Posts tagged ‘video’

Con 4 meses, Irene no quiere parar

Irene no habla, grita… desde hace dos semanas. Es un goce total. 😉

11 diciembre 2009 at 09:47 Deja un comentario

Un minuto por mis derechos: campaña por los derechos de los niños, de Unicef

Diariamente, alrededor del mundo, se vulneran los derechos de los niños. En algunos casos, esto ocurre por desconocimiento, en otros por costumbres culturales erradas que consideran que por ser pequeños y no ser autónomos aún no cuentan con ellos, y en otros, por simple alevosía y maldad. Sea uno u otro el motivo, creo que vale la pena pensar permanentemente en sus derechos como seres humanos y en sus necesidades de protección, amor, educación y libertad. Podría enunciar muchísimos otros valores, pero creo que es más interesante echarle una mirada a la Convención sobre los Derechos de los Niños, consagrados por la ONU, y tenerlos presentes, en nuestra vida íntima y social. Y, claro, disfrutar con esta propuesta de defensa y difusión, que de una u otra forma, todos deberíamos respaldar: “En un minuto”.

“En un minuto te puedo contar mi historia, en un minuto refrescarte tu memoria, en un minuto te abriré mi corazón, en un minuto volará tu imaginación, en un minuto puedo cambiar el mundo.” Campaña de Unicef, Colombia, por los Derechos de los niños.

Tenemos derecho a ser y hacer cosas de niños.

Tenemos derecho a conocer a nuestros padres.

Tenemos derecho a estar a gusto en el lugar donde vivimos. (más…)

8 diciembre 2009 at 13:48 Deja un comentario

¿Cómo alimentar al bebé con vasito?: una forma de mantener la lactancia materna cuando no siempre está presente la mamá

Irene tiene ahora un poco más de tres meses. Felizmente, hasta ahora, hemos logrado nuestra meta de darle exclusivamente leche materna: he estado todo este tiempo con ella y siempre ha tenido a mano su “teta”. Muchas madres, sin embargo, deben modificar sus rutinas y retornar a sus trabajos o no pueden darle el pecho a sus hijos porque estos son muy pequeños y no han establecido bien la succión o por asuntos médicos. Surge entonces una pregunta: ¿Cómo pueden mantener la lactancia a pesar de no estar con sus chiquitos cada vez que se alimentan? Hay varias formas, pero la más recomendable es darle leche extraída de la madre con un vasito, pues con ella se evita la confusión de succión y se garantiza, al menos en la práctica, la permanencia a futuro de la lactancia materna directa. Comporto por ello aquí, un “tutorial” en video para aprender a hacerlo. Verán cómo después de recibir la leche con vasito, los chiquitines vuelven tranquilos al pecho. Puede que cueste un poco al principio, pero sin prisas y con constancia es posible hacerlo. 😉

¿Las ventajas? Muchísimas: con el vasito se evita, como decía al comienzo, la confusión de succión, pues la forma como el bebé recibe la leche se diferencia claramente de cómo lo recibe del pezón. Adicionalmente, el vasito permite que la madre se desplace (al trabajo, a una cita médica, etcétera) sin que ello altere la rutina alimenticia del pequeño, y también sirve como alternativa temporal o permanente de la lactancia -con leche extraída de la madre- para aquellos casos en los que los pequeños no pueden pegarse directamente de sus mamás (bebés prematuros, labio leporino, grietas en los pezones, etcétera). Podría seguir enumerando otras ventajas, pero no quiero alargarme. ¿Quizás las mismas por las que es mejor la leche materna sobre la leche de tarro valgan? Como esas ya las hemos mencionado antes (una, dos, tres, y hasta cuatro veces), no vuelvo a enunciarlas. Como ven, la lechita de las madres da mucho para hablar.

