Posts tagged ‘Alimentación complementaria’

Irene-Led Weaning ;)

No me aguanté las ganas de poner en marcha la técnica de Baby-Led Weaning (de la que hablaba en nuestra anterior entrada), así que Irene ya probó algo más que leche de su mamá: ¡cogió, tocó, se untó, probó y comió banano por primera y segunda vez! Nos ha ido maravillosamente…Claro que confieso que el primer día su padre estaba un poco ansioso porque ella no lograba coger la fruta fácilmente y le ayudó un poco. Tuvimos, en consecuencia, una peque desesperada por seguir comiendo. El segundo día, en cambio, todo marchó bien. Aquí queda el testimonio. Todavía lo veo y no me lo creo. ¡Los bebés sí pueden comer solos! Pero acompañaditos y cuidados.

Eso sí, antes de empezar, verificamos si nuestra chiquita cumplía con todos los requisitos necesarios para introducir nuevos alimentos: se sostiene sentada (cada vez más firmemente), nos acompaña en las comidas con atención, se lleva las cositas a la boca por sí misma y toma la lechita de su madre con juicio (bueno, a veces se distrae, pero vuelve a su toma y come bien). Después de un primer intento fallido, en el que comió, se untó y se desesperó, concluimos: “ensayemos nuevamente, si no puede coger su comida es porque todavía no es el momento de introducir otros alimentos”. Estábamos más relajados… ¡Y la peque apenas tuvo el banano en frente, lo cogió bien! Se le cayó, se ensució, lo botó… pero el sabor le encantó. Confiesi, sí, que resulta un alimento un poco liso para sus deditos. Pero come. Entre mordisco y mordisco la cáscara se cae, pero es chistoso y lindo verla comer por primera vez.

En cualquier caso, como la idea es que coma el equivalente a un par de cucharaditas, resulta perfecto. Probaremos el banano por varios días, lentamente. Si se le sigue cayendo con frecuencia, pospondremos la comida otra vez. Igual, faltan 10 días para que Irene cumpla seis meses y como la introducción de alimentos complementarios no es una carrera contra el tiempo, pues si no es ahora igual está bien. Se ha empegotado hasta el pelo, pero verle la cara de felicidad y el goce es una delicia. Ya veremos cómo nos va con los otros alimentos. Eso sí, leche materna antes y después.

¡¡Qué viva el Baby-Led Weaning!! Los niños, hasta con un poco menos de seis meses, sí pueden comer solitos.

¿Cierto que es algo que vale la pena ver? 😉

31 enero 2010 at 08:31 7 comentarios

Baby-led Weaning: una propuesta interesantísima para la alimentación complementaria

En nuestra entrada reciente sobre alimentación complementaria, Flor, la mamá de las nenitas, me habló de Baby-led Weaning, una propuesta de introducción de alimentos guiada por el bebé mismo y desarrollada por Gill Rapley, nutricionista y directora adjunta de la Iniciativa de Hospitales Amigos de los Niños (IHAN) de UNICEF en el Reino Unido. No sé si me equivoque, pero tengo la impresión de que ésta es una forma natural de introducir alimentos y que es muy probable que los mismos chiquitos desarrollen, a partir del tacto, el gusto, la vista y el olfato, un acercamiento amable y sensato a lo que van a comer. En cualquier caso, la selección y preparación de alimentos la hacen los padres; luego, será el bebé quien toque, pruebe, mida y coma. Algo que seguro vale la pena ver. 😉

Confieso que al principio la idea me asustó (pensé que era imposible dar semisólidos a bebés de apenas 6 meses), pero a medida que fui leyendo información al respecto y, sobre todo, viendo videos con experiencias de padres, madres y bebés de todo el mundo, la propuesta me encantó. De hecho, creo que probaremos esta modalidad de alimentación con Irene, siguiendo recomendaciones básicas -disponibles, entre otros, en la web (Bebés y más tiene varios artículos en español al respecto)-, acompañando y vigilando (no sobreprotegiendo) la experiencia de mi chiquita y siguiendo las pautas generales de introducción de alimentos que comentaba anteriormente: dar los nuevos alimentos solos (sin mezclas) por 4 días o una semana, al comienzo; no adicionar sal o azúcar hasta que cumpla un año de edad, no introducir lácteos hasta los doce meses, mantener la leche materna como el alimento principal de la dieta, suministrándole los alimentos complementarios después de la toma de leche (y dándole leche después de los mismos); evitar el huevo, el gluten, el pescado y los cítricos hasta los 12 meses de edad, entre otros.

