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Por qué se debe prestar atención al llanto de un bebé

En mi entrada anterior hablaba sobre las críticas constantes que reciben las mamás y los papás que deciden criar a sus niños con apego: respondiendo a sus llantos, atendiendo sus reclamos, llevándolos en brazos sin temor a que se malcríen y, si es posible (ojalá todos lo hiciéramos), dándoles pecho, tanto para su alimento físico como para su bienestar emocional y espiritual. En este video están las pruebas científicas que demuestran cuáles son las consecuencias de no hacerlo y pretender, en su lugar, adaptar los requerimientos de un niño a nuestros horarios y necesidades. Sé que no siempre es fácil estar disponibles todo el tiempo, pero no deberíamos tener nunca dudas sobre los beneficios que el amor y la dedicación le brindan a los niños (ni hablar de la felicidad que le dan de vuelta a los papás). Vale la pena ver este documental: por eso, saquen el tiempo, disfrútenlo y, si pueden, difúndanlo. Puede hacer la diferencia en muchas familias. Ahora sí, sin temores, a mimar, a amar y abrazar. 😉

PD: El video lo encontré en un artículo antiguo de Bebés y más. Si no logran verlo en nuestra casita (o prefieren verlo completo, sin paradas), pueden encontrarlo junto con su comentario- en ese link o acá. Y para pegarlo en sus blogs (si, como a mí, no les funciona la opción que brinda TuTV), pueden hacerlo con una copia (dividida en 6 capítulos) que está disponible en YouTube y que dejo en esta entrada. Espero que les guste.

18 febrero 2010 at 04:19 2 comentarios

“Children see, children do”

Hace pocos días encontré este video en Aprendiz de madre, el blog de Azucena, una mamá como muchas de nosotras, que comparte inquietudes y experiencias de su maternidad. Quiero compartirlo con ustedes porque creo que plantea algo fundamental, que va más allá incluso de la consabida frase de “los niños hacen lo que ven”, pues muestra de una manera sencilla (exagerada probablemente para algunos) cómo nuestros pequeñines son esponjitas que aprenden a cada segundo de su vida. ¿Mi conclusión? Los niños no sólo aprenden cuando se les enseña, aprenden SIEMPRE, pues vivir es aprender. Pienso que vale la pena tenerlo en cuenta no sólo porque los patrones se repiten, sino también porque uno atrae a su vida lo que es. Eso creo al menos yo… ¿qué piensan ustedes?

NAPCAN’s latest campaign for a Child Friendly Australia.

Y un dato más, este comercial es de Napcan, una institución australiana que trabaja en la prevención del abuso infantil. Salió al aire, según tengo entendido, hace ya dos años, y hace parte de una política de trabajo interesantísima que bien podría extenderse a otros lugares. Si pueden, dense su pasadita por la página de esta institución: hay material que les puede servir.

Espero que lo disfruten y que lo compartan si quieren también. 😉

Fuente: Aprendiz de madre

12 febrero 2010 at 11:31 Deja un comentario

Irene-Led Weaning ;)

No me aguanté las ganas de poner en marcha la técnica de Baby-Led Weaning (de la que hablaba en nuestra anterior entrada), así que Irene ya probó algo más que leche de su mamá: ¡cogió, tocó, se untó, probó y comió banano por primera y segunda vez! Nos ha ido maravillosamente…Claro que confieso que el primer día su padre estaba un poco ansioso porque ella no lograba coger la fruta fácilmente y le ayudó un poco. Tuvimos, en consecuencia, una peque desesperada por seguir comiendo. El segundo día, en cambio, todo marchó bien. Aquí queda el testimonio. Todavía lo veo y no me lo creo. ¡Los bebés sí pueden comer solos! Pero acompañaditos y cuidados.

