Archive for noviembre, 2011

Si un niño lo entiende, todos lo podemos entender: consume -y produce- alimentos orgánicos

Me encontré esta conferencia, maravillosa, corta, sencilla y contundente en la página de TED. La recomiendo totalmente, entre otras cosas porque comparto la totalidad de sus apreciaciones y porque pienso, como Birke, el niño-conferenciante, que podemos cambiar el mundo a partir de nuestros hábitos de consumo (bueno, el mundo global y particular… porque la comida sana da, sin duda, salud y bienestar). Espero que lo disfruten. 😉

PD: Si prefieren verlo en el portal de TED, pueden hacerlo aquí.

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22 noviembre 2011 at 14:10 2 comentarios

El concepto del continuum y nuestra idea de bienestar

Hace algunos días, creo que un poco por esos giros gratos que a veces da el destino, me topé con el libro El concepto del continuum de Jean Liedloff. Y aunque no he terminado de leerlo y lo estoy haciendo con la conciencia de que todo lo que allí plantea es antetodo un abrebocas para reflexionar, puedo asegurarles que desde que llegó a nuestras vidas los gritos, los malestares, los malentendidos y todas las dificultades de los llamados “terribles dos” años de nuestra hija han desaparecido. ¿Coincidencia? ¿Magia? ¿Alcahuetería? Creo que ninguna de las anteriores. Een su lugar, intuición, respeto y sensibilidad. Lo recomiendo totalmente. No es una fórmula mágica (ni siquiera es un libro de crianza), pero sí algo que  -si nos lo permitimos- nos puede ayudar a reconectar. 😉

No sobra decir que nuestra pequeñita no es ni mucho menos un caso extremo de rebeldía… y que el continuum no es un método de crianza que se inventó una niñera neoyorquina. En su lugar, quizás baste decir que el libro narra las reflexiones de una mujer que se topó -y convivió-, casi accidentalmente, con una comunidad indígena venezolana y que esas percepciones revelan cómo el contacto, el respeto, la intuición y la convivencia natural con los pequeños -siguiendo límites naturales y evitando los “occidentales” y racionales que rompen esa sensación de confianza y seguridad indispensable para el sano desarrollo del hombre- garantizan el bienestar (bien-estar) y la felicidad de toda una comunidad.

El libro puede conseguirse en español o en inglés (The Continuum Concept), su lengua original por unos 17 euros. En español no es fácil encontrarlo en Suramérica, pero sí en España y Europa. En cualquier caso, una versión en pdf del libro puede descargarse aquí (no se preocupen porque en el índice parezca que el libro está incompleto… ésa es la versión que tengo ahora y, aunque tiene algunos errores – pocos- en la transcripción, es de fiar).Y otra publicada en Scrib -acabo de encontrarla- aquí. Les recomiendo mucho su lectura y unos textos simples, que pueden ser introductorios, más:

Recomiendo así mismo el podcast que me introdujo el tema (gracias infinitas a Familia Libre y a Mónica Salazar por compartirlo), que pueden encontrar en audio o transcrito acá, y el blog Cuatro en la cama, de Alejandra Gutiérrez, médica y mamá. En ellos encontrarán especialmente información sobre los límites (sí, esos que no sabemos cómo establecer cuando los chiquitos crecen), además de experiencias puntuales que sirven muchísimo para saber cómo se pueden llevar a la práctica esos consejos. Finalmente, dejo el link de The Liedloff Continuum Network, una organización creada a partir del libro (de donde tomé la primera fotos que acompaña esta entrada), así como todos mis deseos de que el libro llegue a tocar tan amorosamente sus vidas como lo ha hecho con las nuestras… Prometo ahondar mucho más en el futuro sobre esto y lo que encuentre nuevo a medida que vaya leyendo.

Un abrazo.

Imagen tomada de The Guardian.

