Posts tagged ‘video’

¿Y para qué juguetes?

Este video lo compartió Nuria en Facebook. No resisto la tentación de pegarlo acá. Creo que va muy en la línea de lo que estuve escribiendo en mis últimas entradas. ¡Gracias, Nuria, por regalárnoslo! La conclusión: los niños son unos genios, sólo nos necesitan a nosotros, no más.

7 septiembre 2012 at 07:16 1 comentario

No más plástico (por favor)

Hablaba hace poco menos de una semana de nuestro primer proyecto de costura: bolsas de tela para las frutas y las verduras que guardamos en la nevera. Hoy quiero compartir el trailer de Bag it, un documental que ilustra las razones por las que tomamos esa decisión, las mismas por las que valdría la pena que otros lo hicieran (¿se apuntan?). Si además de usar bolsas de tela en casa para la nevera, las llevamos al lugar donde hacemos la compra y las usamos en lugar de las mil y una bolsitas plásticas que nos ofrecen para empacar todo lo que compremos, reduciremos sustancialmente su uso (y el cajón que deben tener lleno de ellas en su hogar). 😉

No basta con que paguemos algún dinero por ellas: es fundamental dejar de usar bolsas de plástico para protegernos y proteger el planeta. En casa, además de las bolsas de tela para la nevera y la compra (hay montones de marca, conozco y recomiendo la ChicoBag -que vende Nahuátl, en La Milpa– y la Ecobag Checa -que se produce en Colombia y se consigue fácilmente en el país), tenemos el proyecto de confeccionar algunas para nuestras basureras que se puedan reutilizar. Si además de ello, aprovechamos los residuos orgánicos para hacer composta (en una cajita en casa es posible), le devolveremos a la tierra el alimento que ella nos da, reanundando el ciclo necesario para nuestra supervivencia. Coser no es tan difícil… y si no lo hacen, hay montones de alternativas en el mercado para encontrar las bolsitas hechas. Una recomendación extra: para la nevera, es importante que sean de fibras naturales para que lo que guarden en ella pueda respirar.

¿Se apuntan al reto? No es difícil hacerlo. Sólo se necesitan unos pocos metros de tela, algo de hilo, una aguja y mucha voluntad.

Por cierto, todas las imágenes son tomadas del blog Bag it, de los productores de la película… y todas las recomendaciones valen para los envases plásticos (¡de agua, por ejemplo! Bien podemos comprar uno reutilizable que llenemos todos los días en casa, de la llave -si tenemos agua potable-, antes de salir. Ahorraríamos montones de dinero… ¡y contaminaríamos menos!).

30 marzo 2011 at 03:00 11 comentarios

Socializar: cómo y cuándo aprenden los niños a interactuar con los demás

En nuestra entrada anterior hablábamos sobre cuándo llevar a un niño a la guardería y, especialmente, sobre las razones por las que no queríamos hacerlo antes de que Irene cumpla 3 años. Hoy queremos compartir tres videos muy interesantes sobre el desarrollo de la socialización en los pequeños, que plantean -entre otras cosas- que ésta depende de la capacidad de interacción del niño y de la autoconciencia que él debe alcanzar antes para poder reconocer sus propias emociones y, a partir de ello, registrar y aceptar los deseos e impulsos de los demás. Un resumen audiovisual de aproximadamente 20 minutos que expone los inicios de ese proceso y confirma que la interacción con otros niños sólo se alcanza entre los 3 y 4 años de edad.

Si bien últimamente se ha planteado que los niños necesitan aprender a socializar (y este argumento es uno de los que más pesa en el ingreso al jardín infantil antes de los 3 años), algunos estudios han demostrado que la socialización sólo es posible después de que el niño ha tomado conciencia de sí mismo, pues sin ella no comprende su lugar entre los demás. Una vez se reconoce como individuo, el niño es capaz de recrear emociones e interactuar.

La autoconciencia aparece alrededor de los 18 meses y es la que da paso al posterior reconocimiento y recreación de las emociones.

Con ello -entre los 3 y 4 años-, el niño desarrolla progresivamente la capacidad de compartir e interactuar con otros, reconociendo sus propios deseos e impulsos y controlándolos para permitir su convivencia armónica y respetuosa con los demas.

Hasta ahora, puedo dar fe del desarrollo de la autoconciencia, pues me ayuda a entender por qué recientemente -a sus casi 18 meses- Irene ha empezado a responder después de su toc-toc en la puerta y nuestro “¿quién es?” con un “a niña” (la niña) o “ene” (Irene)… 😉 Un paso más en su diario crecer.

