Posts tagged ‘ser madre’

El sueño de los chiquitos: cero lágrimas y más mimos para dormir bien

Hace una semana prometí escribir un post sobre el sueño de los niños. Hoy cumplo mi cometido, a pesar de que en nuestro hogar aún nos falta mucho trecho por vivir. Irene duerme serena y, como todos los niños, se despierta en las noches: algunos días dos veces, otros días tres… y otros hasta cuatro. El tema no me preocupa porque aprendí que el sueño de los bebés es evolutivo y que no hay ninguna patología en los despertares. ¿Qué es lo mejor que podemos hacer nosotros como padres? Ayudarles a nuestros pequeños a relajarse, crear una rutina de sueño y tratar de sincronizarnos (ojo, nosotros) con ellos, entendendiendo que no hay nada de malo en los despertares y que podemos acompañarlos y atenderlos sin dejarlos llorar. Eso garantiza bebés sanos, felices, tranquilos e independientes en el futuro.

Y comienzo por nuestra experiencia. Antes de que naciera la chiquita alguien me habló de un método estupendo para el sueño de los chiquitos que garantizaba que a los tres meses de vida dormían de un solo tiro, sin ningún despertar. Ese alguien en cuestión, con las mejores intenciones, me regaló después un libro “reputadísimo” que me daría las pautas para que mi chiquita “organizara” su sueño (como si el hecho de que no estuviera sincronizado con el nuestro implicara ya un desorden o una patología del mismo). Sin prevenciones, hice la tarea y me leí el texto, echándole cabeza y pensando (aún sin que naciera la pequeña) cómo podría funcionar.

Posteriormente, en alguno de estos blogs mencioné el asunto, resaltando lo que me pareció interesante del cuento: que era bueno establecer rutinas que les permitieran a los niños diferenciar el día de la noche y que dormir era necesario para que los chiquitos tuvieran un desarrollo normal. Dudaba, como buena madre primeriza, de la propuesta de dejarlo llorar hasta que aprendiera a dormirse por sí mismo, pero no sabía de otras posturas ni tenía mamá cerquita para preguntarle cómo podían ser las noches con una bebecita.

En ese entonces no entendía si era cierto el consabido y repetido comentario de “si no la dejas llorar, después no vas a tener cómo bajártela” o “es que los niños te manipulan”. ¡Qué ingenuidad! Creo que quien piensa eso no tiene una relación cercana y real con un pequeño y que, mucho menos, ha hecho el ensayo de ver si es cierto. Justamente los niños criados con apego – a mis ojos- son luego los más independientes. Es apenas normal que cuando no pueden ser autónomonos quieran estar con sus papás… En todo caso, si quieren saber las consecuencias de cargarlos y atenderlos sin dejar que lloren, este testimonio se las explicará. Recordaba, sí, haber visto capítulos de niñeras “expertas” que lo primero que hacían al llegar a una casa era imponer horarios y obligar a los niños a descansar. No importaba, en esos casos, si para lograrlo había que armarse de reloj, nervios y abandonos que dieran como resultado un niño dormido por físico estrés y cansancio y secuelas e inseguridades futuras que no sería fácil erradicar:  la versión discotequera del programa era que el niño dormía porque “había organizado sus horarios”.

Por fortuna, mi comentario tuvo de inmediato una respuesta que decía, desde la experiencia, que había otras posturas más amorosas, realistas y efectivas para ayudarles a dormir a los chiquitos. Esas solas palabras (de Mamasita, por cierto. ¡Gracias, de nuevo por un consejo dado a tiempo!) me sirvieron para ahondar en el asunto y encontrar a Rosa Jové, a su libro y a los foros de apoyo a padres que quieran realmente acompañar y entender el sueño de sus hijos: Dormir sin llorar y Crianza natural. Leí  los artículos base y de apoyo que había disponibles, y entendí, a partir de estudios científicos, que el sueño de los bebés y los niños era evolutivo y que los despertares eran normales y hacían parte de un proceso de aprendizaje emocional y físico. Para quienes aún no conocen estas posturas, les recomiendo ver este video de Rosa Jové y leer esta entrevista, de ella también.

¿En definitiva, cómo es el sueño de los bebés?

