Menos cosas, más felicidad (4): los productos que consumimos para alimentarnos

30 septiembre 2010 at 17:06 16 comentarios

Sigo con la serie (dejo pendientes historias con novedades de la peque: lleva una semana y media hablando y hablando y hablando en Irenense… y entró en la etapa de “grito cuando no me atiendes”… horror O-O). Hoy voy a hablar sobre algunos productos que consumimos para nuestra alimentación diaria, que nos simplifican la vida y nos ayudan a vivir más felices. No todos responden a las premisas de sostenibilidad, respeto a la naturaleza, uso de materiales naturales, manufactura artesanal y comercio justo, pero la meta es que algún día todas nuestras compras puedan hacerlo. Además de ello, dejo algunas reflexiones para futuras entradas y una confesión compleja sobre Simple Living como opción burguesa (no como necesidad).

Foto de Andy Armstrong.

Y empiezo por lo último, pues me remuerde en parte la conciencia: todas estas alternativas son voluntarias en nosotros. Adoptamos un estilo de vida que, comparado con las opciones que hay en el mercado y con las prioridades que social y comercialmente se espera que tengamos, resulta sencillo. Pero si soy honesta y miro las comodidades y seguridades económicas que tenemos (que no es que sean extremas, pero sí superan la media nacional), si considero lo que hay todos los días en nuestros platos, nuestra casa, nuestros muebles, nuestro ocio…, todo da cuenta de una posición privilegiada, nada simple ni sencilla a los ojos de muchos.

Me siento culpable en parte. Y reconozco que hablar de todo esto no me hace menos burguesa. Pero sueño con un mundo más equitativo, sin clasificaciones de marcas y clase. Si nosotros, que podríamos ceder al consumo de ciertas cosas, nos abstemos de hacerlo y optamos por alternativas como algunas de las que expongo en esta serie, quizás otros, con más o menos capacidades que nosotros, también empiecen hacerlo. Con ello, espero, podremos cambiar la lógica consumista y clasista que hoy nos rige y construir un mejor futuro para nuestros hijos, más justo y equitativo. Si no lo logramos, espero haber sembrado al menos un estilo de vida distinto en mi familia que, a lo mejor, sea la constante que rodee a nuestros nietos. Puede que llegue tarde el cambio para todos, pero vale la pena intentarlo.

Nuestra despensa

Comienzo con lo prometido. El ánimo no es pontificar. De hecho, sólo ahora soy consciente de muchos de los principios de Simple Living. Había oído hablar de muchos de manera aislada, pero ahora, reunidos, cobran más sentido como una alternativa concreta y viable de vida familiar. Nuestras opciones intentan acercarnos a lo natural, más ahora que tenemos a una chiquita en casa, al tiempo que pueden ayudarnos a concentrarnos en calidad (de experiencias, sobretodo) más que en cantidad.

Los productos que mencionaré aquí están relacionados con la alimentación, pero eso no significa que no pueda aplicarse una lógica similar a consumos de higiene, vivienda, vestuario, seguridad, comunicación y salud, entre otros. Mi idea es escribir algunos posts futuros al respecto. Por lo pronto, haré el intento de abarcar nuestros consumos básicos, con la esperanza de que al repensar en el tema y leer sus comentarios pueda encontrar otras vías sencillas y cómodas de consumo que ayuden a nuestra sostenibilidad.

Aclaro, adicionalmente, que en Colombia aún no contamos -que yo sepa- con una legislación clara sobre el mercadeo de productos orgánicos… por lo que no hago mención particular a este tipo de productos, deseables de acuerdo con las premisas de Simple Living. Tengo la ilusión -vana, quizás- de que nuestros productores no son grandes empresas de transgénicos y de que al comprar mis frutas y verduras directamente en una plaza de mercado, me libro de algunos embellecedores extras de alimento. Como verán, estoy cruda en el tema, pero aquí van las alternativas que consumimos:

  • Frutas. Esta opción llegó casi de manera natural. Vivimos en un país sin estaciones, con una riqueza natural maravillosa y con oferta permanente de frutas y hortalizas. La consumimos enteras (como postre o tentempíe) o en bebidas. ¿La razón? Nos cansamos de tomar bebidas procesadas y empezamos, casi sin darnos cuenta, a optar por bebidas naturales, hechas en casa justo antes de tomarlas. Ahora de ninguna manera nos cruza por la cabeza cambiar de opción, ni siquiera cuando estamos de viaje o cuando salimos a comer fuera. En el peor de los casos, cuando no hay otra alternativa, nos decantamos por agua pura. A veces pagamos un poco más de lo que pagaríamos por una Coca-Cola, pero nos gustan mucho más los sabores de la naturaleza. Creo que si nos lo permitimos, es una opción que gana sola su espacio. Además, he descubierto que no es tan difícil ponerla en práctica: la variedad de mezclas que puede lograrse con ellas es una delicia para el paladar (de hecho, en más de un sitio hemos encontrado mezclas ingeniosas y agradables). Espero (de corazón) que Irene aprenda estas costumbres y que no sea difícil mantener lejos dulces y bebidas procesadas. :S Creo que su cuerpo y el nuestro lo agradecerán en el futuro
  • Azúcar morena. Aunque casi nunca la usamos (no endulzamos nuestras bebidas), optamos por ella en lugar de edulcorantes sintéticos o azúcar refinada. De los primeros, tengo entendido que no se han realizado aún estudios que den cuenta de su fiabilidad para el organismo, de la segunda asumo que debe tener más intervención (¿química?) por su color. Además, he leído que hay más minerales y nutrientes en el azúcar morena… así que, aunque no lo usemos mucho, es el que entra en nuestra compra. En ocasiones, por cierto, nos decantamos por la miel o la panela… ¿alguna sugerencia extra?
  • Conservas hechas en casa. No usamos muchas, pero cada tanto preparamos algunas de berenjenas (con vinagre, ajo y aceite de oliva), garbanzos (el humus maravilloso de los árabes) y pepinos. También, con brevas y otras frutas crudas hacemos uno que otro postrecito. Mi meta es incrementar su uso y superar, por fin, la pasta de tomate que compro enlatada (en lugar de salsa de tomate o ketchup).
  • Aceite de oliva virgen. Lo usamos casi siempre para cocinar. Me abstengo sólo de él para freír (que no es que nos encante, pero lo hacemos de vez en cuando). En ese caso usamos aceite de soya o de canola, igualmente saludable y un poco más económico.
  • Margarina de canola (prefería la mantequilla, pero mi nutricionista me la quitó por aquello de las llantitas post-parto).
  • Hierbas frescas. Yerbabuena, albahaca, romero, orégano… Casi todas las consigo en la Plaza de Mercado. Las que no, muy pocas, las compro deshidratadas. Son una opción maravillosa para cocinar.
  • Pan de molde casero. Lo compro recíen salido del horno en una panadería que hay cerca de casa: es más rico y más saludable, y su precio es mucho más razonable. Evito rotundamente los panes -especialmente los de molde- de supermercado por los conservantes y preservativos sintéticos que suelen traen (por cierto, hay un post -de miedo- relacionado con el uso de los conservantes en ciertas comidas rápidas. M.a.c.o se refiere a él acá).
  • Arepas caseras. De maíz puro. Es una comida típica de mi tierra. No las compro en supermercado (donde, además de ser más procesadas, son mucho más costosas), si no en la tienda del barrio o, cuando puedo, directamente al proveedor. Parece ser, además, un alimento que tiene menos carbohidratos y calorías que el pan, por lo que es una opción más dietética (mamás embarazadas o en postparto sabrán de qué hablo) para acompañar los platos.
  • Avena. La usamos para las coladas de Irene (y a veces para comer nosotros mismos). No compramos ningún cereal o preparado especial para bebés, pues tememos químicos y aditamentos no deseados. La verdad, además, es que no se me ha ocurrido tampoco hacerlo, quizás porque no usamos leche de tarro. Sea por una cosa u otro, confieso que me encanta preparar la comidad de mi bebé. Es una opción saludable, económica y rápida: con un poco de agua y leche, ázucar y canela, tengo en menos de 5 minutos listo un cereal que le encanta comer.
  • Hortalizas varias para preparar nuestros alimentos. Pensé que quizás debía empezar a hacer un listado de lo que no consumo para explicar que no compramos compotas de verduras o frutas preparadas, ni lácteos “para bebés” o cosas de esas. Nuestra chiquita come casi lo mismo que nosotros, con placer, seguridad y comodidad. Antes de que cumpliera un año, preparábamos comida especial para ella (sin azúcar y sal, entre otras cosas), pero desde hace un par de meses compartimos olla. 😉 Las hortalizas, como he dicho antes, las compramos semanalmente en la Plaza de Mercado, y las usamos en todas nuestras comidas (me siento rarísima si no veo algo verde en el plato).
  • Arroz parbolizado (parboiled rice). Nos encanta porque trae un sabor natural delicioso, tanto así que no le adicionamos sal. Se caracteriza por ser un arroz marrón, seco. Requiere una medida más de agua, pero conquista una vez está en la mesa (por cierto, la palabra no existe en el DRAE, pero se utiliza en la industria arrocera. El link explica en detalle cuál es la diferencia entre este arroz y el arroz blanco e, incluso, el integral. Quizás sería más apropiado hablar de un arroz vaporizado… pero como no es exactamente el proceso que le aplican mantengo el término que usa su productor).
  • Café en grano (creo que orgánico). Lo consigo en una finca cafetero y nos gusta por su calidad y frescura. Al conseguirlo en grano, tenemos claridad del café que nos vamos a tomar.

