Archive for 31 mayo 2010

Si todos aprendiéramos a sentirnos iguales…

Pues bien, aunque no todo está decidido, las votaciones de ayer me llenaron de tristeza -sí, como a Stella-, de dolor y de estupefacción. Y aún falta la segunda vuelta. Y debería ser posible dar el giro, pero me siento tan decepcionada por los resultados de estos comicios, que no sé cómo (y tengo que hacerlo) sacaré otra vez ánimos y esperanza. Estoy obligada a hacerlo, por Irene y por esos millones de colombianos que aún no están en capacidad de entender por qué Colombia necesita una vuelta de página, porque es importante ser (en todo el sentido de la palabra) ciudadano. Pero que lo necesitan tanto o incluso más que nosotros.

Recordé mucho la máxima que dice que los pueblos tienen los gobernantes que se merecen. Yo quisiera que mi pueblo fuera inteligente, pensante, crítico. Quisiera un pueblo ciudadano e instruído… pero, al parecer, mis deseos no son suficientes. Y aclaro que cuando pido instrucción y pensamiento no estoy pensando ni siquiera en que todos seamos genios o filósofos. No. Creo que las sociedades necesitan la existencia de discursos, oficios y técnicas variadas para soportar sus pesos. Pido colombianos que entiendan mínimamente cuáles son sus derechos, cómo funciona un Estado, qué es la democracia y cuál es su lugar en ellos. Ciudadanos que puedan llegar a las urnas sabiendo qué es lo que hacen y -sí, aunque parezca sorprendente- cómo deben hacerlo (cómo deben marcar el tarjetón, insertarlo, cómo deben encontrar la mesa que les corresponde y un montón de básicos que ni siquiera estamos en capacidad de hacer… porque no conviene, porque a los que siempre gobiernan en este país les sirve más un pueblo ignorante e incapaz, que no cuestione, que no exija y que se deje robar. Un pueblo que no se siente Estado y dueño, un pueblo que se sienta agradecido porque lo miran, un pueblo que piensa que lo que reciba -lo poco que le den- no se lo entregan porque tenga derecho a eso sino porque el gobernante de turno lo hace de buena gente, como si de un favor particular se tratara y no de un sistema democrático y equitativo que, a él, como su gobernante, SE LO EXIGE y SE LO MANDA).

Las décadas de una educación mediocre (por no decir MALA, y eso para los pocos que puedan tenerla), de minorías mandando y decidiendo para ellos (sobre todos, que es lo más doloroso), la costumbre de que el país funciona no por las vías legales sino por las vías cortas, corruptas, amañadas, clientelistas y de atajo (como dice justamente Mockus); las consecuencias de unos medios de comunicación oficialistas y serviles (que sirven más de escalón para que directores de noticias se conviertan de la noche a la mañana en embajadores, que para crear opinión y crítica pensante), la inoperancia total del sistema judicial y la anomia reinante en todo el territorio nacional, el reino de las vías de hecho sobre las vías de derecho, el mundo aparte de la fuerza pública y su funcionamiento de espaldas a la comunidad, la inequidad en la distrubución de la riqueza, la aniquilación casi total de un sistema laboral -y la puesta en marcha de un sistema que favorece relaciones laborales encubiertas bajo formas de contrataciones de servicios, sin derechos ni prestaciones básicas -de salud y pensión- para los contratistas -otrora trabajadores-), eso y más nos dejan los resultados de anoche. Y sé que debo dar el salto y confiar. Que la esperanza es lo último que se pierde. ¿Pero es creíble que un país que vive de espaldas al mundo, que no entiende de derechos (humanos, incluso), que se deja gobernar al amaño del loco de turno, que piensa que la peor peste que lo ataca es un grupo de subversivos (que, si la fuerza quisiera, hacía mucho que habría podido enfrentar), que desconoce sus cifras de desaparecidos, de muertos, de presos; un país -en definitiva- que no entiende qué es la democracia (ni el comunismo), un país que vive para lo que repiten los medios es un país con futuro?

Necesito recuperar mi esperanza. Pero no dejo de pensar que lo mismo que arroja este estudio pasa en mi país: la pobreza ha sido el mejor caldo de cultivo para ciudadanos que se sienten sin derechos, que creen que ellos no pueden aspirar a nada porque ése es el orden natural, seres que no saben cómo conseguir lo que quieren, que se caracterizan por  “una sensación emergente de distancia, desconfianza y constreñimiento” y que están rodeados de otros, pocos, privilegiados, hijos de las únicas cinco familias que gobiernan este país, que se sienten dueños -únicos- de todo lo que les rodea, “chicos [que] actúan como si tuvieran derecho a perseguir sus propias preferencias individuales y a relacionarse activamente en entornos institucionales”. Ojalá todos aprendiéramos a sentirnos iguales… aunque queda un comicio más para soñar con ello. Ojalá pueda recuperar mi sueño.

Gracias a todos por su apoyo. A lo mejor, algún día lo logremos.

😉

PD: Y escribo esto sin leer una sola línea noticiosa, sin saber opiniones, sola con mis sensaciones y las de mi muacho. No sé cómo haremos los tres millones que votamos distinto para recuperar los ánimos y lograr convencer a los otros 4 millones que nos harán falta para dar el salto… Para cambiar. Hay que intentarlo… y ojalá, como a Mafalda, me dieran ganas de reírme y no de apretar los dientes, salir corriendo o llorar.

PD: Y ahora la cita es el 20 de junio. ¡¡¡Y no se puede faltar!!! También ese día, renacida (como el ave fénix), salgo a votar. El sol gira, la tierra gira, la luna gira. Tenemos que poder cambiar.

31 mayo 2010 at 09:31 13 comentarios


De sol a sol

mayo 2010
L M X J V S D
« Abr   Jun »
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31  

Contenido protegido

NO SE PERMITE USAR NI LAS FOTOS NI LOS VIDEOS DEL BLOG La casita de Irene a no ser con consentimiento expreso y por escrito. Todo el contenido de esta web se encuentra protegido (a no ser que se especifique lo contrario) por una licencia Creative Commons tipo Reconocimiento-No Comercial-Sin Obras Derivadas.

Categorías