😉

24 noviembre 2009 at 07:44 2 comentarios

Nutrired: una casita para la lactancia materna y, en general, para una mejor nutrición infantil

Encontré en estos días Nutrired, una página muy interesante sobre la nutrición infantil que habla, especialmente, sobre la importancia de la lactancia materna. Aunque tiene información puntual para Argentina (su lugar de origen), cuenta con documentos muy valiosos para cualquier pequeño, además de links relacionados con su alimentación. ¡Se las recomiendo! Ojalá tuviéramos un nodo informativo así también en nuestro país.


Entre los materiales de la página que más me gustaron, destaco:
Los primeros 5: un programa educativo de la provincia de Tucumán que señala la importancia de la alimentación y el afecto durante los primeros 5 años de vida. Sus contenidos se presentan en bloques televisivos (disponibles en Nutrired en la sección “Información Nutricional”), que se encuentran en Youtube. Aquí, el segundo bloque del primer programa. Simple e interesantísimo:

La sección de bibliografía: Cuenta con más de 50 libros, artículos y revistas sobre nutrición, además de links de blogs y sitios recomendados, como Nutrinfo (con monografías y e-books sobre la alimentación de los niños), entre otros. Algunos no funcionan, pero la mayoría sí, con lo que vale y mucho su selección.

La sección de preguntas frecuentes, con 20 respuestas a las cuestiones más frecuentes sobre nutrición: responde, entre otras, a inquietudes sobre el embarazo, la lactancia, la niñez, cómo tener una vida sana y, en general, sobre alimentación. Algunas tienen enlaces a páginas comerciales (como Nestlé), que a primera vista pueden parecer irrelevantes, pero que revisadas en detalle ofrecen herramientas útiles (como recetas, dietas especiales, entre otros). Y un tip: cuando en las respuestas les aparezca la página de Lacmat, Lactancia materna y seguridad alimentaria, no se asusten si aparentemente no hay información disponible: por un error de diseño, todos los contenidos aparecen al final de la página… así que desplacen el cursor hasta abajo para encontrar su valiosa información.

Y, finalmente, Nutrired hace una campaña para promover la lactancia materna, que tiene, además de información precisa, avisos como estos, divertidos, estimulantes y concretos:

Ah, y un detalle más: en la campaña de la lactancia de Nutrired hay una encuesta sobre cuáles pueden ser las causas por las que se interrumpe -o no se da- la lactancia materna durante los primeros 6 meses y, aunque resulte increíble (y doloroso), el 34% (de 298 votos) afirma que esto sucede por recomendación del pediatra. De aquí que todas las madres debemos encargarnos de promoverla, no sólo con otras mamás, si no con los mismos médicos. Información que demuestre las ventajas invaluables de la leche materna hay de sobra… sólo es cuestión de compartirla. ¡Hágamoslo mamás, en blogs, en reuniones y en cualquier sitio! Si cada una logra movilizar al menos a otra madre, habrá al menos un chiquitín que lo agradezca.

😉

21 noviembre 2009 at 08:42 1 comentario

Laura Gutman y la función social de la maternidad

Sé que el título de este post se queda corto (y puede sonar hasta aburrido) frente a los planteamientos de esta escritora y terapeuta argentina, pero creo también que condensa el impacto que los mismos pueden tener sobre nuestra sociedad. Quiero, por ello, compartir un video (en 5 partes) de una entrevista suya, interesante, concreta, impactante. Vale la pena. Presenta, además, una mirada necesaria sobre la crianza y sobre el ser mamá (que vale para mujeres y hombres).

Parte 1

Y los remito a la fuente: el video lo encontré en el blog de Criar y Amar. Allí publican datos generales sobre Laura Gutman, además del enlace de su página web (donde periódicamente salen artículos suyos). Presenta, en unos 40 minutos, las lecturas de Gutman sobre temas como la crianza, el “maternaje” (no sé si la palabra existe), la importancia del apego para un adecuado desarrollo de los niños y la necesaria vuelta de tuerca de nuestra sociedad, de un modelo de familia nuclear a un nuevo modelo de familia extendida, que permita establecer redes de apoyo para los papás.

