Aprender a dormir

24 noviembre 2010 at 07:58 7 comentarios

He hablado muchas veces del sueño de la chiquita: que se despierta en las noches, que no, que sigue derecho, que hace siesta en el día, que se queda sin cerrar los ojos en toda la tarde como si tuviera pilas, que se duerme tomando el pecho, que se duerme mecidita… Pues bien, hoy debo agregar que los niños sí aprenden a dormir… o, mejor, que necesitan hacerlo y que -ya lo he dicho- aprender a dormir como lo hacemos nosotros implica un proceso. Los caminos en cada chiquito son distintos. Así que expongo el último paso dado con Irene de la mano de Morfeo, pero no garantizo que se mantenga así per secula seculorum… De hecho, creo que faltan años para lograrlo.😉

Puedo confirmar, sí, que nada está escrito en los bebés, que el sueño es un aprendizaje y que cada niño tendrá su forma de llegar a uno regulado y tranquilo. No me quejo de las noches que he pasado al lado de Irene, no me arrepiento de la cantidad de veces que me he despertado para estar con ella, no lamento haber cambiado mis noches desde hace casi dieciséis meses, pero sí lamento haberme sentido agotada una noche y haber creído (no fue el fin del mundo, pero tampoco tuvo sentido) que saliendo de su cuarto a las 5 a.m. por unos 20 minutos, después de hablarle (siempre lo hago y de eso no me arrepiento) y explicarle n veces que debía acostarse para volverse a dormir iba a dar resultado.

Sin embargo, después de tantas montañas rusas (y puede que ésta sea otra, pero que ahora estemos en un llanito), pareciera que nuestra chiquita ahora sí está aprendiendo a dormir por sí misma. ¿La fórmula? No creo que exista, aunque sí hay una serie de experiencias nuevas que parecieran haber surtido efecto en ella. Seguramente no serán la panacea para ningún otro pequeño, pero en esta casita -al menos- nos está ayudando a cambiar de nivel. ¿Y si volvemos a tener noches con muchos despertares? Intentaremos algo nuevo, acompañándola siempre… porque a dormir y a vivir también se debe aprender.

Te acompaño pero no te saco

Suena horrible, pero es literal. Ahora, cuando nuestra chiquita se despierta en las noches mamá acude a su lado y se sienta en la mecedora enfrente de ella. No más. Al principio le hablaba, le decía cosas, me acercaba a la cama y le ponía la mano en el pecho, etc., etc., etc. Y sí, ella se dormía (algunas veces después de protestar insistentemente, otras, sin más), pero casi siempre volvía a despertarse una hora más tarde o dos. Y nos pasábamos así toda la noche, cansada ella y cansada yo. En otras ocasiones, por supuesto, sí había períodos de 4 y 5 horas de sueño contínuo. Pocas veces también, había noche sin despertares… pero nada era ni predecible ni constante. Ahora, con el “te acompaño pero no te saco” (y, de hecho, ya tampoco hablamos) Irene se acuesta solita (curioso, ahora boca-abajo… o más o menos, porque la boca queda a un lado del colchón mientras el cuerpo descansa sobre el pecho) y se duerme por sí misma, rápidamente y sin protestar.

Por supuesto, llegar a este punto implicó cambios. Y protestas (sin lágrimas, pero sí con gritos que lo parecían) que terminaron cuando entendió lo que decía mamá. No fue un período largo: dos noches con uno o dos despertares cada una y protestas -que iban disminuyendo en cada despertar- por menos de cinco minutos. Aclaro, por cierto, que estas últimas no eran continuas porque la señorita gritaba y se quedaba callada para ver si la mamá reaccionaba (yo, por mi parte, ni me movía; me quedaba en una mecedora que hay enfrente de su cuna, en un vaivén adormecedor para las dos). El resultado, como  dije, fue que Irene terminó por “ensayar” lo que le había dicho taaaantas veces: acostarse y cerrar los ojitos para dormir. Cada tanto, nuestra niña se levantaba otra vez, silenciosa, para ver si mamá seguía allí. Una vez lo verificaba, volvía a acostarse calladita hasta que finalmente, convencida, se quedaba dormidita. Ahora, después de una semana, se despierta muy pocas veces (cuando lo hace, ya no ocurre siempre), se para en su cuna, me llama, entro a su cuarto, me siento en la mecedora y, casi automáticamente, ella se acuesta en su camita en la nueva posición favorita, cierra los ojos y pasados unos 15 minutos respira profundamente dormida.

