Menos cosas, más felicidad (6): alternativas en transporte, comunicación, seguridad y salud

6 octubre 2010 at 07:58 11 comentarios

Aquí van nuestras opciones en estos ítems. En algunos casos pareceremos imprudentes y en otros extremos, pero nos funcionan bien. Nuestra meta sigue siendo vivir con menos y mejor (claro, y más felices), por lo que seguramente muchas de estas opciones pueden enriquecerse. Hasta aquí lo logramos, pero siguen siendo bienvenidas otras fórmulas para perfeccionar hábitos. 😉

Y comienzo haciendo alusión a uno de los primeros comentarios que recibimos en esta serie, de Adriana, cuando decía que unos de los cambios que habían hecho en su hogar era prescindir de una serie de servicios extras (con costos extras, también, por supuesto) de las cuentas de banco, servicios públicos, mercado y demás. Creo que el espíritu de esta entrada se alimenta un poco de ello, pues nuestras opciones en transporte, comunicación, seguridad y salud buscan responder, principalmente, a necesidades reales y no a los supuestos que nos impone el comercio. Aún tendremos que mejorar en muchas cosas, pero estos son algunos de nuestros hábitos actuales (además de las razones que tenemos para optar por ellos. Cada familia dirá qué es lo que mejor le va):

  • Transporte. Lo he mencionado antes: caminamos mucho y vivimos cerca a vías rápidas (y a sus consecuentes alternativas de transporte público). Aunque en nuestra ciudad aún no hay un sistema integrado de transporte público, sí existe la idea de implementarlo, por lo que una de nuestras principales prerrogativas a la hora de encontrar casita fue justamente estar cerca al metro, el aglutinador de las opciones integradas que vendrán. Usamos coche, también, pero casi siempre para desplazamientos “completos” (papá, mamá e hija). Mi esposo lo usa solo con más frecuencia que yo, pero sus desplazamientos son cortos (unos 4 kms. diarios para ir al trabajo, que no se pueden hacer andando por ser vías de alto tráfico). ¿El punto negativo? Un motor grande… que quizás no deberíamos usar en la ciudad, pero que nos viene muy bien en nuestras escapadas al campo (la topografía andina a veces es empinada y cenagosa). 😉
  • Comunicación. Para la comunicación móvil no tenemos teléfonos inteligentes ni nada por el estilo, pues realmente sólo los usamos para voz (además, escribo posts tan largos que no me imagino escribiéndolos ni loca en un iPhone… jjajaja). En casa tenemos, aún, teléfono fijo, con llamada en espera y otros extras, pero usamos la tarifa de menor consumo (aquí venden paquetes de minutos)… Hemos pensado en eliminarlo (cada vez lo usamos menos), pero aún no tomamos la decisión. Con respecto a internet, usamos banda ancha, a un precio que creo razonable porque se justifica con su uso. No usamos ni pagamos televisión por cable (ni satelital) ni empaquetamientos extra. Ah, para nuestra comunicación móvil tenemos unos de los planes más económicos del mercado, que nos permiten hablar con ciertos números (escogidos previamente) sin costo. No es el plan de mis sueños, pero es lo que más se ajusta a nuestros usos. Nos viene muy bien para hablar entre nosotros y con personas que no están en nuestra ciudad. Ahorramos, por tanto, en llamadas nacionales y al exterior (para lo que usamos llamadas de pc a pc de Skype). UPDATE: Nuestros planes de telefonía móvil son cerrados, es decir, tienen un límite de saldo… que si se acaba te exige comprar una tarjeta de dinero para hablar más. Casi nunca nos pasa, pero lo preferimos así porque nos permite controlar los gastos e ir a la fija, pues cada mes sabemos cuánto hay que pagar. Antes tuvimos un plan abierto y SIEMPRE hablábamos más de lo que debíamos… y pagábamos una barbaridad.