PD: El primer y el segundo video están incluidos en uno de los artículos recomendados en nuestra entrada de ayer. Vuelvo a enlazarlo el texto porque creo que vale muchísimo la pena leerlo.

PD2: Antes de que alguien lo comente: cuando hablo de socialización me refiero a la que tienen los niños fuera de casa, en un espacio público, sin desconocer ese primer contacto social que tienen, desde que nacen, con sus papás.

3 febrero 2011 at 06:40 8 comentarios

La vida empieza hoy

Ayer, luego de dejar a nuestra chiquita profundamente dormida en la noche, sentí que era increíble que apenas hubieran pasado un poco más de quince meses desde su nacimiento. Se lo dije a mi amorcito, su padre, y asintió. Cada día a su lado ha sido un nuevo descubrimiento (en todo el rigor del término) y son tantas las cosas que pasan en tan pocos meses, son tantos los cambios y los progresos que el asombro no se compagina con el razón.

Ahora siento más que nunca cuán válida es la apreciación de que los primeros años en la vida de una persona son fundamentales para el resto de su existencia: ¿o qué más puede pensarse cuando descubrimos que en un poco más de un año una personita que apenas abría los ojos y se movía enrolladita, ahora camine, corra, decida (diciendo sí y no con la cabeza), señale con un dedito lo que quiere, reconozca a las personas que tiene a su lado, coja una cuchara y se la pueda llevar a la boca con comida, se ría con nosotros, nos dé besos y nos abrace o pida -como algo natural- que la llevemos al parque, reconociendo e imitando animales o diciendo “awua” cuando encuentra sobre el pasto restos de lluvia?

Luego de que Irene durmiera plácidamente (ahora cayendo en los brazos de Morfeo solita, después de su última toma de pecho, mirando a mamá acompañarla mientras sus párpados se cierran), decidimos ver una película… y la elección fue un gran descubrimiento que aún recuerdo hoy. Al verla pasamos un rato maravilloso porque nos dimos cuenta de que también desde el otro lado, a esa edad en la que -dicen- se aproxima el final de todos, también empieza la vida, con intensidad, con amor y con un cúmulo infinito de sensaciones.

La cinta se llama igual que este post (y tiene su página web aquí) y es una recomendación que hago sin falta porque aparte de la limpieza de sus imágenes, del estupendo trabajo actoral y de la maravillosa caracterización de los personajes, tiene un gran guión (que promocionan como comedia aunque, a mi juicio, no es tal). Es una historia llena de vida y sensibilidad. Dura hora y media, pero regala más que eso. La vimos en esta página por casualidad. Veánla en cine o en ese link. Creo que no se arrepentirán.

(Y sí, tengamos la edad que tengamos, la vida -siempre intensísima- empieza hoy.)

😉

1 diciembre 2010 at 09:29 7 comentarios

“Guía de la buena esposa” (Updated)

Anda circulando por la red una guía, supuestamente de 1953, que da pautas de cómo ser una buena esposa y que es utilizada (no sé si creada) para el video de promoción de una teleserie mexicana llamada Las Aparicio (que no he visto, pero que por lo que muestran sus trailers, tiene para dar y convidar). Una y otro no tienen pérdida, sobre todo como crítica o revelación, incluso en algunos casos, de las relaciones de pareja. Sea un caso u otro, les dejo un video con la tal guía, para reírse un rato y saber de qué va.

Fuente: La huella digital

[Y para completar y contextualizarla más, dejo también otro trailer de la telenovela -no apto para menores-, un tanto más realista. Dice, entre otras cosas, que no hay hombres que sepan amar a estas mujeres, que vivimos en un mundo donde ellos quedaron atrás y que una mujer entera no necesita una media naranja. Repito que no he visto la serie, pero que por lo visto tiene mucha tela para cortar. Espero, por cierto, que mi chiquita linda no quede ni a un lado ni a otro de la mitificación príncipe azul-princesa. Y dejo constancia escrita para que lo lea cuando crezca. :S]

PD.: No se pierdan la primera parte que publicó Victoria sobre la Guía de la buena esposa. ¡¡¡Tiene foto que comprueba la existencia del manual!!! Y muuucha tela para cortar (además de que está en su costurero). 😉 Un abrazo a todos. Y más: en Wikipedia hay una página interior de la guía (que me tomo prestada para pegar acá). Si le dan clic, puede verse mejor y hasta leerse. O-O

13 noviembre 2010 at 07:56 10 comentarios

Vernos

Dicen que todos somos espejos… Les recomiendo este video. Ojalá todos pudiéramos -realmente- vernos.