No sé si dure esta nueva etapa. Es más, estoy segura de que puede variar en el camino, pero tengo la sensación de que nuestra pequeña ha entendido -por fin- que sí puede dormirse solita y que mamá y papá la acompañan y la aman y pueden estar de muchas maneras a su lado. Ahora no hay muelas asomando narices, ni niña irritable en el día (no digo que una cosa tenga que ver con la otra. [Inserte aquí cara de “no tengo ni idea” con elevación de hombros rapidísima])… circunstancias que seguramente ayudan para nuestras nuevas prácticas de buen dormir. Seguramente tendremos nuevos despertares y molestias y tomada en brazos y mecidas y conversadas y un largo etcétera cuando haya gripitas o muelas cansonas o pesadillas (ojalá no lleguen), pero esas malas noches las tenemos todos… así que no cuentan.😛

Dejo constancia de esta nueva etapa para ustedes y para ella en el mañana. A lo mejor Irene tiene alguien “nietecito para mamá y papá” que la despierte en las noches para que le vele el sueño. Y si no lo tiene, pues habrá amiguitos y vecinitos duermiendo.

PD: Aclaro que cada uno de nuestros pasos responden a nuestros hábitos al dormir. Celebro también los dulces sueños de aquellos padres que comparten cuarto o lecho con los pequeños. Si les funciona, me parece perfecto. Esta chiquita, por su parte, parece que no prefiere el colecho. O no aprendió a dormir así. Ahora cuando siente algo cerca, manda patadas a todos lados, no sé si porque no le gusta sentir estrecho su espacio o si porque no le gustan para nada las cobijas (duerme sólo con pijamita). Sea una cosa o la otra confirmo lo dicho: cada niño y cada familia tienen sus hábitos y sus rutinas para dormir.

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El dominio de la cuchara Dientes, dientes, dientes…

7 comentarios Add your own

  • 1. laitza  |  24 noviembre 2010 a las 10:50

    Pues yo creo que hay que enseñarlos pero que también depende de cada niño. Aitana duerme fatal con 4 años y mi Gordi duerme sola y del tirón casi desde el primer dia.

    Tu muñeca está guapísima parece una nena grande ya!!

    Responder
  • 2. Adriana  |  24 noviembre 2010 a las 11:51

    Primero que todo hay que resaltar lo siguiente: QUÉ ES ESTA NIÑA DE PELO LARGO POR DIOS!!!!! Qué bueno que volviste a mostrarle la carita! Cómo ha crecido!

    Listo. Evacuada la emoción, ahora sí al tema.
    Gracias! me viene como anillo al dedo porque hasta ahora estamos comenzando a “enseñarle” a Simón a dormirse solito… hasta ahora porque por primera vez estoy segura de que los despertares ya no son de hambre. Hasta hace poco yo seguía pensando que Simón tenía hambre -sobre todo porque con los mil y un virus había estado como desganado para comer durante el día y se desquitaba por la noche-. Pero ya sano (espero que dure) en estos días se despierta y toma pecho sin ganas. Hoy voy a empezar con el “gentle removal plan” que encontré en internet, que me parece adecuado en estos casos en los que necesita desprenderse gradualmente del pecho para dormirse. Ya luego pasaré a tu estrategia de “te acompaño pero no te saco”!

    Abrazos!

    Responder
  • 3. Dientes, dientes, dientes… « La casita de Irene  |  26 noviembre 2010 a las 07:05

    […] Dos detalles más. Sobre aprender a dormir tengo una nueva hipótesis (que voy confirmando lentamente): Irene duerme más horas seguidas […]

    Responder
  • 4. María José  |  26 noviembre 2010 a las 11:12

    Yo creo que la mejor técnica es… ¡la que mejor funcione! Porque lo que a mí me sirve a ti no y así con los millones de niños que hay en el mundo!

    Responder
  • 5. Nadia  |  2 diciembre 2010 a las 12:39

    yo sigo padeciendo!!! sí padezco!, porque estoy cansadísima! ahora que hace frío es peor! mi proceso ha sido dejar de hacerle dormir yo con el pecho, ahora mi hermana o el papá le hacen dormir, se despierta a la media noche y después de eso muchas veces más…. ayyy, ayer tuve una pésima noche así que hoy no es un buen día para hablar del tema!!

    Me gusta tu método…. talvez lo intente… cuando yo esté lista…

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  • 6. Nadia  |  2 diciembre 2010 a las 12:39

    Sí, adoro ver las fotos de Irene, qué hermosa es!!!

    Responder
  • […] seis meses el bebé empezaba a comer de todo y se acaba lo demás), que dormir era un acto natural, un proceso (con sus propios ritmos en un pequeño) y que si un niño lloraba era porque quería ser atendido. También entendí que nadie come a la […]

    Responder

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