Menos cosas, más felicidad (9): Cómo ahorrar dinero

3 diciembre 2010 at 08:42 5 comentarios

Retomo nuestra serie de Simple Living para hablar sobre el dinero y sobre algunas claves para ahorrarlo… algo muy difícil de hacer  si no se planea y se ejecuta con rigor y voluntad. La propuesta surge de nuestra propia preocupación, pues aunque tenemos unas finanzas domésticas sanas (con ingresos fijos, sin deudas y sin tarjetas de crédito), la pespectiva a futuro resulta siempre incierta y exige -a mi juicio- aprender a vivir con menos de lo que se gana para poder ahorrar.

Foto de alancleaver_2000

No sé cuál sea la situación en otros países (aunque sospecho que debe ser similar), pero en Colombia, por ejemplo, cualquier plan pensional supone una mesada inferior al sueldo que se percibía antes… eso sin mencionar que las perspectivas que tenemos actualmente dejan muy en entredicho las posibilidades de retiro para las generaciones trabajadoras de hoy. Si a eso le agregamos que a pesar de nuestras “buenas prácticas”, la sensación creciente es que el dinero que percibimos siempre nos queda justo, creo que es tiempo de empezar a buscar alternativas para ahorrar. Otra opción sería intentar crecer nuestros ingresos, pero sospecho que si eso no se hace de la mano de un plan de ahorro, la tendencia puede ser a que también crezcan los gastos… y no nos interesa. Además, preferimos pasar más tiempo en familia que cargarnos de más trabajo o responsabilidades que nos limiten esa posibilidad. Así que al grano…

Cómo ahorrar

Obviaré todas las estrategias de ahorro en consumo de bienes y servicios, pues aunque creo que son importantes, las expuse en los artículos precedentes de esta serie sobre Simple Living y creo que ya están en marcha en nuestra casa. Es posible que podamos mejorar algunos aspectos, pero eso lo haríamos sobre la base de lo ya expuesto y sobre las premisas básicas y muy efectivas de reducir, reciclar y reutilizar (y reparar). Si a ustedes les interesa conocer esas opciones, les recomiendo que después de leer este texto, se den una pasadita por acá.

Superada esa etapa, me concentro en las estrategias que hemos utilizado en otras épocas y que ahora debemos retomar para que los imprevistos (que llegan TODOS los meses: reparación del coche, mantenimiento de bienes, pago de impuestos -crecientes, grgrr-, entre otros) no nos sigan dejando en ceros. Y lo hago a manera de lista:

1. Tomar nota de TODOS los gastos del mes. Y eso incluye las compras más nimias. No les recomiendo que lo dejen para el último día, pues normalmente hay gastos que no se tienen presentes y que, al sumarlos, descuadran cuentas. Poner los gastos sobre el papel a medida que ocurren, permite tomar conciencia de en qué se va el dinero y qué se puede recortar para tener al final del período saldos a favor.

2. Una vez se tengan claros cuáles son los gastos fijos y necesarios, se dede programar un presupuesto. Esto es un cálculo del dinero que ingresa y del dinero que sale (especificando cuáles son las fuentes y las destinaciones que se harán). Para que esta herramienta funcione, es fundamental hacerlo claramente y con honestidad, incluyendo TODOS los gastos que se hagan. Y cumpliendo los ajustes necesarios para que al final los números que aparecen en la columna de los ingresos sean iguales o mayores a los de la columna de las salidas o egresos. Puede que no case al principio, pero la idea es que a medida que se concientice el plan y se ejecute con juicio, la tendencia sea que sí ocurra.

