¿Una vida mediocre?: mi percepción de la maternidad

16 noviembre 2009 at 19:56 6 comentarios

Hace algunos años, cuando ni siquiera pensaba en ser mamá, un amigo calificó de “mediocre” la vida de una mujer que se había quedado en casa con sus pequeños. Y aunque no sé si el decidir ser madre de tiempo completo era lo que hacía mediocre la vida de esa mujer a los ojos de mi amigo, en ese entonces lo entendí así. No compartí su punto de vista, pero me guardé mis opiniones. Hoy que soy madre quiero hacer una defensa al respecto: criar un niño es el proyecto más importante que puede existir en el mundo y ninguna vida dedicada a hacerlo puede ser mediocre. Los niños necesitan amor, caricias, enseñanzas, compañía… ¿una madre y un padre, una nana, una tía, una abuela? Todo eso y más. Por ello, quiero expresar cuál es hoy mi percepción de la maternidad.

Maternidad

Cuando Laura Gutman plantea que la maternidad cumple una función social apunta, sin duda, al hecho de que criar a un niño es un reto que traspasa las fronteras de la vida privada, pues implica un proyecto a futuro para toda la sociedad. Y hablo de “criar” porque creo que la concepción y la gestación son valiosísimas, pero no incluyen lo que sigue de ahí para adelante: un proceso de crecimiento y, sobre todo, de aprendizaje, sin el que no podría hablarse de maternidad.

Y ahora la defensa: ¿Por qué creo que no se puede tildar de mediocre la vida de una mamá que opta por estar en casa para criar a sus hijos? Porque su tarea es ardúa y exige la puesta en marcha de todas sus capacidades, sin importar su nivel de estudios, su raza o su estrato. Ser madre es, en sí mismo, el papel más importante de una organización social… y madre, aclaro, es aquella que tiene a su cargo el futuro. Puede sonar a clisé, pero es cierto y supone una entrega y un compromiso que traspasan el ámbito personal.

Obviamente, hay madres de madres y esta defensa no significa un ataque a aquellas que no pueden estar al lado de sus pequeños. Constituye sí un intento de vuelta de tuerca a esa mentalidad occidental que rechaza (tácita o explícitamente) la decisión de estar en casa. ¿Frustración profesional? No creo. A una mamá puede vencerla a ratos el cansancio físico, mental o emocional (¡¡Un niño demanda atención 25 horas al día!!), pero eso no significa una negación de su ser como persona, como mujer, y, mucho menos, de su maternidad.

Del mismo modo, esta defensa es una crítica a legislaciones laborales como la de Colombia, donde apenas si se protege a las madres (ni hablar de los niños): los contratos laborales, cada vez más escasos, contemplan apenas una licencia de 84 días después del parto. ¿Qué pasa entonces con aquellas que quieran mantener la lactancia materna hasta los seis meses como lo recomienda, mínimamente, la Organización Mundial de la Salud? La tienen gorda… pues aunque haya una ley que promulga una hora menos de trabajo en la jornada laboral de madres lactantes, pocas pueden hacerla efectiva en la práctica, ya sea por temor, por exceso de trabajo o por incumplimiento (por parte del empleador) de horarios. Eso por no agregar que muy buena parte de las madres colombianas son cabeza de familia y que cada vez son más comunes relaciones laborales encubiertas bajo una forma nefasta de contratación, “de prestación de servicios”, que no incluye ninguna prestación social, que supone que el “contratista” (léase empleado) es el responsable de pagar su salud y sus pensiones y que, por supuesto, no reconoce para nada las licencias (ni siquiera la de maternidad). Como hace muchos años, nuestra legislación es para ángeles, pues no se cumple en lo absoluto en la realidad… o mejor dicho, sí se cumple, pero no en defensa de derechos ciudadanos que deberían ser naturales y legítimos, sino en defensa de intereses económicos asociados al capital. De ahí, quizás, el calificativo de mediocre… ¿cuántas familias pueden darse el lujo de tener en casa a una mamá?

