Posts tagged ‘Embarazo’

¡Por fin, la carita de Irene!

Irene. 22 de mayo de 2009
Aquí esta, en foto, nuestra peque, nuestra pajarita, Irene. Ya tenemos 29 semanas de embarazo… y ella, 27 de estar creciendo maravillosamente. Muestra su cabeza, luego su espaldita, sus piecitos, sus manitas (con gesto de dedos incluido… jajja) y su carita acostadita.
😉

22 mayo 2009 at 16:40 1 comentario

Cuestión de peso: ¿durante el embarazo cuánto se debe aumentar?

Ayer tuve cita de control prenatal y, aunque todo anda al pelo (la altura del útero se corresponde perfectamente con las semanas de gestación que llevamos, el corazón de Irene indica plena vitalidad, mis exámenes clínicos descartan diabetes gestacional y dan índices de buenos de nutrientes, cero infecciones y demás), la médica abrió los ojos porque he subido, según su pesa, 6 kilos en dos meses. Según ella, no debo subir más de kilo y medio mensual, pero según le entendí a mi nutricionista (que veo mensualmente), esa referencia es relativa, pues cambia inevitablemente de mamá a mamá. ¿Será que me debo preocupar?

La verdad es que creo que no, al menos mientras tenga una nueva cita con mi nutricionista. Pero debo confesar que salí medio jarta de la cita, pues quedé con una duda grande. Resultado: pensar, pensar, pensar. Y aquí están mis conclusiones. Ya les contaré posteriormente qué pasa cuando me evalúe de nuevo la especialista en el tema, para ver si lo que voy a escribir aquí tiene más de ilusión que de verdad.

En principio, puse en duda la postura de la médica que me vio ayer porque, aunque ella hace seguimiento general de las embarazadas en el programa prenatal en el que me encuentro, su trabajo no se concentra exclusivamente en la nutrición y el peso de las gestantes. Ella se ocupa más del estado clínico (exámenes, etc.) de los pacientes que llegan.

No quiero decir con ello que echo en saco roto su comentario, pero considerando que sigo un control regular con una nutricionista, que me ve cada mes una hora, me pesa en una báscula especializada, me mide pliegues de grasa y hace tablas comparativas de los avances de diferentes partes de mi cuerpo con el objeto de evaluar el desarrollo que tengo y mis índices de masa corporal, debo confiar en primera instancia en su criterio. Adicionalmente, ella hace un seguimiento puntual del plan de alimentos, que revisa cada mes minuciosamente porque es ella misma quien lo diseña y ajusta, de acuerdo con las necesidades nutricionales que prevea o pueda detectar. Los controles prenatales, en cambio, son genéricos en esos aspectos: no usan básculas electrónicas, no hacen plan de alimentación ni miden pliegues de grasa ni nada.

Es cierto que me siento pesada, pero nada indica que esté con sobrepeso: el tamizaje (o curva de glicemia) que me hicieron hace 2 semanas salió normal y físicamente mi cuerpo mantiene, dentro de lo que cabe, su figura habitual. Tengo una panza que siento enorme (¡¡nunca había estado embarazada!!), pero mi cara, mis brazos y mis piernas mantienen su proporción usual. Aclaro, en cualquier caso, que no pretendo que todo se mantenga así, pues sé que los depósitos de grasa deben ir aumentando (deben haberlo hecho un poco hasta el momento) para tener reservas a la hora de lactar.

¿Cuánto debo pesar?
La pregunta, entonces, es ¿cuántos kilos deben subirse durante el embarazo? Creo que la respuesta debe darla un experto que tenga en cuenta hábitos (antes y durante la gestación) y datos del proceso de transformación del cuerpo de la futura mamá. Mientras más precisos y detallados sean estos, más confiable será su criterio. Sospecho que si no estuviera siguiendo controles de nutrición desde el comienzo estaría ahora tomándome los pelos y pensando que de verdad la médica ayer tenía razón al alarmarse… pero como no es el caso, voy a esperar. Yo misma, un poco perdida con los datos que se encuentran en la web y que hablan de 1 a 2 kilos de aumento por mes, le pregunté en mi última cita a mi nutricionista si me debía preocupar y su respuesta fue clara: no se puede generalizar el promedio de peso. Los datos varían de mamá a mamá. Un kilo, dijo, está bien para una madre pequeña, pero no para una alta que comienza el embarazo con bajos índices de masa corporal.

Hay madres, incluso, que al comienzo de la gestación pierden peso (por molestias comunes como el vómito, rechazo a los alimentos -hay olores que de verdad son incómodos-, o porque no están ingiriendo los nutrientes que requiere el bebé y éste debe tomarlos “prestados” de las reservas de su mamá). Del mismo modo, hay meses en los que se aumenta más de peso, pues una vez termina la formación de los órganos del chiquito, su cuerpo se va haciendo más grueso y crece en proporción a su edad. Así, mientras un embrión a los tres meses puede medir 4 centímetros o un poco más (como fue el caso de Irene), a los seis meses, medirá, sin duda, casi 30 (de la cabeza a la colita; el dato es muy distinto si se incluyen las piernas), y obviamente el incremento se debe notar en el peso final de la gestante.

En resumen: me relajo y espero el “veredicto” final. Me siento bien alimentada y bien asesorada. Si han de jalarme las orejas o hacer algún ajuste en mi dieta, que lo haga la nutricionista. Por lo pronto, sigo gozando con la Irene en la pancita, que no deja de brincar: queda claro que ésta chiquita es vital. 😉
Ah, y si alguien quiere investigar un poco más sobre el asunto (sin dejar, por favor, de considerar que su mundo es uno solo y que para emitir juicios sobre el mismo lo mejor es recurrir a alguien que lo mire y estudie con criterio, de verdad), dejo un artículo sobre el peso durante el embarazo. Encontrarán montones si se ponen a buscar.

14 mayo 2009 at 13:06 15 comentarios

¿Pánico escénico?

Sí, aunque odie decirlo. Yo, que me sentía de lo más tranquila con la Irene creciendo en la pancita, fui víctima anoche de un inesperado temor: cada vez faltan menos semanas para el parto. ¿Qué voy a hacer entonces?

La escena (porque fue cinematográfica y todo) llegó en mitad de la noche, en un estado que mediaba entre la consciencia y el sueño. Tuvo fondo musical (en mi cabeza), que se oyó tal cual como suena un tocadiscos que está funcionando perfectamente (la tonada era dulcísima y relajada) y de pronto sufre una abrupta interrupción. En ese instante, acariciaba desprevenidamente mi pancita, como suelo hacerlo a lo largo de la noche, y en un fogonazo de consciencia (ahí fue que la musiquita se interrumpió) me dije a mí misma: “está grande”, y el cerebro acucioso inició su labor: “esta semana cumplo 27 semanas, la próxima son 28, los meses tienen cuatro semanas, o sea que me aproximo a los siete meses, siento a la niña grande, podría ser prematura… pero no, aún nos faltan… (las sumas empezaron a bailar al ritmo de mi angustia) ¡¡¡12 semanas!!! O menos, si, como dicen, debo empezar una cuenta regresiva en la semana 36”. ¡Aghhhh!

Hasta ahí llegó el plácido sueño porque a pesar de que he leído, visto, hablado, preguntado y demás sobre el parto (hasta el punto de que afirmo claramente que quiero uno en lo posible vertical y no medicalizado), no me había hecho hasta entonces a la idea del momento de gestación en el que estoy. Me explico: tener a la peque en la pancita se ha vuelto tan cómodo (a pesar del peso y los dolores que produce) que desconecté totalmente de mi cabeza el final de ese proceso. Y empiezan las mil y una dudas y con ellas la falta de sueño.

No me alargaré mucho más en la historia porque supongo que es un temor normal. Dejo, eso sí, constancia del mismo. No sea que después se me olvide. Se acerca el día de la madre en Colombia y creo que es justo reconocer que todas las madrecitas son admirables y que enfrentar el inicio de esa etapa en la vida no es ni más ni menos simple con manual. Les quedo debiendo el rollo de cómo quisiera que llegara Irene al mundo, entre otras cosas porque sé que por mucho que piense o escriba, la última palabra sólo será pronunciada ese día… y si debo escoger algo sólo pido una cosa: que esta pajarita llegue sana y llena de felicidad.

Saluditos para todos.

8 mayo 2009 at 10:46 1 comentario

Ejercicios para embarazadas

Uno de los asuntos más sorprendes de este último trimestre (que apenas estoy empezando) es que ahora SÍ siento en todo su esplendor el peso de mi Irene. Gracias a ella, estoy tomando conciencia de músculos, huesos, tendones y no sé cuántos tejidos más que andaban conmigo por la vida sin notarlos casi. Por supuesto, si menciono que su presencia se hace palpable por cuenta de unas cuantas molestias, no lo hago tanto para quejarme como para señalar que apenas cuando se va a ser madre uno (al menos yo) alcanza a dimensionar realmente lo que han hecho por uno sus mamás.

En tono de charla, pero hablando en serio, he dicho reiteradamente que “estoy poseída” por la peque: su presencia llena literalmente todos mis días, no sólo porque la tenga presente en términos emocionales, sino también porque estar embarazada implica una total transformación del cuerpo, sus hábitos y sus movimientos. En resumen, tras esta larga introducción, quiero contarles que me duele la hamaquita que sostiene a Irene y que está debajo de mi vientre, que siento cantidades la curvita final de mis caderas, que mi ombligo se estira hasta extremos insospechados, haciéndome creer que saldrá disparado en cualquier momento y que todas y cada una de esas sensaciones se vuelven placenteras cuando esta princesa estira sus manitos o sus piernas. Me encantaría volver mi panza transparente para ver cómo se mueve dentro de ella.

¿Y qué hacer al respecto? Creo que ejercicio, ejercicio y ejercicio. Ojalá hubiera tenido una rutina de antemano, pero como no fue así, asumo nuevas costumbres que se suman a la existente de caminar por los parquecitos de mi barrio. ¿Alternativas? Muchas: desde ejercicios en casa para mejorar la postura y fortalecer todos los musculitos que “culumpian” la panza, hasta terapias externas que pueden pasar por el yoga, la danza del vientre o estiramientos en el agua (debe haber más, pero estas son las que hasta ahora me he puesto a investigar). Yo, en particular, opté por el primero, con los videos que anexo al final de este post y que provienen de un portal utilísimo del que ya hablé en otro momento y que es elembarazo.net, y por el tercero, con un curso que hay en la Liga de Natación de mi ciudad y que iniciaré, en compañía de mis dos amores (el padre está incluído en las clases, junto a la pequeña) el lunes próximo. Ya les contaré qué tal resulta la experiencia. Por lo pronto, dejo los videos de yoga para embarazadas, practicados en buena parte con pelotas gigantes (fitball), ideales para balancearse y fortalecer el suelo pélvico, que no es otro que la ruta por donde pasará el bebé al nacer.

Ejercicio para los pies:

Ejercicio para caminar bien:

Ejercicio para evitar la retención de líquidos:

Ejercicio para dar elasticidad a la zona lumbar (espalda):

Para fortalecer el cuerpo (para el segundo trimestre):

Ejercicio para alinear la pelvis:

Para fortalecer y preparar la pelvis:


7 mayo 2009 at 17:53 4 comentarios

¿En qué estamos?

pajaritosLo dicho: la semana pasada cumplimos 26 semanas de gestación. A esta altura, la pequeña pesa muchísimo (debe andar rondando el kilo) y mide no sé cuánto pero parece un montón. Siento al mismo tiempo pataditas en la parte baja del vientre y arribita del ombligo. Supongo que estas últimas serán con las extremidades opuestas a las que siento abajo. También, a ratos, se mueve como si fuera un gusanito (grueso, grueso), y deja ver su rastro en la piel. Creo que cuando hace eso es porque está cambiando de posición. En resumen: se mueve todo el tiempo. Debo decirle a mis sobrinos que quizás aún tienen esperanzas de tener compinche para el fútbol. Veremos. En cualquier caso, la vitalidad de esta chiquita augura unos días muy activos y un camino laaaaargo de aprendizaje -cuando menos- para los tres: papá, mamita y peque.

Y sigo. No me considero inapetente, pero debo decir que lo soy muchísimo menos desde que Irene está en la pancita creciendo: me hace comer cada dos horas, en promedio… ¡y ay de mí si no la lleno! También debo decir que pareciera que tuviera ya su personalidad muy definida porque no acepta bajo ninguna circunstancia que duerma en una posición distinta a su preferida. Total, cada vez que me giro en las noches para dormir sobre el lado izquierdo, como tanto recomiendan aquí y acullá, la señorita empieza a dar patadas y revolcones continuos que terminan, por supuesto, con el retorno de la madre sobre la espalda, preferiblemente con cojincitos bajo las piernas para descansar. Confieso, sin embargo, que no me quejo, pues a pesar de su actividad dormimos bueno.

La próxima semana, creo, tendremos la revisión mensual con el médico. Esta semana que pasó la tuvimos con nuestra nutricionista, quien nos dijo que vamos creciendo al pelo, que el índice de masa corporal pasó de 20 a comienzos del embarazo a 23 en este sexto mes: resumen, el asunto va muy bien. Según mi altura y tamaño, puede esperarse que suba alrededor de 13 kilos. Veremos qué pasa en estas 14 semanas que tenemos aún “to go”.

Para todos aquellos que quieran tener unos cuantos detalles de cómo puede estar a esta altura Irene (que ya debe abrir ojos, nariz y boca, además de sus oídos, que oyen cada tanto la tonada de su madre de “corazón de melón” -prometo pegarla en un próximo post), les recomiendo un pasoncito por estos sitios:
Babycenter y Elembarazo.net. Luego les daré más detalles de otros espacios en la web dónde se puede consultar información sobre el progreso de estos pequeños.
Saluditos. 😉

5 mayo 2009 at 14:11 Deja un comentario

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