Eso sí, antes de empezar, verificamos si nuestra chiquita cumplía con todos los requisitos necesarios para introducir nuevos alimentos: se sostiene sentada (cada vez más firmemente), nos acompaña en las comidas con atención, se lleva las cositas a la boca por sí misma y toma la lechita de su madre con juicio (bueno, a veces se distrae, pero vuelve a su toma y come bien). Después de un primer intento fallido, en el que comió, se untó y se desesperó, concluimos: “ensayemos nuevamente, si no puede coger su comida es porque todavía no es el momento de introducir otros alimentos”. Estábamos más relajados… ¡Y la peque apenas tuvo el banano en frente, lo cogió bien! Se le cayó, se ensució, lo botó… pero el sabor le encantó. Confiesi, sí, que resulta un alimento un poco liso para sus deditos. Pero come. Entre mordisco y mordisco la cáscara se cae, pero es chistoso y lindo verla comer por primera vez.

En cualquier caso, como la idea es que coma el equivalente a un par de cucharaditas, resulta perfecto. Probaremos el banano por varios días, lentamente. Si se le sigue cayendo con frecuencia, pospondremos la comida otra vez. Igual, faltan 10 días para que Irene cumpla seis meses y como la introducción de alimentos complementarios no es una carrera contra el tiempo, pues si no es ahora igual está bien. Se ha empegotado hasta el pelo, pero verle la cara de felicidad y el goce es una delicia. Ya veremos cómo nos va con los otros alimentos. Eso sí, leche materna antes y después.

¡¡Qué viva el Baby-Led Weaning!! Los niños, hasta con un poco menos de seis meses, sí pueden comer solitos.

¿Cierto que es algo que vale la pena ver? 😉

31 enero 2010 at 08:31 7 comentarios

Baby-led Weaning: una propuesta interesantísima para la alimentación complementaria

En nuestra entrada reciente sobre alimentación complementaria, Flor, la mamá de las nenitas, me habló de Baby-led Weaning, una propuesta de introducción de alimentos guiada por el bebé mismo y desarrollada por Gill Rapley, nutricionista y directora adjunta de la Iniciativa de Hospitales Amigos de los Niños (IHAN) de UNICEF en el Reino Unido. No sé si me equivoque, pero tengo la impresión de que ésta es una forma natural de introducir alimentos y que es muy probable que los mismos chiquitos desarrollen, a partir del tacto, el gusto, la vista y el olfato, un acercamiento amable y sensato a lo que van a comer. En cualquier caso, la selección y preparación de alimentos la hacen los padres; luego, será el bebé quien toque, pruebe, mida y coma. Algo que seguro vale la pena ver. 😉

Confieso que al principio la idea me asustó (pensé que era imposible dar semisólidos a bebés de apenas 6 meses), pero a medida que fui leyendo información al respecto y, sobre todo, viendo videos con experiencias de padres, madres y bebés de todo el mundo, la propuesta me encantó. De hecho, creo que probaremos esta modalidad de alimentación con Irene, siguiendo recomendaciones básicas -disponibles, entre otros, en la web (Bebés y más tiene varios artículos en español al respecto)-, acompañando y vigilando (no sobreprotegiendo) la experiencia de mi chiquita y siguiendo las pautas generales de introducción de alimentos que comentaba anteriormente: dar los nuevos alimentos solos (sin mezclas) por 4 días o una semana, al comienzo; no adicionar sal o azúcar hasta que cumpla un año de edad, no introducir lácteos hasta los doce meses, mantener la leche materna como el alimento principal de la dieta, suministrándole los alimentos complementarios después de la toma de leche (y dándole leche después de los mismos); evitar el huevo, el gluten, el pescado y los cítricos hasta los 12 meses de edad, entre otros.

En resumen, y considerando que la leche materna seguirá siendo la principal fuente de nutrientes de Irene hasta que cumpla 12 meses (luego será importante, al menos hasta los 2 años, pero no será lo principal), pienso que ofrecer frutas, verduras y cereales solitos, en porciones que el bebé pueda agarrar por sí mismo para llevarse a la boca y experimentar, es lógico.