Después de verlo, intenté hacerle una reseña a mi amorcito sobre sus planteamientos más importantes. Descubrí, sin embargo, que resumir sus puntos de vista no es fácil, entre otras cosas, porque muchos de ellos, fuera de contexto, parecen estar sólo sustentados en una tradición cultural. Nada más lejos de ello. Dejo mejor el video para que puedan crear sus propias opiniones al respecto. E insisto: vale la pena verlo, sobre todo porque echa por tierra esa falsa idea de que las mujeres terminan teniendo una “vida mediocre” cuando deciden ser mamás (¡uff! Un post que les debo y en el que por estos días no dejo de pensar).

Parte 2

 

Parte 3

 

Parte 4

 

Parte 5

Un abrazo fuerte para todos.

😉

 

5 noviembre 2009 at 06:19 9 comentarios

Confesiones sobre la lactancia

Después de informarnos, experimentar, defender, dudar y preguntar, me arriesgo a hacer públicas mis confesiones sobre la lactancia exclusiva que, felizmente, hemos experimentado hasta este punto en nuestro hogar. Hago la salvedad, sin embargo, de que ésta no ha sido una tarea fácil, no tanto por lo que es la lactancia en sí misma, sino por la terrible desinformación que existe alrededor nuestro: pareciera que se hubieran montado grupos de apoyo para no amamantar. ¿Por qué nos cuesta tanto experimentar y vivir algo que es natural?

Y confieso, en primera instancia, que éste no será el único post que escriba al respecto. Y que espero recibir comentarios que nos ayuden a ir más allá de nuestra experiencia misma. Ahora sí, los mea culpa y demás.

1. Amamantar no es una tarea fácil: exige decisión, información y serenidad. Y un grupo de apoyo que nos permita todos los días confirmar que vamos por buen camino, brindándonos herramientas asociadas a la experiencia, además de unas cuantas claridades que se enfrenten al mar de mitos y mentiras que rodean la lactancia materna. A lo largo de estos días, una de las mayores sorpresas que he tenido es lo poco natural que parece en mi medio, al menos (y lamentablemente) el amamantamiento. He visto caras de extrañeza en más de una visita y comentarios que sugieren que “no estoy obligada” a lactar. Las primeras creo que se deben a lo poco común que resulta ahora el hecho (sobre todo cuando se trata de una lactancia exclusiva, sin teteros, sin horarios y asumida por voluntad); los segundos, sospecho que responden a informaciones tergiversadas que ven en el amamantamiento una especie de sometimiento. Yo misma, confieso, sabía muy poco sobre la lactancia antes de mi embarazo, tan poquito que -como la mayoría de los mortales que me rodean- llegué a regalar incluso, como lo más natural, teteros. Resultado: dudas, temores y malos consejos. Penitencias (salvadoras):  información, grupos de apoyo y lecturas responsables sobre la lactancia  (las charlas de la Liga de la Leche y los artículos de su revista Nuevo Comienzo han sido una ayuda fundamental).

Y doy ejemplos: cuando estaba en el hospital, antes de cumplir 18 horas de mi alumbramiento, una enfermera muy simpática me dijo (en tono amenazante) que si Irene no comía le iba a dar hipoglicemia y que la iban a tener que chuzar. Este comentario, seguido de un “le traigo un teterito” desconocía el hecho de que el estomaguito de mi recién nacida era tan pequeño que se llena con unas cuantas gotas de calostro (en un artículo incluso decía que su estómago era del tamaño de una canica) y que, si bien necesitaba comer con cierta frecuencia, mis pechos producirían exactamente la cantidad que ella requería. Mi labor, por tanto, consistía en aprender a prenderla del pecho y a no estresarme porque no sentía la leche “bajar”.

