Archive for 4 octubre 2010

Menos cosas, más felicidad (5): los productos con los que limpiamos

Esta serie se está haciendo larga. Hoy hablaré de productos que usamos en nuestra higiene y en el aseo del hogar, además de otros que esperamos usar pronto para lo mismo. Confieso que algunas de estas opciones pueden parecer excesivas, pero les garantizo -al menos por las que he puesto en la práctica- que los resultados son tan gratificantes que casi siempre termino por preguntarme cómo no había conocido y usado estas alternativas antes. Ah, y puedo decir con gusto que casi todas las opciones que incluye esta entrada son más económicas -si no al comienzo, sí a la larga- que los productos equivalentes más difundidos, más tóxicos en la mayoría de los casos, por demás.

Imagen tomada de Psicólogos Perú

No sé si les pase a ustedes, pero cuando hago compras y debo incluir productos de aseo (personal o del hogar) quedo casi siempre con la sensación de que son el rubro más caro del mercado… bueno, eran. Con las alternativas que enuncio en esta entrada eso ha cambiado un poco (y aspiro a que cambie más). 🙂

Creo que una vez que se inicia la búsqueda de alternativas menos contaminantes para el planeta y, por ende, nocivas para la familia, se encuentran opciones que en principio parecen extremas, pero que una vez se ponen en marcha brindan menos complicaciones y más comodidad. Es posible que ésa sea la sensación que tengan con algunas de las alternativas que presento en este post, pero la experiencia me indica que casi siempre los resultados son satisfactorios. Así que sin más vueltas, inicio nuestro listado de productos naturales, ecológicos y económicos para nuestra higiene y para la limpieza del hogar:

Jabón biodegradable para la limpieza de pisos y baños (que aspiro cambiar por vinagre y bicarbonato de soda próximamente). Huele rico, es repelente y no contamina el medio ambiente. Contiene aceites naturales (de pino y eucalipto) y anuncia que es biodegradable. A primera vista, es un poco  más caro que los productos corrientes, pero una vez lo usas te das cuenta de que cuando dice “concentrado” lo dice en serio, pues sólo necesita usarse una tapa en cinco litros de agua (yo uso menos, pues limpio el piso sólo con agua y para los baños no gasto un valde entero). Mi nariz sensible -la misma que me alejó corriendo de los productos corrientes-, sin embargo, comienza a pensar que puedo disminuir la dosis mucho más o que puedo pasarme, definitivamente, al vinagre. Creo que haré lo último, pues sospecho que es una opción que no me defraudará.

Shampoo naturista (estoy en la tarea de aprender a hacer y ensayar un shampoo casero). Hay opciones para niños y para adultos. La nuestra, hasta ahora, no es definitiva, pues alguna vez me recomendaron no usar por mucho tiempo el mismo shampoo. Así que no me alargaré en describir este producto… añadiré, sólo, que lo consigo en tiendas naturistas o especializadas en productos de peluquería (ambas, mucho más económicas que el supermercado aquí). Ah, y preciso que sólo lo usamos los adultos, pues con Irene empezamos a usar un shampoo de manzanilla para niños cuando estaba recién nacida, pero luego atendimos la recomendación de un familiar de no usar ningún producto. En su lugar la bañamos con agua tibia de yerbabuena (conseguimos las yerbas naturales). El resultado ha sido estupendo: siempre huele rico y no tiene ningún químico en su cuerpo. Seguramente en el futuro optemos por una alternativa distinta, cuando sude más, por ejemplo, pero para entonces espero haber probado bien la miel de abejas, el bicarbonato de soda -mezclado con agua- o el vinagre en nosotros… y entrar de lleno, tras un período de transición necesario, en la alternativa conocida como “no poo” (miren el link, se sorprenderán). ¿Alguna recomendación más?

Aserrín. Para la caja de mis gatos (en lugar de la “arena” que venden fabricada para ello). Es más económica y biodegradable. La cambio diariamente, por un costo mensual de $1000 pesos colombianos (50 céntimos de dólar). A ellos, les gusta. Y a mí más. 😉

Leche de magnesia en lugar de desodorantes. Lo he ensayado por tiempos y me parece que funciona muy bien. En varias ocasiones he leído informes sobre estudios horrorosos que dicen que los desodorantes antitranspirantes (que son todos) bloquean un proceso natural del cuerpo, propiciando la formación de nódulos cancerígenos en la axila y las mamas. No sé si es cierto, pero sí creo que debe haber alternativas naturales al respecto. Aún no encuentro la manera de envasar la leche de magnesia para que la aplicación en la axila sea más cómoda, pero estoy en el intento. Si quieren tener más información sobre su uso, les recomiendo que lean esta entrada de Mónica Salázar, en Familia Libre… Es una receta que siempre le oí a las abuelas (por algo sería).

