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Menos cosas, más felicidad: las bondades del vinagre (para cocinar, para limpiar y para el aseo personal)

A manera de reporte, hoy quiero hablar sobre nuestra experiencia con el vinagre, uno de los aliados de la limpieza sin químicos en el hogar. Agregaré además, algunos usos particulares que le hemos dado en la cocina porque -aunque son más comunes- pienso que también son interesantes en la búsqueda de preparaciones más caseras y menos procesadas por fuera. Es probable que algunos ya puedan dar cuenta de sus propias experiencias, así que sin más preámbulos doy la bienvenida a comentarios complementarios. 😉

Y me voy con listado de 1, 2 y 3 para agilizar.
1. El vinagre en la cocina. He mencionado en entradas anteriores que hemos comenzado a consumir carne de conejo (una novedad en nuestra dieta, la verdad). Pues bien, antes no lo hacíamos porque me daba una tristeza infinita hacerlo, además de que no notaba en ella ningún sabor especial. Mi recuerdo de la única vez que me había atrevido a probarla era el de una carne dura y seca… un tanto parecida al pollo, pero menos gustosa quizás. Con la idea de comer animales de granja, menos expuestos a procesos asociados con esteroides y químicos, llegamos al conejo (alimentado con hortalizas orgánicas, además). Busqué recetas sobre su preparación y me encontré con el secreto culinario más interesante y con mejores resultados hasta ahora en nuestra cocina: que el conejo se debe marinar con agua, vinagre y hierbas aromáticas (usamos perejil, laurel, tomillo, romero, entre otras) durante un día o más antes de prepararlo. Además de ablandar la carne, le da un gusto delicioso. Tanto que ahora el conejo es una carne cotidiana en nuestra mesa. Pienso que podemos darle muchos más usos en la cocina al vinagre (más allá del clásico aderezo para las ensaladas): creo que sus propiedades como conservante de verduras es una buena opción para hortalizas en cosecha. ¿Alguna sugerencia más?

2. El vinagre para limpiar la casa. Es un aliado maravilloso en nuestras labores de limpieza, pues es casi inoloro (al menos comparado con todos los jabones y desengrasantes que hay en el mercado) y limpio, pues no deja residuos jabonosos (que además de poco estéticos pueden representar un riesgo en las superficies de los baños o los pisos, por ejemplo). Antes había mencionado que usábamos un jabón biodegradable además del vinagre. Ahora, no obstante, hemos dejado definitivamente el primero y nos hemos quedado sólo con el segundo: para los pisos, para los vidrios, para las paredes de los baños… Sólo me hace falta encontrar un producto que me ayude a reemplazar el jabón lavalozas. ¿Será que el vinagre también sirve? Ah, para este uso lo envasamos en un atomizador pequeño que hace que sea facilísimo de usar.

3. El vinagre en el aseo personal. Algunos deben pensar que exageramos en los usos del vinagre y que podemos estar medio chiflados en este último ítem, pero puedo dar cuenta -y muy positiva- de sus beneficios para el cabello: después de pensarlo muchos meses, me atreví a usarlo como shampoo junto al bicarbonato de soda (en el caso de Irene y de su padre -que tienen el cabello menos grasoso- la miel ha funcionado perfectamente), con lo que el shampoo procesado ha salido prácticamente de nuestro hogar. A algunas personas les funciona, al parecer, el bicarbonato de soda solo, pero en mi caso sólo hasta que utilicé (después de lavarme con la soda) el vinagre logré que mi cabello quedará más sedoso y manejable… menos apelmazado, quizás. Creo que el secreto está en que el vinagre logra balancear nuevamente el pH del cabello, pues tras el uso de la soda (alcalina) puede producirse mucha resequedad. La recomendación extra es hacer el cambio del shampoo convencional a esta alternativa paulatinamente. Y ya.

Hay usos medicinales del vinagre (que lo recomiendan para aliviar las picaduras de insecos, la tos, las llagas en la boca, la irritación de garganta, el dolor de cabeza, los mareos y dolores estomacales), pero como no he hecho ninguna prueba al respecto ni tengo claro cómo sería su uso en esos casos, no lo menciono. En cualquier caso supongo que si alguien va a aventurarse en ésta alternativa, lo más recomendable es que lo haga con un vinagre orgánico (hay muchos que se hacen de manzana) por seguridad.

¿Algún otro uso que se nos escape? En casa compramos potes de 3 litros de vinagre, que disminuyen considerablemente su costo y el gasto de envases plásticos (ojalá fueran de vidrio). 😉 Ah, y no hay ni punto de comparación con el ahorro que se logra no comprando jabones… por si alguien quiere usarlo con esa finalidad.

11 abril 2011 at 10:05 12 comentarios


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