16 octubre 2010 at 08:52 2 comentarios

Solita ;)

La mejor muestra de su personalidad… El sábado, aproximadamente a la 1:30 p.m. arrancó a caminar solita. Y no para desde entonces.

Cero riesgos y total seguridad. Sigue creciendo mi chiquita. 😉

(Y la cursilería de la mamá. Jjajja)

13 septiembre 2010 at 11:23 12 comentarios

“Guau”

A propósito de nuestra peque y los animalitos, dejo una evidencia de lo dicho. Y aclaro: no hace como perro. Lo busca y lo llama (a él, al gallo, al pájaro, al gato…).  Un regalo para el espíritu y para el corazón.

[Aviso: Recuerdo las políticas de nuestra casita, de no videos ni fotos de la chiquita. Hago un paréntesis temporal hoy, hasta el lunes próximo, para esta otra gran familia. A partir de entonces, habrá video con audio pero sin imágenes. ;)]

16 julio 2010 at 07:42 7 comentarios

Correcaminos

Hace 8 días, justo al llegar de la clínica, Irene empezó a gatear. Desde entonces, recorre incansablemente cada rincón de la casa, en la mañana, al mediodía, en la tarde y antes de ir a la cama. Honestamente, creo que se siente inspirada por los mininos. Lo lindo del asunto, aparte de sus caras (de satisfacción, de curiosidad, de malicia, de felicidad), es que trasladó la vida de la familia al suelo: ahora también nosotros andamos viendo el mundo desde abajo, como los niños. Una experiencia gratísima de vivir. ;) (Con un video gracioso para ver).

Por cierto, dice el Diccionario de la Real Academia de la Lengua: “Gatear: 1. intr. Trepar como los gatos, y especialmente subir por un tronco o astil valiéndose de los brazos y piernas. 2. intr. coloq. Andar a gatas.”  (Ahora, si ella es el correcaminos, el coyote es…) Beep-beep. ;)

13 mayo 2010 at 15:32 10 comentarios

El sueño de los chiquitos: cero lágrimas y más mimos para dormir bien

Hace una semana prometí escribir un post sobre el sueño de los niños. Hoy cumplo mi cometido, a pesar de que en nuestro hogar aún nos falta mucho trecho por vivir. Irene duerme serena y, como todos los niños, se despierta en las noches: algunos días dos veces, otros días tres… y otros hasta cuatro. El tema no me preocupa porque aprendí que el sueño de los bebés es evolutivo y que no hay ninguna patología en los despertares. ¿Qué es lo mejor que podemos hacer nosotros como padres? Ayudarles a nuestros pequeños a relajarse, crear una rutina de sueño y tratar de sincronizarnos (ojo, nosotros) con ellos, entendendiendo que no hay nada de malo en los despertares y que podemos acompañarlos y atenderlos sin dejarlos llorar. Eso garantiza bebés sanos, felices, tranquilos e independientes en el futuro.

Y comienzo por nuestra experiencia. Antes de que naciera la chiquita alguien me habló de un método estupendo para el sueño de los chiquitos que garantizaba que a los tres meses de vida dormían de un solo tiro, sin ningún despertar. Ese alguien en cuestión, con las mejores intenciones, me regaló después un libro “reputadísimo” que me daría las pautas para que mi chiquita “organizara” su sueño (como si el hecho de que no estuviera sincronizado con el nuestro implicara ya un desorden o una patología del mismo). Sin prevenciones, hice la tarea y me leí el texto, echándole cabeza y pensando (aún sin que naciera la pequeña) cómo podría funcionar.

Posteriormente, en alguno de estos blogs mencioné el asunto, resaltando lo que me pareció interesante del cuento: que era bueno establecer rutinas que les permitieran a los niños diferenciar el día de la noche y que dormir era necesario para que los chiquitos tuvieran un desarrollo normal. Dudaba, como buena madre primeriza, de la propuesta de dejarlo llorar hasta que aprendiera a dormirse por sí mismo, pero no sabía de otras posturas ni tenía mamá cerquita para preguntarle cómo podían ser las noches con una bebecita.

