Destete: ¿espontáneo o inducido?

26 mayo 2011 at 09:20 9 comentarios

Suena a vaca -definitivamente nuestra condición de mamíferos termina estando más asociada a la leche de vaca que a la leche materna, ¡qué horror!-, pero justamente no es esa leche la que está en cuestión. Más bien es mi tita o, mejor, la tita de Irene. Casi sin darme cuenta, terminé dejándome taladrar el cerebro con la idea de que quizás iba siendo tiempo de que Irene tomara menos pecho… y por poco echo al traste ese universo maravilloso de complicidad, tranquilidad, comodidad y felicidad que nos ha dado la lechita de mamá.

Foto tomada de Las confesiones de Sofía.

Fueron un par de días de dudas, y de “control” y reducción medio forzada de lactancia -con niña mimosa, llorosa y descuadrada-, pero pasaron rápidamente cuando en mi cerebro y en mi corazón se encendieron los instintos de mamá. Volvimos al “Irene tomará leche materna hasta cuando ella quiera” y desde entonces otra vez nuestra casa y nuestra vida fluyen felices y en paz.

Así que no recomiendo ni cortes abruptos ni dudas. Cada niño es un mundo, pero Irene me demostró en esos dos días -que ocurrieron hace un par de semanas- que incluso al guerrero más decidido le pueden hacer mella los comentarios entrelíneas y su inseguridad (grrrr). Pero por fortuna a ese soldado le sobraban ojitos amorosos y precisos que lo miraran y lo reconectaran.😉 Los “quizás no come otras cosas porque está tomando mucha leche materna” o “esta niña está muy grande para andar tomando tanto pecho” o “tú y ella necesitan desligarse un poco” o “es que a la que le da más duro dejarlo es a ti”, etcétera, etcétera, etcétera, pasaron cuentas.

Cómo ocurrió

Resumo al máximo: mamá entró en dudas, intentó hablar con la pequeña (oraciones del tipo “ya estás muy grande, mi corazón. ¿No quieres mejor un banano [o un jugo, o leche -de vaca o de cabra- o whatever]? o “ya tomaste ahorita, mamá va a descansar” o “corazón, ya eres una niña grande, tita es sólo para dormir”) y lo único que consiguió fue desatar comportamientos totalmente extraños en su hija, plagados de llantos (que decían “¿por qué haces esto, mamá?”, con un “no entiendo” clarísimo -y justificadísimo- entre líneas y gestos), tristezas e ires y venires a la teta.

Lo que antes eran unas 4 o 5 tomas diarias (al levantarse, para hacer la siesta, después de comer y para dormir en la noche) se conviertieron en 10 o más discutidas, cortas, sufridas. Una calamidad. Terminamos con un ya no me dés en la noche que me duermo sola (no dicho pero hecho efectivo, con corazón arrugado por parte y parte) que logró ponerme en sintonía con las dos. Pensé, mientras lo oía dormirse, sentada a su lado, que todo ese comportamiento extraño era por la tita. O mejor, por la alteración totalmente absurda de nuestro orden. La tomé en brazos, la abracé, la pegué a mi pecho y la dejé comer en paz (que era lo único que quería). Y le pedí perdón, le expliqué qué había pasado y la besé. Fin de llantos y de comportamientos extraños (por ambos lados).

Mi conclusión

Creo que cada chiquito y cada familia tienen sus ritmos. Irene no come menos porque tome leche de mamá. Es cierto que algunas veces, si mamá no le ofrece algo para comer -a pesar de conocer sus horarios habituales de comida- o si estamos fuera de casita, la pequeña pide tita. Puedo saber por la hora si lo que tiene es hambre o sueño a secas. O si lo que quiere, realmente, es la tita de mamá. Pregunto y ofrezco (primero comida diferente. Si la respuesta es negativa, su querida tita) y según las circunstancias, procedo. No considero que esté apegada a su tita en particular. Le gusta, claro, pero si mamá no está come otra cosa (en caso de hambre) y ya. Sí le hace falta para dormir, definitivamente, pero yo no tengo problema en que se la tome. Llegará el día en que se duerma solita por físico cansancio y ya. Y eso que puede dormirse sola (no es que se quede dormida pegada a mí), pero le hace falta su traguito de buenas noches y la compañía de mamá.

Así que como estoy disponible para ella todo el tiempo y como siento que la tita no entorpece en lo absoluto su desarrollo (por el contrario, siento que lo fortalece: los dos días extraños justamente se caracterizaron por una niña fuera de sí, insegura y dependiente de mamá -lo que NUNCA con tita se da-), dejaré que sea ella quien decida espontáneamente -y sin trastornos- cuándo dejarla. Para quienes estén en otras situaciones (o en la misma y sin respuesta) dejo algunos links de Armando, de Bebés y más, sobre el tema, y otro sobre relactancia -porque siempre se puede volver al pecho… al menos algunos días después de dejar de mamar-.

