¿Cambia la lactancia después del primer año de edad? [1]

2 septiembre 2010 at 08:45 3 comentarios

Recientemente Irene cumplió doce meses y, como queríamos, sigue tomando lechita de mamá. Nuestra historia de lactancia, no obstante, ha sufrido cambios -gratos- que nos han permitido adaptarnos a las transformaciones de la peque, cada vez más despierta, activa e inquieta. La introducción de otros alimentos a partir de los seis meses se ha incrementado, ampliando su apetito sin medrar sus tomas de leche. Estas, sin embargo, han cambiado: ahora Irene hace unas 6 o 7 tomas largas (pero rápidas) durante el día, dejando a un lado las tomas nocturnas y los aperitivos y logrando concentración a la hora de amamantar. Seguramente nuestros cambios no son comunes a todos los niños, pero nos han ayudado a mejorar sus noches y a superar mordiscos y distracciones. Y, aunque no se corresponde totalmente con el título, iniciamos una primera parte de esta historia hablando sobre los cambios en la lactancia después de los seis meses, para dejar para la próxima entrega los detalles de lo ocurrido después de los doce meses de edad.

Y comienzo repitiendo lo que he dicho otras veces: cada niño es un universo al igual que lo son cada mamá y papá. Quizás, lo que nos sucede a nosotros no le ocurra a todos. Nuestra historia no pretende, por tanto, ser un modelo único para ninguna familia. Si a alguien puede servirle nuestra experiencia, maravilloso; y si alguien puede enriquecerla contándonos la suya propia, nos gusta mucho más. 😉

¿Cuáles han sido nuestros principales (y más recientes) cambios?

Básicamente han cambiado las frecuencias en las tomas de leche y los espacios en los que desarrollamos la misma, pues el ansia de explorar y conocer de nuestra chiquita -sumada al incremento de otra variedad de alimentos en sus comidas- exigen concentración y tranquilidad.

Estos cambios, sin embargo, no han sido los únicos, pues a pesar de que un mes después de introducir alimentos complementarios a la dieta de Irene escribimos un post diciendo lo  poco que cambiaba esto nuestra lactancia; unos meses después, al acercarnos al año, sí empezamos a concentrar las tomas de leche de la pequeña, todos los días más deseosa de comer todo lo que estaba servido en la mesa de sus papás.

Las edades de la lactancia

No sé si el término es propicio, pero en la última revisión de la peque, el pediatra nos dijo que Irene se ha convertido en una lactante mayor al cumplir doce meses. Antes de esta fecha, los peques son primeros lactantes (hasta los 28 días) y lactantes menores (de los 28 días a los 12 meses de edad). La diferencia con las edades anteriores, según entiendo, radica en el desarrollo físico y emocional del pequeño: de tomar otros alimentos como complemento de la leche materna, el lactante mayor pasa (supongo que no al cumplir un año exactamente, sino alrededor de esta edad, según su propio ritmo y desarrollo físico) a comer cada vez más como el resto de la familia.

La leche materna, sin embargo, sigue siendo una fuente importante de nutrientes y energía (además de defensas, amor y caricias) después del primer año, pero no se basta por sí misma. Se recomienda continuar dándola hasta los dos años (al menos), pues ayuda a tener una mejor salud en el presente y el futuro de los pequeños. Además, amamantar también es bueno para las madres, pues protege contra la obesidad, reduce el riesgo de padecer enfermedades como el cáncer de mamá y de útero, además de prevenir la aparición de otras patologías como la osteoporosis y la artritis reumatoide en las mamás.

Lactante mayor y lactancia prolongada

Foto del Concurso de Fotografía del Grupo Nodrissa. 2005. Autor: Raquel Ochoa Sánchez. (Premio del Ayuntamiento de Ondara)

Hace algunos meses publicamos un artículo muy interesante sobre los beneficios de la lactancia prolongada. En él se planteaba que el término se usaba para bebés que continuaban tomando leche materna después de los doce meses de edad. Traigo nuevamente a colación el texto (entre otras cosas, para que puedan leerlo quienes estén interesados en conocer estas maravillosas ventajas) porque si bien puede hablarse de una lactancia prolongada a partir del año, creo que quizás sería más preciso hacerlo después de que el bebé ha cumplido los dos años de edad.

Esta posición, aclaro, es un poco personal y arbitraria: la palabra “prolongada” me da la idea de algo que se va más allá del tiempo habitual… y me digo: ¿Si la misma Organización Mundial de la Salud recomienda lactar hasta los dos años (al menos) por qué se habla de “prolongar” la lactancia después de los doce meses si lo deseable es que se mantenga también -normalmente- los doce meses siguientes? Supongo que será porque no muchas madres lo saben o lo hacen… Y es una lástima, porque lactar es un regalo y un placer tanto para ellos como para las mamás.

