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¿La leche materna puede ser un vicio?

La inquietud en sí misma me parece absurda, pero la planteo porque para mí sorpresa -los mitos siguen vivísimos- ayer la ginecóloga me lo sugirió. En sus labios, el tema no fue una pregunta si no una afirmación… no sustentada por ningún argumento. Sólo dijo “no tenemos que creer en todo lo que dice la Organización Mundial de la Salud” (o algo parecido). Soy una madre lactante de una chiquita de 14 meses. He recibido, de mi mano y de la de mi hija, los beneficios de la lactancia, exclusiva durante sus primeros seis meses de vida y prolongada desde entonces hasta aquí. Quiero seguir amamantándola hasta que ella quiera y, cuando menos, aspiro poder hacerlo -como lo recomienda la OMS y un montón de organizaciones especializadas más- hasta que Irene cumpla dos años. Este texto, por lo tanto, expone las razones por las que pienso que la lactancia no es ningún vicio. Puede sonar a apología (y claro que es una defensa en sí misma), pero pretende ser más bien una fuente de información para mamás y papás. Cada quién tomará sus decisiones. Yo, por mi parte, estoy convencida de que la leche materna es y será siempre un alimento… como lo es la leche de vaca, de cuyos nutrientes -qué curioso- nadie duda. ¿Por qué será?


No me alargaré exponiendo las ventajas de la leche materna, pues ya lo he hecho en otras entradas. Dejaré para quien le interese la recopilación general de textos sobre lactancia materna publicados en el blog, además del link de un artículo específico sobre los beneficios de la lactancia prolongada, que es la que se critica más abiertamente (la lactancia durante los primeros meses no se critica, pero en muchos casos se desestimula). En ellos podrán encontrar las pruebas científicas de los beneficios de la leche de mamá, además de un buen recaudo de experiencias que confirman tanto sus ventajas nutritivas como emocionales. Me centro en si la leche materna se puede considerar un vicio (o un juguete, también me lo han dicho) después del primer año de edad.

Creo que el problema (que no debería serlo) de si la leche materna sirve o no y de si el biberón es bueno o malo se debe mayoritariamente a un asunto cultural. En Occidente, la revolución industrial y el desarrollo de la ciencia nos han alejado de la naturaleza con discursos de comodidad y bienestar. Y no estoy en contra de ellos, aclaro, pero sí difiero de las consideraciones absolutistas que echan por tierra cualquier forma anterior de vida. Suena a prehistoria y sin duda nuestra condición de mamíferos viene de tiempos remotos, pero para sorpresa de muchos es una condición vigente y vital… por la que a pesar de la ciencia y de la industria seguimos necesitando mamar.

¿Por qué se sataniza la lactancia?

Sospecho que si la leche materna viniera en un empaque diferente y no supusiera la necesidad de que las madres estuvieran “con el niño pegado a la teta” cada cierto tiempo (a medida que crece, por cierto, ese “cada” disminuye considerablemente) no sería mal vista. Es más, creo que nadie diría que puede ser un vicio o un juguete en ningún momento de la vida (a mis treinta y tantos años nunca me han dicho algo semejante de la leche de vaca o de cabra, que siempre es tan alimenticia, que se incluye en las pirámides nutricionales y que se considera un infaltable en la dieta familiar).

Lo cuestionable a los ojos de muchos es la supuesta pérdida de libertad que supone amamantar. Pero nadie lo plantea en esos términos… o casi nadie: normalmente se dice que es importante la interacción de otras personas en la crianza, que la madre también necesita recuperar sus espacios, que no puede dejarse a un lado la vida profesional de las mujeres, que el niño se vuelve dependiente, que la leche materna envicia (¡¡¡???), que la teta se vuelve un juguete, que bla, bla, bla…

¿Qué respondo? Que la lactancia materna no compite con nada de ello. También que la naturaleza hizo las mamas para alimentar (no para lucir escotes), que el hombre es un mamífero y, por lo tanto, para subsistir necesita tomar leche, que la naturaleza es sabia e indica, por todos los medios, que los bebés no pueden desarrollarse solos y que por ello necesitan tener a su madre cerca para que los alimente, para que les dé calor, para que les brinde seguridad, para que los proteja. Lo del mundo laboral y lo de interacción con otras personas (incluída la participación del papá) puede darse de otras formas… Criar no es sólo alimentar.