En resumen, y considerando que la leche materna seguirá siendo la principal fuente de nutrientes de Irene hasta que cumpla 12 meses (luego será importante, al menos hasta los 2 años, pero no será lo principal), pienso que ofrecer frutas, verduras y cereales solitos, en porciones que el bebé pueda agarrar por sí mismo para llevarse a la boca y experimentar, es lógico.

En este momento, nuestra chiquita se lleva todo a la boca y lo muerde. Si, además de eso, descubre que tiene un sabor particular y que, al igual que nos ve hacerlo a nosotros en la mesa, puede comerlo, seguramente tendrá un acercamiento más fluido y tranquilo con los alimentos. Se supone que a los seis meses sólo deben comer dos o tres cucharadas (con el Baby-led Weaning pasaremos de usarlas por un tiempo), unos cuantos mordiscos a un banano, un calabacín hervido, un trozo de brócoli, un pedazo de pera bien podrían representar lo mismo, ¿no?

Al traste tendrán que irse, sin duda, la angustia porque el bebé se ensucie (a lo mejor, incluso, termine más empegotado con una papilla que chorrea y unta todo), coja bien lo que le damos o se atratagante (no quita, por supuesto, el estar vigilando). Y en primer orden tendrán que estar el espacio y el tiempo de disfrutar de la mesa en familia, naturalmente, con tranquilidad y goce.

Por ello, como dice Armando, de Bebés y más (hay artículos interesantísimos al respecto, que vale la pena revisar), “La cantidad no es importante (…) la alimentación complementaria tiene como objetivo que los bebés vayan aprendiendo a comer, conociendo texturas y colores. Esto es precisamente lo que está haciendo cuando le ponemos comida delante y le dejamos que la toque, la manipule, la chupe, la espachurre y se la coma, si quiere”.

Nos iremos entonces por esta ruta, sobre la base de investigaciones que señalan que los bebés sí pueden comer solos y de que las papillas pueden ser innecesarias. Eso, sumado a las experiencias de otros padres que ya practican el Baby-led Weaning con buenos resultados es una base interesante para comenzar. Tenemos tiempo para probar…  si no funciona, siempre podemos cruzar al otro lado. Ya les contaremos cómo nos va. Les dejo, eso sí, algunos videos de niños comiendo solitos (nuestro protagonista principal será Oliver, un pequeño de los Países Bajos que tiene toda su historia de Baby-led Weaning acá, que incia a sus 5 meses y 24 días y culmina a sus casi dos años de edad). ¿No les parece exitoso y natural?

En el video que sigue, Oliver se come un helado solito, sin ningún papá que corra a limpiarlo o a sacarle la crema para que él pueda disfrutarlo. Es lindo ver cómo él mismo encuentra la manera de comérselo. Se nota que le gusta y que quiere más:

Y en éste, finalmente, Oliver ya usa cubiertos y come, seguramente, casi (si no) lo mismo que sus papás:

27 enero 2010 at 10:40 18 comentarios

Preparen cucharas: ¡ya casi es hora de iniciar nuestra alimentación complementaria!

Irene ya casi está preparada para ampliar su menú gastronómico e ingresar al mundo de la alimentación complementaria: al cumplir seis meses de edad, su sistema digestivo estará lo suficientemente maduro para tolerar alimentos distintos a la leche materna. Y aunque aún no serán muchos y la introducción de los mismos será lenta y progresiva (la leche materna seguirá siendo hasta sus 24 meses el alimento que pueda proporcionarles más nutrientes y energía), a modo de preámbulo y preparación para nosotras mismas, quiero reorganizar la información que me dieron hace algunos meses en nuestras conferencias de la Liga de la Leche, así como las recomendaciones y tablas -que incluyo en este texto- de la Organización Mundial de la Salud. Como quien dice: a preparar cucharas y papillas, porque se amplía la dieta de nuestra chiquita.

Para empezar, la alimentación complementaria sólo debe iniciarse después de los seis meses de edad. Hay algunos signos (sostenerse sentado, controlar mejor la salida de su lengua y mostrar interés por la comida de los adultos) que pueden indicar mejor cuándo (puede ser antes o después), pero ese parámetro suele ser válido para la mayoría de los casos. Hacerlo antes puede generar alergias y/o trastornos digestivos por la inmadurez que tiene hasta entonces el aparato digestivo de los bebés. No es gratuito, por ello, que los niños alimentados con leche de tarro -también llamada leche de fórmula- presenten malestares digestivos y tengan que pasar, incluso, de una marca a otra mientras su estómago logra tolerar las enzimas y proteínas que tiene la leche de vaca (diseñada para los bebés de los terneros, no de nuestras mamás), en detrimento de su desarrollo y flora intestinal.