En este momento, nuestra chiquita se lleva todo a la boca y lo muerde. Si, además de eso, descubre que tiene un sabor particular y que, al igual que nos ve hacerlo a nosotros en la mesa, puede comerlo, seguramente tendrá un acercamiento más fluido y tranquilo con los alimentos. Se supone que a los seis meses sólo deben comer dos o tres cucharadas (con el Baby-led Weaning pasaremos de usarlas por un tiempo), unos cuantos mordiscos a un banano, un calabacín hervido, un trozo de brócoli, un pedazo de pera bien podrían representar lo mismo, ¿no?

Al traste tendrán que irse, sin duda, la angustia porque el bebé se ensucie (a lo mejor, incluso, termine más empegotado con una papilla que chorrea y unta todo), coja bien lo que le damos o se atratagante (no quita, por supuesto, el estar vigilando). Y en primer orden tendrán que estar el espacio y el tiempo de disfrutar de la mesa en familia, naturalmente, con tranquilidad y goce.

Por ello, como dice Armando, de Bebés y más (hay artículos interesantísimos al respecto, que vale la pena revisar), “La cantidad no es importante (…) la alimentación complementaria tiene como objetivo que los bebés vayan aprendiendo a comer, conociendo texturas y colores. Esto es precisamente lo que está haciendo cuando le ponemos comida delante y le dejamos que la toque, la manipule, la chupe, la espachurre y se la coma, si quiere”.

Nos iremos entonces por esta ruta, sobre la base de investigaciones que señalan que los bebés sí pueden comer solos y de que las papillas pueden ser innecesarias. Eso, sumado a las experiencias de otros padres que ya practican el Baby-led Weaning con buenos resultados es una base interesante para comenzar. Tenemos tiempo para probar…  si no funciona, siempre podemos cruzar al otro lado. Ya les contaremos cómo nos va. Les dejo, eso sí, algunos videos de niños comiendo solitos (nuestro protagonista principal será Oliver, un pequeño de los Países Bajos que tiene toda su historia de Baby-led Weaning acá, que incia a sus 5 meses y 24 días y culmina a sus casi dos años de edad). ¿No les parece exitoso y natural?

En el video que sigue, Oliver se come un helado solito, sin ningún papá que corra a limpiarlo o a sacarle la crema para que él pueda disfrutarlo. Es lindo ver cómo él mismo encuentra la manera de comérselo. Se nota que le gusta y que quiere más:

Y en éste, finalmente, Oliver ya usa cubiertos y come, seguramente, casi (si no) lo mismo que sus papás:

27 enero 2010 at 10:40 18 comentarios

Con 4 meses, Irene no quiere parar

Irene no habla, grita… desde hace dos semanas. Es un goce total. 😉

11 diciembre 2009 at 09:47 Deja un comentario

Un minuto por mis derechos: campaña por los derechos de los niños, de Unicef

Diariamente, alrededor del mundo, se vulneran los derechos de los niños. En algunos casos, esto ocurre por desconocimiento, en otros por costumbres culturales erradas que consideran que por ser pequeños y no ser autónomos aún no cuentan con ellos, y en otros, por simple alevosía y maldad. Sea uno u otro el motivo, creo que vale la pena pensar permanentemente en sus derechos como seres humanos y en sus necesidades de protección, amor, educación y libertad. Podría enunciar muchísimos otros valores, pero creo que es más interesante echarle una mirada a la Convención sobre los Derechos de los Niños, consagrados por la ONU, y tenerlos presentes, en nuestra vida íntima y social. Y, claro, disfrutar con esta propuesta de defensa y difusión, que de una u otra forma, todos deberíamos respaldar: “En un minuto”.

“En un minuto te puedo contar mi historia, en un minuto refrescarte tu memoria, en un minuto te abriré mi corazón, en un minuto volará tu imaginación, en un minuto puedo cambiar el mundo.” Campaña de Unicef, Colombia, por los Derechos de los niños.

Tenemos derecho a ser y hacer cosas de niños.

Tenemos derecho a conocer a nuestros padres.