En ese entonces no entendía si era cierto el consabido y repetido comentario de “si no la dejas llorar, después no vas a tener cómo bajártela” o “es que los niños te manipulan”. ¡Qué ingenuidad! Creo que quien piensa eso no tiene una relación cercana y real con un pequeño y que, mucho menos, ha hecho el ensayo de ver si es cierto. Justamente los niños criados con apego – a mis ojos- son luego los más independientes. Es apenas normal que cuando no pueden ser autónomonos quieran estar con sus papás… En todo caso, si quieren saber las consecuencias de cargarlos y atenderlos sin dejar que lloren, este testimonio se las explicará. Recordaba, sí, haber visto capítulos de niñeras “expertas” que lo primero que hacían al llegar a una casa era imponer horarios y obligar a los niños a descansar. No importaba, en esos casos, si para lograrlo había que armarse de reloj, nervios y abandonos que dieran como resultado un niño dormido por físico estrés y cansancio y secuelas e inseguridades futuras que no sería fácil erradicar:  la versión discotequera del programa era que el niño dormía porque “había organizado sus horarios”.

Por fortuna, mi comentario tuvo de inmediato una respuesta que decía, desde la experiencia, que había otras posturas más amorosas, realistas y efectivas para ayudarles a dormir a los chiquitos. Esas solas palabras (de Mamasita, por cierto. ¡Gracias, de nuevo por un consejo dado a tiempo!) me sirvieron para ahondar en el asunto y encontrar a Rosa Jové, a su libro y a los foros de apoyo a padres que quieran realmente acompañar y entender el sueño de sus hijos: Dormir sin llorar y Crianza natural. Leí  los artículos base y de apoyo que había disponibles, y entendí, a partir de estudios científicos, que el sueño de los bebés y los niños era evolutivo y que los despertares eran normales y hacían parte de un proceso de aprendizaje emocional y físico. Para quienes aún no conocen estas posturas, les recomiendo ver este video de Rosa Jové y leer esta entrevista, de ella también.

¿En definitiva, cómo es el sueño de los bebés?

Trataré de no extenderme en detalles porque el material disponible sobre el tema es conciso e interesante (pueden encontrar muchísimo aquí, incluídos algunos consejos para ayudar a mejorar el sueño de los pequeños). Los despertares, que suelen ser la mayor preocupación de los papás y los que han generado teorías erradas y poco recomendables que sugieren dejar llorar a los niños y esperar a que se duerman nuevamente solos, son normales. Es más, suelen responder a ciclos (horas fijas durante algunos días que pueden modificarse en poco tiempo, con nuevas rutinas) y son la evidencia de que el niño está introduciendo nuevas fases de sueño a sus noches (los adultos tenemos seis fases de sueño, que van desde un sueño ligero hasta el sueño profundo, mientras los niños al nacer sólo tienen dos… además de un ciclo distinto al nuestro, pues en el útero no diferencian el día a la noche… y eso, por supuesto, tiene que ver).

De ahí que despertarse en la noche varias veces sea necesario y lógico, pues le permite sobrevivir a ese bebé tanto en el presente como en el futuro: ¿imaginan lo peligroso que puede resultar en el desarrollo físico de un niño no despertarse repetidamente para comer? Su estómago es tan pequeño que si no lo hiciera, dejaría de contar con la energía requerida para su desarrollo. Y visto de otro modo: ¿qué sería de un bebé, incapaz de valerse por sí mismo, si no contara con un adulto a su lado que lo cuidase y protegiese? Nosotros sabemos que no vendrá un león a comérselo, pero él estando tan chiquito no tiene la seguridad ni física ni emocional para contar con ello. De ahí que se despierte: si no lo hiciera no garantizaría su supervivencia ni crecería con la seguridad necesaria para luego ser emocionalmente autónomo. Y de ahí que sea importante atenderlo: no hacerlo es romper ese proceso y dejar secuelas emocionales y físicas para el futuro de ese bebé.

¿Y cuándo se completará ese proceso (o dicho de otro modo, cuándo ese chiquito dormirá toda la noche, como los adultos)? Después de cumplir 5 o 6 años de edad, pero eso no significa que su sueño se mantendrá siempre igual: habrá épocas en que se despierte más o menos veces, así como habrá otras (y otros niños) que duerma(n) de corrido. En cualquier caso, su comportamiento será normal siempre que se vea descansado y tranquilo, y que su desarrollo físico y emocional sea el esperado para un chiquito de su edad. Hay patologías del sueño, por supuesto, pero se presentan en pocos casos e, incluso (esto es sorprendente), muchas se generan después de la utilización de métodos que prometen hacer dormir al niño de un tirón  (¡¡¡dormir no necesita de un método!!! Es una función natural) generalmente dejándolo llorar.

