Más sobre la lactancia materna

13 mayo 2009 at 17:57 2 comentarios

Tal como les conté, el lunes iniciamos nuestro curso prenatal en la Liga de Natación de mi ciudad. La experiencia fue deliciosa, por el ejercicio, por la relajación que produce, por la vitalidad que reconozco otra vez en mi cuerpo y porque justo ayer se vio complementada con una charla que nos dieron allí sobre la lactancia materna, que refuerza maravillosamente lo discutido en el último post de esta casita. Comparto con ustedes algunos de los principales puntos expuestos por la nutricionista que nos dio la conferencia y dejo abierto el espacio para inquietudes o experiencias que nos quieran contar.

El punto de partida de la charla fue la confirmación de que la leche materna es el mejor alimento que puede recibir un pequeño, tanto en cantidad como en calidad. Contrario a lo que algunas personas piensan, esta leche no necesita de ningún complemento, mucho menos si se suministra adecuadamente, cuando el bebé lo pida (es decir, a libre demanda), teniendo cuidado en que el agarre del chiquito al pecho sea apropiado (que abra toooooda la boca y abarque con ella la aurela, para estimular su producción). En resumen, desde el momento mismo del nacimiento la leche de las mamitas está preparada para nutrir al pequeño, primero con el calostro -que es la leche de los primeros días, más aguadita pero llena de defensas- y luego con una leche más rica en proteínas que calma la sed del bebé primero y luego lo llenan de nutrientes.

Un aspecto importante, es que lo de la libre demanda no se debe aplicar las dos primeras semanas de vida, pues los pequeños con el trabajo de parto, el impacto por su llegada al nuevo mundo, entre otros, van a querer dormir sin parar, más de lo que su estómago y su organismo requieren. Por ello, se recomienda alimentar al pequeño cada dos horas (despertándolo y pegándolo al seno unas 8 veces en el día), evitando con ello una baja de azúcar en el pequeño, es decir, una hipoglicemia.

Adicionalmente, hay ventajas relacionadas con la lactancia materna que pasan, incluso, por el fortalecimiento del vínculo que se crea entre la madre y el bebé. Entre otras, están:

  • Una mayor protección contra las enfermedades, pues por medio de la leche le llegan al chiquito las defensas de sus mamás. No está de más decir, que el calostro es llamado la primera vacuna por la carga de defensas y nutrientes que tiene.
  • Evita las hemorragias, porque estimula la producción de hormonas que ayudan a contraer nuevamente el útero hasta su forma original. En ese mismo orden de ideas, la lactancia materna ayuda a recuperar más rápidamente la figura, pues implica un gasto calórico adicional cercano a las 500 kilocalorías. Por lo mismo, amamantar implica hidratar permanentemente con la ingesta de líquidos el cuerpo de la mamá.
  • Tiene un efecto anticonceptivo, pero, ojo, no es del 100%.
  • Es más económica que las leches artificiales (y aquí las sumas, sin duda, darán mayor claridad. Dejo la tarea para cada quien).
  • Propicia una mejor salud bucodental del pequeño, pues la succión estimula el desarrollo de los huesos y músculos de la cara, favoreciendo el crecimiento de los dientes.

Para tener en cuenta
Hay, sin embargo, algunos aspectos que deben estar presentes para garantizar una lactancia comfortable, que evite molestias para la madre y el bebé. Un punto importante, por ejemplo, es el del agarre, que mencionaba al comienzo. ¿Cómo lograr uno bueno? Tentando al pequeño, pues de este modo él se ve obligado a abrir completamente su boca para abarcar su “tetero”. Un buen agarre reduce la formación de grietas en la aureola (que si aparecen, es normal: implican sólo una adecuada hidratación de los pezones, para la que recomiendan, además de la misma leche de la madre, una crema llamada Purelab y una limpieza a base de agua: cero lociones o jabones que alteran el olor de la mamá). También debe permitirse que el bebé lacte cada senohasta el final, pues la leche inicial que sale es más líquida (para calmar la sed) y menos rica en proteínas. Si sólo se deja que el niño amamante unos minutos en cada lado, se le estaría privando del alimento más rico que puede tomar.

Es importante, también, masajear permanentemente el seno, extraer leche (sobre todo al comienzo de la lactancia) cuando se sientan los pechos cargados y duros, para evitar la congestión de los conductos y la inflamación de los pechos (y con ésta, la mastitis). Puede crearse un banco de leche, con la ayuda de un extractor o sacaleches, que puede utilizarse para momentos de descanso de la madre (en los que otra persona puede alimentar con cucharita al bebé. El uso del biberón sólo se recomienda después de los dos meses, para evitar la confusión de pezones y garantizar que se forme un hábito de succión apropiado) o para su retorno al trabajo.

Foto de la revista ABC del bebé.

¿El bebé puede rechazar el pecho?
Sí, pero se puede evitar, pues el rechazo normalmente revela incomodidad. Debe cuidarse, en consecuencia, que haya una adecuada posición de la madre y el chiquito al lactar (barriga con barriga), que la comida que ingiere la madre no esté muy condimentada, que haya un buen agarre (que le permita al bebé succionar sin desgastarse), que se mantengan las rutinas de la mamá y el niño, que no haya distracciones (la lactancia es un momento especial, de encuentro entre la madre y su hijo) y que no haya cambio en los olores. Cualquier duda adicional, el pediatra y un médico de confianza la pueden solucionar.

Qué pueden hacer los papás

La llegada del bebé y la lactancia, en particular, generan cambios y demandas relevantes que pueden terminar por agotar a las mamás. Como la tranquilidad de ésta está directamente relacionada con sus niveles de producción de leche (mientras más relajada esté la madre más lechita tendrá), deben buscarse alternativas que permitan su descanso y una mayor participación de los padres en la crianza inicial. ¿Cómo hacerlo? Después de lactar, los papás pueden encargarse de masajear al bebé para sacarle gases, evitar cólicos y ayudarles a conciliar el sueño nuevamente. También pueden alimentar al pequeño con la leche extraída y almacenada por la mamá.

Finalmente, debo agregar que según la Organización Mundial de la Salud, lo ideal es mantener la lactancia materna hasta los dos años de edad, que la alimentación complementaria con sólidos sólo debe iniciarse después de los seis meses y que debe hacerse un seguimiento juicioso del desarrollo y el crecimiento del pequeño. No debe ingerirse ni licor ni tabaco durante la lactancia y debe vigilarse el suministro de cualquier medicamento: todo lo que come y bebe la madre, su bebé también lo probará.

Como ven, tenemos por delante un largo trayecto. Ya veremos cómo nos va. :)

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¿Cuál será la mejor manera de alimentar el bebé? Cuestión de peso: ¿durante el embarazo cuánto se debe aumentar?

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