Trataré de no extenderme en detalles porque el material disponible sobre el tema es conciso e interesante (pueden encontrar muchísimo aquí, incluídos algunos consejos para ayudar a mejorar el sueño de los pequeños). Los despertares, que suelen ser la mayor preocupación de los papás y los que han generado teorías erradas y poco recomendables que sugieren dejar llorar a los niños y esperar a que se duerman nuevamente solos, son normales. Es más, suelen responder a ciclos (horas fijas durante algunos días que pueden modificarse en poco tiempo, con nuevas rutinas) y son la evidencia de que el niño está introduciendo nuevas fases de sueño a sus noches (los adultos tenemos seis fases de sueño, que van desde un sueño ligero hasta el sueño profundo, mientras los niños al nacer sólo tienen dos… además de un ciclo distinto al nuestro, pues en el útero no diferencian el día a la noche… y eso, por supuesto, tiene que ver).

De ahí que despertarse en la noche varias veces sea necesario y lógico, pues le permite sobrevivir a ese bebé tanto en el presente como en el futuro: ¿imaginan lo peligroso que puede resultar en el desarrollo físico de un niño no despertarse repetidamente para comer? Su estómago es tan pequeño que si no lo hiciera, dejaría de contar con la energía requerida para su desarrollo. Y visto de otro modo: ¿qué sería de un bebé, incapaz de valerse por sí mismo, si no contara con un adulto a su lado que lo cuidase y protegiese? Nosotros sabemos que no vendrá un león a comérselo, pero él estando tan chiquito no tiene la seguridad ni física ni emocional para contar con ello. De ahí que se despierte: si no lo hiciera no garantizaría su supervivencia ni crecería con la seguridad necesaria para luego ser emocionalmente autónomo. Y de ahí que sea importante atenderlo: no hacerlo es romper ese proceso y dejar secuelas emocionales y físicas para el futuro de ese bebé.

¿Y cuándo se completará ese proceso (o dicho de otro modo, cuándo ese chiquito dormirá toda la noche, como los adultos)? Después de cumplir 5 o 6 años de edad, pero eso no significa que su sueño se mantendrá siempre igual: habrá épocas en que se despierte más o menos veces, así como habrá otras (y otros niños) que duerma(n) de corrido. En cualquier caso, su comportamiento será normal siempre que se vea descansado y tranquilo, y que su desarrollo físico y emocional sea el esperado para un chiquito de su edad. Hay patologías del sueño, por supuesto, pero se presentan en pocos casos e, incluso (esto es sorprendente), muchas se generan después de la utilización de métodos que prometen hacer dormir al niño de un tirón  (¡¡¡dormir no necesita de un método!!! Es una función natural) generalmente dejándolo llorar.

¿Cómo ayudar al niño a dormir y por qué no dejarlo llorar?

Como decía anteriormente, dejar llorar a un bebé cuando se despierta en las noches deja secuelas, que se exponen claramente en el video que compartía en mi anterior post: en él se precisa -desde la ciencia- qué pasa y qué se puede esperar del cerebro del bebé. Y como mi objetivo es hablar un poco desde nuestra experiencia, puedo decir con confianza que esperar paciente y amorosamente que las cosas sigan su ritmo es una estrategia que funciona bien: hasta ahora, no hemos dejado nunca llorar a nuestra chiquita y ella, con seis meses y medio cumplidos, duerme cada vez más tranquila, sin dejar de despertarse en las noches para comer. Últimamente come menos y se duerme más pronto que antes, no sé si es porque ahora tiene un estómago más maduro y más grande o porque se siente protegida y sólo necesita sentirse un poco acompañada para relajarse y dormir otra vez.

Eso sí, es un relojito a la hora de dormir; tiene claramente diferenciadas la noche del día (desde chiquita tratamos que lo notara, marcando las diferencias de luz y ruidos de uno y otro momento, y creando rutinas); come a libre demanda, duerme sus siestas fijas (cortitas y casi siempre pegada al pecho) y nos tiene a su lado cuando nos llama: de hecho, casi siempre se despierta balbuceando y nunca ha tenido que llorar o gritar para despertarnos.