¿Cuántas madres no han renunciado a la lactancia (exclusiva o no) y han cedido ante la sugerencia del tetero porque creen que no tienen suficiente leche (eso sin mencionar que el calostro, para nada, es blanquito: es un líquido trasparentoso y amarillo al que bien llaman oro líquido)? Y las consecuencias de esa información son nefastas, pues van desde el temor de la madrecita y su pérdida de confianza hasta la afectación que generan en el organismo del chiquito la leche de fórmula (que es leche de vaca, diseñada por la naturaleza para terneros) y el tetero (que tiene un mecanismo de succión totalmente distinto al que necesita el bebé para obtener la leche del pechito de su mamá).

En resumen: al no haber succión en el pecho, la producción de leche se ralentiza y escasea; la flora intestinal del niño recibe mensajes contradictorios, pues el alimento que se le suministra no está diseñado para humanos; después de un tetero el niño que recibe el pecho tiene dificultad al succionar, lastimando con frecuencia a su madre y rechazando el alimento que debería serle natural, y un largo etcétera deprimente y contrario a la lactancia materna. Una madre recién parida NO tiene ríos de leche como la gente se imagina y un bebé recién nacido no requiere onzas y onzas de líquido (leche, ni mencionar lo contraproducente que resultan consejos como “jeringuita con agua azucarada” y demás).

El cuerpo de la madre y de su hijo están diseñados para dar comienzo a la lactancia de una manera gradual y natural, sin pezoneras que limiten la intensidad de succión y con ello la producción de leche, sin agüitas que llenen el poco espacio del estómago del bebé haciendo que en lugar de alimentarse se llene, y sin consejos despistadores y desanimantes que generen rupturas en el vínculo que naturalmente puede establecerse entre un bebé y su mamá.

2. Hay más voces unidas para el desaliento que para la promoción de la lactancia: ¿Por qué será? Amamantar a libre demanda, las veces que el bebé lo pida, sin horarios, ni restricciones ni nada por el estilo parece ser un pecado mortal. Sufrir lesiones (grietas en los pezones) por el arduo trabajo que tienen de un momento a otro el pecho se entiende, así mismo, como un mensaje de “renuncia” y no como un: “estás en período de acople. De ésta y ésta forma lo puedes mejorar”.

Lo primero (la libre demanda) garantiza el bienestar del bebé y la no mastitis de la mamá (si el chiquito está succionando con frecuencia, la producción de leche se consume y difícilmente se congestinarían los pechos de la mamá); lo segundo sólo requiere de la misma leche de la madre, distribuída por todo el pezón y secada al aire, y una buena colocación del pequeño que arranque desde el momento mismo del prendimiento. Otras alternativa: la lanolina ultrapurificada (hidratante que puede dejarse en el pecho cuando el bebé va a lactar). Con respecto al prendimiento, hago un comentario que considero fundamental: antes de iniciar la lactancia me sentía bien informada sobre cómo debía colocarse al bebé para evitar las consabidas grietas: barriga con barriga y con la boca muy abierta, de modo que sus labios quedaran pegados al pecho hacia afuera y que su boquita abarcara toda o casi toda la aureola de la mamá (pego un video que lo indica mejor. Sólo con las imágenes debe bastar). Las indicaciones, sin embargo, se saltaron un dato importantísimo: el chiquito necesita que se forme el pezón (el teterito) en la mamá y si al pegarse no lo encuentra formado, concentrará sus primeros esfuerzos en morderlo y acondicionarlo a su boquita, con las consecuentes grietas y heridas de la madre. ¿Cómo evitarlo? Estimulando antes el pecho (con masajes e hidratación con la misma leche por parte de la mamá. Esto no siempre es fàcil porque generalmente tenemos un bebé hambriento, lo segundo lo puede obviar) y estimulando al bebé para que abra MUY bien la boca antes de prenderse y, una vez lo haga, metiéndole, en un solo movimiento sostenido, todo la aureola de su madre en la boca. Esto lo obligará a succionar donde está la leche, sin lastimar el pezón de su mamá. Sé que toda esta historia es medio confusa, pero trato de aclararla con el video. Si hubiera sabido claramente lo segundo me habría evitado unas grietas dolorosas que, en cualquier caso, se pueden superar.