Tenemos derecho a estar a gusto en el lugar donde vivimos. (más…)

8 diciembre 2009 at 13:48 Deja un comentario

¿Cómo alimentar al bebé con vasito?: una forma de mantener la lactancia materna cuando no siempre está presente la mamá

Irene tiene ahora un poco más de tres meses. Felizmente, hasta ahora, hemos logrado nuestra meta de darle exclusivamente leche materna: he estado todo este tiempo con ella y siempre ha tenido a mano su “teta”. Muchas madres, sin embargo, deben modificar sus rutinas y retornar a sus trabajos o no pueden darle el pecho a sus hijos porque estos son muy pequeños y no han establecido bien la succión o por asuntos médicos. Surge entonces una pregunta: ¿Cómo pueden mantener la lactancia a pesar de no estar con sus chiquitos cada vez que se alimentan? Hay varias formas, pero la más recomendable es darle leche extraída de la madre con un vasito, pues con ella se evita la confusión de succión y se garantiza, al menos en la práctica, la permanencia a futuro de la lactancia materna directa. Comporto por ello aquí, un “tutorial” en video para aprender a hacerlo. Verán cómo después de recibir la leche con vasito, los chiquitines vuelven tranquilos al pecho. Puede que cueste un poco al principio, pero sin prisas y con constancia es posible hacerlo. 😉

¿Las ventajas? Muchísimas: con el vasito se evita, como decía al comienzo, la confusión de succión, pues la forma como el bebé recibe la leche se diferencia claramente de cómo lo recibe del pezón. Adicionalmente, el vasito permite que la madre se desplace (al trabajo, a una cita médica, etcétera) sin que ello altere la rutina alimenticia del pequeño, y también sirve como alternativa temporal o permanente de la lactancia -con leche extraída de la madre- para aquellos casos en los que los pequeños no pueden pegarse directamente de sus mamás (bebés prematuros, labio leporino, grietas en los pezones, etcétera). Podría seguir enumerando otras ventajas, pero no quiero alargarme. ¿Quizás las mismas por las que es mejor la leche materna sobre la leche de tarro valgan? Como esas ya las hemos mencionado antes (una, dos, tres, y hasta cuatro veces), no vuelvo a enunciarlas. Como ven, la lechita de las madres da mucho para hablar.

😉

24 noviembre 2009 at 07:44 2 comentarios

Nutrired: una casita para la lactancia materna y, en general, para una mejor nutrición infantil

Encontré en estos días Nutrired, una página muy interesante sobre la nutrición infantil que habla, especialmente, sobre la importancia de la lactancia materna. Aunque tiene información puntual para Argentina (su lugar de origen), cuenta con documentos muy valiosos para cualquier pequeño, además de links relacionados con su alimentación. ¡Se las recomiendo! Ojalá tuviéramos un nodo informativo así también en nuestro país.


Entre los materiales de la página que más me gustaron, destaco:
Los primeros 5: un programa educativo de la provincia de Tucumán que señala la importancia de la alimentación y el afecto durante los primeros 5 años de vida. Sus contenidos se presentan en bloques televisivos (disponibles en Nutrired en la sección “Información Nutricional”), que se encuentran en Youtube. Aquí, el segundo bloque del primer programa. Simple e interesantísimo:

La sección de bibliografía: Cuenta con más de 50 libros, artículos y revistas sobre nutrición, además de links de blogs y sitios recomendados, como Nutrinfo (con monografías y e-books sobre la alimentación de los niños), entre otros. Algunos no funcionan, pero la mayoría sí, con lo que vale y mucho su selección.

La sección de preguntas frecuentes, con 20 respuestas a las cuestiones más frecuentes sobre nutrición: responde, entre otras, a inquietudes sobre el embarazo, la lactancia, la niñez, cómo tener una vida sana y, en general, sobre alimentación. Algunas tienen enlaces a páginas comerciales (como Nestlé), que a primera vista pueden parecer irrelevantes, pero que revisadas en detalle ofrecen herramientas útiles (como recetas, dietas especiales, entre otros). Y un tip: cuando en las respuestas les aparezca la página de Lacmat, Lactancia materna y seguridad alimentaria, no se asusten si aparentemente no hay información disponible: por un error de diseño, todos los contenidos aparecen al final de la página… así que desplacen el cursor hasta abajo para encontrar su valiosa información.

