¿Qué pasa con la lactancia una vez que se inicia la alimentación complementaria?

17 marzo 2010 at 06:37 4 comentarios

Irene come -además de leche materna- frutas, verduras, pollo y arroz desde hace un poco más de un mes. ¿Cómo ha sido la experiencia? Interesante, satisfactoria y menos distinta de lo que pensamos, porque (para ser honesta) creía que habría grandes cambios en nuestras rutinas y ritmos de lactancia una vez iniciáramos la alimentación complementaria. Nada más lejano a la realidad, al menos hasta ahora. ¿Por qué? No sé. Tal vez por mito, por exceso de expectativas en mi cabeza o por sólo conocer -por encimita- experiencias de biberones y leches de fórmula antes de tener a mi bebé. No sé si sea su caso, pero como sí fue el nuestro, decidí escribir al respecto… Una red de apoyo no nos sobra y ya sea para que alguien sepa cómo ha sido nuestra experiencia o para que nos cuenten cómo ha sido la suya, nos lanzamos con esta historia porque documentación nueva, la verdad, no encontré. ¿A ustedes cómo les fue?

Comienzo por los detalles generales de nuestra rutina: seguimos lactando a libre demanda, más o menos cada 3 horas, combinando algunas de las tomas de Irene (1 o 2 al día) con trozos de comida. Todo esto irá variando, sin duda, a medida que pase el tiempo yque la pequeña tenga más dientes, pueda ampliar su dieta y quiera comer otras cositas. Por lo pronto, aquí va un pequeño reporte sobre qué tanto cambia la lactancia una vez que los pequeños inician su alimentación complementaria.

Punto de partida: seis meses de edad

Como les contaba en un post anterior, hace ya un poco más de un mes incluimos en la dieta de Irene otros alimentos además de su leche. Para hacerlo, seguimos las recomendaciones de la OMS y la Liga de la Leche para la alimentación complementaria, introduciendo frutas, verduras, carnes y cereales de manera progresiva y siguiendo las pautas del Baby-Led Weaning: trozos de comida en lugar de papillas y manitos y dientes en lugar de cucharas para comer.

La experiencia ha sido interesante, no sólo porque representa realmente un cambio en la vida (desde que Irene come otras cositas mira ansiosa y curiosa cualquier alimento que comamos, con unas ganas infinitas de probar también), pero menos lineal de lo que pensé: La leche materna sigue siendo su principal alimento y todo lo demás, como su nombre lo indica, es su complemento y hace parte de su dieta -por ahora- más que para llenar una pancita para familiarizar a Irene con otros sabores, texturas y maneras de comer.

Seguimos, por lo tanto, en una fase experimental, permitiendo que ella pruebe, conozca sabores y texturas y se inserte en nuestros hábitos al comer. En resumen, se sienta a la mesa con nosotros en su sillita, come al mismo tiempo trozos de comida y sigue sus tomas habituales de leche, tomando el pecho antes y después de comer otras cosas. La idea es que nada de lo que come extra la llena (apenas está experimentando), por lo que no me preocupa si come mucho o poco: con el equivalente a un par de cucharadas estamos contentas las dos. Si quiere comer más, lo hace, pues en definitiva es ella la que decide qué tanto quiere comer.

Confieso, no obstante, que aún no tengo una pequeñita que coma tan modocita como Óliver, el niño de los Países Bajos que nos servía de ejemplo para el Baby-Led Weaning: creo que, en parte, porque nuestra chiquita es un tanto eléctrica (jiji, ahora no se queda quieta), porque apenas comienza a tener dientecitos para desgarrar y masticar bien los alimentos por su cuenta y porque las frutas y verduras que le damos suelen estar tan maduras que se le deshacen en la mano. ¿Consecuencias? Las que se ven en la foto: mamá y papá (sobreprotectores, seguro) le acercan los trozos de comida y ella va mordisqueando por su cuenta lo que quiere comer. Cuando los alimentos son un poco más duros, nosotros mismos le damos los trozos en la boca mientras ella juega con una cuchara o con un pedazo en su mano. Aclaro, eso sí, que Irene cada vez es más hábil cogiendo por sí misma los trozos y que los dientecitos que se asoman ya empiezan a ser útiles. Confío en que en poco tiempo ella misma manipule los alimentos. Ya les contaré.

¿Y qué tantas calorías y nutrientes pueden aportar otros alimentos distintos a la leche?

