¿Cuándo ir a la guardería o al jardín?

2 febrero 2011 at 10:28 14 comentarios

En una semana Irene cumple un año y medio de vida y una de las preguntas que escuchamos recurrentemente (desde que nació, casi) es cuándo la llevaremos a la guardería o a un jardín infantil. Nuestra decisión, particular y respetuosa con las que sean diferentes, es que muy probablemente lo haremos sólo después de que la pequeña cumpla 3 años de edad. ¿Las razones? Puedo estar en casa con ella (y me encanta), consideramos que nuestras actividades diarias pueden estimularla tan bien (y quizás mejor, es atención “personalizada”) que un jardín, sentimos que a su edad aún no socializa (aunque le encante estar con otros niños… pero hay otros espacios donde pueden estar juntitos), queremos retrasar su contacto concentrado con virus y no queremos dejarla con extraños antes de que hable. En cualquier caso, el tema y la preguntadera han dado espacio a reflexiones que me parece interesante comentar. Así que aquí va nuestra idea de la “guarde”.😉

Imagen tomada de Bien simple.

Y comienzo por decir que mi objetivo no es criticar a aquellos que deciden (por opción, por necesidad, por comodidad o etcétera) ingresar a un pequeño menor de 3 años a un jardín infantil. Yo no quiero hacerlo (además de que me siento emocional y racionalmente incapaz) y ya está. Van sí mis razones, que de tanto oír la pregunta relativa he terminado por decantar una a una, minuciosamente. No son sólo mías, por cierto, pues ésta es una decisión familiar. Así que, hechas las aclaraciones, comienzo.

Por qué esperar hasta los tres años

Sé que una guardería puede -en teoría- ofrecer muchas ventajas: instrucción, juego, otros niños para compartir, normas, cambio de espacio, interacción con otras personas (también adultas), experimentación con distintos materiales… También están los servicios que le prestan a los padres (que suelen ser muy importantes para algunos): cuidados al pequeño en horas de trabajo y cierta libertad (también hay padres que deciden llevarlos a una guardería para hacer sus propias cosas). Pero ninguna se ajusta a nuestras expectativas y necesidades, a pesar de que en varias ocasiones notemos caras largas y casi enfadadas por decidir no llevar a Irene al jardín (se da por sentado, por cierto, que algún día tendremos que hacerlo… consideración curiosa si se tiene en cuenta que ninguno de nosotros -padres de la pequeña- fuimos al jardín y nos pasamos la vida de lo más contentos, integrados y capacitados. En fin).

He leído en varios textos que la socialización de los niños (ésa en la que pueden empezar a preocuparse por los demás) sólo se da a partir de los 3 y 4 años. Antes de ello, el niño necesita de sus padres para aprender a conocerse a sí mismo, lo que exige un paso por cierto egocentrismo y un enfrentamiento con sus propias limitaciones (que dan lugar a las rabietas, por ejemplo), naturales y necesarios para su desarrollo. Puede estar con otros niños, sí, pero normalmente para jugar junto a (no con) ellos, pues su interacción social fundamental es de demanda y protección y se da con sus papás. Recomiendo al respecto (y mucho), la lectura de este texto (escrito por Armando, de Bebés y más) que da pautas concretas sobre el desarrollo emocional y social del niño, además de brindar algunos videos sobre estudios hechos al respecto. Lo cito a manera de resumen:

“Hacia los 3-4 años el lenguaje se ha ampliado considerablemente con respecto a edades anteriores, los accesos de rabia (rabietas) son cada vez menos frecuentes puesto que empieza a madurar el control de sus propias emociones pudiendo expresar, a su manera, los sentimientos de amor, tristeza, celos, envidia, alegría, curiosidad y orgullo.

Gracias a estas capacidades emocionales su visión egocéntrica se empieza a ampliar a otras realidades al comenzar a preocuparse por los demás (los niños son tremendamente empáticos, llegando incluso a llorar si ven que alguien está llorando y a ofrecer su bien más preciado para consolarle).

Esta maduración emocional es la que el niño necesita para empezar a conocer otros ambientes y aprender que existen otros niños con semejantes inquietudes y deseos y con capacidad para interaccionar con él de una manera diferente a la de papá y mamá.

