Archive for julio, 2010

Descanso

… t  e  m  p  o  r  a  l  .   😉

Volvemos en unos días. Mientras tanto, buenos deseos, recuerdos e historias amorosas. Estaremos de paseo, pero como siempre, quedan en su casita.

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23 julio 2010 at 08:37 5 comentarios

Colmillo nuevo y “iauuu”

Se aproxima el fin de semana sin que las noticias pasen reporte por esta casita… Así que encendemos luces con novedades, antes de un cierre vacacional.

Foto: Mundomascota.net

Desde antier Irene amplió su repertorio onomatopéyico y responde a la pregunta de “¿y cómo hacen los gatitos?” con un “iauuu” (abriendo mucho la boca graaaande, simulando el gesto felino y buscando con sus ojos a los gatitos) y desde hoy su encía superior tiene una nueva mella: el colmillo derecho. El izquierdo se apresura a alcanzarle la partida, además de unos bultitos siguientes, morales, que empiezan a ganar terreno hacia la salida. Casi siento a una pequeña dientona y sonriente… pero sé que falta tiempo. Y veloz, la última noticia: el blog se va de vacaciones para regresar, casi, casi, al primer cumpleaños de su inspiración. Preparen motores para el 9 de agosto próximo (aunque espero aparecer antes para darle toques fiesteros a esta casita y traer las últimas buenas nuevas pre-birthday). Un abrazo para todos.

22 julio 2010 at 20:35 6 comentarios

“Guau”

A propósito de nuestra peque y los animalitos, dejo una evidencia de lo dicho. Y aclaro: no hace como perro. Lo busca y lo llama (a él, al gallo, al pájaro, al gato…).  Un regalo para el espíritu y para el corazón.

[Aviso: Recuerdo las políticas de nuestra casita, de no videos ni fotos de la chiquita. Hago un paréntesis temporal hoy, hasta el lunes próximo, para esta otra gran familia. A partir de entonces, habrá video con audio pero sin imágenes. ;)]

16 julio 2010 at 07:42 7 comentarios

El bebé y los animales: una combinación maravillosa, para rescatar

Contrario a lo que muchos pensarían, los animales son uno de los mejores estímulos para un bebé. No gratuitamente juguetes, libros, dibujos, música y un sinfín de artículos infantiles están inspirados en ellos. Sin embargo, algunas familias ven con malos ojos la convivencia entre mascotas y bebé y llegan, incluso, a prescindir de ellas cuando se aproxima la llegada del pequeño, a pesar de que en la mayoría de los casos son más beneficios que riesgos los que esta combinación genera.  Un poco de información al respecto, un cuidado y aseo responsable de los animales y la vigilancia y compañía consciente de unos y otros pueden garantizar no sólo una cotidianidad satisfactoria sino, también, estímulos y desarrollos beneficiosos para el pequeño.

Nuestra experiencia ha sido grata: tenemos en casa a una chiquita que se acostumbró a ver cuadrúpedos con pelos a su alrededor y que aprendió a simular el ladrido de los caniches mucho antes de decirnos mamá o papá. Una vez tomó conciencia de su entorno y pudo ver con claridad lo que la rodeaba, Irene celebró con miradas, atención y sonrisas la presencia de sus gatitos.

Hoy las sonrisas han pasado a ser carcajadas, las miradas se han convertido en caricias (a veces no tan suaves; hay que estar pendiente y ayudarle a que entienda que son seres vivos que deben protegerse y cuidar) y la atención ha devenido en un sinfín de estímulos para su desarrollo que pasan por sus habilidades psicomotoras (creo que nuestra chiquita aprendió a gatear -y a hacerlo más rápido- básicamente porque quería alcanzar a sus gatos), emocionales (tiene plena conciencia de su compañía, le agrada y la celebra con felicidad en su carita) y cognitivas (nuestra chiquita reconoce los animales, los analiza con cuidado, intenta simular los sonidos que hacen y responde acertadamente, con ruidos o gestos, a preguntas como “¿dónde está el gato?, ¿cómo hace el perro?, ¿dónde están los pájaros?” y un etcétera similar.

¿Por qué se habla entonces de riesgos en la convivencia entre mascotas y pequeños?