Y, finalmente, Nutrired hace una campaña para promover la lactancia materna, que tiene, además de información precisa, avisos como estos, divertidos, estimulantes y concretos:

Ah, y un detalle más: en la campaña de la lactancia de Nutrired hay una encuesta sobre cuáles pueden ser las causas por las que se interrumpe -o no se da- la lactancia materna durante los primeros 6 meses y, aunque resulte increíble (y doloroso), el 34% (de 298 votos) afirma que esto sucede por recomendación del pediatra. De aquí que todas las madres debemos encargarnos de promoverla, no sólo con otras mamás, si no con los mismos médicos. Información que demuestre las ventajas invaluables de la leche materna hay de sobra… sólo es cuestión de compartirla. ¡Hágamoslo mamás, en blogs, en reuniones y en cualquier sitio! Si cada una logra movilizar al menos a otra madre, habrá al menos un chiquitín que lo agradezca.

😉

21 noviembre 2009 at 08:42 1 comentario

Laura Gutman y la función social de la maternidad

Sé que el título de este post se queda corto (y puede sonar hasta aburrido) frente a los planteamientos de esta escritora y terapeuta argentina, pero creo también que condensa el impacto que los mismos pueden tener sobre nuestra sociedad. Quiero, por ello, compartir un video (en 5 partes) de una entrevista suya, interesante, concreta, impactante. Vale la pena. Presenta, además, una mirada necesaria sobre la crianza y sobre el ser mamá (que vale para mujeres y hombres).

Parte 1

Y los remito a la fuente: el video lo encontré en el blog de Criar y Amar. Allí publican datos generales sobre Laura Gutman, además del enlace de su página web (donde periódicamente salen artículos suyos). Presenta, en unos 40 minutos, las lecturas de Gutman sobre temas como la crianza, el “maternaje” (no sé si la palabra existe), la importancia del apego para un adecuado desarrollo de los niños y la necesaria vuelta de tuerca de nuestra sociedad, de un modelo de familia nuclear a un nuevo modelo de familia extendida, que permita establecer redes de apoyo para los papás.

Después de verlo, intenté hacerle una reseña a mi amorcito sobre sus planteamientos más importantes. Descubrí, sin embargo, que resumir sus puntos de vista no es fácil, entre otras cosas, porque muchos de ellos, fuera de contexto, parecen estar sólo sustentados en una tradición cultural. Nada más lejos de ello. Dejo mejor el video para que puedan crear sus propias opiniones al respecto. E insisto: vale la pena verlo, sobre todo porque echa por tierra esa falsa idea de que las mujeres terminan teniendo una “vida mediocre” cuando deciden ser mamás (¡uff! Un post que les debo y en el que por estos días no dejo de pensar).

Parte 2

 

Parte 3

 

Parte 4

 

Parte 5

Un abrazo fuerte para todos.

😉

 

5 noviembre 2009 at 06:19 9 comentarios

Confesiones sobre la lactancia

Después de informarnos, experimentar, defender, dudar y preguntar, me arriesgo a hacer públicas mis confesiones sobre la lactancia exclusiva que, felizmente, hemos experimentado hasta este punto en nuestro hogar. Hago la salvedad, sin embargo, de que ésta no ha sido una tarea fácil, no tanto por lo que es la lactancia en sí misma, sino por la terrible desinformación que existe alrededor nuestro: pareciera que se hubieran montado grupos de apoyo para no amamantar. ¿Por qué nos cuesta tanto experimentar y vivir algo que es natural?

Y confieso, en primera instancia, que éste no será el único post que escriba al respecto. Y que espero recibir comentarios que nos ayuden a ir más allá de nuestra experiencia misma. Ahora sí, los mea culpa y demás.

