Los gases del bebé

21 mayo 2010 at 15:14 6 comentarios

Una de las mayores preocupaciones que tenemos las madres son los gases del bebé. Eso y las mil y una posiciones para lograr que salgan parecen temas inherentes a la llegada del pequeño. Pues bien, a sabiendas de que cada chiquito es único y que nuestra experiencia puede no servirle a todos, hoy quiero escribir sobre los gases, básicamente para contar que nosotros nunca se los sacamos a Irene, que hoy creo firmemente que nuestra chiquita no sufrió ningún cólico y que las buenas noches de nuestra hija se debieron, quizás, a una costumbre que adquirimos casi espontáneamente: acostarla en cuanto se dormía, sin pasar por la rutina horrorosa de alzarla y sacudirla para ver si había aire en su pancita. Quizás el hecho de que tomara siempre pecho y que nuestra lactancia fuera tranquila tuvieron mucho que ver. De todos modos, surge la pregunta, ¿es siempre necesario sacar los gases al bebé?

Curiosamente, había olvidado este episodio de nuestras vidas, hasta que hace una semana hablé con una de mis mejores amigas sobre su lactancia y las noches con su bebé de menos de un mes de nacido. De ahí que después de 9 meses de nuestra chiquita hablé de los gases en sus primeras semanas de vida. 😉 Y empiezo: sea por la lactancia o por suerte, creo que bien vale la pena saber que no siempre es necesario sacarle los gases a un bebé. ¿Por qué? Porque no todos los niños tragan aire al mamar (de hecho, los que toman pecho tienen generalmente una succión hermética que evita, en buena medida, que esto ocurra) y porque los consabidos cólicos del lactante -tan anunciados y temidos por todos- ahora se atribuyen más a lo difícil que le resulta emocional y físicamente a un bebé adaptarse a un nuevo medio que al aire que tenga en su pancita por comer.

Y aclaro que yo también tuve mis dudas, que en algún momento pensé que mi chiquita estaba llena de gases por la manera como estaba comiendo y que concluí -después de algunos días- que los bebés tienen episodios de desasosiego en los que tragan aire al llorar. La solución, no obstante, no fue la recomendación “matemática” de sacarle gases cada vez que terminara de amamantar: fue buscar espacios tranquilos para ella que nos ayudaran, a ambas, a relajarnos y a disfrutar y conocernos plenamente. Creo que en la medida en que yo me sentí más confiada y segura, Irene se inundó de serenidad.

Nuestro “había una vez” de las noches sin sesiones anti-gas

Obviamente, decir que no le sacamos gases a Irene no significa que nunca haya eructado después de sus comidas: algunas veces tenía gases (pocos), pero estos salían solitos, por su boca o por su colita. ¿Intentamos sacárselos? Por supuesto, pero sólo los primeros tres días. Los intentos, sin embargo, fueron infructosos (léase: la alzarmos en el hombro y le masajeamos la espaldita después de cada comida) con respecto a los gases y muy efectivos en lo relativo a despertarla bien. Por ello y por la placidez con que se dormía, optamos por acostarla inmediatamente después de comer.

Pegada al pecho y sin hacer ningún ruido excesivo, Irene se quedaba profundamente dormida. A mí me daba una tristeza infinita despertarla para sacarle gases, por lo que terminé dándome bendiciones y asumiendo que algo de razón tendrían unas palabras que había leído y que decían que todos los gases que el bebé tiene salen, ya sea por la boca o por la colita: muchas veces el mismo desplazamiento (suave y sinuoso) que llevaba a Irene de mis piernas a la cama servía para que cualquier gas que tuviera en su pancita saliera espontáneamente. Cuando no fue así, los gasecitos salieron en forma de ventosidades -muy comunes en los peques.

Luego, cuando Irene estaba más grande (y se distraía un poco más al comer, soltando el pecho, cogiéndolo nuevamente, protestando mientras comía, sonriendo… en pocas palabras, abriendo su boquita y dejando colar algo de aire de vez en cuando), bastaba sentarla en mi regazo después de cada comida. Y hablarle y esperar un ratito. Por gravedad pura y dura la leche bajaba y cualquier resto de aire que quedaba salía espontáneamente por su boquita.

¿Y si el bebé sí tiene gases?

A pesar de lo escrito, tengo claro que no todos los bebés son iguales y que no existen fórmulas matemáticas para aplicar a todos por igual. Por ello, para aquellas mamás que sientan que sus bebés están molestos (porque tienen gases o porque la llegada al mundo los tomó por sorpresa y aún andan en un “que sí, que no” fatal) incluyo tres videos sobre shantala, una técnica india de masajes para el bebé que se utiliza para aliviar los gases. El primero muestra a una madre india haciendo el masaje original, mientras que los segundos presentan el ejercicio de la técnica en Occidente, con una terapeuta.

