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Leche de almendras y galletitas caseras de banano

Esta semana estaremos un poco desconectados, disfrutando de un pequeño break del trabajo de papá. Aprovecharemos el tiempo, no obstante, para compartir en esta casita un par de actividades maravillosas. La primera son un par de recetas deliciosas, nutritivas y facílísimas de preparar. Llegaron a nuestra lista de “queremos hacerlo” gracias a las recomendaciones de Adri y Nahuátl. No necesitan grandes ingredientes ni más de 8 minutos de preparación cada una. Ah, y ya las probamos con la peque y el resultado fue un rotundo “más”. 😉

Leche de almendras. Es absolutamente deliciosa. Hace ya más de un año -a propósito de un smoothie de frutos rojos que había hecho con un éxito rotundo Fran- me había dado la receta Adri en nuestra  red (que me hace tanta falta) de Mamás Bloggeras. No la probé entonces, pero hace una semana, después de leer la fórmula publicada por Nahuátl, me eché al agua para prepararla. Creo que además de la leche misma, me daban muchísimas ganas de preparar galletas con la harina de almendras que queda después de hacer la leche… (y adelanto que esa idea -que es la segunda de esta entrada- también ya la puse en práctica y que el resultado nos hizo chuparnos los dedos a todos en el hogar.) Aquí van los ingredientes:

  • Una taza de almendras -puede mezclarse con coco o con otros frutos secos. Nosotros lo hicimos sólo con almendras -con cáscara y sin sal-.
  • 4 tazas de agua (Nahuátl hablaba de cinco, pero cuando intenté ponerlo todo junto en mi licuadora me di cuenta de que no me cabía, así que reduje la cantidad de agua con un resultado igualmente delicioso. Si prefieren seguir la receta de Nahuátl pueden disminuir la cantidad de almendras).
  • Un poco de miel (opcional).

Se sugiere, para quienes quieran, agregar vainilla, pero confieso que no sé por qué no he descubierto mi pasión por ella así que yo pasé de agregarla. Ahora, en cuanto a la preparación…

  • Se ponen en remojo las almendras (parece que el tiempo es el que cada uno quiera, puede ser entre quince minutos o un día; yo lo hice por una hora y media más o menos. Si quieren eliminar las cáscaras de la receta, déjenlo por más tiempo. Y si tienen muchas ganas de probarla la leche, háganlo saltándose este paso. 😉 La recomendación de remojarlas, al parecer, se hace para que la leche sea más digestiva -eso dice Rachel, en su blog Clean, la fuente inspiradora en este tema de Nahuátl-). Ah, el agua en la que se remojan, se descarta para la preparación de la receta -puede servir para regar alguna planta. 😉
  • En el vaso de la licuadora, se ponen las almendras con el agua y la miel (nosotros usamos una natural. Creo que también pueden endulzar con panela, azúcar de caña o, si prefieren, edulzantes naturales como la stevia). Se licúa por un par de minutos (les recomiendo que lo hagan en dos tandas de tiempo para evitar recalentar su electrodoméstico), se pasa luego la leche por un cedazo y ya está.

Nosotros la envasamos en un recipiente de vidrio que luego almacenamos en la derecha… y en menos de dos días dimos cuenta de su contenido. Irene al principio hizo cara de ¡qué es esto!, aparentemente no muy convencida de su contenido, pero en cuanto nos vio tomarlo a nosotros pidió su porción y se la tomó con gusto. La usamos, además, como base para algunos batidos y jugos, con un resultado maravilloso. Ah, y no boten por nada del mundo el ripio de las almendras que quede en su cedazo… es uno de los ingredientes de las galletas caseras con banano y sin harina de trigo que paso a reseñar. Para almacenarlo, sólo deben guardarlo en el refrigerador.

Galletas caseras de banano con harina de almendras. Otro gran descubrimiento (de Adri, con una pequeña variación nuestra). No requiere grandes conocimientos ni procesadores de cocina: sólo un recipiente para mezclar los ingredientes y un pequeño horno (nosotros usamos -con mucho éxito- uno pequeño que sirve para calentar alimentos y tostar el pan).

Los ingredientes:

  • Un banano.
  • Dos cucharadas de avena en hojuelas (la receta original de Adri tenía seis, pero como nosotros queríamos usar la harina de las almendras, la redujimos a dos).
  • Cuatro cucharadas de harina de almendras (sí, la que quedó en el cedazo de la leche que acabamos de preparar).
  • Una cucharada de miel derretida
  • Dos cucharadas de mantequilla derretida (nosotros usamos Ghee y creo que por ser más concentrado se puede disminuir un poco más la cantidad).