1. Amamantar no es una tarea fácil: exige decisión, información y serenidad. Y un grupo de apoyo que nos permita todos los días confirmar que vamos por buen camino, brindándonos herramientas asociadas a la experiencia, además de unas cuantas claridades que se enfrenten al mar de mitos y mentiras que rodean la lactancia materna. A lo largo de estos días, una de las mayores sorpresas que he tenido es lo poco natural que parece en mi medio, al menos (y lamentablemente) el amamantamiento. He visto caras de extrañeza en más de una visita y comentarios que sugieren que “no estoy obligada” a lactar. Las primeras creo que se deben a lo poco común que resulta ahora el hecho (sobre todo cuando se trata de una lactancia exclusiva, sin teteros, sin horarios y asumida por voluntad); los segundos, sospecho que responden a informaciones tergiversadas que ven en el amamantamiento una especie de sometimiento. Yo misma, confieso, sabía muy poco sobre la lactancia antes de mi embarazo, tan poquito que -como la mayoría de los mortales que me rodean- llegué a regalar incluso, como lo más natural, teteros. Resultado: dudas, temores y malos consejos. Penitencias (salvadoras):  información, grupos de apoyo y lecturas responsables sobre la lactancia  (las charlas de la Liga de la Leche y los artículos de su revista Nuevo Comienzo han sido una ayuda fundamental).

Y doy ejemplos: cuando estaba en el hospital, antes de cumplir 18 horas de mi alumbramiento, una enfermera muy simpática me dijo (en tono amenazante) que si Irene no comía le iba a dar hipoglicemia y que la iban a tener que chuzar. Este comentario, seguido de un “le traigo un teterito” desconocía el hecho de que el estomaguito de mi recién nacida era tan pequeño que se llena con unas cuantas gotas de calostro (en un artículo incluso decía que su estómago era del tamaño de una canica) y que, si bien necesitaba comer con cierta frecuencia, mis pechos producirían exactamente la cantidad que ella requería. Mi labor, por tanto, consistía en aprender a prenderla del pecho y a no estresarme porque no sentía la leche “bajar”.

¿Cuántas madres no han renunciado a la lactancia (exclusiva o no) y han cedido ante la sugerencia del tetero porque creen que no tienen suficiente leche (eso sin mencionar que el calostro, para nada, es blanquito: es un líquido trasparentoso y amarillo al que bien llaman oro líquido)? Y las consecuencias de esa información son nefastas, pues van desde el temor de la madrecita y su pérdida de confianza hasta la afectación que generan en el organismo del chiquito la leche de fórmula (que es leche de vaca, diseñada por la naturaleza para terneros) y el tetero (que tiene un mecanismo de succión totalmente distinto al que necesita el bebé para obtener la leche del pechito de su mamá).

En resumen: al no haber succión en el pecho, la producción de leche se ralentiza y escasea; la flora intestinal del niño recibe mensajes contradictorios, pues el alimento que se le suministra no está diseñado para humanos; después de un tetero el niño que recibe el pecho tiene dificultad al succionar, lastimando con frecuencia a su madre y rechazando el alimento que debería serle natural, y un largo etcétera deprimente y contrario a la lactancia materna. Una madre recién parida NO tiene ríos de leche como la gente se imagina y un bebé recién nacido no requiere onzas y onzas de líquido (leche, ni mencionar lo contraproducente que resultan consejos como “jeringuita con agua azucarada” y demás).

El cuerpo de la madre y de su hijo están diseñados para dar comienzo a la lactancia de una manera gradual y natural, sin pezoneras que limiten la intensidad de succión y con ello la producción de leche, sin agüitas que llenen el poco espacio del estómago del bebé haciendo que en lugar de alimentarse se llene, y sin consejos despistadores y desanimantes que generen rupturas en el vínculo que naturalmente puede establecerse entre un bebé y su mamá.

2. Hay más voces unidas para el desaliento que para la promoción de la lactancia: ¿Por qué será? Amamantar a libre demanda, las veces que el bebé lo pida, sin horarios, ni restricciones ni nada por el estilo parece ser un pecado mortal. Sufrir lesiones (grietas en los pezones) por el arduo trabajo que tienen de un momento a otro el pecho se entiende, así mismo, como un mensaje de “renuncia” y no como un: “estás en período de acople. De ésta y ésta forma lo puedes mejorar”.