3. Es fundamental incluir dentro de ese presupuesto un monto para imprevistos (sugieren que sea un 10% de los ingresos) y otro para ahorro (ése sí depende de cada cual. Lo ideal es pensarlo como un gasto fijo y fundamental, para que no se convierta en el desvare mensual -como nos ocurre ahora a nosotros-). Éste es quizás el punto más difícil de todos porque supone suprimir consumos -no básicos sino “suntuosos”- y un cambio de mentalidad sobre el ahorro. Muchas veces pensamos que ahorrar es tener un dinero libre para ciertos lujos… y puede ser cierto, desde algunas perspectivas, pero no lo es cuando decidimos ahorrar con una proyección a mediano o largo plazo y terminamos gastándonos esa reserva antes de tiempo y en algo distinto a lo proyectado. Adicionalmente ocurre con frecuencia que muchas personas no sean capaces de no disponer de esos montos, pues ven ciertos gastos como básicos aunque -en un plan de ahorro- pueden no serlo: zapatos (que son básicos cuando no se tienen, pero pueden ser una compra innecesaria o aplazable cuando responden más a una moda, un impulso o un antojo), un servicio de internet en casa cuando nos pasamos todo el día en el trabajo y tenemos conexión allá o cuando tenemos conexión en nuestra cuenta de teléfono móvil y otros por el estilo. Por eso, quizás al llegar a este punto, resulte necesario revisar nuevamente los puntos 1 y 2… Y la recomendación: si a pesar de proponérselo y programarlo le cuesta mucho ahorrar, hágalo de un modo impuesto: por deducción automática a otra cuenta o a un depósito fijo, por conversión a moneda extranjera o por lo que sea que no le permita gastar el dinero tan fácilmente como cuando lo tiene en su cuenta. Cuando gastar supone un esfuerzo extra, casi siempre el impulso del gasto se aminora e incluso, sorpresa, no se llega a concretar.

4. No te endeudes. Esto puede sonar drástico, pero es algo que vale la pena considerar. No es lo mismo, sin duda, endeudarse para comprar una casa que hacerlo para comprar ropa, ni es igual endeudarse cuando se tiene un trabajo e ingresos fijos o se vive en un país con créditos blandos, que hacerlo cuando se tiene un empleo independiente o temporal y se vive en economías emergentes con intereses de créditos altísimos. Por eso es bueno pensarse dos veces (con cabeza fría y con plazos de tiempo superiores a treinta días) cualquier deuda antes de asumirla. Si tiene tarjeta de crédito, una buena táctica puede ser no andar con ella… así el impulso, al menos, no se podrá concretar. Vale el consejo también para las tarjetas de débito. Es mejor andar con cierta cantidad de efectivo encima: supone limitar a un monto concreto cualquier gasto que vayas a realizar (pero este vale como una herramienta en sí misma, así que la paso al 5).

5. No lleve tarjetas en su cartera y ande con montos concretos de dinero en ella. Por supuesto, esto exige presuponer qué cantidad se va a necesitar. No se puede salir de casa sin el dinero necesario para el transporte, por ejemplo… sobre todo si vamos al trabajo y no podemos llegar andando. Tampoco se puede ir a hacer la compra sin una lista y un cálculo de lo que necesitamos y mucho menos sin el dinero calculado para hacerla. Pero sí sirve llevar lo justo -bueno, con un tris más por si sucede algún imprevisto… un 10% para ser exactos-. A mí al menos me funciona. Cuesta acostumbrarse, pero una vez lo pones en práctica notas que sí te ayuda a ahorrar.

6. Prioriza gastos. No importa si son a mediano o corto plazo. Lo más probable es que ahorres para poder adquirir ciertas cosas (una casa, un coche, un viaje de vacaciones, un regalo, etc.), aunque también puede ser útil hacerlo simplemente para el futuro… es decir, para cuando no se tenga un trabajo, para una enfermedad o para invertir en algo rentable más adelante, cuando el monto ahorrado lo permita.

Y así llega el último consejo de ahorro:

7. Invierta el dinero ahorrado (después de un buen tiempo) en bienes que puedan reportarle alguna utilidad. Éste es el sueño dorado… porque permite resolver la inquietud inicial del artículo: cómo ahorrar o cómo incrementar los montos que percibimos. Vuelvo a repetir la recomendación incial: es mejor reducir los gastos. Y agrego que esto es bueno hacerlo incluso cuando se puede incrementar un poco más el ingreso. Y aclaro que no sugiero limitaciones de goce ni de bienestar (¡no hay que vivir con goteras en el techo por ahorrar dinero!), si no vivir con la premisa de Simple Living: vivir con menos cosas y más felicidad. Seguramente cuando hayamos ahorrado un poco y tengamos un dinerito extra para viajar o comprar una casa o adquirir algo para rentar, habrá sonrisas en nuestras caras.

