Archive for abril, 2011

Menos cosas, más felicidad: las bondades del vinagre (para cocinar, para limpiar y para el aseo personal)

A manera de reporte, hoy quiero hablar sobre nuestra experiencia con el vinagre, uno de los aliados de la limpieza sin químicos en el hogar. Agregaré además, algunos usos particulares que le hemos dado en la cocina porque -aunque son más comunes- pienso que también son interesantes en la búsqueda de preparaciones más caseras y menos procesadas por fuera. Es probable que algunos ya puedan dar cuenta de sus propias experiencias, así que sin más preámbulos doy la bienvenida a comentarios complementarios. 😉

Y me voy con listado de 1, 2 y 3 para agilizar.
1. El vinagre en la cocina. He mencionado en entradas anteriores que hemos comenzado a consumir carne de conejo (una novedad en nuestra dieta, la verdad). Pues bien, antes no lo hacíamos porque me daba una tristeza infinita hacerlo, además de que no notaba en ella ningún sabor especial. Mi recuerdo de la única vez que me había atrevido a probarla era el de una carne dura y seca… un tanto parecida al pollo, pero menos gustosa quizás. Con la idea de comer animales de granja, menos expuestos a procesos asociados con esteroides y químicos, llegamos al conejo (alimentado con hortalizas orgánicas, además). Busqué recetas sobre su preparación y me encontré con el secreto culinario más interesante y con mejores resultados hasta ahora en nuestra cocina: que el conejo se debe marinar con agua, vinagre y hierbas aromáticas (usamos perejil, laurel, tomillo, romero, entre otras) durante un día o más antes de prepararlo. Además de ablandar la carne, le da un gusto delicioso. Tanto que ahora el conejo es una carne cotidiana en nuestra mesa. Pienso que podemos darle muchos más usos en la cocina al vinagre (más allá del clásico aderezo para las ensaladas): creo que sus propiedades como conservante de verduras es una buena opción para hortalizas en cosecha. ¿Alguna sugerencia más?

2. El vinagre para limpiar la casa. Es un aliado maravilloso en nuestras labores de limpieza, pues es casi inoloro (al menos comparado con todos los jabones y desengrasantes que hay en el mercado) y limpio, pues no deja residuos jabonosos (que además de poco estéticos pueden representar un riesgo en las superficies de los baños o los pisos, por ejemplo). Antes había mencionado que usábamos un jabón biodegradable además del vinagre. Ahora, no obstante, hemos dejado definitivamente el primero y nos hemos quedado sólo con el segundo: para los pisos, para los vidrios, para las paredes de los baños… Sólo me hace falta encontrar un producto que me ayude a reemplazar el jabón lavalozas. ¿Será que el vinagre también sirve? Ah, para este uso lo envasamos en un atomizador pequeño que hace que sea facilísimo de usar.

3. El vinagre en el aseo personal. Algunos deben pensar que exageramos en los usos del vinagre y que podemos estar medio chiflados en este último ítem, pero puedo dar cuenta -y muy positiva- de sus beneficios para el cabello: después de pensarlo muchos meses, me atreví a usarlo como shampoo junto al bicarbonato de soda (en el caso de Irene y de su padre -que tienen el cabello menos grasoso- la miel ha funcionado perfectamente), con lo que el shampoo procesado ha salido prácticamente de nuestro hogar. A algunas personas les funciona, al parecer, el bicarbonato de soda solo, pero en mi caso sólo hasta que utilicé (después de lavarme con la soda) el vinagre logré que mi cabello quedará más sedoso y manejable… menos apelmazado, quizás. Creo que el secreto está en que el vinagre logra balancear nuevamente el pH del cabello, pues tras el uso de la soda (alcalina) puede producirse mucha resequedad. La recomendación extra es hacer el cambio del shampoo convencional a esta alternativa paulatinamente. Y ya.

Hay usos medicinales del vinagre (que lo recomiendan para aliviar las picaduras de insecos, la tos, las llagas en la boca, la irritación de garganta, el dolor de cabeza, los mareos y dolores estomacales), pero como no he hecho ninguna prueba al respecto ni tengo claro cómo sería su uso en esos casos, no lo menciono. En cualquier caso supongo que si alguien va a aventurarse en ésta alternativa, lo más recomendable es que lo haga con un vinagre orgánico (hay muchos que se hacen de manzana) por seguridad.

¿Algún otro uso que se nos escape? En casa compramos potes de 3 litros de vinagre, que disminuyen considerablemente su costo y el gasto de envases plásticos (ojalá fueran de vidrio). 😉 Ah, y no hay ni punto de comparación con el ahorro que se logra no comprando jabones… por si alguien quiere usarlo con esa finalidad.

11 abril 2011 at 10:05 12 comentarios

“Los niños no entienden”: ¿mito o realidad?