Y entonces, por una cosa u otra, pululan los comentarios del tipo: “no es normal que ese bebé se la pase chupando, lo tienes que regular” (¿regulan a sus crías los mamiferos? ¿Usan reloj y miden la cantidad de leche que le dan a sus retoñitos?) o “es que tu leche no está alimentando a ese niño, creo que le debes complementar. Si estuviera bien alimentado no pediría tanto” y bla bla bla.

No quiero posar de sabionda, ni mucho menos, si no señalar que una pobre madre segura o insegura que se enfrenta a un cambio en su vida tan grande como la llegada de un hijo empieza a ver menguadas sus certezas ante las dificultades propias del amamatamiento, potenciadas, lastimosamente, por comentarios como esos que -quizás con la mejor intención- terminan por desestimular. La salvación, en mi caso al menos, ha sido la información constante y la búsqueda de apoyos y (tengo que decirlo) la dedicación y el apoyo minuto a minuto de mi muacho hermoso: en las charlas, en foros de internet (dormirsinllorar.com es fabuloso; la misma Liga de la Leche tiene uno en su portal) y en artículos serios con experiencias de mamás (ya mencionaba, por ejemplo, la revista Nuevo Comienzo. Hay, además, libros con experiencias de madres que también pueden ayudar. Recomiendo Las Hijas de Hirkani, publicado por la Liga y disponible online ).

Podría seguir confesando pecados, dudas, molestias y temores, pero tengo una chiquita próxima a despertarse para comer lechita y amor de su mamá. Espero dejar abierta una discusión (en el sentido real del término: un intercambio de experiencias y opiniones) que podamos ampliar en el futuro. Agradezco, sí, a todos aquellos que me han visto con sorpresa o con amor, pues en cualquier caso estoy convencida que la lactancia requiere de eso: de preguntas, comentarios y confrontaciones que le devuelvan su actualidad. Ah, y que conste que me he dado cuenta que además de las madres, muchos médicos necesitan reinformarse. Amamantar es posible: requiere, sobretodo, amor, información y volundad.

😉

18 septiembre 2009 at 03:47 8 comentarios

La música de Irene

Mi chiquita balbucea, sonríe, sueña. Y mientras esa música nos llena, otras canciones llegan para ella. Gracias, Jose. (Y gracias a todos los que con sus palabras nos inundan de la amorosa sensación de tenerlos cerca).

Oh certo che può sembrare inutile
una stazione a chi non parte mai,
ma i treni che davvero portan via,
non han fiori sui sedili,
ma da fuori non lo sai,
devi entrarci per sapere dove vai.
Irene, non aspettare più,
la spiaggia era d’oro per illuderci,
col vantaggio di non pensarci su,
non è il tempo della volpe
ora è il corvo il mio Dio,
questo niente nella mano sono finalmente io.
Corri via, scappa via,
ma devi farlo da te,
senza starlo a chiedere
come fai, sempre fai
con tutto quel che hai.
Corri via,, via, scappa via,
insieme o contro di me,
non importa, basta che
cerchi tu, solo tu
di scegliere chi sei.

I gufi che stanno sulla spalla tua
ti mangiano gli occhi e non li mandi via,
(c’è il vantaggio di non pensarci su),
è che ti dicono: “poi ci ringrazierai…”
e a volte la musica non viene più,
allora vorrei che mi capissi tu,
e guardassi con rabbia insieme a me
tutto il tempo da borghesi
perso a coltivar ninfee,
senza mai capire gli uomini e le idee…
corri via, via, scappa via.
Irene (Roberto Vecchioni)

19 agosto 2009 at 05:49 Deja un comentario

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