PD: Aclaro que a veces hay llantos y malestares en nuestra casita… pero también que cada vez escasean más. 😉

19 noviembre 2011 at 08:54 8 comentarios

Cambiar paradigmas: ¿matan las escuelas la creatividad?


Sigo fascinada con mis búsquedas (y sobre todo con mis hallazgos) sobre la educación. Hoy quiero compartir dos conferencias de Sir Ken Robinson, un investigador británico (elevado al título de Sir por sus aportes en el campo educativo) famoso por su visión sobre la educación y la creatividad y por la crítica que hace al modelo educativo actual (que heredamos de una época muy distinta, como se ilustra -literalmente- en el maravilloso primer video que anexo.

Hace quizás ya más de un año, cuando indagaba sobre la crianza de los niños en general, había visto una conferencia suya que hablaba sobre las escuelas y la creatividad. En ese entonces mis ideas sobre el homeschooling eran mucho más étereas, pues pensaba que era una tarea para valientes que quizás no podría asumir. Ahora, apesar de que no sé en la práctica qué signifique llevarla a cabo, me parece una alternativa más cercana y, sobre todo, válida.

Adjunto también un video con esa charla porque considero que plantea una crítica válida, ya no sólo al sistema educativo sino a nuestra sociedad, que ha desplazado buena parte del pensamiento creador e innovador por la comodidad: el juego libre (justo ahora que acabo de encontrar este maravilloso sitio para “jugar i jugar“) y espontáneo por programas de videojuegos, la vida simple por una larga lista de necesidades de confort.

Finalmente, recomiendo y mucho otras conferencias de Sir Ken Robinson que hay en la red, así como su sitio web. En casa, entretanto, seguimos disfrutando, aprendiendo, jugando. Gracias por todos sus comentarios. 😉

9 noviembre 2011 at 08:19 8 comentarios

¿Y si optáramos por hacer escuela en casa?

Llevo meses leyendo -cada vez más atentamente- blogs de mamás y papás que practican Escuela en casa (o Homeschooling, como se conoce en inglés). Irene aún está lejos de empezar su escolarización; sin embargo, mientras más leo -y husmeo- sobre estas experiencias, me siento más inclinada a hacerlo… al menos como un intento. Tengo cerca de dos años para pensarlo… y una chiquita que me inspira cada día más. Obviamente, la primera pregunta es por qué quiero hacerlo. (¡Uff, no es fácil sintetizar una respuesta! Aquí va mi intento.)

Estos dos años con Irene han sido un total aprendizaje para nosotros. Y no sólo como papás: descubrir la capacidad (y deseo) de conocer y explorar de nuestra chiquita nos ha abierto las puertas a un universo realmente desconocido, que desborda cualquier expectativa y hace tambalear cualquier idea anterior que tuviéramos sobre la educación. Tener a nuestra pequeña en casa, sin guardería, además, nos ha revelado el potencial casi siempre oculto de los niños y su florecimiento -la palabra suena extraña, pero se ajusta a la sensación que tengo- en espacios de respeto, amor y atención particular.

Hasta aquí, todo suena un poco filosófico, pero puedo asegurar que en la práctica esto es perfectamente tangible y satisfactorio. Sé que no se puede comparar la formación de un niño de 2 años con la de uno de 7 o uno de 15, pero sí siento que esa máxima que reza que cada niño es un universo se ajusta perfectamente a la idea de que una educación personalizada y amorosa propiciará el mejor desarrollo de un pequeño.