No se recomienda, incluso, iniciar el uso de leches procesadas (llamadas, en su segunda etapa, leches de continuación) una vez se han cumplido los seis meses, pues estas “son inventos de las empresas de alimentos preparados infantiles para tener un negocio rentable… las leches de vaca hay que procesarlas para que un bebé humano las pueda tolerar y digerir sin reventarle por dentro , puesto que tiene mucha más proteína que la humana”. Y agrega Mimos y Teta, un blog informativo sobre crianza y lactancia materna (en otro artículo, interesantísimo, sobre la guerra de la leche): “la alimentación natural no sólo es mejor, sino también más barata. Por cada madre que decide dar de mamar a su hijo, los fabricantes de leche artificial dejan de ingresar dinero contante y sonante, entre 50 y 100 euros mensuales de media”. Así que la idea, siempre, es tratar de suministrar leche materna. De este modo garantizamos que el crecimiento y desarrollo de nuestros chiquitos sea óptimo y que su organismo esté mejor preparado para recibir nuevos alimentos, una vez sea el momento de “complementar”.

¿Cómo se inicia la alimentación complementaria?

De acuerdo con la Liga de la Leche, se puede iniciar con cualquier alimento (excepto cítricos, huevo, pescado y trigo), pero siempre introduciendo uno solo cada vez. Recomiendan introducir primero frutas, por su sabor dulce y su fácil preparación. No se aconseja suministrar compotas y papillas de supermercado, por los químicos que incluyen, por su exposición a agentes patógenos y por las mezclas que traen de antemano. Preparar las papillas en casa es, por salud, cantidad y costos, una mejor inversión.

Así, durante varios días (4 o 5) se le da al bebé un mismo alimento, para percibir claramente cómo lo recibe y descartar intolerancias o alergias a los mismos. La idea es procesar mínimamente la fruta o lo que se le vaya a dar, para garantizar que el chiquitín reciba la mayor cantidad de nutrientes: es mejor la compota o papilla que los jugos, más si se tiene en cuenta que un bebé de seis meses aún debe tomar principalmente leche.

¿Y cómo se preparan? Casi con nada: si es una fruta, se puede escoger una muy madura (el mango, la manzana, la pera, entre otros); se toma una cuchara y con ésta se raspa la pulpa. Se le dan pequeñas porciones al pequeño, pisando la lengua con la cuchara, sin alterarnos porque se ensucie, las escupa o haga pucheros. Es normal que tienda a babiar y a sacarlas de su boca (puede llevarse incluso las manos a ella, para experimentar y verificar qué estamos haciendo), pues hasta entonces ha estado acostumbrado sólo a chupar y tragar. Después de algunos intentos, comprenderá el mecanismo, degustará y comerá con menos aspavientos. ¡Toda una experiencia, qué bello!

¿Qué cantidad se le debe dar?

Siempre se le debe dar la alimentación complementario después de la leche. El primer día se le da sólo una cucharadita (para que pruebe), el segundo, dos de la misma fruta, y el tercero, si ya se muestra interesado, se le pueden dar tres. Eso sin descartar, por supuesto, que cada niño tiene su ritmo. Se mantiene el menú por cuatro o cinco días y una vez se vea la tolerancia al alimento, se introduce uno nuevo con el mismo proceso.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) precisa las cantidades de alimentos que deben ofrecerse a un bebé. Estas, como verán a continuación, varían de acuerdo con la edad y en ningún caso reeemplazan la leche materna: como su nombre lo indica, la introducción de nuevas comidas en los pequeños complementa su dieta y sólo debe hacerse luego de cumplidos los seis meses de edad. De acuerdo con su sitio oficial, la OMS recomienda mantener la lactancia hasta los dos años, combinándola paulatinamente con otros alimentos como se indica acá:

Edad Textura Frecuencia Cantidad en cada comida
Desde los seis meses Papillas blandas, verduras, carne, fruta bien trituradas Dos veces al día, además de tomas de pecho frecuentes 2-3 cucharadas
7-8 meses Alimentos triturados Tres veces al día, además de tomas de pecho frecuentes Aumento gradual hasta 2/3 de una taza de 250 ml en cada comida
9-11 meses Alimentos triturados o cortados en trozos pequeños, y alimentos que el bebé pueda agarrar Tres comidas más un refrigerio entre comidas, además de tomas de pecho ¾ de una taza de 250 ml
12-24 meses Alimentos de la familia, cortados o triturados en caso necesario Tres comidas más dos refrigerios entre comidas, además de tomas de pecho Una taza de 250 ml llena