Vuelvo al tema de la leche. En una entrada anterior les contaba por qué la leche materna debía seguir siendo el alimento principal en la dieta del bebé menor de un año y cómo seguía aportando nutrientes y defensas después de este tiempo, hasta el punto de que se recomienda darla, al menos, hasta los dos años de edad. Pues bien, revisando la web la semana pasada encontré un cuadro muy interesante que habla sobre las calorías y los nutrientes que aportan otros alimentos.
Si ese cuadro se toma como complemento de otro que comentábamos en nuestra primera entrada sobre la alimentación complementaria, fruto de una investigación de la Sociedad Argentina de Pediatría, que muestra cuáles son los requerimientos diarios de calorías que tiene el bebé hasta los 23 meses de edad y cuáles de éstas las aporta la leche materna, se puede ver que la energía y los nutrientes que proporcionan los nuevos alimentos a la dieta del bebé son importantes, pero no suplen por sí mismos sus necesidades básicas: complementan y preparan al chiquito física y emocionalmente para un período futuro en el que eventualmente no tenga a mano leche materna.

Edad Requerimiento caloría/día
Leche materna caloría/día
Alimentación complementaria caloría/día
6-8 meses 682 413 269
9-11 meses 830 379 451
12-23 meses 1092 346 746

(Fuente: Sociedad Argentina de Pediatría, “Guía de alimentación para niños sanos de 0 a 2 años”, pág. 37)

En la práctica, creo que el hecho de que un chiquito de seis meses no esté aún capacitado para comer otras cosas por sí mismo o, dicho de otro modo, requiera de la ayuda y vigilancia de un adulto para alimentarse, debe tener mucho que ver. También considero relevante el desarrollo de su sistema digestivo (que va desde los dientes hasta su colita. Entre otras cosas, no creo que un bebé tenga la misma capacidad que un adulto para absorber nutrientes de alimentos distintos a su leche) y el riesgo potencial de infección que una dieta no esterilizada (al menos como la leche materna) pueda tener. Sea un caso u otro, la leche sigue siendo la reina de la dieta y los nuevos alimentos hasta el año de vida sólo la complementan. No gratuitamente somos mamíferos, por lo que es natural que -como ellos- de bebés la leche sea nuestro principal alimento y necesitemos de un período de transición para lograr nuestra autonomía al comer.

¡La leche! (Bendita eres)

Quizás por todo ello, tras la experiencia, no me sorprende que Irene siga mamando casi igual que antes (ahora, quizás, lo hace más eficientemente, tardando menos en sacar su leche). Creo que fui ingenua al pensar que en cuanto ella probará algo distinto a la leche, sus tomas disminuirían. Y, viéndolo bien, siquiera que ése no ha sido el caso, porque si su principal alimento fueran ahora frutas, cereales, carnes y verduras, andaría preocupadísima por lo poco que a su edad lograría comer.

No sé si el hecho de que ella tome leche materna marque una diferencia. Tampoco sé si nuestro propósito de darle la comida en trozos en lugar de papillas tenga igualmente que ver. Sea una cosa u otra, nuestra lactancia se mantiene, libre, cuando ella quiere, sin huelgas de lactancia (que espero que no lleguen), ni malestares fisicos. Su digestión cambia muy paulatinamente y su salud se mantiene como un roble. Conclusión: probamos alimentos poco a poco (sin lácteos, pescado, glúten o huevo hasta el primer año) y mantenemos abierto el pecho hasta que ella quiera comer.

Y ahora la pregunta: ¿a ustedes cómo les fue?

(Y las confesiones: sigo leyéndolas, pero mi muy querida Irene se ha vuelto un colibrí inquieto, que ya no me deja casi tiempo ni manitos libres sobre el teclado. Aunque sea tarde y poco, ya les contestaré ;))

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1, 2, 3, 4, 5, 6… ¡Siete meses! ¿Les gustaría escribir un libro con historias de lactancia?

4 comentarios Add your own

  • 1. Nadia  |  9 abril 2010 en 09:44

    No me acuerdo como fue con mi hijo mayor, pero si se que empece antes de hora ocn la comida, el pediatra y yo le crei todo!!! ahora voy a hacerlo diferente, me gusta esto de comer comida sin papillas sino en pedacitos con sus manos y que la leche sea el alimento principal, creo que esto me va a funcionar

    Responder
  • […] pues a pesar de que un mes después de introducir alimentos complementarios a la dieta de Irene escribimos un post diciendo lo  poco que cambiaba esto nuestra lactancia; unos meses después, al acercarnos al año, sí empezamos a concentrar las tomas de leche de la […]

    Responder
  • […] por agua (menos cuando son pequeños), debe ser exclusiva durante los primeros 6 meses y debe ser complementaria a otros alimentos después de esa edad. Pero, ojo: cada niño tiene su ritmo. Seis meses de vida no significan obligatoriamente boca y […]

    Responder
  • […] (cuando me hablaron de lactancia exclusiva por seis meses llegué a pensar -despistada- que a los seis meses el bebé empezaba a comer de todo y se acaba lo demás), que dormir era un acto natural, un proceso (con sus propios ritmos en un pequeño) y que si un […]

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