Lo primero (la libre demanda) garantiza el bienestar del bebé y la no mastitis de la mamá (si el chiquito está succionando con frecuencia, la producción de leche se consume y difícilmente se congestinarían los pechos de la mamá); lo segundo sólo requiere de la misma leche de la madre, distribuída por todo el pezón y secada al aire, y una buena colocación del pequeño que arranque desde el momento mismo del prendimiento. Otras alternativa: la lanolina ultrapurificada (hidratante que puede dejarse en el pecho cuando el bebé va a lactar). Con respecto al prendimiento, hago un comentario que considero fundamental: antes de iniciar la lactancia me sentía bien informada sobre cómo debía colocarse al bebé para evitar las consabidas grietas: barriga con barriga y con la boca muy abierta, de modo que sus labios quedaran pegados al pecho hacia afuera y que su boquita abarcara toda o casi toda la aureola de la mamá (pego un video que lo indica mejor. Sólo con las imágenes debe bastar). Las indicaciones, sin embargo, se saltaron un dato importantísimo: el chiquito necesita que se forme el pezón (el teterito) en la mamá y si al pegarse no lo encuentra formado, concentrará sus primeros esfuerzos en morderlo y acondicionarlo a su boquita, con las consecuentes grietas y heridas de la madre. ¿Cómo evitarlo? Estimulando antes el pecho (con masajes e hidratación con la misma leche por parte de la mamá. Esto no siempre es fàcil porque generalmente tenemos un bebé hambriento, lo segundo lo puede obviar) y estimulando al bebé para que abra MUY bien la boca antes de prenderse y, una vez lo haga, metiéndole, en un solo movimiento sostenido, todo la aureola de su madre en la boca. Esto lo obligará a succionar donde está la leche, sin lastimar el pezón de su mamá. Sé que toda esta historia es medio confusa, pero trato de aclararla con el video. Si hubiera sabido claramente lo segundo me habría evitado unas grietas dolorosas que, en cualquier caso, se pueden superar.

Y entonces, por una cosa u otra, pululan los comentarios del tipo: “no es normal que ese bebé se la pase chupando, lo tienes que regular” (¿regulan a sus crías los mamiferos? ¿Usan reloj y miden la cantidad de leche que le dan a sus retoñitos?) o “es que tu leche no está alimentando a ese niño, creo que le debes complementar. Si estuviera bien alimentado no pediría tanto” y bla bla bla.

No quiero posar de sabionda, ni mucho menos, si no señalar que una pobre madre segura o insegura que se enfrenta a un cambio en su vida tan grande como la llegada de un hijo empieza a ver menguadas sus certezas ante las dificultades propias del amamatamiento, potenciadas, lastimosamente, por comentarios como esos que -quizás con la mejor intención- terminan por desestimular. La salvación, en mi caso al menos, ha sido la información constante y la búsqueda de apoyos y (tengo que decirlo) la dedicación y el apoyo minuto a minuto de mi muacho hermoso: en las charlas, en foros de internet (dormirsinllorar.com es fabuloso; la misma Liga de la Leche tiene uno en su portal) y en artículos serios con experiencias de mamás (ya mencionaba, por ejemplo, la revista Nuevo Comienzo. Hay, además, libros con experiencias de madres que también pueden ayudar. Recomiendo Las Hijas de Hirkani, publicado por la Liga y disponible online ).

Podría seguir confesando pecados, dudas, molestias y temores, pero tengo una chiquita próxima a despertarse para comer lechita y amor de su mamá. Espero dejar abierta una discusión (en el sentido real del término: un intercambio de experiencias y opiniones) que podamos ampliar en el futuro. Agradezco, sí, a todos aquellos que me han visto con sorpresa o con amor, pues en cualquier caso estoy convencida que la lactancia requiere de eso: de preguntas, comentarios y confrontaciones que le devuelvan su actualidad. Ah, y que conste que me he dado cuenta que además de las madres, muchos médicos necesitan reinformarse. Amamantar es posible: requiere, sobretodo, amor, información y volundad.

😉

18 septiembre 2009 at 03:47 8 comentarios

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