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¡Llegaron nuestros pañales de tela!

No sé si a todo el mundo le pase, pero muchas de las inquietudes que llegan a la par con el embarazo son aquellas relacionadas con el cuidado del bebé. En mi caso (y quizás por una manía natural de previsión y sentido práctico), quise informarme anticipadamente sobre alternativas para la alimentación, el sueño, la digestión y el cuidado de la piel de la pequeña, y en esa búsqueda, encontré información relevante sobre el uso de pañales de tela, que me entusiasmó y me convenció a tomar esa opción.

¿Los beneficios?

1. Económicos: los pañales de tela constituyen una inversión a mediano y largo plazo, pues son reutilizables y, a diferencia de los desechables, no terminan tras su primer uso en el bote de basura;

2. Ecológicos: se ha demostrado que un pañal desechable tarda entre 250 y 500 años en degradarse… eso sin mencionar los químicos que requiere y se usan en su fabricación, la cantidad de pañales que necesita un bebé durante 3 años, entre otros;

3. Médicos: los pañales de tela producen menos irritaciones y quemaduras en el bebé, pues al ser fabricados con fibras naturales (como el algodón), generan menos alergias y facilitan la transpiración;

4. Y, finalmente, por comodidad de uso: a diferencia de los ganchitos, pantalones plásticos y cuadritos de tela gasa que usaban nuestras madres y abuelas, los pañales de tela que hoy se consiguen en el mercado ofrecen diseños anatómicos, seguros y fáciles de limpiar que simplifican con creces su utilización, cuidados y mantenimiento.

Ah, y no he mencionado, además, que son hermosos y que “lucen”: No puede haber un solo bebé que no resplandezca con ellos. ¿O no creen que Irene brillará cuando los tenga puestos?
DSC00814

En cualquier caso, menciono superficialmente las razones que me llevaron a escoger esta opción sobre la base de que en la web (al final pongo algunos links relacionados) hay información detallada y útil al respecto. El único pero, quizás, es que este tipo de pañales (los que he comprado yo, al menos) no se consiguen en Colombia… Deben adquirirse en otros países (internet es una herramienta utilísima para hacerlo) y pagar el importe de envío. Eso puede encarecer un poco el producto, pero si tienen algún amigo o familiar en otras latitudes, seguramente encontrarán alternativas menos engorrosas y costosas para hacer esta adquisición. En mi caso, los pañales costaron, por unidad, en promedio unos 15 dólares… algo así como el costo equivalente a un paquete y medio de pañales desechables. En total compramos 18 pañales (9 talla S, para bebés de 7 a 18 libras; y 9 talla M, de 15 a 30 libras) por el monto requerido para comprar pañales desechables para dos meses y medio, con un consumo de 6 a 8 pañales diarios. Eso con respecto a costos.

En relación con sus cuidados, que suele ser lo que naturalmente más se teme, dejo unos videos que muestran cómo se hace. Sólo se requiere una lavadora y una rutina de lavado sencillo, sin jabones especiales (de hecho deben usarse los más sencillos, pues la glicerina reduce su capacidad de absorción), ni suavizantes. Cuando empiece a usarlos (cuando nazca Irene, jejje) les daré mi propia percepción.

Y ahora algunos links relacionados:

Sobre las diferencias entre algunas marcas de pañales de tela disponibles: ecobebe.com.mx

Sobre sus cuidados: http://www.ecobebe.com.mx/abc.htm

Sobre sus características (tomo la página de los primeros pañales de tela patentados):  fuzzibunz.com

Sobre sus ventajas: mamaskoala.blogspot.com y mamaecologica.com

Patrones para hacer sus propios pañales de tela (en inglés): diaperfabric.com

En youtube.com pueden encontrarse además muchos videos testimoniales sobre este tipo de pañales, además de instrucciones para coserlos, usarlos, lavarlos, entre otros. Es un mundo interesante que vale la pena investigar.

PD: La foto final de los pañales de tela fue tomada de kireei.com

UPDATE: Para aquellos que quieran más información sobre los pañales de tela, encontré un ABC muy interesante en crianzanatural.com

UPDATE (23 de enero de 2010): Acabo de encontrar un sitio en Colombia donde venden pañales de tela. Se encuentra en Bogotá y se llama GaiaBebé. Aunque no lo he ensayado, estoy feliz de que exista al menos una alternativa en nuestro país para adquirirlos. Entiendo que tienen, además de los pañales, de varias marcas, otros productos complementarios, como el papel de arroz. Por lo visto, tienen también la cada vez más famosas MoonCup y DivaCup, una alternativa ecológica, práctica y utilísima para no continuar usando y notando toallas higénicas desechables (detalles de su precio y demás, acá y acá). A algunos les parecerá odioso su uso (yo misma me aterré un poco al leer al respecto), pero estoy decidida a conseguirla porque me parece una inversión seria y, sobretodo, consecuente. Ya Adriana, nuestra mamá amiga, habló de su uso en su blog.