Hay una creencia -cuando menos de la época de mis abuelos- que señala que los niños y los bebés viven en su propia burbuja, al margen del mundo que late a su alrededor. Gracias a ella, muchos padres mantienen -consciente o inconscientemente- a sus hijos al margen de la cotidianidad: no les dan noticias sobre cambios, no hablan (aunque a una sola voz… se entiende que el niño o el bebé no siempre está en condiciones de responder) sobre el mundo circundante y mucho menos comparten con ellos información y emociones sobre sucesos familiares, a pesar incluso de que los ánimos de quienes rodean al chiquito se vean afectados por ellos. La pregunta es simple, entonces: ¿El niño puede o no entender?

Ignorado

Imagen de Pablo Flores (encontrada también en “ignorado” en su blog).

No sé si existan investigaciones que den una respuesta probada al respecto. Lo cierto es que a partir de nuestra experiencia pienso que los niños entienden lo que ocurre a su alrededor. En nuestra casita, al menos, hemos actuado sobre esa premisa, obteniendo a diario respuestas que lo confirman. Al principio, cuando Irene era mucho más pequeña, veía a mi alrededor caras de sorpresa (o de risa, incluso) cuando le hablaba y le explicaba cosas a nuestra hija. Más de uno pensaría que andar por la vida “conversando” con una bebé de una semana era una estupidez. Pero cada vez que hablaba con mi chiquita sentía que entre las dos fluía un ambiente de tranquilidad. Quizás ella no estaba aún en capacidad de entender el significado literal de las cosas (aunque a lo mejor sí, quién sabe), pero estoy convencida de que sí podía entender el tono de amor, paz y confianza de nuestras voces.

En un libro del que hablaba hace algún tiempo, se dice que el niño está en capacidad de entender lo que sucede, a pesar de que no pueda interpretarlo bien. Eso, en castellano simple, significa que un chiquito -por ejemplo- puede entender que papá o mamá salen de casa, pero que luego vuelven, aunque no tenga claro por qué se ausentan. Es decir, entiende el qué pero no el por qué. Y a medida que crecen más, dan señales claras de esa capacidad creciente que les permite ya no sólo entender, sino pensar, participar y hasta proponer.

Irene, a un día de cumplir sus veinte meses de nacida, demuestra con cada uno de sus gestos esta realidad: responde, claramente, a dónde quiere que vayamos, dirige -si la invitación no viene de ella si no de nosotros- sin ninguna vacilación sus pasos o sus actos (mamá o papá dicen “vamos a pintar” y ella se levanta inmediatamente por el cuaderno y las crayolas, decimos “te voy a cambiar el pañal” y ella dice “a la pama” al tiempo que corre hacia el cuarto -le ha cogido manía al cambiador, no sé por qué, así que señalar el dónde debo cambiarla es fundamental- yun largo etcétera similar) y pregunta o señala cualquier cambio en su entorno.

Esta semana, por ejemplo, tuvimos modificaciones importantes en nuestras rutinas (estábamos fuera de casa, por primera vez pasamos la noche en otro sitio sin la compañía de papá, …) y ella señaló cada uno de esos cambios, en los momentos en los que ocurrían, preguntando o explicando lo que ocurría a su alrededor. Creo que intentaba ponerle orden a las cosas en su cabeza y en su corazón… y pienso también que no ayudarle a hacerlo, hablando, comentando, compartiendo, es un error.

No he leído un libro titulado Mi niño lo entiende todo, de Aletha J. Soler, pero sospecho que va por la misma línea (lo dejo en mi lista de pendientes). Ése y su predecesor (Mi bebé lo entiende todo) ponen seguro de manifiesto esa capacidad incansable de adaptarse al mundo que tienen los pequeños. Pregunto entonces: ¿ignorar a un niño (consciente o inconscientemente) no será, además de triste, un grave error? No hice la tarea de buscar seriamente si otros hablan sobre el tema, pero dejo aquí un par de textos al respecto: “Habla, habla, que el niño no entiende” y “La educación consciente“. ¿Experiencias, opiniones?

😉

8 abril 2011 at 09:37 5 comentarios

Menos cosas, más felicidad: la huerta orgánica un mes después

Estas fotos son de hace una semana, pero valen como muestra de los progresos de la huerta orgánica un mes después de la siembra.

Aparte de las recomendaciones mencionadas entonces, podemos agregar que los cuidados no son tan complejos como se piensa… al menos con una huerta familiar -es decir, pequeña- como la nuestra: riegos de agua períodicos (que en nuestro caso se dan casi todos naturalmente, por el nivel de lluvias del lugar-), control de plagas (que se dan, en buena parte, de manera natural: retirando las malezas con las manos, aprovechando fenómenos espontáneos como la alelopatía -que recomienda sembrar algunas plantas al lado de otras para que puedan protegerse mutuamente-) y riegos semanales con preparados orgánicos (que se indican en el capítulo 5 de este documento -que ya antes habíamos compartido). Ah, y un repaso con abono orgánico (que puede obtenerse de la composta) unos 15 días después de la siembra, acompañado de un ejercicio simple que ayude a que no se compacte la tierra: desmenuzar los gránulos que se encuentren en la superficie sin dañar los germinados que haya en el lugar. También es bueno aporcar (con la misma tierra) algunas partes de las camas -dependiendo de las hortalizas sembradas: las lechugas, en nuestro caso-: ayuda a que las hojas estén más tiernas.