(Fuente: OMS, “¿Hasta qué edad es adecuado alimentar al bebé sólo con leche materna?“)

Un buen recurso, para familiarizar al pequeño con el nuevo mundo de los alimentos, es ponerle enfrente un plato de comida con un poquito de lo que le estamos dando para que juegue: tocar, oler y untarse algo es una bonita manera de conocer y entrar en contacto con algo nuevo.

Tipos de alimentos

¿Y si son verduras? Se le brindan del mismo modo (por 4 o 5 días, de dos a tres cucharadas por comida), pero se preparan al vapor y en papilla (aplastaditas). Algunas verduras -por su consistencia las reconocerán- se diluyen en un poco de agua para su preparación. Cuando ya se hayan probado varias, se pueden mezclar, trituradas, con papa (criolla, en nuestra tierra, es decir, pequeñas y blandas) y carne de pollo o res (licuada). Se debe tener en cuenta que mientras el bebé no tiene dientes, no podrá triturar por sí mismo los alimentos.

Cuando el pequeño ya esté familiarizado con frutas, verduras y carnes, se pueden introducir los cereales (aquí, uno y dos artículos muy interesantes al respecto): avena, arroz, entre otros. Estos se preparan en coladas, preferiblemente en agua o (si se llevan leche) en leche materna extraída previamente. Después de tres semanas de estarle suministrando al chiquitín alimentación complementaria, puede dársele fruta en la mañana, verdura (en sopita, con carne, si es el caso) en la tarde y cereal en la noche. Todo progresivamente, de acuerdo con su propio ritmo. Una recomendación importante es que no mezcle alimentos que no haya probado solos. Hágalo únicamente con otros que ya sepa que el niño tolera bien.

Finalmente, no debe agregarse sal hasta que cumpla 9 meses, los condimentos que use deben ser naturales (cebolla, ajo, cilantro y zanahoria) y los cítricos, el pescado y el trigo y gluten (pan, incluído) sólo deben darse hasta que cumpla un año de edad. El huevo se recomienda darlo también después de que el bebé cumpla 12 meses, empezando por la yema (un cuarto solamente) y aumentando la cantidad con el paso de los días, si el niño lo recibe bien. Sobre otros alimentos (miel, frutos secos, entre otros) pueden encontrar comentarios y recomendaciones acá.

Según me dijeron en la Liga de la Leche, antes de que el bebé cumpla un año se le debe dar siempre primero leche materna y después la alimentación complementaria (según nuestro pediatra, debe vigilarse que el niño coma al menos seis veces al día: leche, siempre; otros alimentos, al desayuno, al almuerzo y a la comida). Después de cumplir doce meses, se suministra primero la alimentación complementaria y luego la leche. A esta edad, así mismo, se le pueden empezar a suministrar lácteos (tratados pero no deslactosados: yogurt, quesos, entre otros).

Es ideal que todos los alimentos que reciba el pequeño sean frescos, naturales y preparados en casa. Y que si tienen alguna duda, recurran al médico o las recomendaciones de organizaciones reconocidas como la OMS y la Liga de la Leche. En la web hay muy buena información sobre éste y otros temas relacionados con la alimentación de los pequeños (en Bebés y más, por ejemplo, hay muy buenos textos). Si buscan más, incluso, pueden encontrar recetas, consejos y relatos de experiencias. El menú está servido. Ah, y recuerden que la OMS recomienda continuar suministrando leche materna hasta los dos años de edad. Aquí va un cuadro que muestra el aporte calórico de la leche materna junto a la alimentación complementaria. Como verás (y como habíamos dicho antes) la lechita de mamá sí alimenta.

Edad Requerimiento caloría/día
Leche materna caloría/día
Alimentación complementaria caloría/día
6-8 meses 682 413 269
9-11 meses 830 379 451
12-23 meses 1092 346 746

(Fuente: Sociedad Argentina de Pediatría, “Guía de alimentación para niños sanos de 0 a 2 años”, pág. 37)

¡Buen apetito! Y perdón por estos posts tan largos… ¿Los leerán? 😉

22 enero 2010 at 07:47 9 comentarios

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