La lucha por demostrar que las mujeres estábamos capacitadas para desempeñar trabajos intelectuales o físicos signados exclusivamente a los hombres dejó de lado la importancia de la crianza y, con ella, de la maternidad. No se puede aprender a ser hombre (y mucho menos desarrollar todo su potencial)  sino se cuenta con el apoyo, el cuidado y el amor de una mamá. La identidad feminina, como dice Gutman, se diluye en un mundo que niega la vida íntima (la del hogar). Lo importante, para muchos, es lo que pasa afuera y, en consecuencia, los niños se ven abocados a salir cada vez más temprano del seno materno: ahora las guarderías tienen salón de párvulos, los colegios exigen la certificación de una guardería -como instrucción previa- para recibir los niños que entrarán a preescolar y un etcétera similar. Quizás no ocurra lo mismo en todo el orbe (¡Ojalá!), pero es común acá. Las instituciones educativas para los pequeños son importantísimas, pero deberían ser optativas y, sobre todo, complementarias a una educación y formación familiar.

Y hay más. La maternidad, como dice también Laura Gutman, es un hecho dependiente: El bebé tiene necesidades reales, físicas, mentales y emocionales, que no puede suplir por sí mismo: no hay manipulación ni control en sus demandas, sólo un ser que no se vale por sí mismo y que necesita sobrevivir para formarse como ser individual y social. Su independencia en el futuro depende justamente de la seguridad que se le haya brindado al suplirle esas necesidades. Eso creo por lógica, simplemente. Y lo confirmo poco a poco en la práctica con Irene: apesar de su dependencia, se siente tranquila. Sabe que no está sola y eso, pienso, le da seguridad.

Un niño insatisfecho (es decir, un niño que se deja llorando para que se “acostumbre” a dormir solo, a comer a horas, a entretenerse por sí mismo y bla bla bla) será un niño (un hombre) con carencias y, muy probablemente, temeroso de su entorno. No creo que los niños deban habituarse a nuestras rutinas (no cuando están pequeños, al menos), sino que nosotros debemos habituarnos a las suyas… que, como cualquier mamífero, se establecerán por sí mismas, siguiendo un ritmo natural.

Y cierro con un recuerdo rápido, aunque esta discusión puede tener mucha más tela para cortar: Hace años, leí en un libro (La Décima Revelación, de James Redfield) que debía haber un adulto por cada niño para garantizar una mejor sociedad. Creo que ello resume lo que pienso de la maternidad.

Quizás parezca un poco exagerado y baste una familia extensa o una red de apoyo a las madres; quizás blogs y espacios virtuales como estos, que no gratuitamente se multiplican cada vez más, valgan como espacios de crecimiento y formación; quizás haya mujeres y niños felices a pesar de las nuevas exigencias sociales; quizás exagero al plantear la importancia del vínculo entre una figura materna y un niño, pero, en cualquier caso, estoy segura de que la vida de una mujer que está criando a sus hijos, en un sentido real, que suponga ir más allá de la televisión, no puede ser mediocre. A lo mejor la manera cómo lo haga no la comparta, pero su intención y el reto que un niño supone son suficientes para llenar de sentido su vida. Cada quien dirá y hará.

😉

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¡¡Irene y su sonajero!! Una maratón por la lactancia materna: “Corre por ellos”

6 comentarios Add your own

  • 1. Nahuatl Vargas  |  17 noviembre 2009 en 10:39

    Que bueno que tocas el tema, es muy importante, yo estoy de acuerdo contigo y no parece redical tu planteamiento, yo hablo de estas cosas con frecuencia pero no me he animado a escribirlo mucho en el blog porque se recibe mucho rechazo cuando uno piensa así y es orillado con frecuencia a pensar que esta loca, en fin, bravo y felicidades por hacerlo,

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  • 2. Stella  |  17 noviembre 2009 en 10:47