Yerbabuena para el baño de Irene. Ya les conté nuestra experiencia. Recurrimos a ella después de un pequeño sarpullido de nuestra chiquita al usar bloqueador solar. Es económica, saludable y deliciosa. No irrita los ojos y la deja perfectamente limpia. Garantizo, además, que no tengo ningún problema con la limpieza de su cabello sin usar shampoo… creo que eso demuestra que es verdad que el cuerpo regula su propia grasa para hidratarse.

Copa menstrual. La adoro. Implica un gasto inicial más grande que el de una toalla higiénica, pero una vez que la usas no te explicas cómo no se difunde más. Sé que cuando se lee la manera de utilizarla suena un poco “sangriento”, pero es un proceso perfectamente natural que requiere muchos menos cambios que una toalla higiénica o compresa, además de que no se siente en lo absoluto (bueno, si la sientes es porque está mal puesta) y no acumula ningún mal olor. Para más detalles, recomiendo nuevamente -como hice en nuestra segunda entrada sobre Menos cosas, más felicidadesta entrada reciente de Nebetawy en su blog.

Pañales desechables. He hablado muchísimo de ellos: son ecológicos, económicos (a la larga, es cierto que la primera compra cuesta un poco más) y saludables. Es una compra de la que nunca me arrepiento y que todos los días me gusta más. Ah, y son muy fáciles de lavar. Mi pendiente (no sé si ya definitivo) son las toallitas húmedas que utilizo para limpiar la cola de mi chiquita entre cambio y cambio… me consuela, al menos, que con los pañales de tela estos son muy poco frecuentes, por lo que no uso muchas. Sé que para ellas también hay alternativas caseras de tela, pero no llegue a ellas. Ah, tampoco uso crema antipañalitis (si acaso, para emergencias, que casi nunca se presentan)… Otro producto más que no entra en nuestra canasta familiar.

Jabón de avena. Líquido. Lo compro en tarros grandes que utilizo para recargar los potes de toda la casa. Es un jabón muy suave que resulta también más económico comprado en grandes cantidades. La marca que uso me permite, además, sobrevivir a la dermatitis alérgica que visitaba esta casita… o sea que algún químico menos debe tener. Cualquier otra sugerencia, es bienvenida.

Depilador eléctrico. Comencé a usarlo hace unos diez años y tengo el mismo desde entonces. Me permite tener una depilación más duradera y me libra de usar cualquier producto extra (cremas, lociones para depilar, etcétera). Es cómodo y fácil de limpiar y guardar. Ah, y no ocupa mucho espacio por lo que puede llevarse en viajes (aunque casi nunca lo hago porque la depilada dura cerca de 10 días). Creo que es una compra que a la larga he recuperado muchas veces con su uso.

Henna (en polvo). Me salen canas… snif. Pero uso henna para cubrirlas, logrando destellos luminosos en mi cabecita. Es económica y fácil de usar. Y no contiene químicos adicionales, pues la henna está hecha con yerbitas de la naturaleza y uno que otro aceite natural. Para prepararla uso té o jugo de remolacha, tibios. Quedo destiniéndome en el baño una semana más, pero el color me dura todo el tiempo que tarde en crecer otra vez mi cabello. También la recomiendo.

Y hasta aquí llego. Sé que faltan muchísimas alternativas, pero éste es más o menos el listado de los productos que consumimos en nuestra casa. No menciono los cosméticos, pues no uso mucho maquillaje. Sí tengo, de una marca convencional que me produce cierta irritación y alergia en mis párpados. He probado otros supuestamente antialérgicos sin muchos resultados. ¿Consecuencias? He optado por maquillarme poco, en ocasiones especiales o en momentos de femme fatale ;). Por las mismas razones, utilizo el menor número de cremas posible. Por supuesto, a veces me siento paliducha, ojerosa y vieja, pero me consuela sentirme menos tóxica. Les recomiendo, entre otras cosas, que consulten vean el video que adjunto sobre  cosméticos. Hay también un link con una base de datos que evalúa el riesgo de ciertos productos que usamos, de acuerdo con los químicos que hay en ellos. Consúltenlo. Se sorprenderán.

[Aunque ya dejé un link muy interesante sobre el vinagre y el bicarbonato de sodio (baking soda) como alternativas económicas, ecológicas, no tóxicas y naturales para la limpieza natural, añado algunos links del blog Familia Libre sobre usos posibles del mismo, ya sea como alternativa al shampoo, como desinfectante, como limpiavidrios, como suavizante para la ropa y como acondicionador.  Puede parecer extremo en muchos casos (los del cabello, por ejemplo), pero estoy[ segura de que es una buena opción para ensayar. Otro links interesantes: casa limpia pero no tóxica.]

4 octubre 2010 at 08:09 10 comentarios


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