¿Nuestras ayudas? Luz tenue (de hecho, en la noche nunca encendemos la lámpara para atenderla), pecho, mecedora y monitores de audio para bebés. Duerme en su pieza y su cuna (nunca colechamos, pero estuvo en nuestro cuarto hasta el segundo mes) y sus despertares varían regularmente (una semana a unos horarios, la siguiente a unos nuevos). Normalmente no se despierta antes de 3 o 4 horas continuas de sueño (a veces son 5, a veces son 6, a veces son 7…) y usa pañal con doble inserto (de tela), que no requiere cambio en toda la noche, con lo que nunca se despierta totalmente y puede dormirse rápidamente, al comer.

Seguramente me salto varios detalles, pero en términos generales ésa es una muestra de cómo puede ser el sueño de los niños. En los foros que adjuntamos antes (Dormir sin llorar y Crianza natural) hay muchas experiencias de padres, además de espacios para preguntas y consejos. También allí tienen artículos con tablas de tiempos aproximados de sueño en los bebés (que varían según las edades), que ofrecen referencias útiles. En todos los casos, es importante entender que ningún niño es igual a otro y que lo que en uno puede funcionar a las mil maravillas, en otro caso puede no estar bien. El sentido común y la sensibilidad de padres son siempre las mejores fórmulas para entender a nuestros hijos. Lo importante es no dudar, confiar en nuestro instinto y tratar a nuestros chiquitos como queremos que nos traten a nosotros, aunque seamos padres primerizos.

No sé a ustedes qué les parezca, pero hasta aquí esta táctica a nosotros nos ha funcionado bien. Hemos tenido, como todos, noches en las que deseamos que Irene duerma más tiempo… pero luego pensamos que ya tendrá toda una vida para dormir mucho y seguido y que ese sueño futuro depende en gran parte de estos saltitos. ¿Por qué dormir sin llorar? Porque eso garantizará un sueño tranquilo. Cada quién dirá. En cualquier caso, por si sirve de algo, les dejo un video comparativo (comprensible para todos, a pesar de estar en catalán). Y antes de despedirme: ¿cómo han sido sus historias? ¿Creen también que es posible dormir sin llorar?

El video y una reseña del mismo se pueden encontrar acá: Los métodos “Duérmete niño” vs. “Dormir sin lágrimas” en práctica (Bebés y más).

PD: ¡Les juro que intento escribir corto, pero, como siempre, termino con un chorizo de palabras difícil de leer! Discúlpenme… ¿Será porque lo hago en varias sentadas? 😉 Espero que les sirva y que al menos les dé noches más tranquilas a algunos papás y bebés.

PD 2: Las leo, las leo… pero no he sacado el tiempo para contestarles (Pronto lo haré).

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25 febrero 2010 at 21:01 9 comentarios

¡Seis meses, mi Irene!

¿Y cómo más describirlos si no es diciendo que han sido la expresión plena, total y constante del amor? Gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, mi vida, mi pajarita, mi lucecita, mi pedacito, mi otro amorcito, gracias, mi princesita. Como diría Cortázar en otro sentido, “el regalado soy yo”. Inundas nuestras vidas y haces que todo se detenga. Llenas el universo y nos llevas de la mano a conocerlo. Millones de besos y nuestros deseos de que estos seis meses trasciendan el infinito y te dejen siempre a nuestro lado. Chiuck. Te amamos.

9 febrero 2010 at 03:24 6 comentarios

“Beneficios de la lactancia prolongada”

Ad portas de cumplir nuestros seis meses de lactancia exclusiva y, por ende, de introducir nuevos alimentos en la dieta de Irene, quiero compartir con ustedes un texto muy interesante que me encontré sobre la lactancia prolongada. El término, como lo verán en el texto, se utiliza para referirse a niños que continúan tomando leche materna después de cumplir doce meses. Mi meta es dejar que Irene tome nuestra leche todo el tiempo que ella quiera (y, aquí entre nos, confieso, quisiera que fuera al menos hasta los dos años de edad, como lo recomienda la Organización Mundial de la Salud). La experiencia ha sido maravillosa, creo que tanto para ella como para mí, así que por lo pronto nuestra voluntad es introducir nuevos alimentos complementarios y seguir con la leche materna. Los beneficios, seguramente, no dejarán de venir.

Alguna vez leí (y me da pena no recordar exactamente en dónde) que una madre que había optado por la lactancia prolongada ya sabía qué debía contestarle a alguien que la cuestionara por seguir dándole leche materna a un bebé “mayorcito”. La respuesta: por la misma razón que continúo dándole manzanas. Es decir: porque sí alimenta y porque me gusta y le gusta. Por eso digo: que Irene nos dé la pauta.

