Más que bla, bla, bla

18 mayo 2011 at 10:04 3 comentarios

Irene no para de hablar (bueno, un poco cuando está fuera de casa). Y nosotros no dejamos de sorprendernos con todo lo que dice y con la manera como repite y repite y repite ya no palabras sueltas sino oraciones completas. Pasamos de los “a papá” y todos los sustantivos precedidos del “a”, a oraciones simples pero llenas de sentido, dichas lentamente y con sonrisas en los ojos y la boca. Nos derrite y nos encanta tener una interlocutora tan chiquita en el hogar porque saber lo que piensan o quieren facilita las cosas. ¿Y el irinense? Todavía existe, sobre todo cuando coge libros y nos “lee”. Pero lo celebramos igual.

Y pienso que no hay un antes o un después que deba preocupar a los papás cuando un niño empieza a hablar. Primero, porque estoy convencida de que serán más los casos en los que los niños hablen que los que no, y, segundo, porque creo que aunque no lo hagan a los dos sino a los tres o cuatro años, lo harán el resto de sus vidas… así que ¿para qué prisas?

Pero a pesar de ello, confieso que me sorprende tener en casa a una chiquita de un poco más de 80 centímetros de altura contestanto, opinando y decidiendo. Es cierto que no da grandes discursos ni expresa ideas revolucionarias (a pesar de que pedir avena cuando tiene servido un plato de sopa y carne puede alterar un poco la logística del hogar), pero habla y le entendemos. (Quise, por cierto, incluir su voz parlanchina en esta entrada, pero el descubrimiento de una grabadora cerca hace que enmudezca persiguiendo el aparato. Ni modo).

Dice: “la niña tiene… [aquí se puede insertar cualquier sustantivo cotidiano como aretes, camisa, vestido, juguetes, etc]”, “el bebé (ahora anda con sus muñecos para todos lados) tiene [inserte acciones cotidianas como sueño, hambre, frío, calor, etcétera]” y los clásicos “vamos al parque” o “vamos a la calle” y -el ahora afamado y recurrente- “quiere helado”. Eso, sumado a sus repeticiones inacabables (que hacen que mamá y papá se rían y hasta se vuelvan cuidadosos al hablar para no alborotar solicitudes no muy viables -como salir a la calle en la noche o hablar con el abuelo que duerme-), hacen de este período un goce constante. Lo más lindo quizás, después del hecho de que hable, es oírla decir todo lentamente, como traduciendo ese ejercicio mental que debe significar armar oraciones en su cabeza. Es fascinante ver su carita de satisfacción al respondernos y, mucho más, sentir su alegría constante porque le entendemos. ¡Si hasta le hemos oído hablando sola en las mañanas, al despertar, enumerando todos los dibujos que tiene en su sábana… y creo que hasta armando historias con ellos!

Quedo debiendo un soundtrack del suceso (bueno, una pequeña grabación de su vocecita… que al menos en nuestra casita será todo un éxito). Y mientras eso sucede, me disculpo por ausencias en esta tierra y me doy permiso para hablar con mi lorito bello.

😉

Besos.

PD: Dejo links relacionados. Todos de Bebés y más (que justo en estos días anda escribiendo especiales sobre la estimulación del lenguaje. ¿Nuestra fórmula? Hablar y hablar con Irene -desde que estaba en la pancita- y explicarle cada cosa que pasaba o veía.
Cómo pueden ayudar los padres a estimular el lenguaje del niño
Cuándo pueden los padres ayudar a desarrollar el lenguaje infantil
Qué pueden hacer los padres para ayudar a estimular el lenguaje (I)
Qué pueden hacer los padres para ayudar a estimular el lenguaje (II)
Qué pueden hacer los padres para ayudar a estimular el lenguaje (III)
Qué deben evitar hacer los padres para ayudar a estimular el lenguaje
Trastornos del habla:dislalia (I)
Trastornos del habla: dislalia (II)

(Imagen tomada de Barullo.)

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Alitas hechas en casa para nuestro disfraz Ni palabras necias, ni oídos sordos

3 comentarios Add your own

  • 1. london  |  18 mayo 2011 en 17:33

    Yo me quejaba de que mi hija no hablaba nada con casi dos años y ahora me quejo de que no se calla ni durmiendo!!

    Cada niño es un mundo, igual que hay niños que no gatean, otros lo hacen con 6 meses, niños que andan con año y medio… cada niño desarrolla el lenguaje a su manera.

    Besitos

    Responder
  • 2. Victoria  |  18 mayo 2011 en 19:15

    Que bonito 🙂

    Responder
  • 3. Leo  |  23 mayo 2011 en 09:24

    La verdad es que es enormemente satisfactorio poder conversar con nuestros hijos.
    Espero ansiosa la vocecita de Irene!

    Responder

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