¿Hasta cuándo es recomendable?

Vuelve y juegan los discursos (que no enuncio porque son en general una reiteración de los anteriores). Pienso que la respuesta correcta la tiene cada familia. En nuestro caso, creo que el momento final será hasta que Irene deje de pedirla. Confío en la naturaleza. ¿Si ha funcionado tan bien durante siglos, por qué dejaría de hacerlo ahora?

¿Que ya come otras cosas, que la leche ya no es indispensable para su desarrollo, que ya es más lo que juega que lo que come, que pierde independencia, que pueden creársele traumas o fijaciones con el pecho (también -parece increíble- me lo han dicho), etcétera, etcétera? Igual. Come otras cosas pero aún no tiene todos sus dientes ni cuenta con una motricidad lo suficientemente desarrollada para alimentarse solita. Es cierto que la leche ya no es su principal alimento, pero no por eso deja de ser una fuente importante de nutrientes. ¿O alguien ha dicho, por ejemplo, que no se pueden comer naranjas si no hasta los 2 años o que la carne es dañina a partir de 30? Bla.

Mi niña, por cierto, no juega con su pecho… ahora lo mira, claro, del mismo modo que inspecciona todo lo que tiene frente a los ojos: un juguete, una cuchara, un alimento. Pero de ahí a que juegue en lugar de comer hay un trecho largo y si veo que no tiene hambre, cierro la tienda y ya está. Con respecto a la independencia, debo afirmar por nuestra experiencia que Irene es una niña tranquila, bastante independiente y segura para su edad. Creo que amamantarla puede tener que ver en algo de esto, aunque supongo que es una más de las cosas en las que se refleja un estilo de crianza que ella proyecta. Puede haber madres tranquilas y atentas a sus hijos que den leche de fórmula y puedan decir lo mismo. Ahora, si una tendencia se presenta más en unos que en otros, no tengo ni idea. Sólo puedo decir que la teta no crea niños dependientes en lo absoluto y que, por el contrario, les da seguridad.

Y cierro con mi respuesta a lo último: ¿traumas, fijaciones? Irene está chiquita pero lo dudo totalmente. ¿Por qué ha de ser dañino algo que es natural? Creo que afirmarlo equivale a decir que los niños se obsesionarán con sus genitales cuando aprendan a ir al baño o que peinar a las niñas les creará fijaciones con su apariencia y cuidado. Repito: el tema, me parece, es más cultural.Y agrego: también es un asunto de mercado.

Amamantar a mi hija me ha dado satisfacciones y libertad. No tengo que correr cada tanto a la farmacia para conseguir una leche de tarro (que, como decía Adriana, pueden resultar además muy caras), no tengo que trabajar como loca para tener el dinero con qué comprarla, no tengo que invertir tiempo adicional al de la toma misma para preparar teteros, no tengo que angustiarme si mi chiquita no muestra apetito por lo que está servido en la mesa… Hasta ahora, nunca ha rechazado mi pecho. Es más, se tranquiliza al tomarlo, lo disfruta, se alimenta. Es la mejor cura que tenemos ante una caída o una enfermedad (que, por cierto, han sido muy pocas).

¿Entonces: si tiene tantas ventajas por qué se habla en contra de la leche materna? No me voy contra otras formas de lactancia, sólo pienso que es absurdo satanizar lo que es natural. Pienso que cada familia debe tomar sus decisiones con información adecuada y objetiva. Es más, creo que si fuéramos realmente honestos, a las mamás se les debería informar que pueden optar por la lactancia materna o por la leche artificial, señalándole los posibles efectos adeversos de esta última, que no deja de ser un intento de adaptación de la primera y, se quiera o no, no se recibe ni es igual.

¿Y después del año? Lo mismo: cada quien dirá. Irene ahora también toma leche de vaca, entera o semidescremada. Y no por ello deja de tomar mi pecho, simplemente me pide cuando ve que tomo en un vaso (como me pide cualquier cosa que ve que estoy comiendo). Le doy y no le ha caído mal, pero aclaro que hasta ahora le han sentado bien todos los alimentos. Puede ser, tal vez, porque se alimentó con leche materna de manera exclusiva hasta los seis meses. Y porque, en consecuencia, su sistema digestivo maduró de una manera sana y natural. Sé que si mañana no quiere tomar más mi pecho habrá otras fuentes para alimentarla, pero si quiere hacerlo, ¿por qué se lo voy a quitar? No creo que haya ningún vicio en la leche materna… creo que hay vicios en las miradas que la intentan satanizar.

[Otra vez se me fue largo. Oops. Recomendaba a vuelo de pájaro en mi última entrada un texto-respuesta a un mal artículo -mal informado, mal planteado, mal sopesado- del Magazín de El País, de España, sobre la lactancia. Hoy recomiendo además dos textos resúmenes sobre la polémica que se ha desatado en distintos países como consecuencia de ese mismo artículo (titulado “Madre o vaca“, páginas 36-40), porque creo que exponen desde distintos puntos de vista el valor de la lactancia materna y la común desinformación que lleva a afirmaciones o preguntas como la que da título a este post.

El primer texto se titula “Las madres lactantes contra `El Mundo´” y el segundo se denomina “Blogs de papás y mamás (XXXVII)”. Aunque el título de este último no adelanta mucho sobre el tema, es una recopilación de al menos once artículos de mamás bloggeras sobre la lactancia. Ambos pueden complementar desde la experiencia lo que por fuentes distintas, pero con las mismas causas y consecuencias planteo hoy.Una última recomendación: el texto “Aprendiendo a ser mamíferos” publicado en El País, de España. Creo que brinda un buen contraste al de “Madre o vaca”. Cada vez que escribo de los beneficios de la lactancia materna pienso que no debería haber discusión sobre sus ventajas… pero vuelvo y me topo con sorpresas como la de esta médica. O_O]

21 octubre 2010 at 10:37 13 comentarios

Menos cosas, más felicidad

Desde hace muchísimos meses he querido escribir un post sobre el tener y el comprar y sobre cómo el ritmo capitalista de nuestra sociedad crea, a la par de nuevas comodidades, un sinfín de necesidades falsas para bebés y papás. Hoy, después de leer un interesante post sobre el dinero y la decisión de tener hijos (escrito por Stella), quiero dejar algunos apuntes sobre el tema que considero valiosos e interesantes. Como verán, más que un texto nuestro es una recopilación de fuentes inspiradoras sobre el tema, que muestran con claridad que sí es posible vivir con menos cosas y que, incluso, buena parte de la felicidad de nuestro presente y futuro puede estar relacionada con la capacidad que desarrollemos de disfrutar de las cosas simples. Para nosotros es un reto, espero que para Irene sea su realidad.

La primera fuente es un video muy interesante llamado “La historia de las cosas” (“The story of Stuff”, de Annie Leonard), compartido creo que hace más de un año, en su blog, por Francoise [la autora, por cierto, tiene una página web muy interesante en donde ahora, además, tiene la historia de los cosméticos, la historia del agua envasada, entre otras … para pensar).

En él se hace un cuestionamiento, asentado en datos sorprendentes, de la costumbre que tenemos de comprar, comprar y comprar y de la consecuencia, inevitable y también habitual, de acumular y tirar. Esta tendencia, creada conscientemente después de la recesión de los 30´s en Estados Unidos y, especialmente, después de la Segunda Guerra Mundial, tiene unos efectos nocivos (¡nocivísimos!) para el planeta, que van desde la contaminación del mismo con basura hasta las pésimas condiciones de empleo que el afán consumista y productivo genera en países tercermundistas -como el mío. 😦

La segunda fuente es un artículo publicado hace poco por el New York Times, titulado en español del mismo modo que este post (“Menos cosas, más felicidad. Nuevos hábitos de gasto tras la crisis promueven mayor satisfacción”) y, en inglés, But Will It Make You Happy?. No logré encontrarlo disponible en español (si alguien lo hace, el link es bienvenido en los comentarios. Salió publicado en varios periódicos latinoamericanos la semana del 16 de agosto), pero vale la pena leerlo (quienes no puedan hacerlo en su versión original pueden aprovechar el traductor de Google para hacerlo o una herramienta similar). En resumen, plantea cómo la crisis económica de hace un par de años replanteó en muchas familias norteamericanas esos hábitos de consumo cuestionados justamente en el video anterior. Los resultados han sido para ellos una reducción intencionada de cosas (y compras) y la recuperación de espacios gratificantes ya no basados en el tener sino en el compartir y disfrutar.

Y de ahí viene la tercera fuente: una serie de blogs y libros que comparten experiencias en esta línea y que dan pautas de cómo iniciar, a partir de hábitos sencillos, una transformación personal y mundial. Mi puerto de entrada a este mundo es el blog de Tammy Strobel, una de las protagonistas del artículo del NY Times, llamado Rowdy Kittens. En él pueden encontrarse interesantes artículos sobre el tema, además de referencias de libros y sitios en internet relacionados con experiencias exitosas de este tipo. Me encantaría ahondar en el tema, pero lo dejaré para una entrada futura. Por lo pronto, les recomiendo que lo visiten y que lean algunas de sus propuestas. Un buen resumen de las mismas lo pueden encontrar en el blog de Victoria Vargas, otra promotora y practicante de Simple Living. La consigna: reducir, donar, compartir, darse un lapso de 30 días antes de las compras (evitar las compras impulsivas), organizar los objetos que nos rodean, asumir el reto de 100 Thing Challenge (del que hablaremos después) y tener paciencia. Suena difícil, pero creo que pensar en el tema y empezar a ser conscientes de nuestros hábitos de consumo y vida pueden ser una buena manera de empezar. Nosotros lo hemos hecho pero no de un modo organizado y sistemático… con estas propuestas nos organizaremos mejor y más.

😉

28 agosto 2010 at 10:55 12 comentarios

Todo (y si no, casi todo) sobre la alimentación infantil

Y más específicamente, sobre la alimentación de los bebés. Desde hace algunas semanas, la página web de Bebés y más está publicando artículos variados y profundos sobre la alimentación infantil. Hoy quiero recomendarles algunos de ellos, pues considero que pueden ser de relevancia y utilidad en la dieta de los pequeños. Lo que más me ha llamado la atención sobre ellos, es que cada uno se centra en un alimento en particular, resolviendo inquietudes, recopilando información importante y precisando, incluso, qué tipo de productos se incluyen en el alimento o producto descrito. Adicionalmente, si entran a la categoría general creada sobre la alimentación infantil, se pueden encontrar textos generales sobre la alimentación complementaria, las papillas, el uso de las cucharas, el Baby-Led Weaning, entre otros. Así que si tienen dudas o simplemente quieren ampliar información sobre la alimentación de los pequeños, no dejen de visitar este portal.

Foto: [Puamelia]

Entre otros, pueden encontrar textos sobre el huevo en la alimentación infantil, los mariscos (1 y 2), el pescado, los pescados semigrasos, los pescados inadecuados en la alimentación infantil, los pescados azules, el pescado blanco, recomendaciones para la elaboración del menú infantil, la ternera y el cerdo; el cordero y el cabrito; el pollo, el pavo y el conejo; las carnes, verduras y hortalizas en la alimentación infantil, verduras a partir de los 12 meses de edad (1 y 2), tomate, apio y zanahoria; la cebolla y el puerro, la coliflor y el brócoli, los guisantes (arverjas) y las judias verdes, la patata (papa) y la batata, las frutas en la alimentación infantil, el melón, la sandía y el melocotón (y otras frutas de verano); el plátano o banano, la piña, el kiwi y otras frutas tropicales; la naranja y la mandarina, la calabaza y el calabacín, la manzana y la pera, los cereales: la avena, el centeno, el trigo y el trigo sarraceno, sorgo, mijo, sésamo (ajonjolí) y arroz salvaje, el amaranto, la quínoa, el maíz, el arroz, entre otros.