Sigo sin entender por qué en nuestro contexto se ve con malos ojos (y no exagero, ya hablé aquí y aquí sobre ello) la lactancia. Pero cuando pienso en lo bien que está Irene, en lo saludables que han sido estos meses, en su desarrollo maravilloso (físico, mental, emocional y etcétera), creo que no deberían rebatirse las bondades de la leche materna.

Ayer tuvimos revisión con el pediatra y esta chiquitolina está perfecta: ya mide 66 cms y medio y pesa 6.800 gramos. Vi en la sala de espera una bebé de un mes de nacida y sentí nostalgia y todo por cuándo ella estaba así de pequeña, pero luego la veo mirándose las manitos, sonriendo, alegando, sacándonos la lengua con malicia y a propósito, y pienso que cada instante ha sido bueno y que mientras perdure en nuestra memoria, será eterno. Así que sigo haciendo nuestros votos amorosos por la lactancia y antes de empezar la alimentación complementaria, en tres semanas, digo: ¡qué viva la leche materna! Dar pecho a un chiquito es maravilloso.

Y arranco con el texto: se titula igual que esta entrada y se encuentra disponible en la web paraelbebe.net. Ydice así:
El término “lactancia prolongada” se utiliza cuando el niño amamantado es mayor de 12 meses de edad. En este artículo, a dichos niños les llamamos “pequeños lactantes”.

Los pequeños lactantes se benefician NUTRICIONALMENTE:

“Aún mucho después del primer año de vida, la leche materna continúa proporcionando cantidades sustanciales de nutrientes clave, especialmente proteínas, grasas, y la mayor parte de las vitaminas”.
–Dewey, 2001

En el segundo año de vida (12 a 23 meses), 448 ml de leche materna proporcionan:
29% de requerimientos de energía
43% de requerimientos de proteína
36% de requerimientos de calcio
75% de requerimientos de vitamina A
76% de requerimientos de ácido fólico
94% de requerimientos de vitamina B12
60% de requerimientos de vitamina C
–Dewey, 2001

“El promedio estimado de tomas de leche en un periodo de 24 horas fue de 548g para el 97% de niños que fueron amamantados de 12 a 23 meses de edad, y 312 g para el 73% de niños amamantados de 24 a 36 meses de edad. Esto representa un promedio diario de ingestión de 41% y 23% de la ingesta diaria recomendada de vitamina A, respectivamente”.
–Persson 1998

A pesar de que se ha investigado poco sobre niños que son amamantados después de los dos años de edad, la información disponible indica que la leche materna continúa siendo una fuente valiosa de nutrición y protección contra enfermedades durante todo el periodo de lactancia.
Es común que se recomiende el destete para niños pequeños que ya comen algunos sólidos. Sin embargo, esta recomendación no está sustentada en investigación alguna. De acuerdo con Sally Kneidel en “Nursing Beyond One Year” (New Beginnings, Vol. 6 No. 4, July-August 1990, pp. 99-103.):
Algunos médicos pueden sentir que la lactancia interferirá con el apetito del niño hacia otras comidas. No obstante, no hay documentación que indique que los alimentos suplementarios son rechazados más frecuentemente por los niños amamantados que por los ya destetados. De hecho, la gran parte de los investigadores en países del Tercer Mundo, donde el apetito de un niño pequeño desnutrido puede ser de importancia crítica, recomiendan la lactancia prolongada aún para los casos más severos de desnutrición. (Briend et al, 1988; Rhode, 1988; Shattock and Stephens, 1975; Whitehead, 1985). La mayoría sugieren ayudar al niño amamantado no con el destete, sino suplementando la dieta de la madre para mejorar la calidad nutricional de su leche (Ahn and MacLean, 1980; Jelliffe and Jelliffe, 1978), y ofreciendo al niño comidas más variadas y agradables al paladar para mejorar su apetito (Rohde, 1988; Tangermann, 1988; Underwood, 1985).