Preparando el próximo terreno -en familia- ;).

Y ya. El progreso varía de acuerdo con las hortalizas sembradas: las acelgas, el cilantro, la yerbabuena y la menta ya dieron algunas hojas para el consumo, y las lechugas comienzan a tomar forma mientras los tubérculos se toman su tiempo para “cuajar”. ¿Los que me parecen más lentos? Hasta aquí las zanahorias, pero hay que abonarles que no sembramos plántulas sino semillas que apenas comienzan a germinar.

La experiencia ha sido linda… entre otras cosas porque tenemos una aprendiz de agricultura muy inquieta.

😉 Y unos papás orgullosos y entusiastas.

Así que, en resumen, estamos felices con nuestra huerta (a pesar incluso de unos pequeños hoyos de granizo que aparecieron en las hojas de las acelgas). Ya les contaremos cómo sigue… y cuándo volvemos a recolectar.

PD: Gracias a todos por sus consejos “dientológicos” que llegaron como respuesta a nuestro S.O.S. anterior ;). Hemos tenido mejores resultados últimamente, con  el método más simple de todos: dejando que la chiquita experimente con nosotros. Ahora, además de lavar sus dientes, nos los lava -al mismo tiempo- a uno de los dos. Reconozco que hay momentos en que intenta cepillarme hasta las amígdalas, pero ya estamos entrenados en mantener ánimo y sonrisas. Resultado: dientes más limpios, cero protestas y muchas sonrisas. 😉

PD2: No comentaré otros blogs esta semana porque andamos de viaje y con internet reducido. En cuanto volvamos a casa actualizamos noticias (y visitas). Besitos y abrazos para todos desde acá.

4 abril 2011 at 03:26 8 comentarios

¿Cómo lavarle -felizmente- los dientes a un bebé? (HELP!) UPDATED

Y aplica otra vez lo de que bebé ya no es tanto, pero la pregunta es válida para antes de los 20 meses y -por ahora- para después. Lo cierto es que la lavada de dientes de Irene no va por buen camino. Y nuestras ideas para que la ruta cambie empiezan a agotarse. ¿Sugerencias, ideas…? O_O

Hemos intentado casi todo: canciones, juegos, videos (de otros niños lavándose los dientes felizmente), demostraciones in situ (con los padres como protagonistas), lavado autónomo, ayudado, con crema de dientes sin flour, sólo con agüita… pero en ninguno de los casos hemos logrado un cepillado confiable y, menos (snif), que los llantos dejen de participar. A veces logramos menos protestas, a veces nos damos por vencidos y damos por caduco el asunto y no a veces sino casi siempre nos sentimos vencidos. Todas las recomendaciones y estrategias son bienvenidas… así como todas las experiencias vividas. El tema se ha vuelto tan complejo que he llegado incluso a preguntarme si los dientes de leche están diseñados justamente para aprender a lavarlos sin “consecuencias” definitivas. Honestamente, no pensé que la parte difícil de irse a la cama fuera la sesión de muelas limpias. :S

Imagen tomada de Jordi Ori

UPDATED: Gracias a todos por sus consejos. Las cosas han mejorado, por fin (ojalá nos duren). Bastó con escribir este post y pensar que debíamos relajarnos con el tema, para que en la siguiente lavada, casi espontáneamente, Irene pidiera además de su cepillo el mío (que estaba a la vista) y quisiera hacer parte del paseo “lavándole” los dientes a mamá. Creo que por reflejo, empezó a abrir su boquita mucho más tranquila y a dejar que le laváramos su molamenta al tiempo que ella me cepillaba la mía. Por intervalos, también, la pequeña hacía lo propio con mi cepillo en sus dientes, así que todo indica que comienza a integrarse más en el rito. Es más, llevámos ya dos noches tranquilas, de cepilladas sin protestas ni gritos. Lo más lindo es que al final se siente orgullosísima de la labor y sonríe mostrando el resultado de su trabajo. Veremos cómo nos sigue funcionando el tema. Por lo pronto, seguiré teniendo presentes sus consejos porque -como ya sabemos- los temas con los pequeños son de nunca acabar.

😉

Un beso.

1 abril 2011 at 05:02 10 comentarios

Entradas recientes


De sol a sol

abril 2011
L M X J V S D
« Mar   May »
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
252627282930  

Contenido protegido

NO SE PERMITE USAR NI LAS FOTOS NI LOS VIDEOS DEL BLOG La casita de Irene a no ser con consentimiento expreso y por escrito. Todo el contenido de esta web se encuentra protegido (a no ser que se especifique lo contrario) por una licencia Creative Commons tipo Reconocimiento-No Comercial-Sin Obras Derivadas.

Categorías