En resumen, nuestra comida es bastante natural. Comemos en casa el 95% del tiempo y creo que lo máximo que compramos preparado son las pastas pre-cocidas para lasaña (bueno, las pastas en general. No las hacemos en casa ;)), la pasta de tomate de la que hablaba, algunos mariscos enlatados (mejillones, pulpo, anchoas), aceitunas… y los derivados lácteos.

Con respecto a las carnes, consumimos mucha res, evitamos en parte el pollo -porque casi siempre es de animales cebados en galpones gigantescos-, compramos algo de cerdo y un poco de pescado (róbalo, salmón, trucha). De este último nos gustaría comer más, pero por alguna razón que desconozco a pesar de contar con dos océanos en mi país no hay un comercio extendido ni variado de productos de mar. Eso sí, cada vez que viajamos y estamos cerca a una playa, nos desquitamos [Yummy].

Finalmente, he descubierto escribiendo esto que nuestros mayores consumos son de alimentos frescos (verduras, frutas, carnes, lácteos y pescados). Tenemos pocas cosas en la despensa, por lo que quizás nuestra comida sea un poco más natural que otras. Quedo debiendo para futuras entradas, nuestros consumos en higiene, comunicación, transporte, salud y seguridad, así como un texto sobre lo que nos falta para acercarnos más al Simple Living (que incluye lo que sueño poder alcanzar).

Espero no aburrirlos con textos tan largos. 😦

Para compensar, cierro con una cita interesante de Guruhabits sobre este estilo de vida, que va más allá de consumir y comprar:

“This lifestyle is not just about simplifying your life. It’s also about being more efficient and productive. By being more efficient, you decrease your stress and increase your productivity, which will reward you with more time and energy to focus on things of importance to you”.

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Menos cosas, más felicidad (3): alternativas de ocio ¡¡Ya asoma sus narices el séptimo diente de Irene!!

16 comentarios Add your own

  • 1. Adriana  |  30 septiembre 2010 en 20:44

    Es clave lo que señalas de la posición económicamente privilegiada sobre todo a la hora de la alimentación…es impresionante la diferencia de precio entre productos de calidad y productos basura. Creo que es de los únicos aspectos en los que “simple” no equivale a más barato. Y eso que en este país se encuentran muchas cosas naturales…cuando vivíamos en Londres el costo de comer saludable era mucho mayor que el de irse por lo procesado. El caso, yo también trato pero tengo algunos vicios alimenticios, como los chocolates en todas sus presentaciones y algunos cereales tipo muesli que se pintan como naturales y no lo son para nada :). Mi esposito es terrible con eso, a él sí le encantan los paquetes y la gaseosa, yo jamás los consumo. Y ahora mi gran reto son las loncheras de Gabi: nunca pensé que fuera tan complicado y tan caro armar meriendas simples y saludables sin acudir a los productos procesados y empacados. Hoy fui a hacer mercado de frutos secos y semillas para mandarle y la cuenta fue casi más cara que todo el resto del mercado. Y claro, al lado ponen paquetes de toda clase de “alimentos” baratísimos y que a los niños les encantan….es difícil (y a mí me toca mandarle DOS meriendas al día!!!).