Los pequeños lactantes se ENFERMAN MENOS:

“Anticuerpos son abundantes en la leche humana durante toda la lactancia” (Nutrition During Lactation 1991; p. 134). De hecho, algunos de los factores inmunológicos en la leche materna aumentan en concentración durante el segundo año y también durante el proceso de destete. (Goldman 1983, Goldman & Goldblum 1983, Institute of Medicine 1991).
Según la Organización Mundial de la Salud (www.who.int/inf-fs/en/fact178.html) “un aumento moderado en las tasas de lactancia materna podría prevenir hasta un 10% de las muertes de niños menores de 5 años: El amamantar tiene un papel esencial, y a veces subestimado, en el tratamiento y prevención de enfermedades infantiles”.
Se ha encontrado que los niños que aún son amamantados entre las edades de 16 y 30 meses, tienen menos enfermedades, y de más corta duración, que los que no son amamantados (Gulick 1986).
La Academia Americana de Médicos de la Familia indica que los niños destetados antes de los dos años de edad tienen mayor riesgo de enfermarse (AAFP 2001).

Los pequeños lactantes tienen MENOS ALERGIAS:

Muchos estudios han mostrado que una de las mejores maneras de prevenir alergias y asma es el amamantar de forma exclusiva durante al menos seis meses y continuar amamantando a largo plazo. La leche materna puede ayudar a prevenir alergias al reducir exposición a posibles alergenos (entre más tarde sea expuesto el bebé a ellos, es menos probable que se presente una reacción alérgica), acelerar la maduración de la barrera intestinal protectora del bebé, recubrir el intestino y proporcionar una barrera contra potenciales moléculas alergénicas, proporcionar propiedades anti-inflamatorias que reducen el riesgo de infecciones (las cuales pueden actuar como disparadores de alergias).

Los pequeños lactantes son INTELIGENTES:

Extensas investigaciones sobre la relación entre la lactancia materna y los logros cognoscitivos (nivel de coeficiente intelectual, calificaciones escolares), han mostrado las mayores ganancias en los niños que durante más tiempo fueron amamantados.

Los pequeños lactantes son SOCIALMENTE BIEN ADAPTADOS:

De acuerdo con Sally Kneidel en “Nursing Beyond One Year” (New Beginnings, Vol. 6 No. 4, July-August 1990, pp. 99-103):
Reportes de investigaciones sobre los aspectos psicológicos de la lactancia son muy escasos. Un estudio que lidiaba específicamente con bebés amamantados durante más de un año mostró un vínculo significativo entre la duración de la lactancia y las “calificaciones” dadas por las madres y los maestros de niños de seis a ocho años de edad (Ferguson et al, 1987). En las palabras de los investigadores, “Hay tendencias estadísticamente significativas que demuestran la disminución en las puntuaciones de desórdenes de conducta cuando la duración de la lactancia se prolonga.”
El amamantar durante y después de la infancia ayuda a los bebés y a los niños pequeños a hacer una transición gradual hacia la niñez plena. La lactancia materna es una manera cálida y amorosa de cubrir las necesidades de los niños pequeños. Les ayuda a calmar las frustraciones, golpes y heridas, y el estrés diario de la niñez temprana.
El cubrir las necesidades de dependencia de un niño, de acuerdo con su horario personal y único, es la clave para ayudar a ese niño a alcanzar su independencia. Los niños que logran independencia a su propio ritmo, son más seguros en dicha independencia que los niños que fueron forzados a independizarse prematuramente.

Los pequeños lactantes son NORMALES:

La Academia Americana de Pediatría recomienda que los niños sean amamantados al menos durante 12 meses, y después de eso, durante todo el tiempo que tanto la madre como el hijo deseen hacerlo (AAP 1997).
La Academia Americana de Médicos de la Familia recomienda que la lactancia materna continúe durante todo el primer año de vida y que “El amamantar después del año de vida ofrece beneficios considerables tanto a la madre como al niño, y debe continuar mientras así lo deseen ambos”. También hacen notar que “Si el niño es menor de dos años de edad, está expuesto a un mayor riesgo de contraer enfermedades si es destetado” (AAFP 2001).
Un Secretario de Salud de Estados Unidos ha declarado que es un bebé afortunado el que continúa amamantando hasta los dos años de edad. (Novello 1990)
La Organización Mundial de la Salud pone énfasis en la importancia de amamantar hasta los dos años de vida y más (WHO 1992, WHO 2002).
Investigaciones científicas hechas por un profesor de Texas A&M, muestran que nuestros hijos están diseñados para esperar ser amamantados entre 2.5 y 7 años (Dettwyler 1995).

