Menos cosas, más felicidad: Simplificar la paternidad

9 febrero 2011 at 09:41 15 comentarios

Hace algunas semanas, Adriana, una mamá también bloggera, me recomendó la lectura de Simplicity Parenting, un libro que propone criar niños más tranquilos, felices y seguros usando la lógica de menos es más. Me atrevo a escribir al respecto a partir de nuestra corta pero extraordinaria experiencia, pues los cambios que he visto hasta ahora (sólo con su prólogo) en Irene y nosotros mismos son significativos. Tengo pendiente la tarea de leer el libro, pero creo que es válido plantear algunas reflexiones sobre cómo concentrarnos más en ser que en hacer, y lograr, a partir de ello, menos tensiones y estrés alrededor de los niños y sus papás.

La lógica es simple: todo lo que necesita un niño es la atención y el amor de sus papás. Las posesiones (juguetes, ropa, gadgets,…) y la variedad de actividades que lo rodeen son apenas parte de la escenografía. La historia -es decir, los personajes- son lo único realmente importante. Así, ser se antepone a hacer y experimentar gobierna sobre acumular. Mientras más simplifiquemos las rutinas de nuestros pequeños y disminuyamos los objetos disponibles para ellos, más paz y menos ansiedad traeremos a nuestra casa y, con ello, disfrutaremos más de nuestra mater-paternidad.

Kim John Payne and Lisa M. Ross, autores de Simplicity Parenting, dicen que tener momentos de calma (creativa y relajada) es una forma de profundizar en nuestra sustancia como seres humanos. Esto es válido para todas las edades, pues permite la construcción de emociones y relaciones con nosotros mismos y con los demás. Las pausas de “ser” por encima de los bloques de “hacer” nutren el espíritu, brindando confianza y tranquilidad.

¿Y cómo se logra eso con los chiquitos? Del mismo modo que logramos relajarnos cuando nos sentamos a “hacer nada” con un buen amigo: una taza de café (el contenido es lo de menos) acompañada de una buena charla que no siente pasar el tiempo equivale a estar una tarde con el pequeño, ambos tirados en la cama o en el suelo, haciéndose cosquillas, jugando con una pierna al caballito, o a sentarse en una hamaca a mirar el paisaje y dejar que el chiquitín juegue con la tapa de una botella quitándola y poniéndola sin importar cuánto tiempo pase y qué haga o qué aprenda mientras tanto. Ser por encima de hacer e incluso, en muchos casos, de estar (sin confundir ese ser con un convertirse en un “papá helicóptero“, permisivo y desconfiado de sí mismo y de sus hijos):

This book should give you many ideas on how to reclaim such intervals, how to establish for your children islands of “being” in the torrent of constant doing. […] that simplification is often about “doing” less, and trusting more. Trusting that—if they have the time and security— children will explore their worlds in the way, and at the pace, that works best for them.

Quizás si tratamos de recordar nuestras vivencias más gratas, notaremos que tienen en común la evocación de una emoción más que de un objeto y, muy probablemente, la compañía de -y el sentimiento inherente a- alguien más. Confiar y dejar hacer son parte de las fórmulas propuestas. Tal vez, incluso, no hace falta leer un texto o un blog para entenderlo: basta con dejar fluir el tiempo, pensar menos en un “deber ser” (tan occidental) y más en un “querer estar”.

Cierro, para no hacer largo el cuento, con la referencia a un texto simple y grato de Claire K. Niala, una osteópata africana, mamá educada en Inglaterra con una valiosa experiencia multicultural. En él intenta explicar por qué los niños africanos no lloran, mientras los occidentales parecen llegar al mundo con un sino lacrimoso y fatal. Dice que el secreto es “una simbiosis constituida para satisfacer las necesidades” del pequeño, que en castellano simple plantea la predisposición natural de los padres a adaptarse a las necesidades del niño y a “una total suspensión de la idea de lo que debería haber sido”. En su lugar, se acepta, “sin condiciones”, lo que está sucediendo: se es y se está. No más.

Podría escribir mucho más a este respecto, pero creo que cada experiencia es válida. Por mi parte, confirmo que desde que intento relajarme y permitirme estar más a la altura de Irene (disponible para ella sin leer, pensar o hacer “mis cosas” al tiempo. Ahora reservo un espacio solito para mí para ello), mi chiquita ha estado tranquilísima y feliz de que estar con mamá y papá. Y no soy la única a la que le pasa: les recomiendo, si quieren ver más, una visita a otras experiencias, en las casitas de Nature Moms, Maxylola y Noble Mother.

(Ah, y son bienvenidas otras ideas y experiencias.)

😉

PD: Repito foto. Ya no sé de cuándo. Hoy Irene cumple 18 meses. El tiempo vuela y mi chiquita cada día está más sonriente y conversadora. ¿Se puede amar más? Sí, siempre. ¡Feliz año y medio de vida, princesa!

