonrisas; llenos de alegría y amor. Celebramos la vida, Irene, tu vida… y la nuestra, multiplicada ad infinitum por la tuya. Iniciamos un nuevo ciclo, pleno de historias y experiencias. 😉 ¡Feliz cumpleaños, chiquita!

Pacífica.

PD: Y volvemos también a las casitas amigas. Perdonen las ausencias…

9 agosto 2010 at 20:02 7 comentarios

No más dudas sobre la lactancia materna

No son pocas las preguntas o los mitos que rodean a la lactancia materna, como tampoco son pocos los niños y mamás que se privan de sus beneficios (físicos y emocionales) por falta de información. Por ello, como felices beneficiarios y promotores de la lechita de mamá, nos unimos a la celebración de la Semana Mundial de la Lactancia Materna compartiendo una entrevista clara y amena de Graciela Hess, miembro de la Liga de la Leche y experta en Lactancia, difundida por La W Radio de México ayer.

Y aunque la entrevista está en audio, la pegó insertada en un video por las particularidades de los blogs gratuitos de WordPress. Dura 16 minutos y 31 segundos, más o menos y vale MUCHÍSIMO la pena… así que no se la pierdan. Creo que si todas las mujeres supiéramos lo que se plantea en ella, ninguna dejaría de amamantar a su bebé. 😉


[Links relacionados: BBMundo, La lactancia materna salvaría un millón de vidas al año, La leche materna salva vidas y otros videos sobre Lactancia]

3 agosto 2010 at 16:17 5 comentarios


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