Y como hay tanto para leer, sólo agregaré que en este especial sobre la alimentación infantil (a partir de los seis meses) aún están pendientes los artículos sobre las leches y sus derivados, y que son igualmente recomendables los textos relativos a las papillas, el Baby-led-Weaning, el agua, las características que deben cumplir los nuevos alimentos en la dieta del bebé, además de la guía resumen (1 y 2) sobre la alimentación complementaria, un texto sobre la conveniencia o no de una dieta vegetariana para los niños, otro sobre la conveniencia de la comida casera (en lugar de la industrial) y un decálogo sobre una alimentación infantil sana. Como ven, muuuuucho por aprender. 😉

22 mayo 2010 at 10:14 4 comentarios

“Children see, children do”

Hace pocos días encontré este video en Aprendiz de madre, el blog de Azucena, una mamá como muchas de nosotras, que comparte inquietudes y experiencias de su maternidad. Quiero compartirlo con ustedes porque creo que plantea algo fundamental, que va más allá incluso de la consabida frase de “los niños hacen lo que ven”, pues muestra de una manera sencilla (exagerada probablemente para algunos) cómo nuestros pequeñines son esponjitas que aprenden a cada segundo de su vida. ¿Mi conclusión? Los niños no sólo aprenden cuando se les enseña, aprenden SIEMPRE, pues vivir es aprender. Pienso que vale la pena tenerlo en cuenta no sólo porque los patrones se repiten, sino también porque uno atrae a su vida lo que es. Eso creo al menos yo… ¿qué piensan ustedes?

NAPCAN’s latest campaign for a Child Friendly Australia.

Y un dato más, este comercial es de Napcan, una institución australiana que trabaja en la prevención del abuso infantil. Salió al aire, según tengo entendido, hace ya dos años, y hace parte de una política de trabajo interesantísima que bien podría extenderse a otros lugares. Si pueden, dense su pasadita por la página de esta institución: hay material que les puede servir.

Espero que lo disfruten y que lo compartan si quieren también. 😉

Fuente: Aprendiz de madre

12 febrero 2010 at 11:31 Deja un comentario

Un minuto por mis derechos: campaña por los derechos de los niños, de Unicef

Diariamente, alrededor del mundo, se vulneran los derechos de los niños. En algunos casos, esto ocurre por desconocimiento, en otros por costumbres culturales erradas que consideran que por ser pequeños y no ser autónomos aún no cuentan con ellos, y en otros, por simple alevosía y maldad. Sea uno u otro el motivo, creo que vale la pena pensar permanentemente en sus derechos como seres humanos y en sus necesidades de protección, amor, educación y libertad. Podría enunciar muchísimos otros valores, pero creo que es más interesante echarle una mirada a la Convención sobre los Derechos de los Niños, consagrados por la ONU, y tenerlos presentes, en nuestra vida íntima y social. Y, claro, disfrutar con esta propuesta de defensa y difusión, que de una u otra forma, todos deberíamos respaldar: “En un minuto”.

“En un minuto te puedo contar mi historia, en un minuto refrescarte tu memoria, en un minuto te abriré mi corazón, en un minuto volará tu imaginación, en un minuto puedo cambiar el mundo.” Campaña de Unicef, Colombia, por los Derechos de los niños.

Tenemos derecho a ser y hacer cosas de niños.

Tenemos derecho a conocer a nuestros padres.

Tenemos derecho a estar a gusto en el lugar donde vivimos. (más…)

8 diciembre 2009 at 13:48 Deja un comentario

¿Cómo alimentar al bebé con vasito?: una forma de mantener la lactancia materna cuando no siempre está presente la mamá

Irene tiene ahora un poco más de tres meses. Felizmente, hasta ahora, hemos logrado nuestra meta de darle exclusivamente leche materna: he estado todo este tiempo con ella y siempre ha tenido a mano su “teta”. Muchas madres, sin embargo, deben modificar sus rutinas y retornar a sus trabajos o no pueden darle el pecho a sus hijos porque estos son muy pequeños y no han establecido bien la succión o por asuntos médicos. Surge entonces una pregunta: ¿Cómo pueden mantener la lactancia a pesar de no estar con sus chiquitos cada vez que se alimentan? Hay varias formas, pero la más recomendable es darle leche extraída de la madre con un vasito, pues con ella se evita la confusión de succión y se garantiza, al menos en la práctica, la permanencia a futuro de la lactancia materna directa. Comporto por ello aquí, un “tutorial” en video para aprender a hacerlo. Verán cómo después de recibir la leche con vasito, los chiquitines vuelven tranquilos al pecho. Puede que cueste un poco al principio, pero sin prisas y con constancia es posible hacerlo. 😉