Creo que por desinformación y mala prensa. Los riesgos deben ser directamente proporcionales al tipo de animal que tengas en casa (obviamente no serán los mismos si vives con un gato, un perro grande o con una boa constrictor) y a los cuidados médicos (vacunas, por ejemplo) e higiénicos que se le suministren al animal.

Muchos de nuestros familiares y amigos preguntaron antes de nuestro embarazo, por ejemplo, si nuestros gatos no representarían un riesgo para el bebé. La respuesta y la fuente (mi ginecóloga) que la suministraron fueron claros. “No”: Si ellos de antemano eran portadores de enfermedades como la toxoplasmosis, nuestros cuerpos ya habrían creado las defensas para combatirlas, y convivir con ellos, llegado el embarazo, no supondría ningún riesgo. Si no lo tenían (y nosotros no salíamos positivos en las pruebas a la enfermedad), simplemente debíamos evitar entrar en contacto con animales extraños durante el embarazo y mantener en casa a nuestros mininos, garantizando el mismo círculo de inmunidad en el hogar. Aquí encontrarán una entrada completa y precisa (en otro blog) sobre las verdades y los mitos de lo que representa la convivencia con un gato, completa y divertida además (se las recomiendo muchísimo).

Agrego, a modo informativo, que la toxoplasmosis -que suele adjudicársele a los gatos- se adquiere en la mayoría de los casos por la ingesta de carne semicruda infectada (de bovino) y que sólo el 2% de los contagios se da por los felinos (y para ello habría que haber entrado en contacto con heces infectadas… ingiriéndolas. O_O). No hablo de otras enfermedades porque los otros casos que se asocian a contagios por animales domésticos suelen ser más vagos. Sí digo que los pelos no ahogarán a nadie, que las alergias se generan, usualmente, más por falta de costumbre y que, incluso, en caso de tenerlas (ellas o el asma), se pueden tratar sin sacar del hogar al animal. De hecho, suelen complicar más este tipo de afecciones el polen primaveral y los ácaros represados en tapetes y moquetas. Un gatito bien aseado y cepillado puede dar más sonrisas que estornudos. 😉

Así que… ganan las ventajas

Una mayor resistencia a enfermedades (incluyendo asma y alergia) y una sensibilidad natural y consciente sobre la importancia de la naturaleza y la vida son algunas de las ventajas que pueden venir aunadas a una mascota en el hogar. Hay muchas otras (como que, por ejemplo, el pequeño crezca sin miedos infundados a animales domésticos que pueden estar en cualquier sitio, facilitando de este modo su espíritu, su vida y la de sus papás… he sido testigo de muy malos ratos de niños aterrados que quieren subirse a mesas, bibliotecas, escaleras y cualquier estructura en altura con tal de no tener animales cerca), pero suelen estar asociadas al tipo de mascota que se tenga y a la interacción que se tenga con ella en la casa. Por supuesto, las ventajas y los riesgos dependen muchísimo de actitudes responsables por parte de los padres: no debe dejarse nunca solo a un niño con una mascota, por mansa que sea, tanto por la seguridad del pequeño como por la del animal; debe propiciarse un acercamiento paulatino entre los dos miembros de la casa para evitar resentimientos o celos; debe enseñársele al niño que una mascota no es un juguete, que puede enfermarse o morir si no se trata como un ser que respira y siente; deben tenerse al día las vacunas de la mascota; deben mantenerse fuera del alcance del pequeño los alimentos y las deposiciones del animalito, entre muchas más.

Finalmente, para justificar el título, recomiendo -tanto para padres con o sin mascotas en casa- la visita a parques, acuarios y zoológicos, las conversaciones constantes con el pequeño (de brazos o andante) -cuando haya oportunidades- sobre la naturaleza y sus habitantes, y la superación de mitos y temores sobre los animales. 😉 Si lo permitimos, pueden ser una compañía didáctica, amorosa y hasta protectora y puede complementar gratamente el desarrollo emocional, físico y cognitivo de los niños.

PD: ¿No les resulta curioso que todos los libros de Irene (unos 10) son de animales? Es más, 9 son de la granja… y sólo uno ha sido comprado por sus papás.

[Y aquí, los links relacionados: Animales de compañía y la llegada del primer hijo: ¿qué hacer?, Recomendacioens y cuidados antes y durante la llegada del bebé, Bebés y mascotas son compatibles, No hay que abandonar una mascota porque llega un bebé, La mascota y el bebé, “un animal de compañía educa el niño”, Gatos y bebés: un binomio posible, Proyecto mascota: la llegada de un bebé y Qué hacer para que tu perro acepte a tu bebé].