Es este el momento ideal de iniciar la socialización, que debería ser siempre de manera paulatina y respetando los ritmos de los pequeños. Es decir, ni siquiera estamos diciendo que el colegio debería empezar a los tres o cuatro años, lo ideal sería que a esa edad empezaran a tomar contacto con otros niños en compañía de su madre (aunque sin prohibir contactos más tempranos, evidentemente, pues muchos son inevitables), siendo el niño quien decidiera hasta dónde separarse y hasta dónde llegar.

Es fácil entender por qué diversos países europeos defienden la escolarización a partir de los 6-7 años. Su objetivo es tratar de que el proceso de socialización sea precisamente eso, un proceso en el tiempo y no un “mañana empieza a socializarse, lo dejo en la guardería”.”

Con esto queda claro que antes de los tres años los niños necesitan tener cerca a personas que les den seguridad y cariño y sean un ejemplo válido para crecer con confianza en sí mismos y con una buena dosis de autoestima. La compañía exclusiva de una madre y un padre se anteponen, entonces, a la de una guardería. Quizás pueda parecer que el niño se apega mucho a su madre, que no se relaciona bien con otros niños, que explota en llantos o molestias cada dos por tres, pero todo ello es una manera natural de aprender a conocerse a sí mismo y a tener la confianza y seguridad necesarias para ver a otros y reconocer en ellos sus mismas necesidades. Yo, al menos, digo que Irene tendrá toda una vida por delante para estar con otros niños, ir al colegio, aprender a pintar, sumar, escribir y hablar… ¿por qué adelantarlo si puedo estar con ella durante estos años? (Otro tema es el de las madres trabajadoras y las licencias -cortas casi siempre- de maternidad… pero ésa es una discusión para dar con los gobiernos. O con las mamás, si trabajan para pagar la guardería: creo que también falta información, pero eso es harina de otro costal).

Salud y seguridad

Aparte de esas razones, para nosotros hay otras más relacionadas con la salud y la seguridad de Irene. Las guarderías (llamadas también coloquialmente “el festival del moco”) suelen ser focos de infecciones y virus para el niño (más aún para un bebé). Esto se da por la concentración de pequeños con sistemas inmunodeficientes aún en proceso de adaptación con el mundo exterior: compartir espacios reducidos y una amplia variedad de objetos terminan por ser vías de propagación de gripas, lombrices, infecciones gastrointestinales y un sinfín de virus. Puede pasar en un parque, en la sala de espera de una cita médica, en el bus y etcétera, pero las posibilidades de que ocurra en la guardería -sin duda- son mayores, al menos mientras el niño crea sus propias defensas. Sabemos que el “festival” se presentará seguramente, pero si podemos posponerlo para cuando su cuerpecito sea más fuerte, ¿por qué no?

Además de eso (y esto es muy importante) estamos convencidos de que nadie puede cuidar mejor a un niño que sus propios papás. Habrá excepciones, seguramente, pero se darán por condiciones médicas o mentales especiales que no viene al caso mencionar. De ahí nuestra lógica simple de esperar hasta que Irene hable: si algo malo le pasa nos lo puede contar, al menos para darle nuestro punto de vista sobre ciertas cosas y discutir opiniones distintas con ella. Nos hemos preocupado (y mucho) por brindarle amor sin golpes ni gritos, por proveer todas sus necesidades, por enseñarle a vivir en consonancia con la naturaleza, por amar desde el respeto, por cuidar su cuerpo, por valorar la vida no desde las cosas sino desde las relaciones con los otros y los sentimientos… y creo que es natural que queramos esperar hasta que esas enseñanzas estén claras y firmes en ella antes de enfrentarla a un mundo donde no todos piensan igual.

Eduard Punset, abogado, economista y comunicador científico español, afirma -basado en estudios científicos- que los primeros seis años de vida del niño son fundamentales para su desarrollo emocional, por lo que recomienda que la mayor parte de estos los pase el niño al lado de sus padres. Comparto su opinión. Dejo un video corto con sus comentarios al respecto y el link de un artículo donde pueden encontrar el documental completo (el número 30 del programa Redes, de Punset) sobre ello (no añado el documental aquí mismo porque no sé cómo hacerlo, pero lo recomiendo muchísimo).