    ¡Excelente post! Una visión muy clara sobre SER MAMÁ en una sociedad tan liberal como la nuestra. Hace unos días escuchaba una homilía que decía que desde tiempo atrás veníamos aprobando cuanta tendencia aparecía y que había empezado sobre todo con la revolución femenina y el deseo de igualar a los hombres en cuanto a éxito profesional. A eso dijimos SI sin pensar en las consecuencias que hoy estamos viendo en la sociedad: adolescentes que aprueban todo, que no tienen criterios ni argumentos para definir su personalidad y mil cosas más. (que ahora no entran a colación)
    Yo soy mamá a tiempo completo y feliz. No tengo que ir a una oficina diariamente para sentirme realizada profesionalmente. Y la ganancia es que mis hijos están conmigo todo el tiempo, dándoles ejemplo y escuchando mis enseñanzas sobre valores, cumpliendo mis normas y teniendo una visión clara de lo bueno y lo malo, (ahora “dizque” todo es bueno, todo está bien, todo se aprueba), para apoyarlos siempre y estar cerca de ellos SIEMPRE. No a raticos o por las noches… o con otras personas.
    En lo que no estoy de acuerdo es en que cada niño necesita un adulto. Yo pienso que no necesariamente es así, creo mejor que entre más hermanos tengan más crecen como personas porque aprenden tantas cosas valiosas como a compartir, la solidaridad, el respeto, además valoran más las cosas que tienen. Y no se trata sólo de que un adulto tenga a un niño, sino las cosas que se les enseñen y la cantidad y la calidad del tiempo que se le dedique.

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  • 3. Francoise  |  18 noviembre 2009 en 16:14

    Es un tema dificil, porque no se puede generalizar…. no todas las mujeres somos iguales y no todas tenemos las mismas “vocaciones”
    Yo personalmete admiro mucho a las mujeres que pasan todo el dia en la casa criando a sus hijos y manteniendo la casa en perfecto estado, tal vez por eso me admiro a mi misma ultimamente, nunca pense que iba a ser capaz de hacerlo.
    Yo no puedo, A. para mi ser ama de casa es de lo mas duro que me ha tocado pasar, y no porque no ame a mi hijo, tu y todas mis lectoras saben que yo nunca antes fui mas feliz que ahora siendo mama de mi Lulu. Yo habia decidio pasar su primer año las 24 horas con el y asi ha sido… de hecho ya va para dos y aun seguimos, aunque ahora va por ratos al jardin…. pero no ha sido facil…. el hecho de que lo diga no me hace una mala madre y el hecho de querer encontrar un trabajo y seguir ampliando mis horiozontes intelectuales y laborales tampoco. Soy la mejor madre que el pueda tener, pero yo necesito una vida que complemente mi rol de madre… no se como sera tu caso o el de otras, se que en Colombia es mas facil conseguir ayuda para las labores de la casa…. yo me voy a volver loca con tanto oficio, aca es imposible contratar una persona para ayudarte con el aseo del hogar… yo ya no doy mas de limpiar platos, cocinar, lavar, etc etc etc y eso que tengo un marido inigualable, pero yo no naci con esa vocacion, no soy mujer de quedarme en casa haciendo oficio, amo pasar mi tiempo con lulu, pero tambien necesito tiempo para otras cosas…. en fin… es un tema largo y aca resumi un pcoo mi opinion, pero me faltan muchos puntos por tocar…. creo que es decision de cada madre y cada hogar, no podemos generalizar ni decir que es terrible o mediocre como dice tu amigo o la gran maravilla como dicen otros… eso depende de la situacion personal de cada mujer. Bueno… mi opinion nada mas 😉
    Besos!

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  • 4. Maria Lucia  |  19 noviembre 2009 en 11:41

    Hola Angela, estuve mirando la casita de Irene me parece sensacional, en un buen medio para ayudar a muchas mujeres en la dificil y gratificante tarea de la maternidad, a su vez un medio muy lindo para Irene pues tendrá l la oportunidad de ver y darse cuenta de las experiencias de mamá en vivo y en directo.
    Te cuento que mis tres hijos hijos fueron alimentados durante los primeros seis meses exclusivamente con leche materna, luego hasta los dos años recibieron la leche materna mas los otros alimentos, y hoy tengo tres hijos absolutamente saludables fisica y emocionalmente.
    Un Abrazo muy grande, felicitaciones estas haciendo la mejor labor como madre Irene lo siente y será el futuro emocional de esta bella bebita.
    con cariño
    María Lucía

