A propósito del llanto del bebé

6 noviembre 2010 at 09:16 7 comentarios

Después de nuestra última entrada, debo unas palabras de justicia a nuestra pequeña. Y otras de agradecimiento a todos ustedes por sus consejos, su aliento y su experiencia. Dejaremos fluir este momento y esperaremos pacientemente. Estoy segura de que éste no será el primer episodio lacrimoso, pero también sé que no será eterno y que a su lado habrá muchísimas sonrisas y carcajadas para recordar.

Creo que hay atenuantes importantes asociados a nuestra cotidianidad que pueden alterar la vida de Irene y, con ello, hacerla más sensible e irritable. Las enumero en lista-resumen veloz, sólo para completar un poco lo que escrito por ustedes y nosotros en el post anterior.

Lo primero: además de las muelas que están saliendo (que sin duda son molestas: la chiquita con frecuencia se muerde un dedo… o, mejor, la desplaza por sus encías traseras como si de un cepillo se tratara), Irene tiene alterado el sueño. O mejor dicho, no está haciendo con regularidad sus siestas y eso, estoy convencida, la hace llorar. Cuando no duerme en el día a las horas habituales (9 a.m. y 2 de la tarde), protesta, se pone un tanto frenética y no soporta ninguna contrariedad. A veces, ella misma se niega a dormirse (le cuesta relajarse), pero una vez lo consigue es el angelito cantarín que conocemos… con episodios de protesta de vez en cuando, mas no un llanto continuo y alegón.

Lo segundo: el episodio de fiebre terminó en Urgencias por preocupación de los papás (más de la mamá y lo confieso). Nuestra hija esperó pacientemente, encerrada, seis horas, mientras la atendían, la chuzaban, le ponían una sonda para tomar muestras de orina… Nosotros, por nuestra parte, pasamos todo el tiempo a su lado, la cargamos, recorrimos pasillos, le hablamos… Creo que el episodio entero (sumado al malestar posible de la fiebre de los dos días anteriores) vale como ruptura molesta de la rutina por un par de días más. 🙂 (Pobrecita. Finalmente no salió nada malo en los exámenes, lo que nos tranquilizó porque teníamos la duda de si había sangre o no en su orina: por lo visto era sólo un flujito de un cambio hormonal).

Y para cerrar: los días y las tardes se han vuelto lluviosos en esta época del año. Se han reducido, por lo tanto, nuestras salidas habituales al parque (hay días y casi semanas en las que sólo lo vemos desde la ventana), que son una alternativa maravillosa para relajarse, quemar un poco de energía condensada (la chiquita corre, habla, salta) y cambiar de actividad. Quizás, incluso, yo misma estoy un poco más gris (como el cielo) y estresada. Ella tiene entonces motivos para estarlo un poco.

La disculpo en parte y sigo echándome bendiciones para que este episodio de protestas sea sólo temporal. Ah, y añado a todas las posibilidades y consejos enunciados por ustedes las palabras de mi amiga casi hermana médica: los niños definen su carácter alrededor de los 19 y los 26 meses. Eso, sumado a la escasez de palabaras, los torna irritables. Además, por esa misma época, aunque no socialicen sí les gusta estar con otros chiquitos o tener actividades más fuertes. Irene pasa la mayor parte del tiempo con nosotros… no más. Su círculo es muy cerrado (un par de personas más en su rutina, por mucho) y nuestro círculo familiar es, a excepción del abuelo, poco presente. Creo que también nos hace falta la tribu de la que habla Laura Gutman. Y que adicionar actividades con otros pequeños que se muevan, hablen y salten como ella le puede ayudar a controlar sus emociones (o expresarlas de otro modo) un poco más. ¿Consecuencia? Hoy mismo iremos a la hora del cuento a la biblioteca y trataremos de hacerlo cada semana. Así que como se hace un poco tarde, me despido. Ya les contaré cómo nos va.

Saluditos. 😉

PD: Nos disfrazamos de chinita y disfrutamos con los animales zanahorias y teteros dulces. ¡Una delicia! Irene, como buena amante de los bichos, gozó una cantidad.

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Muelas, fiebre y llantos: ¿se puede pedir más? Quince meses, pajarita

7 comentarios Add your own

  • 1. SPARROW  |  6 noviembre 2010 en 17:52

    JIJI:

    Primero: LA SIESTA… Es el mejor invento español; (y eso que también inventamos el helicóptero y el submarino y la tortilla de patatas). Debería estar tipificado como delito la alteración del sueño y de la siesta… y yo también me pondría irritable si en medio de la siesta me sale un colmillo nuevo.

    Segundo: URGENCIAS… Parece que compiten en todo el ancho mundo para ver quién es peor. Si a mí me tienen 6 horas en Urgencias no me pongo irritable… directamente MONTO UN POLLO… (que ademá viven de mis tributos).

    Para cerrar: Vivs el sol, fuera la lluvia… estoy por proponer al alcalde un parque infantil con tejadillo… si no fuera porque el ayuntamiento no tiene un céntimo……

    Total: MEJOR DISFRAZARSE DE CHINITO.

    Responder
    • 2. azulitoclaro  |  6 noviembre 2010 en 19:59

      😉 De acuerdo totalmente. Hoy Irene pasó un día estupendo: hizo máscara de gato (después de oír un cuento con un minino como protagonista), vio niños a manos llenas (asunto que le fascina), durmió estupendamente y correteó y brincó y jugó hasta el cansancio. Salió de casa de paseo, vio parajes distintos, comió como una princesa y duerme felizmente sin un solo llanto. No digo que no vengan otros, pero evidentemente hay factores que ayudan y mucho. [Y sí, el mejor invento español es la siesta. Y qué bueno que nos la heredaron. ;)]

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  • 3. María José  |  7 noviembre 2010 en 10:20

    Completamente de acuerdo. Por aquí el tema del mal tiempo nos agría el carácter, sobre todo a las personitas de menos de un metro acostumbradas a pasar toooooooooodo el día en la calle.
    Nuestro ayuntamiento es primo hermano del del capitán, así que lo del parque con tejadillo tampoco va a ser posible…

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  • 4. Karina  |  8 noviembre 2010 en 00:59

    Será temporal, ya lo verás, no cabe duda que el clima tampoco ayuda, pero ya verás como dentro de unos días se le pasará!

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  • 5. Karina  |  8 noviembre 2010 en 01:00

    Y para días en casa hay juegos muy buenos: el escondite, la cueva del oso (jugar con mantas), los títeres con una lámpara (les encanta la obscuridad mientras tengan a sus papás cerca), unas galletas en casa (te ayudan con la masa y se ponen perdidos)…

    un beso

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  • 6. Gabriela G. M.  |  8 noviembre 2010 en 13:17

    Tienen razón el clima no ayuda, el fin de semana la pasamos encerrados y como dicen en mi tierra parecíamos leones enjaulados, espero pronto muy pronto pace esto y si otra solución pueden ser lugares recreativos encerrados como esa librería de las que ya hay pocas con cuenta cuentos…. Feliz inicio de semana

    Responder
  • 7. inessuafer  |  8 noviembre 2010 en 15:12

    ay…hoy todo el día en casa, no paraba de llover…jugamos con plastilina!

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