Pero falta resolver la pregunta del millón: ¿Y en qué se invierte para recibir utilidades? Eso da para otro post y varía, sin duda, dependiendo del lugar en el que se viva. En nuestro caso, las opciones son las mismas de los viejitos: en propiedades porque los bancos cobran tarifas de intermediación altísimas y porque el dinero tiene devaluaciones intempestivas. La propiedad difícilmente se desvaloriza y es un bien que perdura en el tiempo. Quizás no sea fácil juntar el dinero para lograrlo, pero, como decía antes, las opciones de inversión dependen de cada familia… y proponerse un objetivo o priorizar los gastos no significa no poder hacer ajustes en el camino. Quizás lo que deseamos a los 20 no sea lo que queramos a los 40… Lo importante, en cualquier caso es ahorrar y descubrir que, incluso en los peores casos, se puede ser feliz con menos cosas y siempre se vivirá más tranquilo sin deudas y con algún dinero extra para el futuro.

[A ver si retomando estas pautas, mejora la economía de nuestro hogar. Son bienvenidas, por supuesto, sus propias sugerencias. Así que, ¡a comentar! ;)]

PD: Acabo de leer un post en el blog de Nuria, pidiéndonos que oremos por Gammal, el pequeñito de Johana Beato que nació el último día de noviembre. Su corazoncito tiene problemas. Desde aquí oramos con todo el amor para que ese chiquito y Johana, Ivana y su papá se llenen de amor, salud y bienestar… Ayúdennos a orar.

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La vida empieza hoy Vulnerabilidad

5 comentarios Add your own

  • 1. Laia  |  3 diciembre 2010 en 13:06

    Yo hice un post sobre eso una vez. Incluía todas esaas medidas y a parte buscar los seguros mas baratos de coche, ir andando en vez de en coche o por lo menos buscar ofertas en gasoil, mirar las facturas del telefono como poder bajarlas (muchas conpañías hacem muy buenas ofertas)…

    Oalá el pequeño Gamal se ponga bueno y todo quede en un mal susto. Animo Johana

    Responder
  • 2. Laia  |  3 diciembre 2010 en 13:13

    Mira te dejo el post que escribí yo a ver si te puede ayudar.

    http://laitza.blogspot.com/2010/06/vamos-ahorrar.html

    Besitos de nuevo

    Responder
  • 3. María José  |  4 diciembre 2010 en 09:50

    Por aquí no ahorramos en plan organizado, pero eso sí, tampoco gastamos demasiado. Lo justo para ir tirando!

    Responder
  • 4. Stella  |  6 diciembre 2010 en 16:22

    Te cuento que nosotros también anotamos todos los gastos religiosamente y nos sirve mucho sobre todo para saber en qué realmente se nos fue la plata. La tarjeta de crédito nunca la cargamos, sólo la usamos para casos de urgencia real, nada de gastos no planeados ni nada por el estilo. El ahorro de plata lo hacemos también por deducción de nómina y nos ha servido mucho para que el saldo en el banco no de la “sensación de riqueza” y gastar más de lo que se debe.
    Otra forma de ahorrar (que nos ha funcionado bien) es comprar los regalos del Niño Dios sólo en promoción. Nosotros los compramos ya con el 30% de descuento, ya están empacados y nos evitamos el estrés de mitad de diciembre.
    Gracias por todas las sugerencias, son muy útiles en esta época del año donde todo el mundo está pensando en gastar.

    Responder
  • […] irá a los bolsillos de los campesinos (más que al dueño de la tienda). Además, si se siguen pautas para ahorrar dinero, seguramente notarán que no es un sobrecosto invertir acá (mejor salud, menos médico, para […]

    Responder

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