  • Seguridad. Creo que es un ítem en el que es muy difícil estar de acuerdo porque depende de una percepción subjetiva y real. Me podría pasar horas hablando de las consecuencias nefastas que el concepto de “seguridad democrática” trajo a mi país durante los últimos ocho años (como unos 2000 falsos -léase jóvenes civiles asesinados para presentarlos como guerrilleros muertos en combate- positivos del Ejército, por ejemplo), pero no viene al caso. Pienso, como Adriana, que no vale la pena gastar dinero en un sinfín de seguros (de vida, casa, carro, educación y un largo etcétera), llenos de letra menuda y de excepciones que casi siempre son, si se aplican, la regla general. Me parece increíble, además, que ahora ofrezcan seguros en todos lados (cuando pagas el mercado, cuando abres una cuenta bancaria, cuando pagas los servicios públicos…), de los que nadie se entera y que, aunque parezcan irrisorios, terminan en los bolsillos de las aseguradoras porque no me imagino a nadie llegando de hacer la compra y diciéndole al marido: “guarda la tirilla y si me muero, vas a cobrar”.  En conclusión, creo que tenemos lo justo: el seguro contra accidentes (obligatorio) de los coches, la vigilancia privada (que debería cumplir el Estado, pero ya sabemos que no funciona como debe, a pesar de que se lleven casi todo el presupuesto nacional) del barrio, un seguro exequial (todos nos moriremos algún día) y creo que ya. El resto de posibles siniestros (que espero que no ocurran) los cubriríamos con las inversiones que hacemos de ahorro… que sí se hacen, “por seguridad” futura. 😉
  • Salud. Debí incluir algo de esto en el ítem anterior, pero no quise mezclarlo. Creo que es una opción que depende mucho del país en el que se viva. En el nuestro hay un sistema de salud obligatoria (pagado en parte por el empleado y el empleador -si existe en la letra porque buena parte de los contratos laborales son encubiertos, lo que obliga a asumir todo el costo al trabajador), acompañado de una oferta de salud prepagada y de seguros de salud. Actualmente (y esto ha de ser escandaloso para muchos) nos quedamos con la primera solamente, pues la segunda y la tercera nos parecen innecesarias y abusivas (estoy cansada de oír historias tipo: “nos tocó pagarlo porque no nos lo cubría el seguro” o “puedo ver el médico que quiera, pero pago un vale de tanto aparte de la mensualidad fija que nos cobran”). Buena parte de esa decisión se debe, y hay que decirlo, a que por el trabajo de mi esposo podemos acceder a un régimen especial, sin pagos extras ni para exámenes ni citas y con un programa complementario, muy económico, que se comporta como una prepagada (en el servicio, no en el cobro): tiene una amplia lista de médicos especialistas que nos atienden con sólo reservar la cita. No pagamos ningún vale extra ni nada más. Y sí, Irene nació con un médico que no conocía, pero en una clínica que contaba con todas las garantías (UCI para neonatos, pediatría 24 horas y un largo etcétera) y sin pagar un solo peso. A lo mejor me habría gustado optar por alternativas más naturales como un parto en cuchillas  o en el agua, pero atenernos a las alternativas (seguras, repito) que teníamos nos daba también sostenibilidad. Y fue un buen parto, aclaro. La ventaja extra es que al no pagar una mensualidad de una prepagada o de un seguro horroroso permanentemente, cada tanto visitamos médicos de confianza (de medicinas alternativas) o especialistas (de osteopatía, nutrición y dietética, por ejemplo) por nuestra cuenta. Si nos recomiendan exámenes o demás, visitamos con su diagnóstico a los de nuestro plan.

También podría hablar de otros consumos, como los de vestuario y educación, pero no los menciono porque se rigen por los principios generales de los que ya he hablado (de calidad y sostenibilidad).

Cada vez me inclino más por opciones hechas en casa (y eso incluye, además de la ropa -que no hago yo pero que intento conseguir directamente con proveedores, sean estos un sastre o un punto de venta de fábrica-, la admiración que siento cada vez más por la escuela en casa), pero es posible que no me decante siempre por ellas.  Confío, sí, en el valor de las cosas sencillas y en el peso que cobran en la educación de los niños, con el paso del tiempo, los hábitos que se fomenten en el hogar. Obviamente, nosotros apenas estamos empezando, pero creo que no es descabezado afirmarlo porque yo misma fui pequeña y porque tengo chiquitos alrededor para mirar.