No me alargo en más explicaciones porque se me hace que este texto ya está extenso. Veremos qué nos depara el futuro. Por lo pronto, Irene sigue pasando sus días completitos con nosotros (un privilegio que no queremos desaprovechar).😉

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“¿Cómo será tu bebé?” Socializar: cómo y cuándo aprenden los niños a interactuar con los demás

14 comentarios Add your own

  • 1. azulitoclaro  |  2 febrero 2011 a las 12:43

    Me comento a mí misma (es que me encontré un artículo interesante sobre este mismo tema): ¡He encontrado la solución definitiva a mis inquietudes! Yo lo que quiero para Irene es preescolar no guardería. Y a ése se entra después de los 3 años y medio (pre-escuela primaria). Y no hace falta pasar por la guardería antes… aunque muchos colegios quieran inventarse que sí. Lean este artículo, con una experiencia de padres que se parece un poco a lo que ahora empieza a sucedernos… Ojalá nuestra historia termine igual de bien.😉
    Un beso.

    Responder
  • 2. Karina  |  2 febrero 2011 a las 16:27

    Pues Irene tiene muchísima suerte de que sus papis puedan pasar con ella todo el tiempo del mundo.
    A palabras necias, oidos sordos!
    🙂

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  • 3. Adriana  |  2 febrero 2011 a las 20:21

    Primero que todo, la gente está muy loca! qué les importa? yo no entiendo por qué todo el mundo se cree con derecho a opinar sobre lo que los papás hacen o dejan de hacer….es un tema que a mí me saca de quicio, así sean las cosas más bobas…el otro día en la ciclovía una señora me tuvo como dos cuadras diciéndome que mis hijos tenían que tener mucho calor dentro del trailer, que le diera agua al bebé porque se iba a deshidratar…ella qué iba a saber??? bueno, eso es otro tema.

    Sobre el jardín: estoy completamente de acuerdo en que no es obligatorio, ni es fundamental para su desarrollo, para nada (si ni siquiera el colegio es obligatorio ni fundamental….pero eso es otro tema, una vez más). Una señora de mi oficina (hoy estoy anecdótica) tiene a su bebé de 9 meses en el jardín porque dice que en la casa (lo tendría que cuidar la empleada) no tendría los estímulos que requiere. Ayer el bebé salió del jardín a las 4:30 pm en el bus y llegó a la casa a las 8 pm después de un trancón monumental, con el pañal todo sucio y con hambre. La señora lloró y lloró pero al otro día volvió a dejarlo en el jardín. Yo sí creo que para un bebé es mejor estar en la casa, desde que tengan alguien que los quiera y los cuide bien (así no sea una pedagoga experta). La señora que nos ayuda aquí es un amor con SImón, el la quiere mucho y tenemos como acuerdo que él es la prioridad, por encima del oficio de la casa. Yo solo lo dejo por las mañanas, y por las tardes estoy con ellos.
    En fin, no sé cuándo entrará Simón al jardín, Gabi lo hizo a los 2 años porque lo sentí adecuado (y porque yo trabajaba en la casa, y con ella ahí se hacía imposible), tocará ver con él, todo depende de las circunstancias del momento. Si yo sigo medio tiempo en la universidad no veo problema en que se quede en la casa hasta los tres años, si aquí tiene sus cosas, lo visitan las abuelas, hace todo a su ritmo…. ya veremos.

    P.D: en el colegio de Gabi solo un niño de los 14 que entraron no había estado en jardín. Lloró un poco los primeros días (igual que lo hicieron todos seguramente cuando entraron al jardín) pero a la semana estaba igual de contento que todos los demás!

    Bueno, no más habladera. Besos y qué rico que estén decididos a quedarse con Irene en casa por más tiempo. Tienes toda mi admiración, porque también me parece que es un esfuerzo importante tuyo como mamá! No todo el mundo es capaz de asumir ese rol 100% (me incluyo, ya que trabajo más por opción que por obligación)!

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  • 4. Victoria  |  3 febrero 2011 a las 13:50

    Que acertados las reflexiones que haces Azul. Como me hubiera gustado leer este texto hace dos anios cuando estaba debatiendo esta decisión. Mi hija entro a un “pre-escolar” a los dos anios y medio y le costo mucho trabajo, ella me necesitaba todavia y yo pensaba que estaba muy apegada a mi (mal acostumbrada), que era muy timida, que no sabia como relacionarse con los demas y todas las demas cosas que tu mencionas. Mi pobre nina lloraba todas las mananas, sin excepcion, desde que se levantaba me decia que no queria ir al colegio, yo insisti, pensando que como estabamos solos aca, le estaba haciendo un bien. Hubiera podido esperar. Por suerte yo di bastante lata en el colegio, me quedaba con ella, y la dejaba la jornada minima. Solamente hasta despues de los cuatro anios dejo de llorar y ahora si veo que sus amiguitos son importantes. Tiene tanto sentido que los ninos antes de los tres anios solamente necesiten estar con sus padres!!! En fin, el preescolar de mi hija ha publicado unas fotos de esos dias que ella se quedaba llorando, y ella sale sonriendo brincando en todas, eso me alivia un poco.
    Gracias por tus valiosisimos textos.
    Victoria.

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  • 5. María José  |  3 febrero 2011 a las 15:21

    La verdad es que es una suerte poder disfrutar de los hijos full time, sobre todo cuando tu trabajo no te apasiona…
    El problema es que a veces no es tan fácil, qué le vamos a hacer, c´est la vie!

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  • 6. Jessica  |  9 febrero 2011 a las 13:03

    pues cuando se puede es lo mejor, tener a los niños en casa, cuando no pues toca apechugar, dentro de lo malo lo bueno es que mi trabajo es solo por las mañanas así tengo la tarde libre para la niña

    Responder
  • […] como decía Victoria en su comentario a la entrada anterior. Encontré un video extra sobre la no necesidad del jardín infantil (según él, no hay que ir a ninguna parte antes de empezar el colegio… bueno, no lo necesita […]

    Responder
  • […] a mi misma: antes pensaba que era normal escolarizar a un pequeño de un año o un año y medio; hoy pienso que las guarderías no son obligatorias, que siempre será mejor si un pequeño puede est… y que si puede ir directamente de su casa al colegio (a sus cuatro o cinco años), sería […]

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  • 9. silvia  |  8 septiembre 2011 a las 05:48

    comparto tu opinión, solo que te veo buscando demasiadas justificaciones para lo que haces. tenés que confiar en tu instinto de madre y a la vez guiarte por lo que el niño necesita. yo hice lo mismo que vos, pero cuando lo llevaba a una placita a la mañana tenia que estar dando explicaciones de qué hacíamos allí en vez de que el niño estuviera en la guarde y yo trabajando… me encanta tu blog. te recomiendo el libro “maternidad y el encuentro con la propia sombra” de laura gutman. me orientó muchisimo, es mi biblia de crianza!

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  • 10. mar  |  23 octubre 2011 a las 15:08

    no hagas caso de lo que te digan, y menos si te lo dice una mama que manda a su hijo a guarderia, porque seguro que ella si no tuviese la obligacion de trabajar fuera no lo enviaria tampoco….un poquito de envidia,…existe si.
    Lo que haces es lo correcto y lo mejor para tu hija y para vos, pocos tenemos esa suerte…, a disfrutar!

    Responder
  • […] supuesto, recuerdo todo aquello que he leído y visto sobre la socialización de los niños: que sólo a partir de los tres años pueden interrelacionarse -compartiendo, negociando, interactuando- …, que los temores y los miedos son etapas de su desarrollo (naturales, por demás), que de manera […]

    Responder
  • 12. “Rápido, rápido” « La casita de Irene  |  26 abril 2012 a las 07:04

    […] casa del móvil,…) ¿Vale la pena? La mismo historia se podría contar para salir al colegio (un motivo más para no escolarizar antes de los 6 o 7 años), para ir al trabajo, para ir a un […]

    Responder
  • […] por ella, pero sí hemos decidido -en parte como consecuencia de todo lo que creemos que la valida- no escolarizar ahora a Irene y hacerlo, si es el caso, sólo a los 5 o 6 años de edad. ¿Las razones? Los links adjuntos […]

    Responder
  • 14. AMF  |  6 junio 2013 a las 07:43

    Me parece genial lo que dices. Lo que sí me gustaría saber es ¿como entró Irene al colegio? ¿Cómo fue su adaptación? Estos días me he estado comiendo la cabeza mucho con este tema, hemos decidido quedarme en casa con mi hijo pero todo el mundo a mi alrededor me bombardea que debo meterlo en la guardería el año que viene que tendrá dos años y yo traigo otro bebé. Siempre he tenido claro que no iba a asistir, pero llega un momento en que te hacen dudar porque todo el mundo a tu alrededor te lo dice y todos los niños de mi alrededor asisten a la guardería y me preocupa que si él no va tenga “problemas”. Hoy decidí no pensar más, se quedará en casa con mamá, pero sí que me gustaría saber de las experiencias de otros peques que no hayan asistido a la guarde. Un saludo

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