    El caso – así como tu escribes largo yo comento largo ;)- es un tema donde hay mucha tela para cortar. Sigo sintonizada!

    Responder
    • 2. azulitoclaro  |  1 octubre 2010 en 10:28

      También me encanta el chocolate en todas sus presentaciones (ahhh), pero me abstengo de comprarlo “en mi lista de mercado”. Así me lo reservo para momentos especiales: una caminata, un helado… Y como menos, por supuesto, que si lo tuviera siempre a mano en mi hogar.
      En cuanto al costo de los productos naturales, es cierto… pero también he notado que muchas veces hay salidas alternativas (no en todos los casos pero sí en algunos) que pueden ayudar a mantener estas buenas y deliciosas intenciones con menos costo para el bolsillo. Obviamente no se cumple en todos los casos, pero sí en algunos: las conservas hechas en casa, por ejemplo, en un país como el nuestro, son una alternativa económica (al menos con respecto a las importadas), al igual que los jugos. Y la placita de mercado me permite comprar las frutas y hortalizas fácilmente por la mitad del precio que las conseguiría en el supermercado.
      Ahora, en cuanto a meriendas y loncheras… aún no me enfrento y a medida que lo pienso me doy cuenta de que sí debe ser un tema complicado. Deberíamos hacer un blog con ideas de menús, a ver cómo nos va. Entre otras cosas… ¿les das embutidos a los peques? Aquí los consumimos muy poco, pero nosotros…
      En fin, ya nos contarás. Gracias por la sintonía y por las ideas. Y sí, los frutos secos sí son carísimos… 😦
      Un abrazo,
      A.

      Responder
  • 3. Adriana  |  1 octubre 2010 en 11:03

    Embutidos? pues a Gabi le fascina el chorizo y las salchichas, compro unas bajas en grasa para cuando no hay nada que hacer de comida algunos fines de semana, y a veces comemos chorizo cuando hay fríjoles… pero es muy ocasional. Todos en esta casa detestamos los jamones de toda clase (menos el jamón serrano…hmmmmmmm).
    Yo por ahora le estoy enviando a Gabi en la lonchera jugo con leche de soya (le fascina, de cualquier sabor, sólo le agrego una cucharada de leche de soya y se convierte en su bebida preferida), yogurt (ese sí empacado); queso pera (empacado), galletas integrales (empacadas), una coquita con cereales o mezcla de frutos secos y semillas, fruta picada, alpinito (empacado), avena líquida (empacada, podría ser casera pero la pereza me ha vencido hasta ahora), un sanduche de queso. Hasta ahí han llegado mis ideas, y estoy lejos de lo que quiero, realmente. Tengo que esforzarme más, y lo peor es que Gabi llega contando que tal amiguito llevó un paquete de papas, unos chokis, etc…..comienza la lucha desde ya!

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    • 4. azulitoclaro  |  1 octubre 2010 en 12:40

      Se me eriza el pelo nada más de pensarlo. Pero me parece que han salido airosos… al menos se te han ocurrido más alternativas que a mí. Aquí también comemos chorizos de vez en cuando, salchichas no porque no me gustan (bueno, a veces se me antoja un perrito callejero, vaya uno a saber por qué), pero sí embutidos curados (salami, chorizo, jamón, lomo… yummy). La pequeña aún no a todas las anteriores, pero al queso sí, le encanta (la idea del sánduche de queso se me había escapado de las ideas). Una alternativa más: crispetas caseras… ¿les gustarán? Aquí, aquí y aquí encontré algunas combinaciones extra… pero confieso que no me imagino empacando hígado frío… (¿un paté casero, quizás). Para la proteína, además, sí pueden funcionar el aguacate y el atún (enlatado… o preparado). O_O Me da “cutu” pensar…

      Responder
  • 5. LAIA  |  1 octubre 2010 en 14:34

    No sabes la envidia que me da A. Aquí en España es muy complicado encontrar alimentos puramente orgánicos.