¿Las ventajas? Muchísimas: con el vasito se evita, como decía al comienzo, la confusión de succión, pues la forma como el bebé recibe la leche se diferencia claramente de cómo lo recibe del pezón. Adicionalmente, el vasito permite que la madre se desplace (al trabajo, a una cita médica, etcétera) sin que ello altere la rutina alimenticia del pequeño, y también sirve como alternativa temporal o permanente de la lactancia -con leche extraída de la madre- para aquellos casos en los que los pequeños no pueden pegarse directamente de sus mamás (bebés prematuros, labio leporino, grietas en los pezones, etcétera). Podría seguir enumerando otras ventajas, pero no quiero alargarme. ¿Quizás las mismas por las que es mejor la leche materna sobre la leche de tarro valgan? Como esas ya las hemos mencionado antes (una, dos, tres, y hasta cuatro veces), no vuelvo a enunciarlas. Como ven, la lechita de las madres da mucho para hablar.

😉

24 noviembre 2009 at 07:44 2 comentarios

Nutrired: una casita para la lactancia materna y, en general, para una mejor nutrición infantil

Encontré en estos días Nutrired, una página muy interesante sobre la nutrición infantil que habla, especialmente, sobre la importancia de la lactancia materna. Aunque tiene información puntual para Argentina (su lugar de origen), cuenta con documentos muy valiosos para cualquier pequeño, además de links relacionados con su alimentación. ¡Se las recomiendo! Ojalá tuviéramos un nodo informativo así también en nuestro país.


Entre los materiales de la página que más me gustaron, destaco:
Los primeros 5: un programa educativo de la provincia de Tucumán que señala la importancia de la alimentación y el afecto durante los primeros 5 años de vida. Sus contenidos se presentan en bloques televisivos (disponibles en Nutrired en la sección “Información Nutricional”), que se encuentran en Youtube. Aquí, el segundo bloque del primer programa. Simple e interesantísimo:

La sección de bibliografía: Cuenta con más de 50 libros, artículos y revistas sobre nutrición, además de links de blogs y sitios recomendados, como Nutrinfo (con monografías y e-books sobre la alimentación de los niños), entre otros. Algunos no funcionan, pero la mayoría sí, con lo que vale y mucho su selección.

La sección de preguntas frecuentes, con 20 respuestas a las cuestiones más frecuentes sobre nutrición: responde, entre otras, a inquietudes sobre el embarazo, la lactancia, la niñez, cómo tener una vida sana y, en general, sobre alimentación. Algunas tienen enlaces a páginas comerciales (como Nestlé), que a primera vista pueden parecer irrelevantes, pero que revisadas en detalle ofrecen herramientas útiles (como recetas, dietas especiales, entre otros). Y un tip: cuando en las respuestas les aparezca la página de Lacmat, Lactancia materna y seguridad alimentaria, no se asusten si aparentemente no hay información disponible: por un error de diseño, todos los contenidos aparecen al final de la página… así que desplacen el cursor hasta abajo para encontrar su valiosa información.

Y, finalmente, Nutrired hace una campaña para promover la lactancia materna, que tiene, además de información precisa, avisos como estos, divertidos, estimulantes y concretos:

Ah, y un detalle más: en la campaña de la lactancia de Nutrired hay una encuesta sobre cuáles pueden ser las causas por las que se interrumpe -o no se da- la lactancia materna durante los primeros 6 meses y, aunque resulte increíble (y doloroso), el 34% (de 298 votos) afirma que esto sucede por recomendación del pediatra. De aquí que todas las madres debemos encargarnos de promoverla, no sólo con otras mamás, si no con los mismos médicos. Información que demuestre las ventajas invaluables de la leche materna hay de sobra… sólo es cuestión de compartirla. ¡Hágamoslo mamás, en blogs, en reuniones y en cualquier sitio! Si cada una logra movilizar al menos a otra madre, habrá al menos un chiquitín que lo agradezca.

😉

21 noviembre 2009 at 08:42 1 comentario

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