Hogar, dulce hogar

25 abril 2011 at 14:42 3 comentarios

Hemos vuelto después de una semana en familia, fuera de casa, y tras un recorrido -desastroso- por las “carreteras” de nuestro país. Confirmo que prefiero los viajes en avión para grandes distancias… mucho más después de pasar casi el triple de tiempo esperado en la vía, con una chiquita a bordo, paciente y amorosa, pero cansada -AGOTADA-, sudorosa y con ganas de comida de verdad. Es cierto que la ola invernal que golpea por estos días a Colombia ayuda con derrumbes e inundaciones, pero también es un hecho que somos un país terriblemente administrado, rico en recursos naturales y humanos (bueno, algunos -dejen por fuera los politiqueros, los ladrones y los corruptos-), pero pobrísimo en desarrollo y conciencia social.

Nos cansamos de ver escenas desoladas de grandes extensiones de tierra llenas de agua, de casas tapadas hasta los techos y -sobre todo- de gente sentada en el piso mirando a la nada, sabiendo, sí, que lloverá y les robarán más. Quisiera estar de ánimo para hablar sobre cómo sobrellevar los contratiempos en la carretera dignamente, pero confieso que no los tengo por físico cansancio y por pereza. Habrá sitios a los que no podamos llegar con alas, pero aquellos a los que sí, lo haremos gustosos (al menos mientras estemos en Colombia… porque, siento decirlo, nuestras vías terrestres sólo sirven para la inmovilidad). Por lo pronto, mi única recomendación es llenarse de paciencia, de agradecimiento por las seguridades con las que contamos (hogar, DULCE hogar), de amor y de solidaridad.

¡Uff!

(Anoto que las imágenes adjuntas son las pocas que pudimos tomar. El río que se ve en ellas está cansado de que le roben tierras, de que se asienten en sus riberas, de que le talen los árboles que deberían proteger su cauce y de que le habrán compuertas a las represas sólo cuando estas ya no dan más -en plena época de lluvias, por supuesto-. La naturaleza siempre reclama sus caminos, ¿es algo tan difícil de entender y respetar?).

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  • 1. Náhhatl Vargas  |  25 abril 2011 en 14:59

    Hoy empezó a llover fuerte acá, mucho truenos, ya lo había estado sintiendo en los huesos por varios días.
    Puede ser que ahora no pare hasta noviembre, está bien, pero también es agotador.
    Un beso.

    Responder
  • 2. Karina  |  26 abril 2011 en 06:14

    La verdad es que no hay nada como el calor del hogar…
    Un abrazo,

    Responder
  • 3. María José  |  28 abril 2011 en 09:08

    Bueno, ya estáis en casa que es lo importante. La verdad es que sí, cuando la naturaleza dice allá voy no hay nada que la detenga. Por otra parte… como ha sido siempre.

    Responder

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