    Con las frutas y verduras es bastante fácil, basta con ir a un Mercado y elegirlas una misma. Nosotros también somos fans de hacer nuestros propios zumos y batidos para nosotros y las niñas, sobretodo en la merienda de Aitana que suele ser la parte mas dulce su día.

    Los dulces que toma la niña los suelo hacer yo misma en casa y para su elaboración utilizo azúcar moreno. No es que mi hija tome muchos dulces pero si considero importante que tome algo dulce casero todos los días. suele ser algún trozo de bizcocho, galleta, hojaldre.. pero todo echo por mí. Además ella me ayuda a cocinarlos y es una buena oportunidad para pasar un tiempo juntas 🙂 Por un lado porque no me gusta que tome muchos aditivios químicos pero desde hace un par de meses Aitana no puede tomar lactosa y casi todos los productos del mercado la llevan!!! menos mal que para ella no ha supuesto un trauma.

    Ojalá lleguen a españa mas productos no procesados, no sabéis la suerte que tenéis allí.

    Besitos

    Responder
  • 6. LAIA  |  1 octubre 2010 en 14:41

    Leyendo la opinión de Adriana he de decir que aquí los productos naturales paradojimante son mas caros. No tiene sentido, son menos procesados, sin aditivios ni conservantes, ¿por qué le suben el precio?

    Mi hija también come embutidos pero intento que sean lo más sanos posible. Suele comer queso fresco, jamón serrano, jamón de york (del menos procesado y con menor porcentaje de grsa y ternilla y el triple de caro!!!) y lomo embuchado. Eventualmente toma chorizo o salchicho de pavo, nuevo en el mercado y con un porcentaje de grasa mucho menor.

    Ella come en el comedor pero el almuerzo de media mañana lo hace en el cole. Ella no entiende por qué ella lleva un salndiwich de pavo y otros niños bollería industrial y me tacha de mala. Así que llegué a la conclusión de un día dulce casero y otro día un sandwich. Aquí acaban de prohibir la venta de dulces en escuelas y cafeterías de institutos y están a un paso de prohibir dulces industriales a la hora de media mañana, lo conseguiremos?

    Responder
  • 7. yarim  |  1 octubre 2010 en 19:15

    Yo he estado leyendo toda tu serie con muchisimo interes. Me gusta mucho tu manera de vivir la vida, me ayuda a conocerte, admirarte más y a aspirar a que un día nosotros, en el nido de Octavio, un día logremos vivir así, con menos cosas, más felices y con una mejor calidad de vida. Si antes no lo habíamos hecho, merece la pena, hacerlo ahora por nuestro hijo.

    Donde vivo hay varios mercados orgánicos que se ponen los domingos, y efectivamente, todo se consigue más caro. Creo que poco a poco mejoraremos nuestra economía y podremos adquirirlos para consumirlos permanentemente. Estos días ando preocupada porque me dijeron en la consulta de Octavio que no ha crecido lo suficiente, entonces tengo la cabeza llena del sentimiento de que tengo que hacer que las cosas que comemos sean más nutritivas, para los tres.

    Y tenemos dos semanas continuas saliendo a caminar al parque cercano de casa, un oasis en medio de la caótica ciudad. Octavio se duerme muy relajado y nosotros caminamos, platicamos, leemos, planeamos… Después regresamos al trajín diario del trabajo en casa, por lo que somos privilegiados.

    I. trabaja fuera de la ciudad un día a la semana, otro día en el centro cultural donde da clase de pintura y dibujo y el resto de la semana trabaja en casa. Yo, ya sabes… Pero no regresaría a trabajar al gobierno, ocho horas diarias, una hora para comer rapidísimo, checar la entrada y la salida, trabajar horas extras sin remuneración ó llevarme el trabajo a casa si no lo terminaba en la oficina. Tenía un buen sueldo, ¿pero y la calidad de vida?… llegó un momento en que me sentí amargada.