Nuestra meta en educación, por ejemplo, depende en buena parte del tiempo que queremos que Irene pase con nosotros. No queremos una chiquita que dedique dos horas al día en desplazarse del colegio a la casa cuando sabemos que hay opciones (buenas aunque no sean las “mejores” -otra apreciación subjetiva-) a tres cuadras. Queremos, además, poder mantener vigentes espacios importantes para todos, como el compartir juntos nuestras comidas… así sea una hora más tarde de lo habitual.

Dudo mucho de opciones educativas que se ofrecen como las mejores pero que por sus precios resultan excluyentes (entiendo, sí, que no todas las familias tienen que ir a los mismos sitios) y aspiro ver crecer a una chiquita que se sienta más orgullosa por lo que es que por lo que tiene. Envidio, de hecho, las opciones que tienen en otros países (en estos días leía, por ejemplo, que en Bélgica las escuelas tienen textos escolares propios, que rotan cada año entre los alumnos -manteniéndolos en el colegio-, evitando así la larga lista de compra que tienen a principio de curso otros papás), pero -también como dice Adri- en el peor de los casos, siempre existirá la posibilidad de irse para otro lado.

No vivimos una vida perfecta (no creo que exista), pero tratamos de ajustarnos a las alternativas que nos rodean… Hasta ahora nos funciona y nos da felicidad. Si en el futuro debemos (y podemos) hacer cambios, serán bienvenidos. Lo importante, como dice Kafavis en Ítaca, no es el destino sino el recorrido. 😉 Dejo pendiente la última entrada de esta serie (hasta ahora, al menos), para hablar sobre lo que nos falta (que es muchísimo) y lo que nos gustaría lograr para vivir con menos cosas y más felicidad.

PD: No se pierdan el video de Baloo, del Libro de la selva. ¡Les encantará! (Y dejo un aparte de lo que dice…)

“Busca lo más vital no más, lo que es necesidad no más y olvídate de la preocupación. Tan sólo lo muy esencial para vivir sin batallar y la naturaleza te lo da. Doquiera que vaya, doquiera que estoy soy oso dichoso, oso feliz… Lo más vital para existir nos llegará. … Si buscas lo más esencial sin nada más ambicionar, mamá naturaleza te lo da.”

Entry filed under: En nuestra casita, Recomendados, Simple Living. Tags: , , , , , , , , , .

Menos cosas, más felicidad (5): los productos con los que limpiamos Menos cosas, más felicidad (7): lo que nos falta

11 comentarios Add your own

  • 1. Adriana  |  6 octubre 2010 en 09:59

    Otra vez yo de primeras, jejeje. Nuevamente, de acuerdo en todo. Aunque nosotros todavía pagamos una prepagada que nos duele el bolsillo cada mes, pero ya estamos evaluando la posibilidad de pasarnos a una que es intermedia entre eps y prepagada…estoy mirando opciones. Nos detiene que la pediatra de ellos no estaría disponible en ese nuevo servicio, pero también vamos a ver cuánto cuesta una cita particular, yo creo que no va a ser tanto como lo que pagamos mensualmente de prepagada!

    Y de educación, estamos felices con el colegio de Gabi, queda a tres cuadras, vamos caminando, es excelente, no es de los más baratos pero tampoco de los más caros (porque tiene parte de subvención del gobierno italiano) y es super sencillo, no cobran por todo no piden mil materiales inútiles (esto lo digo porque el colegio Montessori donde está mi ahijado es un atraco a mano armada!)

    Cierro acá para ver con Gabi el video. Chao!

    Responder
    • 2. azulitoclaro  |  7 octubre 2010 en 12:22

      Adri, qué delicia tú tan activa en esta serie… tienes un montón de ideas maravillosas que enriquecen todo esto. Me encanta que tengan el colegio a 3 cuadras y que puedan llegar caminando a él. Y me gusta mucho más lo de la subvención de los italianos. 😉 Todas las ayudas para la educación de los chiquitos son más que bienvenidas… más en estas tierras donde los gobiernos se quedan cortos, si no en las escuelas en la calidad de las mismas (o en las dos cosas… ¡Qué horror!).
      En cuanto a la prepagada, no me extraña que lo consideren. Una alternativa intermedia que siempre me pareció interesante fue la de los planes complementarios (que incluyen un listado más reducido de especialistas, pero que suelen estar bien). Otro chance, creo, puede ser averiguar en los régimenes especiales de las universidades públicas… ¿no podrías optar por ellos? Casi siempre están muy bien montados y tienen ventajas que en otro lado (con los privados) no se pueden ni considerar.
      Ojalá les haya gustado mucho el video. Seguiremos con una nueva entrega mañana (aghhhh).
      Un abrazo,
      A.