Las MAMÁS que amamantan a sus hijos de manera prolongada también obtienen beneficios:

En muchas mujeres, la lactancia prolongada retrasa el regreso de la fertilidad al suprimir la ovulación.
El amamantar reduce el riesgo de cáncer de ovarios.
El amamantar reduce el riesgo de cáncer uterino.
El amamantar reduce el riesgo de cáncer del endometrio.
El amamantar protege contra la osteoporeosis .Durante la lactancia, la madre puede experimentar reducciones de mineral óseo. La densidad de mineral óseo de una madre que amamanta puede ser reducida en todo el cuerpo en un 1 ó 2 por ciento mientras dure la lactancia. Esta pérdida regresa a sus niveles originales, y aún puede aumentar, cuando el bebé es destetado. Esto no depende de suplementos adicionales de calcio en la dieta de la madre.
El amamantar reduce el riesgo de cáncer del seno . Varios estudios han encontrado una asociación inversa significativa entre la duración de la lactancia y el riesgo de cáncer.
Se ha comprobado que el amamantar disminuye los requerimientos de insulina en mujeres diabéticas.
Las mujeres que amamantan tienden a perder peso más fácilmente.

Fuente: http://www.paraelbebe.net/beneficios-de-la-lactancia-prolongada/

Y añado un video, lindo, de promoción de la lactancia prolongada en Puerto Rico.

15 enero 2010 at 08:03 7 comentarios

¡Un 2010 lleno de ilusión!

Como nunca, confieso emocionada que tengo todas las ilusiones del mundo puestas en este nuevo año. Éste que termina estuvo lleno de felicidad y sorpresas y novedades para nosotros. Nuestra pequeñita superó todas las expectativas y nos encarriló, otra vez, en la vida de las pequeñas cosas, de los pequeños descubrimientos, de la esperanza, de la vida, del amor. Y no porque nos faltara (no creo que tanto, al menos), si no porque sólo con su presencia se recupera el asombro por la simpleza y la grandiosidad de la vida. Ha sido un año bueno, un año bonito y un año feliz. Por eso, ¡Que se venga el próximo con todo! Y para todos. 😉

Aún recuerdo la expectativa con que cerramos el 2008: la sorpresa de la llegada futura de la chiquita, la incertidumbre por lo que vendría, la idea aún abstracta de ser padres, de “formar” una familia (que ya estaba formada, por supuesto, pero como así dicen las abuelitas)… todas esas cosas -y otras- marcaron ese tiempo como una transición importante en nuestras vidas. Por su parte, el 2009 gestó un sinfín de novedades y experiencias, que abrieron nuevas puertas (¡ésta, por ejemplo!), trajeron nuevos personajes a nuestro camino, nos enseñó un universo desconocido pero maravilloso e invadió todo, amorosa y maravillosamente, con nuestra hija. Irene ha sido en todos los sentidos la luz de nuestras vidas, el regalo más grandioso de este año y de toda la vida, y un nuevo mundo y un nuevo libro, todo lo imaginable y unas cuantas cosas más: la vida. Le pido a los días que vienen que estén llenos de ella, que se iluminen con su tranquilidad y sus sonrisas porque Irene, aún, sigue siendo ese remanso de paz, sorpresa, felicidad y alegría que era desde la barriguita. Extraño un poco ese tiempo, pero éste que vivimos y el que viene supera todas las expectativas.

¡Bienvenido 2010! Y a todos ustedes, gracias por entrar en nuestras vidas, por sus enseñanzas, por sus consejos, por sus palabras, por su compañía. ¡Amor, paz, prosperidad, salud y felicidad en sus vidas! Un abrazo de esta nuestra y su familia.

😉

31 diciembre 2009 at 09:12 1 comentario

Laura Gutman y la función social de la maternidad

Sé que el título de este post se queda corto (y puede sonar hasta aburrido) frente a los planteamientos de esta escritora y terapeuta argentina, pero creo también que condensa el impacto que los mismos pueden tener sobre nuestra sociedad. Quiero, por ello, compartir un video (en 5 partes) de una entrevista suya, interesante, concreta, impactante. Vale la pena. Presenta, además, una mirada necesaria sobre la crianza y sobre el ser mamá (que vale para mujeres y hombres).