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Socializar: cómo y cuándo aprenden los niños a interactuar con los demás Las primeras frases (y bla, bla, bla)

15 comentarios Add your own

  • 1. Adriana  |  9 febrero 2011 a las 14:28

    Feliz año y medio Irene! qué raro, me parece que ella existe desde mucho antes que Simón, y solo le lleva 4 meses!

    Que bueno que te esté gustando el libro. No tiene desperdicio, es MUY bueno! refuerza algunas cosas que uno ya sabe pero hay otras (como lo de filtrar el mundo adulto) que para mí eran nuevas y aunque no estuve 100% de acuerdo en todo me hizo reflexionar mucho sobre la manera (y los temas) en que les hablo a mis hijos.

    Besos! (ahora estoy leyendo The Urban Homesteader, y prometo que es el último libro que leo sobre el tema antes de sembrar en realidad una mata! me voy a volver una experta en la teoría y nada de práctica, jajaj).

    Responder
  • 2. Adriana  |  9 febrero 2011 a las 14:29

    Ah, pero del libro de tu post sí que he practicado varios de los “proyectos” que pone, especialmente el de los juguetes! impresionante.

    Responder
    • 3. azulitoclaro  |  9 febrero 2011 a las 14:43

      Me perdí, ¿cuál libro? 😉

      Responder
  • 4. Adriana  |  9 febrero 2011 a las 15:27

    Del de simplicity parenting, tiene una lista de proyectos como parte del proceso de simplificación….son muy chéveres!

    Responder
    • 5. azulitoclaro  |  9 febrero 2011 a las 15:53

      Ahhhh. Aún no llegó allá.😉 Gracias.

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  • 6. Victoria  |  9 febrero 2011 a las 20:11

    Que alivio leer tus textos. Cuando mi hija mayor nacio, yo me sentaba con ella, leiamos, pintabamos, recortabamos, pegabamos, y aunque sigo pensando que es importante compartir con mis hijas, con la llegada de la bebe, me he dado cuenta de que no me tengo que sentar con ellas para ensenarles nada, ellas aprenden conmigo, y entre ellas, naturalmente. Eso me quita una carga de encima, me alivia y me permite disfrutarlas mas, estar mas tranquila, mas dispuesta. Me encanto este texto!

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  • 7. Karina  |  10 febrero 2011 a las 02:26

    Tiene web y todo!! http://www.simplicityparenting.com/
    Me lo apunto para leer!!

    Gracias por el consejo!
    Un abrazo y feliz 18 meses a Irene!

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  • 8. Stella  |  10 febrero 2011 a las 11:12

    ¡Qué buena recomendación! Mil gracias Adriana y Mil gracias Azulito. Trataré de conseguir el libro…

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  • 9. yarim  |  10 febrero 2011 a las 11:29

    Puede conseguirse en español? Soy muy mala para leer en ingles😦 espero conseguirlo, me interesa mucho. Gracias por las recomendaciones.

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  • 10. semamix  |  10 febrero 2011 a las 16:08

    Como siempre me encanta tu post, ¡tienes más razón que un santo! Yo dejo de hacer mil cosas por estar con Leo, y no me importa, es más, ¡es lo que me hace feliz!

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  • 11. Las primeras frases (y bla, bla, bla) « La casita de Irene  |  12 febrero 2011 a las 08:27

    […] ellos, a secas… aunque admito que también aprenden algo, pero mejor si es con sentido), como decía Victoria en su comentario a la entrada anterior. Encontré un video extra sobre la no necesidad del jardín infantil (según él, no hay que ir a […]

    Responder
  • 12. ¿Nos cambia la vida al ser papás? « La casita de Irene  |  15 abril 2011 a las 03:31

    […] demasiadas las caricias o los besos, que la felicidad y el amor son sentimientos inagotables, que no se necesitan muchas cosas para criar a un niño -un niño, de hecho, sólo necesita a sus papás-, que no hay amor más puro que el que se siente […]

    Responder
  • 13. ¿Nos cambia la vida ser papás? « La casita de Irene  |  15 abril 2011 a las 06:44

    […] demasiadas las caricias o los besos, que la felicidad y el amor son sentimientos inagotables, que no se necesitan muchas cosas para criar a un niño -un niño, de hecho, sólo necesita a sus papás-, que no hay amor más puro que el que se siente […]

    Responder
  • 14. ¿Los terribles dos? « La casita de Irene  |  15 agosto 2011 a las 08:39

    […] fuera”) y por sospechas -positivas- sobre la ayuda que podía brindarnos simplificar la vida (y especialmente la paternidad  -vuelvo a recomendar el libro de Simplicity Parenting… y si no, el club de lectura de Rachel […]

    Responder
  • […] sin duda se simplificará más si los mensajes son más o menos parecidos. Las recomendaciones de Simplicity Parenting pueden servir una […]

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