      Responder
  • 3. Juan Pablo Ramirez  |  6 octubre 2010 en 10:51

    Angelita!
    Me gustan mucho estas reflexiones, que de verdad hacen pensar en lo mucho que nos dejamos absorber por el consumismo y por el snob de las tarjetas de crédito. Yo he sido un muy buen usuario del crédito financiero, y eso me llevó a límites extremos de endeudamiento en una larga lista de tonterías sin importancia, que ahora no quedan ni en la memoria. Incentivar el ahorro, y abandonar la dependencia del crédito, es algo indispensable para vivir armónicamente.

    Saludos mil!!

    Responder
    • 4. azulitoclaro  |  6 octubre 2010 en 11:55

      JuanPa lindo, que rico leerte por aquí. Gracias por tus palabras. La vida está llena de retos… lo importante es no dejarse vencer por ellos. Tú eres un muy buen ejemplo de cómo salir avante y feliz. Creo de verdad que sí queremos, podemos. Recide un fuerte abrazo nuestro.

      Responder
  • 5. Ana  |  7 octubre 2010 en 03:50

    Hola!
    Bueno, es la primera vez que escribo un comentario aquí, aunque sigo tus post desde hace algún tiempo… Confieso que desde la primera vez que encontré el blog por casualidad quedé enamorada, y ahora recibo las novedades en mi correo y las leo como si fuera la prensa del día! (mucho mejor e infinitamente más útil, además)

    Os leo desde Sevilla, en España, y aunque hay algunas pequeñas diferencias, esta serie de “Menos cosas, más felicidad” es perfectamente aplicable a nuestra vida aquí; igual que el resto de los posts.

    ¡Ah! Mi compañero (Ángel) y yo estamos “embarazados” de nuestro primer bebé, en nuestra semana 17 🙂

    Quería, además de presentarme y agradecer la labor fantástica que realizas (como mamá y como bloguera;) ), aportar algo a la serie, un producto que usamos desde hace algún tiempo para lavar la ropa en la lavadora y que nos ha dado muy buenos resultados: Aquí la llaman ECOBOLA, y es una pelotita que se mete en la lavadora junto a la ropa, y sustituye al detergente (o al menos gran parte: Para lavar ropas muy sucias o los pañales de tela, al parecer hay que añadir una pequeña parte del detergente que normalmente usarías).
    Esta ecobola sirve para años de lavado, y lo único que lleva es una serie de minerales en su interior que hacen la función química del detergente (potenciador del poder limpiador del agua, que es en realidad, en cualquier caso, lo que limpia), y realmente funciona. Como en otros productos de este tipo, la inversión primera es algo mayor (yo conseguí la mía por 16 euros), pero realmente ahorras mucho más en poco tiempo.

    ¡Hala! Ahí queda mi aportación. ¡Salud y felicidad a tod@s!

    Ana

    Responder
    • 6. azulitoclaro  |  7 octubre 2010 en 12:08

      Ana, ¡¡¡Bienvenidos!!! Y gracias por tus palabras. 😉 Nos parece maravilloso que este medio nos permita estar cerquita de personas como ustedes, que tienen tanto para enseñarnos, además. Lo de la Ecobola me parece estupendo. Creo que es justo lo que estaba buscando como alternativa para el detergente de la ropa (ya me había preguntado una y otra vez cómo podíamos disminuir el uso de éste y mi única respuesta había sido remojo previo y lavadora con carga frontal… una respuesta pobre. Hmm). ¡¡¡¡Pero ahora con lo que me dices las cosas pintan distintas!!! Sí había visto en foros y demás que se hablaba de ella pero no lograba entender cómo funcionaba. Con tu explicación todo queda claro. Creo que se compensa -y con creces- la inversión. Buscaré dónde puedo conseguirla para implementarla en nuestra casita. En cuanto a el chiquitín que viene en camino y a todas las expectativas que me imagino que tendrán, espero que podamos servir de algo… Si no encuentras el tema preciso que te inquieta en los textos ya publicados, pregúntanos. Si no sabemos, averiguamos con otras mamás. Espero que sigas animándote a escribirnos y que sigas visitándonos. Tu ciudad, por cierto, es encantadora. Saludos afectuosos, A.