Personalmente creo que la incidencia de este masaje sobre los gases y sobre los posibles cólicos que llegaran a generarse (ya sea por aire en la pancita o por estrés del pequeño), está relacionada con el vínculo que puede crear un masaje entre el bebé y su mama, además -por supuesto- de la relajación e intimidad que estarían asociados a ellos. Si no se atreven a seguir esta técnica, pueden moverle las piernitas al chiquito en círculos, como si estuviera montando en bicicleta. El efecto sobre los gasecitos, creo, será similar.

Adicionalmente, dejo un link con remedios caseros para los gases. Verán que el tipo de alimentación que ingiere la madre y la ingesta por parte del bebé de leche de fórmula (más rica en lactosa que la materna y mucho más difícil de digerir que ésta) pueden estar relacionados con los cólicos. En cualquier caso, ante la duda, lo mejor es acudir a un especialista… Y escuchar el corazón de madre: no somos máquinas que funcionemos con fórmulas. A nosotros nos funcionó no sacar gases, a pesar de que en todos los cursos y textos que leímos nos decían que se le debían sacar. Ojalá que a ustedes les funcione una cosa u otra. En cualquier caso, dicen que pasados los tres primeros meses de vida los cólicos (cuando se sufren) se van solitos.

Ah, ¿y hay alguna sugerencia o experiencia que nos quieran aportar?

😉 Esta semana hemos estado lejos de la web, pero volvemos, lentamente. Es que una chiquita de nueve meses se mueve cada día más y más y más.

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Correcaminos Todo (y si no, casi todo) sobre la alimentación infantil

6 comentarios Add your own

  • 1. María José  |  22 mayo 2010 en 09:58

    Leo tomó pecho exclusivo hasta los 5 meses y la verdad es que él sí tenía bastantes gases. Lo notaba porque durante sus primeros meses dormía literalmente sobre mi, y el pobrecito mío se retorcía un montón hasta que salía el dichoso aire. Yo no lo dejaba llorar, porque efectivamente, así tragan mucho aire. La verdad es que recuerdo esto como lo peor de aquella época. Lo bueno, que como todo siempre pasa y ahora mi enano es el campeón de los esructos 😉

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    • 2. azulitoclaro  |  22 mayo 2010 en 10:49

      Dejarlos llorar, ¡nunca! Aclaro esto porque si bien nosotros no le sacamos gases a Irene (porque no tenía, la verdad, y si si, salieron felizmente por su colita, sin dolor ni malestar), en su lugar nunca la dejamos llorar. Justamente la veíamos tan plácida y tranquila que optamos por no alterar su sueño.
      Y, sí, también creo que llega un momento en el desarrollo de los niños en el que ellos mismos pueden deshacerse del aire de más ¡Pobre Leo!
      ;s
      Pero todo pasa. 😉

      Responder
  • 3. María José  |  22 mayo 2010 en 10:03

    ¡eructos!

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  • 4. mamasita  |  24 mayo 2010 en 14:40

    Me pusiste a pensar, es que no recuerdo si le teníamos que sacar gases a Marlon o no… el caso es que yo sabía desde antes que M. naciera que no era necesario sacar gases, y creo que no lo hicimos al principio, pero después como él tuvo apnea, y empezó a vomitar tanto después de comer entonces teníamos que o darle la teta en posición vertical o mantenerlo vertical después de comer entonces ahí creo que salían los gases naturalmente y eso ayudaba un poco a que no vomitara tanto, pero lo hicimos por ahí hasta los 3 meses por que de ahí el bebé ya empezó a mamar acostado mientras dormíamos y no tuve que mantenerlo tanto en posición vertical, así que nunca más. el problema con esto está en que se cree que si no les sacas los gases le va a dar cólico al bebé, lo cual no es cierto como bien dices, pero que hay niños que si lo necesitan más que otros es cierto también.

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  • 5. Elian Montaño  |  18 octubre 2012 en 20:46

    Yo estoy pasando por los dificiles episodios de mi Isaac, el tiene solamente dos meses y nos ha costado mucho sacarle esos “gases” horrorosos que no lo dejan dormir a él ni a nosotros, mi bb se queja toda la noche aunque duerme sin despertar pero se queja y se queja.. solo si hacemos lo posible por sacarle los gases el podrá dormir mas horas, me duele esta situación y estoy muy agotada porque no estoy teniendo un buen descanso.. me asombra mucho saber que a Irene no le sacaban, ya quisiera eso yo con mi Isaac 😦

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  • 6. Susana. R.  |  12 mayo 2014 en 06:12

    Está muy bien la información y se agradece que la compartan con todo el mundo. Muchas gracias.

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