¿Cómo ayudar al niño a dormir y por qué no dejarlo llorar?

Como decía anteriormente, dejar llorar a un bebé cuando se despierta en las noches deja secuelas, que se exponen claramente en el video que compartía en mi anterior post: en él se precisa -desde la ciencia- qué pasa y qué se puede esperar del cerebro del bebé. Y como mi objetivo es hablar un poco desde nuestra experiencia, puedo decir con confianza que esperar paciente y amorosamente que las cosas sigan su ritmo es una estrategia que funciona bien: hasta ahora, no hemos dejado nunca llorar a nuestra chiquita y ella, con seis meses y medio cumplidos, duerme cada vez más tranquila, sin dejar de despertarse en las noches para comer. Últimamente come menos y se duerme más pronto que antes, no sé si es porque ahora tiene un estómago más maduro y más grande o porque se siente protegida y sólo necesita sentirse un poco acompañada para relajarse y dormir otra vez.

Eso sí, es un relojito a la hora de dormir; tiene claramente diferenciadas la noche del día (desde chiquita tratamos que lo notara, marcando las diferencias de luz y ruidos de uno y otro momento, y creando rutinas); come a libre demanda, duerme sus siestas fijas (cortitas y casi siempre pegada al pecho) y nos tiene a su lado cuando nos llama: de hecho, casi siempre se despierta balbuceando y nunca ha tenido que llorar o gritar para despertarnos.

¿Nuestras ayudas? Luz tenue (de hecho, en la noche nunca encendemos la lámpara para atenderla), pecho, mecedora y monitores de audio para bebés. Duerme en su pieza y su cuna (nunca colechamos, pero estuvo en nuestro cuarto hasta el segundo mes) y sus despertares varían regularmente (una semana a unos horarios, la siguiente a unos nuevos). Normalmente no se despierta antes de 3 o 4 horas continuas de sueño (a veces son 5, a veces son 6, a veces son 7…) y usa pañal con doble inserto (de tela), que no requiere cambio en toda la noche, con lo que nunca se despierta totalmente y puede dormirse rápidamente, al comer.

Seguramente me salto varios detalles, pero en términos generales ésa es una muestra de cómo puede ser el sueño de los niños. En los foros que adjuntamos antes (Dormir sin llorar y Crianza natural) hay muchas experiencias de padres, además de espacios para preguntas y consejos. También allí tienen artículos con tablas de tiempos aproximados de sueño en los bebés (que varían según las edades), que ofrecen referencias útiles. En todos los casos, es importante entender que ningún niño es igual a otro y que lo que en uno puede funcionar a las mil maravillas, en otro caso puede no estar bien. El sentido común y la sensibilidad de padres son siempre las mejores fórmulas para entender a nuestros hijos. Lo importante es no dudar, confiar en nuestro instinto y tratar a nuestros chiquitos como queremos que nos traten a nosotros, aunque seamos padres primerizos.

No sé a ustedes qué les parezca, pero hasta aquí esta táctica a nosotros nos ha funcionado bien. Hemos tenido, como todos, noches en las que deseamos que Irene duerma más tiempo… pero luego pensamos que ya tendrá toda una vida para dormir mucho y seguido y que ese sueño futuro depende en gran parte de estos saltitos. ¿Por qué dormir sin llorar? Porque eso garantizará un sueño tranquilo. Cada quién dirá. En cualquier caso, por si sirve de algo, les dejo un video comparativo (comprensible para todos, a pesar de estar en catalán). Y antes de despedirme: ¿cómo han sido sus historias? ¿Creen también que es posible dormir sin llorar?

El video y una reseña del mismo se pueden encontrar acá: Los métodos “Duérmete niño” vs. “Dormir sin lágrimas” en práctica (Bebés y más).

PD: ¡Les juro que intento escribir corto, pero, como siempre, termino con un chorizo de palabras difícil de leer! Discúlpenme… ¿Será porque lo hago en varias sentadas? 😉 Espero que les sirva y que al menos les dé noches más tranquilas a algunos papás y bebés.

PD 2: Las leo, las leo… pero no he sacado el tiempo para contestarles (Pronto lo haré).

25 febrero 2010 at 21:01 9 comentarios

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