Parte 1

Y los remito a la fuente: el video lo encontré en el blog de Criar y Amar. Allí publican datos generales sobre Laura Gutman, además del enlace de su página web (donde periódicamente salen artículos suyos). Presenta, en unos 40 minutos, las lecturas de Gutman sobre temas como la crianza, el “maternaje” (no sé si la palabra existe), la importancia del apego para un adecuado desarrollo de los niños y la necesaria vuelta de tuerca de nuestra sociedad, de un modelo de familia nuclear a un nuevo modelo de familia extendida, que permita establecer redes de apoyo para los papás.

Después de verlo, intenté hacerle una reseña a mi amorcito sobre sus planteamientos más importantes. Descubrí, sin embargo, que resumir sus puntos de vista no es fácil, entre otras cosas, porque muchos de ellos, fuera de contexto, parecen estar sólo sustentados en una tradición cultural. Nada más lejos de ello. Dejo mejor el video para que puedan crear sus propias opiniones al respecto. E insisto: vale la pena verlo, sobre todo porque echa por tierra esa falsa idea de que las mujeres terminan teniendo una “vida mediocre” cuando deciden ser mamás (¡uff! Un post que les debo y en el que por estos días no dejo de pensar).

Parte 2

 

Parte 3

 

Parte 4

 

Parte 5

Un abrazo fuerte para todos.

😉

 

5 noviembre 2009 at 06:19 9 comentarios

El privilegio de ser mamá

En estas últimas semanas todo ha marchado de maravilla: la peque sigue creciendo y moviéndose permanentemente, los controles médicos indican un desarrollo apropiado de ella y del cuerpo de su madre -incluído mi peso ;)- y los dolores y las molestias que sentía en mi cadera y mis rodillas han desaparecido por completo. Creo que la gimnasia prenatal tiene buena cuenta en ese logro, así como el espacio de tranquilidad en el que me muevo. Sólo hay una diferencia con respecto a los meses anteriores: ahora pienso y me siento más consciente del privilegio que significa ser mamá.


Y no sólo en eso. Llevar a Irene en la pancita ha cambiado sustancialmente mi manera de ver, leer y sentir la vida. Creo que sólo cuando se experimenta un embarazo se alcanza a dimensionar lo importante que es ser madre. Cuando apenas se es hijo, el asunto se entiende racionalmente, pero se reduce por lo general (¡y aclaro que eso no es poco, ni mucho menos!) a la experiencia que transcurre a partir del nacimiento.

A lo largo de estos siete meses, sin embargo, he sentido cómo mi cuerpo y mi vida giran fundamentalmente en torno a Irene: como, respiro, me muevo y vivo para ella. Compartimos el espacio, el tiempo, los gestos. Lo que me pasa a mí le pasa, a través mío, a ella: mi alegría, mis miedos, mis tristezas, mis dudas. Los sonidos, los sabores, los olores, cada una de las experiencias que antes hacían parte exclusiva de mi vida inundan ahora ese pequeño mundo que para ella empieza. Y concluyo, entonces, que es increíble que esto ocurra y que me faltó tiempo para agradacerle infinitamente a mi madre por llevarme dentro y cuidarme. No puedo hablar de lo que signifique este tiempo para un padre. Sin duda será una experiencia también diferente y maravillosa.

En resumen, la consciencia y la vivencia de estos nueve meses (bueno, van siete), me han cambiado el espíritu y me han puesto a pensar ya no solamente en el milagro de la vida si no también en el privilegio de ser mamá. Sé que sueno reiterativa, que es probable que las palabras que intentan resumir y explicar ese cúmulo de sensaciones resultan limitadas y casi inexpresivas, pero quiero dejar constancia de ello, para nosotros como padres y para Irene como hija y como mujer. En el futuro, sin duda, el ver crecer autónomamente a la pequeña nos hará olvidar en parte esto que ahora es un todo, que se resume en esas pataditas constantes que cambian la forma de mi cuerpo y que dan cuenta de que alguien “me invade” y puja, de algún modo, por hacerse un espacio propio. Prometo hacer reportes pronto sobre temas que se quedan entre el tintero y que tampoco quisiera perder.
😉
Saludos para todos.

8 junio 2009 at 12:17 6 comentarios


De sol a sol

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