En nuestro barrio

Y aterrizo con ejemplos: nuestros vecinos educan en casa a sus niñas (de 4 y 7 años) con resultados que -por lo menos hasta donde veo- se ajustan a los esperados en un colegio para niños de su edad. Siguen un currículo particular y cuentan con un ritmo claro de horarios, que se ajustan a las necesidades de su hogar, y la escuela en casa no significa ningún limitante para el desarrollo. Sus niñas, además, son simpáticas, juguetonas y amorosas, y padecen muchas menos enfermedades que mis sobrinos (que son bastante saludables) y los hijos de mis amigos, escolarizados desde los dos años. Obviamente -y no sobra aclarar- estoy hablando de una familia extranjera que siempre ha seguido ese modelo y que lo ve como algo natural. En Colombia, al menos hasta donde yo conozco, el Homeschooling no es una práctica común, a pesar incluso de que no exista ninguna ley que lo prohíba (al igual que en España, lo que tenemos es un vacío legal).

Pues bien, ese caso y la experiencia -apenas en sus inicios- de Náhuatl, me han hecho cambiar los prejuicios naturales de mi entorno (no alguno que diga que la escuela en casa es mala, sino aquellos que apuntan a que el colegio externo es la única vía que existe para formar académicamente a un pequeño). Adicionalmente, he empezado a entender que no necesito ser una sabia para suplir todas las áreas de conocimiento de mi pequeña (para eso existen los currículos, las clases extracurriculares y los profesores especializados a domicilio) y que no asistir al colegio no limita en lo absoluto el desarrollo social de un chiquito.

No quiero decir con esto que ya he tomado una decisión al respecto, pero sí que siento menos lejano e inviable el asunto… y que estoy realmente inclinada a hacer un intento (así sea en pre-kindergarten, con o sin currículo. El razonamiento de Náhuatl para decidir hacerlo con su hijo me ayudó a terminar de cambiar el chip. Muchísimo).

Cómo lo haríamos si nos decidimos

Inicialmente, estoy considerando estructurar un poco más mis rutinas con Irene, no basada en un currículo (aún es muy pequeña), pero sí inspirada en proyectos que ella misma quiera desarrollar. Es decir, si ahora practicamos el juego libre casi todo el tiempo, y pintamos, leemos, bailamos y paseamos cómo y cuándo queremos, mi idea es que lo seguiremos haciendo, pero potenciando las inquietudes y preferencias que van apareciendo en ella.

Con esto no quiero decir que ahora no lo hagamos, si no que quiero asumir el reto de integrar esa “rutina” a actividades particulares (en mi cabeza, no como una obligación pero sí como un propósito valioso). Para concretar, pongo un ejemplo: ahora que nuestra chiquita anda enloquecida con las hadas, quiero hacer con su ayuda un tapiz para que juegue con ellas (con el fieltro sobrante de su disfraz): un gran campo con animales, árboles y flores, que recortemos y peguemos juntas y que después nos sirva para jugar (la idea me surgió de acá). 😉

También quiero buscar algunos cursos externos (de baile o música) para ella. Veremos qué decidimos al respecto. Y, finalmente, según marchen las cosas, decidiremos si llegando la hora de entrar a su primer curso nos aventuramos a hacerlo con un currículo (Epysteme es la opción que he visto hasta ahora para hacerlo en español -pero en inglés hay muchísimas opciones más-… y me parece válido hacerlo de este modo, por el vacío legal que existe en nuestro país. Creo que si optamos por hacer escuela en casa, lo mejor es hacerlo con una guía y una certificación que nos permita en el futuro ingresar -si es el caso- sin contratiempos en la educación formal). Si no optamos por la escuela en casa, seguramente como la mayoría de los chiquitos Irene irá a un colegio externo… Veremos (por ahora, cada vez me inclino más a o no hacerlo. Más sabiendo que existe la posibilidad de estudiar “con certificado” en nuestro hogar).

Así que si les inquieta el asunto, les dejo algunos links que me parecen interesantes al respecto. Todas las sugerencias o recursos adicionales que conozcan, son más que bienvenidos. Mi idea, como verán, es tratar de tener todas las herramientas posibles para reflexionar.

Y tres videos más:

(Las partes 2, 3 y 4 de este video las pueden ver siguiendo los links ocultos tras los números)

3 noviembre 2011 at 11:10 8 comentarios


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