    Ahora no tengo un sueldo fijo, pero estoy contenta, aunque a veces me entra la desesperación, porque no hay dinero que alcance. Me parece que a la larga, seguir las premisas de Simple Living, nos traerá muchos beneficios económicos, de salud y bienestar.

    Gracias por tu serie tan didáctica. Te sigo leyendo, sigo aprendiendo y te sigo admirando.

    Saludos a tu linda nena.

    Responder
    • 8. azulitoclaro  |  2 octubre 2010 en 09:25

      Gracias otra vez por tus palabras. Creo, en cualquier caso, que te pasas. No merezco tanto. Soy una mamá como todas nosotras, intentando hacer lo mejor que puedo con nuestros chiquitos. ¡¡Y aún me falta un montón!! Tratamos de comer, por ejemplo, cosas naturales, pero no estoy nada segura de que estén desprovistas de pesticidas químicos. Hay un post que escribiré en el futuro (seguramente con la ayuda de todas) sobre lo que nos falta y lo que sueño hacer en esta línea de Simple Living. Cerrará la serie y dejará claro que aún hay MUUUUUUCHO pendiente… Creo que desearlo, al menos, es comenzar a recorrer el camino. 😉

      En cuanto al crecimiento de Octavio, ten confianza y tranquilidad (que no significa que eches al trasto las recomendaciones básicas ni nada por el estilo). Los chiquitos no siempre crecen al mismo ritmo y eso, en ocasiones, da lugar a preocupaciones o confusiones de más. Si tú sabes que tu chiquito está comiendo tu lechita y, poco a poco, aprende a comer otras cosas, ten la certeza de que todo eso empezará a notarse. Con el paso del tiempo, además, le sacará más gusto a todo lo que pongas en su plato y engordará y crecerá. No dudo un segundo que tus menús serán nutritivos. A mí, la receta que nunca me falla (¡a Irene le encanta!) es la avena. Siempre que se la doy me la recibe toda… así, si algún día siento que su comida ha estado flojita, cerramos el día con ella. Por poco que coma, entre eso y mi lechita sé que se alimenta. 😉 Además, no todos somos iguales.
      Lléna de más besitos a Octavio y llénate de tranquilidad.
      Un abrazo,
      A.

      Responder
  • 9. victoria  |  2 octubre 2010 en 08:22

    No tienes idea de que cuento respeto y admiro “tu sueno” de un futuro mas justo. Llevo leido hasta el tercer parrafo y ya tuve que parar a comentar. Sigo leyendo!

    Responder
  • 10. victoria  |  2 octubre 2010 en 08:38

    Ok, lo lei! Donde yo vivo, en cambio, si hay una seleccion,, cada vez mas extensa, de productos organicos, yo los compro, ahora, son mas costoso, y eso me deja la duda de por que una opcion mas saludable de vida tendria que ser “un privilegio”, y no un derecho de todos. En raelidad en los vecindarios en los que me muevo y entre las mamas con las que me visito, hay una conciencia bastante elevada de lo natural, y eso me hace pensar que un par de decadas, quizas mas o menos, no se, pero en algun momento, las generaciones, sencillamente, no se puedan creer que en el pasado los seres humanos comian alimentos procesados y a base de productos artificiales. Pero me queda la duda del costo, y me preocupa la segregacion. En todo caso, mi principio fundamental de alimentacion (aclaro que tuve esta conciencia a partir de que mis hijas nacieron) es que si lo que como no viene de un arbol, arbusto o animal, no lo deberia comer. Y entonces a mis hijas les daba las frutas sin azucar, las verduras sin sal. Incluso pienso que uno debe comer de lo que se da donde uno vive, que deberia ser (este no es un principio cientifico ni mucho menos) lo que uno necesita consumir, es como un principio natural que se me ocurre que debe existir. Esta filosofia del Simple Living, que no conozco con ese nombre, y que en realidad no he estudiado, yo la resumiria o equivaldria al principio y la conciencia de comer natural/sano. Me sigo poniendo al dia con tus otros posts, me encanta que estes escribiendo sobre este tema, pero no me queda tiempooo, je. Un abrazo,
    Victoria.

