“La cuna tiene huecos”

21 julio 2011 at 05:21 7 comentarios

Esta entrada, sin duda, es una segunda parte de la anterior sobre los miedos: Desde hace una semana Irene no quiere dormir en su cuna. Dice que tiene huecos. Al comienzo, pensamos que se debía a una pesadilla, así que intentamos disuadirla de su idea, metiéndonos nosotros en la cuna y demostrándole que no había ningún roto por el que ella se cayera. Luego desistimos de la idea, asumimos como defiitivo su sueño en una cama normal y descubrimos que los huecos, quizás, no son más que una muestra de su percepción mucho más consciente del mundo. Sigue despertándose a las 3 de la mañana (como lo estaba haciendo desde hace un par de semanas, cuando los “huecos” empezaron a molestar), pero ahora su carita luce más relajada. ¿Se nos creció nuestro bebé ya?

(Foto tomada a tientas, con flash…  :S)

No sé si la causa de este mal rato con la cuna sea una consecuencia de nuestro intento de que entendiera que no debía subir escaleras (con la aplicación de un tiempo fuera dentro de ella), pues aunque la cuna de aquellos días era una de viaje, verificar que era un espacio que restringía sus movimientos no fue algo que le gustara a nuestra pequeña de casi dos años (aghhh). No le meteré más tiza al asunto porque me estruja un poco el corazón, en realidad. Lo cierto es que Irene ha demostrado ser muchísimo más consciente del mundo que la rodea con el paso de los días y quiere tener autonomía -toda la posible- a como dé lugar. “La cuna tiene huecos” (ahora lo entiendo) alude a los huecos que hay entre los barrotes: los mismos que ella ya no quiere mirar.

Bajo y voy directo adonde mis papás

La idea que tuvimos al principio de que todo fuera el resultado de una pesadilla ha empezado a darle paso a la posibilidad de que nuestra hija simplemente quiera despertarse y bajarse de la cama por sí misma. La cuna, por supuesto, no le da esa libertad. De hecho, habíamos incluído dentro de su mobiliario la cama sencilla porque en las últimas semanas a la hora de acostarla para que hiciera la siesta (después de quedar profundamente dormida en mis brazos con su tita) se habían convertido en una pequeña batalla campal: en cuanto sentía que la acostábamos en la cuna, abría los ojos como platos y lloraba para que la sacáramos. Con la cama, por el contrario, todo es murmullo de ángeles: la acostamos en ella y sigue durmiendo a pierna suelta. En las mañanas, al despertarse, va silenciosa a nuestra alcoba y nos despierta con una hola sonoro y sonriente. ¿Se puede pedir más?

Total, andamos en una semana de muchos cambios, antecedidos de una gripa fortísima que se adueñó por 7 días de las dos. Pasamos, además, de hacer unas tres o cuatro tomas de pecho al día a hacer sólo una -antes de dormir-, un poco por desición de esta madre-cambia-estrategias que está tantiando el terreno con su pequeña. Los resultados podrían dar quizás para otro post, pero creo que no voy a escribirlo porque sigo pensando que cada pequeño y cada mamá tienen sus ritmos.

Lo cierto es que desde que iniciamos esa especie de destete inducido (odio el término, grrr), Irene está más serena y ha mejorado su apetito. Hemos hablado muchísimo sobre el tema y sigo pensando que tomará el pecho para dormir hasta que quiera. Es más, las tomas que ya no hace en el día las hemos desplazado básicamente porque ella aceptó cambiar su tita (casi siempre por leche de vaca, entera, en un vasito de transición que había comprado hace más de un año y que nunca habíamos usado). Veremos qué sigue pasando.

Finalmente, para dar respuesta a mi pregunta de si se nos creció nuestra chiquita, debo decir que sí, que cada vez es más parlanchina, que va entrando con gusto a los dos años (con todos sus “no”, “mío” y todas sus “rebeldías”) y que duerme desde hace casi una semana en su camita. Al principio ponía cojines hasta en el piso, temiendo que se cayera. Ahora no, sólo pongo un par de ellos a su lado: creo que la amplitud que ha ganado en sus noches hace que se quede en un mismo lugar. La cuna sigue en su pieza… pero creo que servirá de adorno (o para que sus muñecos duerman).😉

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¿Miedos? “Los pájaros volan”

7 comentarios Add your own

  • 1. Náhuatl Vargas  |  21 julio 2011 a las 09:41

    Hola, qué gusto que escribes, y cómo crecen.
    Yo he dormido con Itzcóatl por temporadas y otras no, pero desde que tenía 7 meses lo saqué de la cuna y le puse un colchón en el piso, cuando era más chico le ponía una baranda en su cuarto para que no pudiera salir e irse a la cocina u otra cosa peligrosa, pero si se despertaba antes que yo se ponía jugar y todo al alcance en su cuarto era seguro. Al estar en el piso el colchón no importaba si se caía. A mi me funcionó muy bien, incluso Meg de Sew Liberated contaba mucho sobre eso del colchón cuando tuvo primer hijo.
    Y los de los tiempos fuera conviene hacerlos en algún lugar muy neutral, digamos una silla en un lugar sin muchas distracciones.
    En fin, qué lindo es verlos crecer.

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  • 2. London  |  21 julio 2011 a las 09:57

    yo creo que la chiquita se te creció y simplemente no quiere dormir en su cuna mas, le gusta la libertad de la cama de mayores, no rodeada de barrotes.

    Muchos besitos pequeña!

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  • 3. Karina  |  22 julio 2011 a las 06:22

    Àlex cuando cumplió 2 años se fue a una cama. todo contento porque “ya no era bebe!”….🙂

    La chiquita ha crecido!

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  • 4. Victoria  |  25 julio 2011 a las 09:53

    Que gusto encntrarte por aqui, pero estoy corriendo y necesitaria una galleta y un cafe para conversar mas, aqui en los muebles de mi sala😉 Mientras, por aqui nos seguimos viendo!

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  • […] La casita de Irene hemos podido leer que la cuna tiene huecos. Una entrada con la que observamos que Irene es cada vez más consciente del mundo que la rodea y […]

    Responder
  • 6. María José  |  26 julio 2011 a las 05:30

    Leo duerme en su cama desde hace seis meses. Al principio se pasaba a la nuestra pero desde que Luca duerme conmigo no lo hace, debe pensar que dormir con mamá es de bebés y él (como Irene) ya son grandes!

    Responder
  • […] tres años pueden interrelacionarse -compartiendo, negociando, interactuando- con otros niños, que los temores y los miedos son etapas de su desarrollo (naturales, por demás), que de manera innata, desde que son bebés, los niños tienen periodos de […]

    Responder

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