14 julio 2010 at 06:34 9 comentarios

Once

Casi un año de vida, no lo puedo creer. Justo hoy, 9 de julio, cumples once meses, mi corazón: de sonrisas y carcajadas, de travesuras (que ya las haces), de sorpresas, de aprendizajes, de cambios, de descubrimientos, de balbuceos, de lechita de mamá y de abrazos y muchos, muchos besos; once meses de felicidad y sueños que ya no se alcanzan a formular porque la realidad los supera gratamente.

Parece mentira, pero todos los clisés que dicen de los hijos son ciertos: llegas para quedarte, para inundarnos, para determinarnos, para completarnos, para hacernos. ¡Cómo vivíamos antes sin ti? Ya no me acuerdo. Felices once meses y que sigan viniendo muchos más como estos.

Ahora no gateas, corres en cuatro por toda la casa, como una cabra. Te trepas a cuanta escalita encuentras (no importa si es una silla, una mesa, una cama). Insistes en que 73 centímetros de altura son suficientes para tocar el cielo… quizás por ello persistes en tus búsquedas. No paras. Oyes música y bailas; eres atenta, te concentras, aunque cada vez quieres hacer más cosas al tiempo: comer, por ejemplo, y jugar, y hablar, y tocarnos y abrazarnos y darnos tú misma la comida con la cuchara. Balbuceas todo el tiempo, aunque tu vocabulario -extensísimo en significados pero corto en fonemas- dé la impresión de reducirse a unas cuantas palabras. Nos llamas igual a nosotros que a las pelotas y los gatos. Pero no importa. La expresión de tus ojos y tu boquita siempre deja claro a quién le hablas. Amas los animales y no dejas de hacer el “ladrido” característico de todos (porque si antes era exclusivo de los perros, ahora es el sonido propio de vacas, pájaros, grillos, caballos, cebras, pescados… todo lo que se mueve con pelos o plumas ladra). Nos has enseñado que la vida es amplia y riquísima en lo simple y que el mundo a tu lado no tiene límites. Nos derretimos con tus abrazos y tus besos y olvidamos lo malo que ocurre en el mundo con sólo verte la cara. En resumen, chiquita, no cumples once meses, nos llenas la vida de eternidad cada segundo que pasa.

Te amamos, Irene hermosa. Felices meses, feliz aniversario, feliz mañana.

😉

[Y aquí, nuestras promesas habituales: cómo es el bebé a los once meses de edad y cuáles son sus destrezas. El qué come, cómo vive y cómo duerme, en esta casita se habla… o se intenta, al menos. :)]

9 julio 2010 at 12:13 9 comentarios

No nos tragó el crup

Lo siento. Creo que por primera vez esta casita estuvo muda por más de una semana. Y no fue el crup que se apoderó -levemente, sí- de nuestra hija hace unos días, a pesar de que ahora soy su presa (aghh). Fueron las vacaciones… y la creciente actividad de Irene. Si son madres, lo sé, me entienden. Así que con montaña de ropa, con muchas historias que no sé si alcanzarán a ser escritas y con una pequeña sana, feliz y cada día más despierta y conversona (y trepadora de escaleras, banquitos, mesas y pufs) volvemos a estas tierras, para decir que la vida es maravillosa, que los hijos son el regalo más hermoso que puede tenerse y que todos los días al lado de Irene están llenos de sonrisas y paz. Nuestra peque sigue siendo una besadora continua -y nos derrite- y no para de llenarnos de alegría. ¿Y el paseo? Una maravilla, llena de animales, agua, calor y felicidad. Y sí, repito, no nos tragó el crup. 😉

Ah, y por cierto, los remedios contra la peste de la pequeña fueron un éxito. Recomiendo la homeopatía, el vapor de agua con hojas de eucalipto, la cebolla picada con azúcar (en el cuarto, toda la noche; Irene aún está muy chiquita para darle el juguito luego como jarabe) y los besitos de papá y mamá. Gracias a todas por compartir en sus blogs esos secretos. Me quedaron varias recomendaciones sin probar directamente y, aunque no dudo de su eficiencia, espero no tener que ensayarlos… al menos prontito. 😉

8 julio 2010 at 12:39 4 comentarios


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