Ah, y confieso que al empezar nuestra vida con la leche materna no sabía que iba más allá de los seis meses (a pesar de las charlas, los documentos, etcétera). En mi cabeza, absurdamente, creía que cuando empezaba la alimentación complementaria los niños dejaban el pecho sin más. Creo que la confusión se debía a que muchas veces se relaciona destete con introducción de otros alimentos. Por fortuna, entendí que comer otras cositas no implicaba -a secas- dejar de tomar lechita de mamá.😉

[Y termino confesando menos tiempo en estos días para escribir en este hogar. Nuestra chiquita cada día está más activa. Y mamá no quiere perderse tanta vida revoloteando fuera y dentro de ella.]

Links relacionados:
El destete (I): aclarando el concepto
El destete (II): cuando es el hijo quien decide
El destete (III): cuando es la madre quien decide
El destete (IV): cómo hacerlo
Relactancia, volver a amamantar tras el destete

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Ni palabras necias, ni oídos sordos Menos cosas, más felicidad: ¿Plástico biodegradable?

9 comentarios Add your own

  • 1. Rocío  |  28 mayo 2011 a las 17:08

    siempre leo tu blog, desde mi correo electrónico, y este post me interesó bastante, solo una pregunta, qué edad tiene Irene?

    Responder
    • 2. azulitoclaro  |  28 mayo 2011 a las 19:11

      Gracias, Rocío. Pues nuestra pequeña tiene ahora veintiún meses. El 9 de junio cumple 22. Y me paso por tu casita ahora que veo tu url.😉 Saluditos y bienvenida siempre, A.

      Responder
  • 3. yarim  |  30 mayo 2011 a las 11:13

    Si, es cierto, que de pronto la presión social nos hace tambalear nuestras convicciones. Qué bueno que ambas están contentas con la decisión de continuar… sin fechas límite, hasta que la nena quiera y la mami esté dispuesta…

    Yo sigo dándole también a Octavio, y últimamente me han dicho desde “niño cochino” a “qué no te da penaa” y etc.. etc… pero contra esos comentarios también trato de poner mi barrera, y seguir decidiendo junto a mi niiño hasta cuándo seguirá tomando…

    Por cierto, Octavio le habla a la chichi, la llama cuando la necesita, le platica y le dice “chichaaa” jijiji

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  • 4. Leo  |  30 mayo 2011 a las 11:50

    Pues yo creo que has hecho bien, que sea ella la que decida cuándo dejarlo, seguro que entonces te sorprenderá la “madurez” con que lo hace😉

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  • 5. rosa  |  31 mayo 2011 a las 09:01

    Caray… es bien cierto que esos miedos,esas inseguridades, ese “no saber qué hacer” lo tenemos, en mayor o menor medida, tooodas las mamás…😉 Mi Nena Bonita tiene 9 meses (-2 días😉 y sigue con la teta a demanda… De vez en cuando me asalta la duda de si pronto no la querrá, por que, hay que ver cómo come la bebita ;)… pero entonces me reclama, hace sonrisitas y ala, a la teta… Y qué bien que nos sienta!!! 😉 Porque sí, reconozcámoslo, le hace tanto bien a ell0s como a nosotras 😉 De momento no tengo mucha presión externa… pero ya me voy preparando para el futuro… Un saludo, y que lo disfrutéis😉

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  • 6. Ana Maria  |  1 junio 2011 a las 20:51

    mientras tu te sientas comoda todo bien! yo creo que esta es una decision que tienes que tomar tu y tu pequeña. Yo por mi parte le di hasta el año y eso fue lo que resultó para nosotras, pero creo que cada niño es distinto.

    Eso sii, no puedo evitar comentar este video que vi hace un tiempo de una mama aun amamantando a sus hijos de 8 AÑOS. http://youtu.be/fxv6R9fUO74 .

    ya 8 si creo que es mucho

    :p

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  • 7. London  |  7 junio 2011 a las 14:20

    Yo creo que salvo en casos de fuerza mayor deben ser ellos mismos los que desteten. A Moflins la tuvimos que destetar de su única toma que era la de después del baño para dormir, vamos que era mas mimo que otra cosa. Papi se la subía a la habitación igual que yo hacía antes y le daba el bibe hasta dormirla… que penita me dio!

    Responder
  • […] Irene y me di cuenta de que lo natural era la leche materna, a demanda y por todo el tiempo que ella quisiera (cuando me hablaron de lactancia exclusiva por seis meses llegué a pensar -despistada- que a los […]

    Responder
  • 9. “La cuna tiene huecos” « La casita de Irene  |  21 julio 2011 a las 05:21

    […] o cuatro tomas de pecho al día a hacer sólo una -antes de dormir-, un poco por desición de esta madre-cambia-estrategias que está tantiando el terreno con su pequeña. Los resultados podrían dar quizás para otro post, pero creo que no voy a escribirlo porque sigo […]

    Responder

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