      Responder
  • 7. Stella  |  7 octubre 2010 en 10:00

    A Samuel le encantó el video, además porque le fascina la historia del libro de la selva…
    Estuve sin computador muchos días y me perdí toda tu súper-interesante serie, ahí me voy poniendo al día leyendo de a poquitos. En definitiva tenemos muchas opciones para mejorar nuestra calidad de vida diaria con el beneficio de que al final se puede economizar mucha plata.
    Yo por un lado no soy paranoica y cuando Ado me planteó lo de medicina prepagada, lo analizamos y decidimos que no. Los niños han sido muy aliviados y eso nos ayuda bastante. También tenemos sólo la EPS y usamos más el servicio médico de la U para casos urgentes, que además tiene un portafolio amplio de especialistas. Tenemos el seguro excequial que es además muy barato.
    En cuanto a la educación estoy de acuerdo con vos en que no se justifica mandar a un pobre niño a recorrer toda la ciudad con tal de mandarlo al mejor colegio. Samuel se demora 45 minutos en cada recorrido y eso me parte el alma, pero ya pronto nos iremos más cerca para evitar eso y ganar más tiempo con él.

    Responder
    • 8. azulitoclaro  |  7 octubre 2010 en 12:16

      Te echaba en falta. Espero que todos anden bien. Lo de la prepagada es un cuento que respeto y entiendo en muchos, del mismo modo que sé que hay personas que la han pasado mal sólo con una EPS. No gratuitamente se dice que vivimos en el país del Sagrado Corazón (ése donde todo es posible O_O). Pienso que cuando se tienen alternativas como la de ustedes, con la U, deben aprovecharse. En su defecto, los planes complementarios son una opción intermedia interesante… Lo de los 45 minutos y el colegio creo que casi que ya lo hablamos. Espero que logren estar más cerca para disfrutar mucho más tiempo juntitos. Los 5 minutos de caminata de Adriana suenan ideales. 😉 Sigo con la serie. Un abrazo, A.

      Responder
  • 9. inessuafer  |  7 octubre 2010 en 11:06

    Pues sí, vivimos en una sociedad consumista y no sostenible.
    En casa intentamos cumplir la Regla de las tres erres: Reducir, Reutilizar y Reciclar,
    aunque podríamos hacer mucho más, supongo.

    Ains, chica que me están entrando muchos remordimientos que estos posts tuyos!!

    Responder
    • 10. azulitoclaro  |  7 octubre 2010 en 12:11

      Ya con las tres Rs tienen camino adelantado. Ojalá con todas estas ideas te animes a hacer más…y a contarnos porque estoy segura que con la experiencia de todas estas mismas propuestas pueden mejorar. 😉 Saluditos y gracias por visitarnos.Eres siempre bienvenida. A.

      Responder
  • 11. María José  |  7 octubre 2010 en 14:35

    Uf, en este apartado suspendo del todo, sobre todo en el tema coche. Lo uso sóla para ir a trabajar a 70 km de casa (70 ida y 70 vuelta!) así que consumo y contamino un montón!!!

    Responder

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Trackback this post  |  Subscribe to the comments via RSS Feed


De sol a sol

octubre 2010
L M X J V S D
« Sep   Nov »
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031

Contenido protegido

NO SE PERMITE USAR NI LAS FOTOS NI LOS VIDEOS DEL BLOG La casita de Irene a no ser con consentimiento expreso y por escrito. Todo el contenido de esta web se encuentra protegido (a no ser que se especifique lo contrario) por una licencia Creative Commons tipo Reconocimiento-No Comercial-Sin Obras Derivadas.

Categorías


A %d blogueros les gusta esto: