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Los bebés y su fascinación por la música
O quizás debí escribir “Irene y su fascinación por la música” porque no sé si el alma pachanguera de nuestra pequeña es propia de todos los bebés. En cualquier caso, sea una cosa u otra, pienso que los pequeños son muy receptivos a los sonidos y que ese encantamiento y fascinación por los “ruiditos” (ya hablaba, por ejemplo, de lo estimulante que resultaban los sonidos de los pájaros, los gatos, los perros...) son una gran alternativa para aprender y jugar con los peques, cuando menos durante sus primeros años de edad. La música puede ser un gran estímulo para su desarrollo y una fuente inagotable de sonrisas: ¿o aún no han visto a un chiquito bailar?

Foto de cross-eye doll
Y empiezo diciendo que no soy melómana, no porque no me guste la música sino porque no necesito tener un radio encendido conmigo… me paso los días en silencio (sin darme cuenta), porque adoro el silencio y los sonidos de la naturaleza. Irene, en cambio, no para de bailar… no sé si por influencia de su padre o por sí misma: desde el primer día que oyó tonadas saliendo de un parlante mueve los brazos, la cadera, el tronco, la cintura; se emociona, sonríe y grita festiva hasta el punto en que ya la hemos sorprendido bailándole a la nevera (hace menos de un mes, en visita) y a las rueditas de maletas que “caminan”. Es más, desde hace una semana descubrimos que cuando oye pajaritos junta los labios y sopla (es decir, “silba”), resultado, sin duda, de las insistencias onomatopéyicas de su madre cada vez que oye o habla de animales.
Así que aclaro que al escribir “música” hago referencia a un espectro amplio de sonidos y melodías (creados y naturales) que estimulan a nuestra hija. Ah, y en estricto sentido musical (de instrumentos y otras cosas) no me refiero exclusivamente al afamado Mozart o a Cri-cri (¡gracias, Yarim! Es una delicia) o a María Elena Walsh (que llegó a esta casita gracias a la recomendación de la Chili). No. Incluyo a todos los intérpretes posibles y garantizo que Irene baila y grita por igual con la música clásica y con los vallenatos… y preciso incluso -para escándalo de los que sí son melómanos- que al poner sus manitos en la perilla que cambia emisoras (se ha vuelto una experta), se detiene con deleite cuando oye chucu-chucu.
¿Bebés más inteligentes?
La pregunta típica (sobre todo desde que se dijo que existía un “efecto Mozart“): ¿La música hará más inteligentes a los niños, más fiesteros, más ruidosos? No sé. Los estudios que supuestamente confirmaban resultados sorprendentes en el desarrollo cognitivo de bebés que oían algunas melodías de Mozart y Vivaldi desde el útero materno no se han confirmado. Algunos hablan incluso -al respecto- de estrategias de marketing más que de pruebas fidedignas, mientras que otros (con estudios, también) afirman que las palabras tienen una influencia más positiva en el desarrollo de los bebés de 2 a 4 meses que la música. Pero cada quien con sus ideas y cada quien con su experiencia. La nuestra, ya he dicho, incluye baile y gritos a la nevera (a la lavadora también, pero en este caso el acompañamiento se complementa con mirada embelesada al tambor que se mueve) y más de una fiesta.
Recomiendo, por lo tanto, que enciendan radios, que paseen con los chiquitos con los oídos atentos y los labios silbantes y que no desaprovechen ni siquiera la alarma de un coche para ver cómo se pone alerta ese pequeño duende que está descubriendo el mundo de su mano. Ahora contamos con recursos web para oír música online y podemos, incluso, descargar al minuto melodias infantiles o de cualquier tipo. Hay portales especializados en música y niños (Concertando es uno de ellos, Radiotekita otro) y videos caseros y profesionales que dan cuenta de la fascinación que ejerce la música en los pequeños. No pretendo decir que tenemos que crear genios musicales o danzantes, sólo que pueden pasar ratos muy agradables y didácticos si piensan en acústica. ¿O cómo creen que se sienten los papás de este rey de la samba?
Irene, por fortuna (sobre todo por la altura de la mesa), no llega a tanto.
La música de Irene
Mi chiquita balbucea, sonríe, sueña. Y mientras esa música nos llena, otras canciones llegan para ella. Gracias, Jose. (Y gracias a todos los que con sus palabras nos inundan de la amorosa sensación de tenerlos cerca).
Oh certo che può sembrare inutile
una stazione a chi non parte mai,
ma i treni che davvero portan via,
non han fiori sui sedili,
ma da fuori non lo sai,
devi entrarci per sapere dove vai.
Irene, non aspettare più,
la spiaggia era d’oro per illuderci,
col vantaggio di non pensarci su,
non è il tempo della volpe
ora è il corvo il mio Dio,
questo niente nella mano sono finalmente io.
Corri via, scappa via,
ma devi farlo da te,
senza starlo a chiedere
come fai, sempre fai
con tutto quel che hai.
Corri via,, via, scappa via,
insieme o contro di me,
non importa, basta che
cerchi tu, solo tu
di scegliere chi sei.
I gufi che stanno sulla spalla tua
ti mangiano gli occhi e non li mandi via,
(c’è il vantaggio di non pensarci su),
è che ti dicono: “poi ci ringrazierai…”
e a volte la musica non viene più,
allora vorrei che mi capissi tu,
e guardassi con rabbia insieme a me
tutto il tempo da borghesi
perso a coltivar ninfee,
senza mai capire gli uomini e le idee…
corri via, via, scappa via.
Irene (Roberto Vecchioni)
Y para seguir con música: Irene, de Sofía Jannok
No tengo ni idea qué dice, pero me gusta la música… y, por supuesto, el nombre de la canción: Irene. (¿Un juego, una risa? Todo en uno… te esperamos, corazón.)
Irene is the first single from the album áššogáttis/by the Embers. Directed by Mathieu Hebeisen. © 2009 Caprice Records, Sweden
Y si mientras tanto quieren tener más información de esta joven cantante suiza, ingresen a su página, es una delicia: http://www.sofiajannok.com/ (en la pestaña “music” encontrarán nuevamente el video de Irene).
“Quero ver a Irene dar sua risada”
Queremos ver tu risa, Irene, esa misma que desde hace más de 30 semanas nos acompaña. Queremos contagiarnos de ella, compartirla, grabarla en nuestra memoria, provocarla. Por eso, repetimos ahora como una nana: “Irene ri, Irene ri, Irene ri… Quero ver a Irene dar sua risada” ![]()
Eu quero ir, minha gente, eu não sou daqui
Eu não tenho nada, quero ver Irene rir
Quero ver Irene dar sua risada
Quero ver Irene dar sua risada
Irene ri, Irene ri, Irene
Irene ri, Irene ri, Irene
Quero ver Irene dar sua risada
(Para oir la versión de Caetano Veloso, su autor, sólo deben ingresar aquí. Y para verlo cantándola:)
(JA: ¡gracias!)
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