La preparación:

  • Con un tenedor se estripa el banano.
  • Se le agregan la avena y la harina de almendras.
  • Se derriten por separado la mantequilla y la miel en una cacerola -a fuego lento, sin que se quemen- y se le adicionan también a la mezcla.
  • Se revuelve todo con una cuchara.
  • Se cubre el molde que se vaya a usar para el horno con papel parafinado.
  • Se van poniendo sobre el papel varias cucharadas de la mezcla (no tienen que luchar con “armar” las galletas, con que le pasen la cuchara un poco por encima al poco que viertan sobre el papel basta para que quede con una forma apropiada para la cocción).
  • Se llevan al horno (precalentado) por 10-12 minutos (nosotros lo pusimos a 220 grados centígrados, pero creo que 175 grados centígrados sería mejor) y ya. Se dejan enfriar y se comen (casi seguro de una sentada. Jajjaja).

Lo mejor de esta receta (a parte de su sabor y de lo fácil que es hacerla) es que no se hacen grandes cantidades de galletas (a nosotros, por ejemplo, nos salieron sólo 9), con lo que la porción es más que suficiente para una familia de 3 o 4 personas. Si quieren prepararlas para una fiesta o una reunión familiar, les sugiero duplicar los ingredientes y ya.

Personalmente, lo que más me sorprendió de todo este ejercicio culinario fue que las galletas no demandaran ninguna preparación especial y, mucho más, que no necesitarán de harina de trigo. Esto, a mis ojos, resultó interesantísimo porque justamente el trigo es uno de los productos que más se cuestiona por sus cultivos (usualmente hechos en grandes extensiones norteamericanas con semillas genéticamente modificadas. Es decir, de orgánico, poco). Además, si se tiene en cuenta que es tóxico para los celíacos (por ello recomiendan no darle trigo al bebé antes de los seis meses), su interés se intensifica.

Así que… ensayen las dos recetas. Les aseguro que tanto la leche como las galletas le encantarán. 😉

PD: Perdón por la calidad de las fotos… las galletas las hicimos casi en la noche, con casi nada de luz natural.

18 abril 2011 at 04:47 11 comentarios

El cuarto de nuestra Irene

Ahora sí podemos decir que tenemos casi listo el cuarto de la peque. El proceso ha sido lento, pero amorosísimo. Lo hemos gozado poco a poco y ahora mucho más cuando muestra, al fin, sus frutos. Por eso, queremos compartirlo con ustedes, pues sabemos que ésta será una versión más de esta casita. En ella reposarán los días, las noches y los sueños de Irene. Llenémoslo también con todos las ilusiones que nos trae con su llegada esta chiquita. 😉
Cuartito 1

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Cuarto Irene 4

Cuarto Irene 6

Cuarto Irene 7

9 julio 2009 at 11:16 2 comentarios

Así va el cuartito de Irene

Van llegando regalos para la chiquita. Aquí, dos sorpresas grandes: la decoración de las paredes (¡¡¡lindísimas!!!, gracias JC e hijita) y el cambiador, hecho por mi hermano, otra fantasía útil y preciosa ;). No sé qué les parezca a ustedes, pero yo siento el amor de todos en estas cositas. Les quedo debiendo el reporte de otros cuantos regalos a los que prometo hacerles fotos en estos días.

Primero, el cuarto:

En está última se ve, además de la decoración de las paredes, el lujo de cambiador… más detallado en esta otra fotito:

Gracias, manito: sos un artista.

😉

22 junio 2009 at 19:25 Deja un comentario

Mamá-lidades 2

Estoy en deuda con los avances de nuestras mamá-lidades. Estuve tentada a esperar hasta tener el cuarto de Irene listo para mostrarlos definitivamente, pero luego pensé que si lo hacía de ese modo habría un pedazo de la historia que quedaría inconcluso. En conclusión, mientras hacemos los últimos “trabajos” y ajustes, dejo este abrebocas que da cuenta de las mil y una puntadas de -por ahora- una de nuestras abuelitas putativas y yo.

Corte pared irene 2Me voy sin muchos comentarios. Si recuerdan nuestra entrada inicial, llamada “mamá-lidades“, uno de nuestros proyectos era la ropita de cama y, más específicamente, la sábana, los cojincitos protectores de las barandas y los edredones. Aquí van los avances de los primeros dos.