Ahora sí, nuestros cambios: de los seis a los doce meses

Al iniciar la alimentación complementaria de Irene, nuestra chiquita pareció interesarse un poco menos en su lechita, especialmente después de introducir en su dieta algunas  papillas. Confieso que me estresé un poco, pues notaba que su acercamiento a otros alimentos era más exploratorio que nutritivo (era imposible que su cuerpecito se mantuviera en buena forma con los bocados que apenas alcanzaba a probar). Estuve atenta a sus caquitas y descubrí que más que poco interés en la leche materna, Irene estaba acostumbrándose al cambio que esos nuevos alimentos suponían para su aparato digestivo: deposiciones más densas, menos frecuentes y, a veces, duras. Insistimos entonces con la lactancia, reduciendo la ingesta de sopitas y coladas (nuestra opción primera era el Baby-Led Weaning, pero su habilidad cogiendo los alimentos nos hizo dudar). Logramos así que el cambio fuera paulatino y que el efecto laxante de la leche evitará atascos digestivos. Pasados un par de meses, cuando su cuerpo se había acostumbrado un poco más a la nueva dieta y a los pujos requeridos para eliminar sus heces, incrementamos las porciones, retomamos las sopitas y mantuvimos el suministro de trozos de alimentos (verduras y frutas, principalmente) para saciar su apetito y su curiosidad. Paralelamente, su interés por la leche volvió a ser el mismo de otros días para felicidad de todos.

Superado este impasse, aparecieron -con los nuevos dientes- los mordiscos: un no serio y rotundo sirvió de aclaración de que teta y dientecitos no eran amigos… La claridad, no obstante duró hasta hace poco cuando, al cumplir su primer año, Irene empezó a morder mi pecho de nuevo, con cara picarona al principio y al final.

[Esta entrada ya se hizo larga. Suspendo temporalmente. En la segunda parte les contaremos cómo logramos superar el ataque dental y cómo los cambios nos han ayudado a evitarlos, además de mejorar, incluso, el sueño de Irene y el sueño de sus papás.]

😉


Entry filed under: Alimentación, Crianza, Desarrollo, Desarrollo emocional, Desarrollo físico, En nuestra casita, Lactancia, Maternidad. Tags: , , , .

Menos cosas, más felicidad ¿Cambia la lactancia después del primer año de edad? [2]

3 comentarios Add your own

  • 1. Karina  |  2 septiembre 2010 en 16:46

    Ay todavía me acuerdo de esa primera mordida de Àlex… auch… ahí fue cuando él decidió que ya tenía suficiente de la teta. 9 meses y ya está.

    Irene, muchas felicidades por tu primer añito, que pastel más bueno hay en la foto, es vuestro?

    mmmm…

    Responder
    • 2. azulitoclaro  |  4 septiembre 2010 en 11:47

      El pastelito sí fue el de la celebración de su cumple, con su familia paterna. Nos quedamos sin hacerle fiesta en su casita (se nos atravesaron varios viajes, de placer y de citas incambiables)… pero nos desquitaremos en algún momento porque todos los días con ella son para celebrar.
      La nota curiosa del pastel es que a partir de ese momento Irene ama el chocolate: empezó como un “¿y esto qué es?” cuando mandó manitas al pastel y terminó en un “no me lo quiten” empegotado en su boca. Cada tanto le acolito su gusto (porque a mí me encanta, también), cruzando dedos para que sea el único chuche (como dicen ustedes) que llegue a su boca. Soy ingenua, ¿verdad?
      Besitos a Laia y a Álex.
      😉

      Responder
  • […] Septiembre 2010 Continuamos nuestra entrada de ayer con la segunda parte prometida. Llegamos a los doce meses… y a un total de seis dientes. Cumplido el año los ensayos (ahora […]

    Responder

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Trackback this post  |  Subscribe to the comments via RSS Feed


De sol a sol

septiembre 2010
L M X J V S D
« Ago   Oct »
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930  

Contenido protegido

NO SE PERMITE USAR NI LAS FOTOS NI LOS VIDEOS DEL BLOG La casita de Irene a no ser con consentimiento expreso y por escrito. Todo el contenido de esta web se encuentra protegido (a no ser que se especifique lo contrario) por una licencia Creative Commons tipo Reconocimiento-No Comercial-Sin Obras Derivadas.

Categorías


A %d blogueros les gusta esto: