Más confesiones sobre la lactancia: ¿qué es y cómo funciona la libre demanda?

27 septiembre 2009 at 05:44 12 comentarios

A pesar de que creía estar suficientemente informada sobre cómo debía ser la lactancia, esta semana me di cuenta de que sigo siendo una inexperta y que muchas de la demandas de mi hija no son sólo alimenticias. ¿Cómo lo descubrí? Con  Irene: contrario a su carácter, estuvo molesta, llorona e incómoda recurrentemente. Después de mucho hurgar (¿sueño, hambre, cambio de pañal, calor, incomodidad?) encontré el motivo real de sus quejas: gases en su pancita ocasionados, probablemente, por mi afán de alimentarla en unos términos que ahora creo mal entendidos de libre demanda.

Total, me siento como si fuera otra vez el principio, experimentando desde otra perspectiva la lactancia: estoy aprendiendo a entender las demandas de mi hija y “regulando”, en consecuencia, sus comidas. ¿Ojos abiertos? No tanto, pues esa regularización pasa más por el aprender a entender a mi hija, que ya no es tan chiquita y tiene otras necesidades más aparte de sueño y comida, que por el seguir a rajatabla un horario que haga que ella se acomode a mi ritmo de vida.

No sé si estoy equivocada, pero me da esperanzas la placidez que otra vez percibo en mi hija. Antes, ante cualquier reclamo, dejaba que Irene amamantara, incluso cuando no había leche y acababa de comer. Estaba convencida de que si ella pedía algo debía darle el pecho: con él se dormía y conseguía su alimento. Pero estaba equivocada porque su barriguita se llenaba de aire. ¿Cómo saber entonces qué quiere y qué necesita mi chiquita?

El temido cólico

Antier, cuando descubrí el motivo del llanto de Irene, me sentí culpable, ignorante, ingenua… ¿Cómo es posible que mi niña estuviera llena de gases y yo no me hubiese dado cuenta? ¿Por qué no entendí que su llanto me pedía que se los sacara, la meciera? Un recién nacido necesita, básicamente, dormir y comer. Un bebé de un mes y medio (¡y todavía es bien chiquita!) empieza a interactuar más conscientemente con lo que lo rodea y necesita, en consecuencia, estímulos que van más allá de su “teta”.

Es lo que he entendido y es lo que empiezo a ver: Irene detiene ahora sus ojitos en todas las cosas; ya no tiene una mirada perdida sino fija; sonríe a plena consciencia; responde a los sonidos que tiene a su alrededor, se carcajea. Reclama atención y mimos, pero no requiere sólo del pecho para recibirlos. Su cuerpo se transforma y con él su acercamiento a las cosas. Su aparato digestivo se hace más sensible y recibe de un modo distinto todo lo que llega. Encontré, así, que en algunos niños aparece el cólico del lactante y con él largas tardes de dolor, tensión abdominal y llanto.

No sé si lo que tiene mi chiquita sea el temido cólico ése, pero esta semana -que ha sido dura- ha estado acompañada de llantos inconsolables, de caritas enrojecidas, de malestares. Yo, convencida de la libre demanda,  le daba pecho. Ahora me doy cuenta que su estado no mejora (aunque se tranquiliza un poco mientras succiona): le hablo, le canto, la paseo, tratando de no empeorar la cosas. Debo decir, por cierto, que estas cosas la tranquilizan y funcionan. Sigo además una pauta para darle sus comidas (recomendada por mi hermana del alma, médico), basada en comportamientos y tiempos. Estoy atenta a sus tomas (cuándo fue la última, tomó leche por cuánto tiempo) y trato de mantener un ritmo lógico. De este modo, alcanzo a tener leche y ella no se llena de aire. Le doy pecho cuando veo que realmente tiene hambre. Sorprendentemente esto ocurre con regularidad, más o menos cada dos horas y media o cada tres horas.

Llevamos un día de ensayo y aunque también tuvimos un episodio largo de llanto, siento que vamos acoplándonos. No la he dejado sola ni un minuto; paseamos, cantamos. Veo que esto último la relaja mucho… eso y unos masajitos abdominales, en el sentido de las manecillas del reloj, seguidos de juegos con sus piernas y suaves movimientos de bicicleta, acostada.

La buena noticia es que ayer, tras “regular” un poco las comidas de mi hija, los gases se redujeron en un 90% y mis pechos se llenaron adecuadamente de leche para alimentarla (esto último estaba en crisis, pues como antes permitía que amamantara todo el tiempo, pensando que con ello se calmaba, no alcanzaba a tener todo lo que ella, creía, “necesitaba”). Retiraré la leche de mi dieta (de vaca) por unos días y veremos qué sigue pasando. La pregunta del millón es la misma: ¿sí será cólico o me estaré equivocando? Está noche, cuando menos, ella ha dormido incluso más de lo acostumbrado. Seguiré en la práctica con mi regularización y les estaré contando cómo vamos.

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Ya son cuarenta y siete días ¿Qué tantos cuidados debe tener la mamá en su postparto?

12 comentarios Add your own

  • 1. Mamasita  |  27 septiembre 2009 a las 15:27

    no podemos estar mas sincronizadas, que impresion!!!!
    muchos besos, Irene esta hermosa!!!!

    Responder
    • 2. azulitoclaro  |  29 septiembre 2009 a las 08:24

      ¡Increíble! Sólo espero que, como nosotros, Marlon y tú estén mejor. Este cuento de los gases y los cólicos me tenía desconsolada. Ahora siento que hemos logrado algunas cosas con los cambios que hemos introducido. No sé en definitiva qué es lo que ha funcionado, pero siento que Irene está más tranquila y que nos vamos acoplando. Seguramente no será definitivo, pero ya es un avance.
      ¿Y tú cómo estás, cómo está Mr. D, cómo están los chiquitos? He pasado con frecuencia por tu página, pero veo que estás cien por ciento dedicada al mundo real. Me parece estupendo… y plenamente justificado.😉 Muchas veces sólo logro pasar por aquí en la madrugada, después de alimentar a la chiquita. En cualquier caso, no dejes de tomar fotitos para ver, después, cómo ha crecido Marlon.
      Por lo pronto, te mando un fuerte abrazo.😉

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  • 3. Eliana  |  27 septiembre 2009 a las 17:16

    Hola, muy interesante lo que escribes acerca de tu lactancia. Dejame contarte que en mi caso, a veces ciertas comidas que yo comia provocaba gases en mi bebe, como el brocoli, pepino y perejil. Entonces evite comer estas comidas.
    Tu bebe esta preciosa.

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    • 4. azulitoclaro  |  29 septiembre 2009 a las 08:25

      Sí, pienso que es muy probable que mi dieta afecte a la chuiquita. Esoy tratando de cuidarla más, a ver cómo nos va.
      Gracias, en cualquier caso, por pasar por acá.🙂

      Responder
  • 5. Rocío  |  27 septiembre 2009 a las 23:37

    te daré un consejo sacado de mi experiecnia propia y de lo que he leído, obviamente no poseo la verdad absoluta, pero conmigo funcionó:

    Es normal que los bebés lleguen a un período en el cual succionan más de lo normal y a veces no obtienen leche; sin embargo eso no es lo que buscan algunas veces, ya que como bien mencionas a veces succionan para sentir cercanía y tranquilidad también lo hacen para estimular una meyor producción. Y no creas que esto es porque la que produzcas no es suficiente (siempre es suficiente mientras la lactancia sea a libre demanda), sino porque poco a poco su demanda de leche irá incrementandose y es su labor estimular la producción. Es lógico que al succionar sin obtener líquido su pancita se llene de aire y le forme un malestar (a mi bebé también le pasó), sin embargo, esto puede aliviarse como mencionas dándole masaje en el abdómen y con las llamadas bicicletas, además de sacarle los gases por medio de eructos cada que succione (aunque no coma).

    Dicho esto, yo te recomiendo que sigas con tu lactancia a libre demanda, que a mi parecer estas llevando de la forma correcta. A mi me funcionó darle el pecho siempre que lo pidió y Gracias a Dios llevamos ya casi 21 meses de lactancia.

    Espero haberte ayudado, un beso.

    PD. Yo tambien checaba cada cuantas horas comía, pero como simple dato para saber si ya tendría hambre, nunca me apegué a ningún horario.

    Responder
    • 6. azulitoclaro  |  29 septiembre 2009 a las 12:56

      Rocío, gracias por visitarnos. No te había contestado antes porque sabía que mi respuesta sería larga y con la pequeña activa (no dormidita) no podía.
      Estoy de acuerdo con lo que planteas, es decir, con el hecho de que los chiquitos encuentran en el pecho y en el reflejo de succión mucho más el alimento para su cuerpo, y con que la succión misma es lo que garantiza que la producción de leche se mantenga e, incluso, cuando los cambios en el organismo del bebé lo requieran, se incremente. También es cierto que los masajitos en el abdomen y la bicicleta alivian en parte el malestar ocasionado por los gases. Tengo que agregar, sin embargo, que en mi caso (y para mi dolor), estaba pasando por alto otras necesidades de la chiquita que quizás no existían en la misma medida hace unas semanas, cuando estaba más chiquita, pero que ahora empiezan a ser importantes en su vida. En resumen, estoy tratando de ser, mucho más observadora, de conocer su rutina y adecuarme a ella y de estar atenta a los cambios que nos va presentando la vida a las dos. Esto no significa que me ajuste a un horario rígido desconociendo sus necesidades (creo que soy incapaz), si no que no consideraré de inmediato que su llanto se traduce en “quiero mamar”. Hasta aquí las cosas están funcionando mejor, veo que tiene menos gasesitos que antes y que duerme mejor; lo curioso, confieso, es que normalmente tiene hambre con regularidad (cada dos horas y media o cada tres horas). Supongo que no será así siempre, pero al menos me siento más atenta a lo que venga… y a cambiar.😉
      Un abrazo y gracias por tus palabras. Son de gran ayuda.
      Saluditos,
      A.

      Responder
  • 7. Stella  |  28 septiembre 2009 a las 15:24

    A mi modo de ver, lo que tiene Irene si son cólicos. Lo que entiendo es que cuando un bebé se pone tan irritable es por ese motivo. Ángela: estás haciendo las cosas muy bien, la estás conociendo y viendo sus necesidades reales y eso es un gran paso. Sigue así y vas a ver que pronto se dará el acople entre lo que ella quiere y a la hora que lo quiere.
    Ánimo, sabemos que mientras esté tomando leche materna todo estará bien.

    Responder
    • 8. azulitoclaro  |  29 septiembre 2009 a las 08:17

      Gracias, Stella. Sí creo que mi chiquita ha tenido cólicos, pero espero que no sean el cólico del lactante, que, según entendí, puede durar hasta los tres meses sin que uno mismo sepa cómo puede calmarse. En cualquier caso, los cambios de rutina introducidos en nuestras vidas desde hace tres días nos han dado algo de tranquilidad: mi chiquita nuevamente está durmiendo sus siestas, los episodios de llanto son menos frecuentes (y menos extensos, ya casi no se presentan) y, en general, siento un ambiente mucho más tranquilo. Ya no hay crisis en mi producción de leche y siento que Irene está más satisfecha en sus tomas. Debo decir, incluso (y puede ser sólo una coincidencia), que incluso en el movimiento de sus esfínteres hay más regularidad. Quizás todo haga parte de los cambios que naturalmente se están presentando en su cuerpecito y esas pequeñas modificaciones que estamos haciendo en nuestras rutinas sirvan más para nuestro bienestar emocional, pero, sea una cosa o la otra, lo cierto es que nos hemos ido acoplando nuevamente y me siento mucho más alerta y consciente de las demandas de mi hija (ya no sólo alimenticias). Comenzamos, en resumen, a abrirnos a una vida que va, incluso, más allá de nuestro hogar.😉
      Ah, y claro que persistimos en la lactancia exclusiva: es un regalo de amor para ella y para su mamá. ¿Cómo siguen tus pequeñitos?
      Un abrazo fuerte,
      A.

      Responder
      • 9. Stella  |  29 septiembre 2009 a las 13:57

        Veo entonces, que ya estás a punto de superar ese tema y que ya empieza a reinar la tranquilidad en tu hogar. ¡Me alegra muchísimo! En definitiva, ser mamá es estar siempre presente y conocer lo que necesitan nuestros hijos. Irene no podría tener una mamá mejor que se preocupa y con paciencia se acomoda a sus necesidades.
        Mis pequeñitos están muy bien, ¡gracias por preguntar! Valeria ya superó su etapa de moretones y Samuel no para de crecer y de volverse todo un hombrecito.
        Saludos, Stella

      • 10. azulitoclaro  |  30 septiembre 2009 a las 16:54

        Gracias por las flores, pero no es para tanto. Todo el mérito lo tiene la chiquita, que inspira sin medidas.
        En cuanto a las noticias de tus peques, qué rico verlos crecer. Me alegra sobre todo que Valeria ya no ande dándose golpes con todo Yo, después de toda una vida no lo dejo de hacer.😉
        Saludos para todos.

  • […] que mi solución haya sigo pegar a Irene más seguido, cada vez que reclama algo (en estos días ni siquiera me estoy preocupando si lo que tiene es sueño, hipo, cansancio, o lo que sea. En cualquier caso, el pecho es una solución y en todos, reconociendo nuestro bache por su […]

    Responder
  • 12. Los gases del bebé « La casita de Irene  |  21 mayo 2010 a las 15:14

    […] aclaro que yo también tuve mis dudas, que en algún momento pensé que mi chiquita estaba llena de gases por la manera como estaba comiendo y que concluí -después de algunos días- que los bebés tienen episodios de desasosiego en los […]

    Responder

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