Los cojincitos (llamados bumper… no sé por qué, pero bueno) en su primera etapa (el patchwork de pajaritos, árboles y mariposas lo hicieron estas manitas creativas con la ayuda de LH, una artista y maga en costura y confección):

Patchwork cuna
(más…)

19 junio 2009 at 17:31 Deja un comentario

Mamá-lidades

Mamualidades

No sé si les pase a todas la mamás, pero a mí el peso en la pancita me ha dado por pensar en los espacios que habrá para esa chiquita una vez salga de su actual hogar. Y al lado de los espacios, han aparecido también por mi cabeza todos los aditamentos y objetos que a partir de su llegada formarán parte de nuestro día a día: pañales, ropa, sábanas, lámparas, mecedora, cortina, son apenas algunos de los que encabezan la lista. No quería ponerme en marcha hasta que no cumplir los seis meses y como ya llegó esa fecha… empezamos con la mamá-lidad.

Pues bien, no he sido ni la más hábil ni la más negada para las manualidades, pero sentir a Irene dando vueltas todo el día y pensar un poco en mi madre y en cómo “pintó” con sus manos cada una de las cosas que nos rodeaban me avocó, sin tardanza, a buscar tela, moldes, hilos y agujas. Confieso, sin embargo, que no soy yo la maga de las manitas… más bien soy parte del motorcito inspirado que sueña con una cosa u otra. Las tejedoras de esos sueños son las abuelas, tías y amigas realmente capacitadas para ello. Y valga decir que las abuelas de Irene suman como 15, que muy seguramente estarán inspiradas a su vez por las abuelitas de carne que cuidan y acompañan desde el cielo a la chiquita.

Total, y para no dar más rodeos, empiezo a contarles algunos de los proyectos. Habrá otros que tomen curso, seguro, pero estos que les cuento hoy son los que ya están en movimiento. Por un lado, iniciamos tareas con un par de slings (o cargadores), fabricados con unas telas preciosas, que facilitarán el transporte de la pequeña con su mamá y su papá. La idea surgió de mamasita, una madre joven que vive en Barcelona y que desde allí los distribuye y fabrica. No recurrí a ella básicamente porque la visita de una amiga, con moldes para piezas de bebés que incluían esas maravillas, me antojó de emprender el proyecto por mí misma. Pues bien, una de mis vecinas abuelita se contagió con la idea y puso la máquina, el pie, las manitas y la experiencia. Aquí está el resultado:

sling-fuscia

El primero, que muy seguramente será el que usemos los primeros meses.

sling-morado

Y el segundo, un poco más grande, para un tiempo posterior. Hasta ahora sólo los he ensayado con unos conejitos afelpados que tiene la pequeña. Sospecho, sin embargo, que serán una gran solución, pues se sienten súper cómodos, dejan las dos manos libres, son livianos y no ocupan casi ni espacio. Buen punto para aquellos que soñamos con poder llevar todo lo de la peque en un bolsito de mano.

El siguiente proyecto, actualmente en ejecución, es la ropa de cama (que en cualquier caso es a medida, pues Irene dormirá en la misma cunita que durmieron su madre, su tíos y sus sobrinos). Para ponerlo en marcha conseguimos la tela que aparece en la foto inicial (¡rosadisísima…! Oops), que tuvimos que buscar en más de un sitio para superar ofertas que fluctúaban entre unas excesivamente recargadas y coloridas (no muy recomendables, creo, para dormir en paz) y otras demasiado simplecitas. Estará complementada con otras sabanitas de fondo entero y con los edredones que ya algunas tías han confesado que están tejiendo y que protagonizarán, en su momento, unos posts posteriores de mamá-lidades (2, 3..). Ah, un detalle importantísimo al respecto de la cunita es que deben considerarse las mezclas de las telas que se escojan, pues deben tener un buen porcentaje de algodón. Por comodidad, se buscan mezclas con un poco de polyester (que es una fibra sintética), que permita pasar directamente, sin plancha, del secado al colchón. Debe descartarse cualquier opción puramente sintética, pues garantizaría un horno permanente debajo de la pielcita de los peques.

Finalmente, estamos trabajando en la cortina, que apenas anda en pre-producción. Ya conseguimos una tela con un estampado suave, que utilizaremos en una cenefa, pero tenemos pendiente conseguir la principal, que será la que en definitiva proteja a la pequeña del paso directo de la luz. La idea es conseguir una fibra natural, en color crudo, que no oscurezca totalmente el cuarto para que Irene se acostumbre a dormir con algún reflejo. Así como no me gusta la idea de una luz artificial acompañando permanentemente a los pequeños, no me suena para nada tener una bebé acostumbrada a la penumbra total (podría ser un hábito engorroso para suplir en paseos).

Y ya. Habrá posts posteriores en los que les contaré con más detalle por qué optamos por este modelo caserito, a lo mejor un poco nostálgico, que se funda en un deseo de participar al máximo en el mundo de la pequeña y de hacer a un lado un consumismo que cada vez parece más brutal.

Saluditos.

6 mayo 2009 at 11:22 3 comentarios

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