    Responder
  • 5. azulitoclaro  |  19 noviembre 2009 en 15:15

    Uff, definivamente éste es un tema complejo. No gratuitamente me demoré tanto en escribirlo.
    Pero bueno, primero que todo, gracias Nahualt, Stella, Francoise y María Lucía por visitar nuestra casita y por dejarnos sus comentarios. Tal como dice Nahualt (y como se evidencia en cada una de las palabras de todas), éste tema tiene tanto de largo como de ancho y es muy difícil zanjarlo en una sola entrada. Mi pretensión era, puntualmente, resaltar la gran labor que tiene una madre por delante cuando asume el reto de criar a su chiquito de tiempo completo. Aquellas que, ya sea por decisión o por necesidad, sólo pueden hacerlo a tiempos parciales, también tienen su mérito, pero usualmente éste es menos cuestionado actualmente en nuestra sociedad.

    No pretendo decir qué postura es mejor o peor. En su lugar, quiero defender la decisión de mamás como cada una de ustedes que deciden acompañar (si no siempre sí en sus primeros años) a sus hijos, para ser modelo, partícipe y guía de su crecimiento. Entiendo claramente también tu posición Francoise: no creo que la vida tenga que reducirse a ser madre… y, seguramente, habrá momentos más adelantes (o simultáneos) donde nuestras propias pasiones (profesionales, vitales, emocionales, etc) enriquezcan paralelamente la vida de los chiquitos.

    Yo, particularmente, decidí estar con Irene todo el tiempo, no sé aún si durantes su primer año, su segundo, su tercero o toda su infancia y adolescencia. Realmente, confieso, el tema no me preocupa mucho, quizás también porque mi ejercicio profesional lo he desempeñado en casa los últimos 10 años, lo que hace que, cuando menos el espacio, ya me sea familiar.

    La decisión de estar en casa, en cualquier caso, la tomé convencida de que esto era lo que quería hacer por mi chiquita, a pesar del cansancio o del agotamiento que puediera sentir en días como hoy, cuando Irene vuelve a despertarse en la noche cada tres horas para pedir lechita. Estoy segura de que en el futuro habrá otra vez tiempo para quedarnos en la cama haciendo pereza o para salir corriendo para viajar, ir a clase, escribir o dictar una conferencia.

    Creo también, como Laura Gutman, que la crianza supone disponibilidad constante y dependencia, al menos en los primeros años, pues los bebés apenas empiezan a vivir y son incapaces de suplir sus necesidades por sí mismos.

    No sé si, como Stella, esté segura de que la mejor fórmula no es la de un adulto responsable por cada pequeño. No creo que eso suponga una negación a la posibilidad de tener una familia con más de dos hijos (Redfield, de hecho, plantea en su relato que también cuentan como acompañantes los tíos o los abuelos)… pero sí pienso que tiene implícita esa gran necesidad de cuidados, atención y aprendizaje que un niño requiere y merece… Es obvio que una madre con 8 hijos no puede atenderlos a todos por igual. Creo filosóficamente, al menos, que los hermanos son la verdadera compañía de una persona (pues como contemporáneos, suelen ser aquellos que pueden acompañarnos la mayor parte de nuestras vidas… valen hermanos de sangre y hermanos de vida), pero la meta tal vez no es ya poblar el mundo si no profundizar a las relaciones que tengamos, no sólo en el ámbito familiar.

    Tal vez con este comentario enredé un poco más la pita… en cualquier caso, repito, no creo que la vida de ninguna madre pueda considerarse mediocre, mucho menos cuando está dedicada seria y totalmente a la crianza de sus hijios. Y sí, cada quién dirá y hará. Gracias, María Lucía por compartir tu experiencia y por pasar por esta casita. Sé, por ojos vistos, que tus muchachones son un fiel reflejo de ese gran amor que les diste con la lactancia. No gratuitamente se habla de ella como un amor que nutre. 😉 Qué bonita experiencia para contar.
    Un abrazo para todas,
    A.

    Responder
  • […] se prescinde de costumbres (¡y consumos!) que abogan por una supuesta libertad de las mamás. Como ya lo he dicho antes, por nosotros y por los niños vale la pena repensar la maternidad (y esto incluye a padres y […]

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