    Responder
  • 11. azulitoclaro  |  2 octubre 2010 en 09:30

    Gracias a todas por sus palabras… y por aguantar estos posts tan laaargos. Indudablemente, todas sus preocupaciones son válidas. Pero creo muy sabias las palabras de Victoria cuando dice que debemso consumir lo que tenemos cerca. Todos quisiéramos comer frutas y verduras, por ejemplo, pero ha de ser más difícil en lugares distintos al trópico. Las alternativas que se me ocurren, entonces, es una buena desquitada en las épocas de cosechas… y, mientras se pueda, preparar conservas caseras. Si aún así no se consigue, siempre habrá una plantita que se conduela y que ofrezca frutos en invierno… o alguna compra que, aún en esa época, no castigue tanto la sostenibilidad económica del hogar.

    Espero continuar el lunes o el martes con un texto sobre los productos que usamos para nuestra higiene y el aseo del hogar. Desde ya, son bienvenidas otras recomendaciones. Creo que lo más rico de estos textos son sus propias experiencias. ¡¡Nos enseñan mucho más!!
    Un abrazo para todas,
    A.

    Responder
  • 12. María José  |  3 octubre 2010 en 14:35

    Y una cosa muy importante, no hay que ir a comprar con el estómago vacío porque entonces se adquieren un montón de productos innecesarios!
    Lo que comentaba en el post anterior, vivir en un sitio pequeño con mucho campo alrededor garantiza tener siempre un vecino, un familiar o un conocido con una huertecita que te surte de productos totalmente naturales, una delicia!

    Responder
  • 13. Ainhoa  |  3 octubre 2010 en 16:23

    Muy interesnte el post. Es cierto lo de la diferencia de precio, es increíble lo que puede subir el precio de la cesta de la compra si compramos alimentos orgánicos (por aquí los llaman bio). Aquí ya hay hasta supermrcados en los que todo es orgánico, pero muuucho más caro. Por ejemplo el otro día vi pollo bi a 25€ el kilo al lado de otro pollo a menos de diez euros el kilo. Claro, de vez en cuando se puede optar por lo bio, pero siempre, sinceramente me resulta muy caro.
    Aquí andamos intentando dejar de usar pan de molde industrial, pero todavía no entra en nuestras costumbres eso de pasar a diario por la panadería, así que siempre tengo algo de pan de molde (lleno de conservantes) en el armario.
    Otra cosa es lo que dice Adriana de la lonchera, es tan difícil ir a las opciones “sanas”!!! En el colegio de mis hijos las bolsas de patatas fritas están prohibidas por ejemplo, pero la mayoría de los niños comen únicamente dulces industriales y muy pocas frutas y claro los niños lo ven y piden lo mismo que sus compañeros, además las opciones más sanas son más difíciles de conservar en general.
    Bueno, sólo decirte que es buena idea lo de compartir recetas, a mí se me caban las ideas bastante a menudo.

    Responder
  • 14. Laura López  |  1 noviembre 2010 en 23:04

    hola! me encantó tu post y en gral tu blog, es raro encontrar gente que empieze a seguir ete estilo de vida en Colombia, yo también estoy empezando pero es dificil cuando toda la familia , excepto uno adora comer mal (alimentos procesados etc) pero mira, respecto a recetas y modos de cocina más naturales te recomiendo muchísimo esta pagina web : http://101cookbooks.com/
    adelante con esta filosofía de vida! saludos!

    Responder
  • […] que hemos hecho en los últimos meses en nuestra lista de mercado (algunos de los primeros están aquí). Y aunque haré un poco las dos cosas, quiero darle continuidad a las primeras entradas de Simple […]

    Responder
  • […] cargar las compras y reducir el uso de químicos -para el aseo de la casa y el aseo personal- y el incremento de alimentos naturales en lugar de procesados, así como usar pañales de tela en lugar de desechables ayuda muchísimo. Ahora otro reto es no […]

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