Asimismo, en Chile encontré los pañales Agú (por lo visto, producción nacional). Sé que allá pueden conseguirse pañales de otras marcas más fácilmente, pero vale la pena contar que también existen ellos. No conozco referencias directas (excepto algunos comentarios de Anita, una mamá de allí que también tiene blog).

4 agosto 2009 at 09:30 42 comentarios

Mamá-lidades

Mamualidades

No sé si les pase a todas la mamás, pero a mí el peso en la pancita me ha dado por pensar en los espacios que habrá para esa chiquita una vez salga de su actual hogar. Y al lado de los espacios, han aparecido también por mi cabeza todos los aditamentos y objetos que a partir de su llegada formarán parte de nuestro día a día: pañales, ropa, sábanas, lámparas, mecedora, cortina, son apenas algunos de los que encabezan la lista. No quería ponerme en marcha hasta que no cumplir los seis meses y como ya llegó esa fecha… empezamos con la mamá-lidad.

Pues bien, no he sido ni la más hábil ni la más negada para las manualidades, pero sentir a Irene dando vueltas todo el día y pensar un poco en mi madre y en cómo “pintó” con sus manos cada una de las cosas que nos rodeaban me avocó, sin tardanza, a buscar tela, moldes, hilos y agujas. Confieso, sin embargo, que no soy yo la maga de las manitas… más bien soy parte del motorcito inspirado que sueña con una cosa u otra. Las tejedoras de esos sueños son las abuelas, tías y amigas realmente capacitadas para ello. Y valga decir que las abuelas de Irene suman como 15, que muy seguramente estarán inspiradas a su vez por las abuelitas de carne que cuidan y acompañan desde el cielo a la chiquita.

Total, y para no dar más rodeos, empiezo a contarles algunos de los proyectos. Habrá otros que tomen curso, seguro, pero estos que les cuento hoy son los que ya están en movimiento. Por un lado, iniciamos tareas con un par de slings (o cargadores), fabricados con unas telas preciosas, que facilitarán el transporte de la pequeña con su mamá y su papá. La idea surgió de mamasita, una madre joven que vive en Barcelona y que desde allí los distribuye y fabrica. No recurrí a ella básicamente porque la visita de una amiga, con moldes para piezas de bebés que incluían esas maravillas, me antojó de emprender el proyecto por mí misma. Pues bien, una de mis vecinas abuelita se contagió con la idea y puso la máquina, el pie, las manitas y la experiencia. Aquí está el resultado:

sling-fuscia

El primero, que muy seguramente será el que usemos los primeros meses.

sling-morado

Y el segundo, un poco más grande, para un tiempo posterior. Hasta ahora sólo los he ensayado con unos conejitos afelpados que tiene la pequeña. Sospecho, sin embargo, que serán una gran solución, pues se sienten súper cómodos, dejan las dos manos libres, son livianos y no ocupan casi ni espacio. Buen punto para aquellos que soñamos con poder llevar todo lo de la peque en un bolsito de mano.

El siguiente proyecto, actualmente en ejecución, es la ropa de cama (que en cualquier caso es a medida, pues Irene dormirá en la misma cunita que durmieron su madre, su tíos y sus sobrinos). Para ponerlo en marcha conseguimos la tela que aparece en la foto inicial (¡rosadisísima…! Oops), que tuvimos que buscar en más de un sitio para superar ofertas que fluctúaban entre unas excesivamente recargadas y coloridas (no muy recomendables, creo, para dormir en paz) y otras demasiado simplecitas. Estará complementada con otras sabanitas de fondo entero y con los edredones que ya algunas tías han confesado que están tejiendo y que protagonizarán, en su momento, unos posts posteriores de mamá-lidades (2, 3..). Ah, un detalle importantísimo al respecto de la cunita es que deben considerarse las mezclas de las telas que se escojan, pues deben tener un buen porcentaje de algodón. Por comodidad, se buscan mezclas con un poco de polyester (que es una fibra sintética), que permita pasar directamente, sin plancha, del secado al colchón. Debe descartarse cualquier opción puramente sintética, pues garantizaría un horno permanente debajo de la pielcita de los peques.

Finalmente, estamos trabajando en la cortina, que apenas anda en pre-producción. Ya conseguimos una tela con un estampado suave, que utilizaremos en una cenefa, pero tenemos pendiente conseguir la principal, que será la que en definitiva proteja a la pequeña del paso directo de la luz. La idea es conseguir una fibra natural, en color crudo, que no oscurezca totalmente el cuarto para que Irene se acostumbre a dormir con algún reflejo. Así como no me gusta la idea de una luz artificial acompañando permanentemente a los pequeños, no me suena para nada tener una bebé acostumbrada a la penumbra total (podría ser un hábito engorroso para suplir en paseos).

Y ya. Habrá posts posteriores en los que les contaré con más detalle por qué optamos por este modelo caserito, a lo mejor un poco nostálgico, que se funda en un deseo de participar al máximo en el mundo de la pequeña y de hacer a un lado un consumismo que cada vez parece más brutal.

Saluditos.

6 mayo 2009 at 11:22 3 comentarios


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